Érase una vez, en el lejano reino de Disneyland París, una familia numerosa que se encontraba visitando el castillo de la Bella Durmiente. La familia, que tenía bastante pinta de pertenecer a una conocida organización eclesiástica muy "estimada" por Dan Brown, estaba compuesta por los padres, sus cinco retoños varones y la benjamina Andrea.
Una de las estancias del castillo que más gustó a nuestra familia protagonista fue la planta superior. En ella, a modo de viñetas, una galería de vidrieras narraba la historia de la Bella Durmiente, desde su nacimiento hasta el feliz desenlace del cuento. Y de entre todas ellas, sin lugar a dudas, la vidriera que más éxito tuvo fue la que representaba el momento en el que el príncipe Felipe besa a la princesa Letizia, digo Aurora, para despertarla de su largo sueño.
La madre, totalmente entusiasmada con la vidriera, tuvo la ocurrencia de inmortalizar a sus vástagos recreando el famoso beso. Así que, mientras el padre tomaba las fotografías, la madre se encargó de que los niños fuesen desfilando uno por uno y repitiendo idéntica pose: se colocaban delante de la vidriera tapando al príncipe Felipe, de forma que pareciese que eran ellos los que besaban a la princesa Aurora. Así lo hicieron todos, sin incidentes, hasta que le llegó el turno a la pequeña Andrea. Quizá influida por sus hermanos o quizá porque era una niña muy moderna para su edad, Andrea decidió que ella también quería posar besando a la Bella Durmiente en lugar de al príncipe, tal y como le correspondía por ser una chica.
Y en ese punto es cuando se montó el escándalo. La madre, agobiada ante la idea de que su hija estuviese desarrollando una vocación de folclórica, tenista profesional o concursante de GH3, se puso a hacer aspavientos y a gritarle: "¡Andrea tú ahí, no! ¡Tú donde la princesa! ¡Andrea, cámbiate!". La pobre Andrea, sin comprender muy bien lo que pasaba, se quedó catatónica perdida ante los chillidos de su madre. Entonces, uno de sus hermanos mayores quiso echarle un cable y no se le ocurrió otra cosa que ponerse en el lugar de la princesa, suponemos que para que su hermana fuese fotografiada como Dios manda, es decir, morreando a un chico. Claro que, el inocente niño no tuvo en cuenta que, a veces, el remedio es peor que la enfermedad. Sin quererlo, acababa de resolver una escena de lesbianismo sustituyéndola por otra de incesto. La madre, desbordada por la degenerada situación, siguió gritando como una loca hasta que consiguió que su hijo se apartase asustado y Andrea posase como una niña decente. Todo muy pedagógico, como pueden ver.
Menos mal que, en todo cuento, siempre hay una hada madrina que aparece en el momento más oportuno para ayudar a la protagonista en apuros. En nuestra historia, el hada se llama equisy y por suerte había observado toda la escena desde un discreto segundo plano. El hada equisy se acercó hasta la vidriera y, delante de toda la familia, le plantó un beso en la boca al príncipe Felipe. De esta forma pretendía evitarle un trauma a Andrea y transmitirle que, en contra de lo que su retrógrada madre trataba de imponerle a gritos, cada uno es libre de elegir a quién le apetece besar.
De todas formas, los cuentos ya no son lo que eran y parece ser que el concepto de heroína indefensa y desvalida ha pasado a la historia. Si no, que se lo digan a Andrea,
que al final decidió pasar olímpicamente de su madre, de equisy y de todo el mundo, y, pese al follón que se había organizado, todavía le quedó humor para despedirse de la princesa Aurora gritándole "¡Guapa!". A eso se le llama tener las cosas claras.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
equisy para
Es que la carey da mucho juego. Tenemos que llevar a cabo nuestro gran hermano multitemático con trampillas sorpresa.Nos lucraremnos del sifrimiento ajeno! tripas de pescado!tripas de pescado!
y que genial tu fairy tale este!
Entre que Andreita no se quiere comer la poll... digo... el pollo, y la vieja falangista y sus gritos en crescendo estoy profundamente (+)turbado.
coxis: ¡Claro que sí! ¡Allí estaba Maléfica esperando a su esclavo sadomasoquista!
abuelita falangista: Pues sí, puta, tienes toda la razón. Al lado de una loca integrista como tú, Margarita hasta resulta un poco roja y todo.
espero que ya no queden muchos como ella
¿No estaba Maléfica? porque si está yo me quedo en pelotas para echarme la foto con ella!!! Ella en plan estricta gobernanta dominatrix y yo de sumiso esclavo... arrrrrfff
Locutor pregunta: ¿Encantada de estar aquí en esta manifestación?
Margarita responde: Igualmente.
Gracias, mil gracias.
Rafiasco: Nena, te tengo dicho que no enciendas el ordenador cuando llegas a casa después de una fiesta. Y no me hagas hablar...
Ya te da igual tirarte a un tío en carne y hueso que a un dibujo animado, con tal de pillar....
Imanol: Tienes toda la razón, sin Dan Brown este blog sería como una ostra sin perla.
Punto 2: el hermano se colocó en el lugar de la princesa porque es el que en el fondo deseaba, y sólo le faltaba apartar a su hermana de un manotazo para besar al príncipe que ella encubría.
Natxoman: Muchas gracias, querido. Bueno, es que lo del GH3 no tuvo nombre, jajaja
MM: Anda que no eres exagerado ni nada. Si sólo hemos mencionado a Dan Brown un par de veces...
Seguro ke tú fuiste el primero y le diste mal ejemplo a la niña!
Si vuelve a salir el señor Brown por akí creo ke potaré...
En una ocasión me dijiste que hay mucho blog mal escrito por ahí. Sin duda no es el caso de este. Lo de tenista o concursante de GH3 me ha encantado.
Sigue siendo el azote de las conciencias estrechas, Mr XY.
imanol: Uf, que va, que luego se nos echa encima el defensor de la infancia. Querido, por si aún no te has dado cuenta, Dan Brown es omnipresente y todopoderoso.
omanyte: Es que Andrea era tremenda. ¡Club de fans ya!
y tenía que salir también Dan Brown en este post...
Se debe de estar revolviendo en su criogenización.





