Quentin Crisp nació el día de Navidad de 1908 en el seno de una familia de clase media de los suburbios de Londres. Siempre fue un muchacho excéntrico de ademanes femeninos que no sólo no lo ocultaba, sino que, además, le gustaba potenciarlo. Sus padres decidieron que fuese educado en un colegio de Derbyshire, un centro que, años después, el propio Quentin describiría como un cruce entre monasterio y prisión y en el que jamás aprendió nada útil salvo el significado de la palabra injusticia. Tras terminar el colegio, empezó la carrera de periodismo, pero pronto la abandonó para asistir a clases de arte en la Regent Street Polytechnic. Poco tiempo después comenzó a ganarse la vida como ilustrador y diseñador de cubiertas de libros.
Corrían los años 30 y el joven Quentin Crisp solía frecuentar los cafés de Old Compton Street en el Soho, donde se rodeaba de otros muchachos gays y de chaperos. Durante las veladas en aquellos antros, Quentin y sus amigos se vestían con ropa de mujer y probaban todo tipo de maquillajes. Llegó, incluso, a ejercer la prostitución durante un tiempo, pero, como más tarde reconocería, no lo hizo buscando dinero, sino amor, aunque lo único que encontró fue degradación.
Con el paso de los años su look se fue desmadrando cada vez más, escandalizando a la recatada sociedad londinense de la época. Vestía con ropas extravagantes y de colores chillones, utilizaba maquillaje y sombra de ojos, llevaba el pelo largo y teñido, se pintaba las uñas de los manos y de los pies y se ponía sandalias para lucirlas. Su aspecto despertaba curiosidad y odio a partes iguales, y en más de una ocasión tuvo que soportar insultos y agresiones.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Quentin decidió alistarse en el ejército, pero, tras un examen médico, se le diagnosticó "perversión sexual" y fue rechazado. Es entonces cuando le surgió la posibilidad de trabajar como modelo de desnudos para una escuela de arte del gobierno y se transformó en un "funcionario desnudo". Cuentan que, durante los bombardeos de Londres, la escuela era desalojada y los estudiantes huían aterrados para resguardarse en un refugio subterráneo. Quentin, en cambio, se vestía tranquilamente con su kimono floreado de seda y bajaba al bunker fumando un cigarrillo con boquilla como si no pasase nada.
Pese a que ejerció la profesión de modelo durante tres décadas, codeándose con los artistas más ilustres, la fama no le llegó hasta 1968, año en que publicó su autobiografía, precisamente bajo el título "El funcionario desnudo". Con un tono cínico y una exquisita ironía, Quentin Crisp repasaba sus años de juventud salpicados de anécdotas y personajes interesantes. El éxito de la posterior película para la televisión basada en su libro y protagonizada por John Hurt, animó a Quentin Crisp a montar una show de monólogos interpretado por él mismo que le llevó hasta la ciudad de Nueva York, donde decidió quedarse a vivir para siempre. Allí siguió representando su espectáculo combinándolo con colaboraciones para periódicos y nuevos volúmenes de memorias.
Los últimos años de su vida estuvieron rodeados de polémica. Se enfrentó a la comunidad gay a raíz de unas opiniones nada políticamente correctas acerca de la homosexualidad y el SIDA, aunque, irónicamente, nunca dejó de donar dinero para la lucha contra la enfermedad. También causó controversia cuando, en 1997, se refirió a Diana de Gales como "basura que tuvo lo que se merecía", en alusión al trágico accidente que le costó la vida.
En 1999, a la edad de 90 años y en vísperas de comenzar una gira británica con uno de sus espectáculos, un ataque al corazón le sorprendió en Manchester y terminó con su vida, dejando un hueco irremplazable en el mundo del arte.













Quentin Crisp en el cine:
En 1993, la directora Sally Potter eligió a Quentin Crisp para interpretar el papel de la reina Isabel I en la película "Orlando", adaptación de la novela homónima de Virginia Wolf. Además, Quentin Crisp también participó en otros filmes como "Philadelphia" (1993) o "A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar" (1995).
Quentin Crisp en la música:
Quentin Crisp inspiró a Sting para componer la letra de la canción "Englishman in New York".
Nota: Este post está dedicado a nico, que nos lo pidió hace meses y no le habíamos hecho ni caso.
equisy para
Nico: Jejeje, de nada. ¡Pero bueno! ¡Si la comunidad de enamorados no protesta será porque no está organizada y no existen organizaciones que velen por sus derechos!
Si la comunidad gay se enfadó, entonces Quentin tenía razón. Hay mucha gente que entiende el amor como una enfermedad (cursis y pedantes) y la comunidad de enamorados no protesta.
MM, en la foto con las alas también le pone este señor?
tu minuto de fama te puede llegar cuando menos te lo esperas, con 80 años en cada pierna
Puta!!
Vilipendia: Pues voy a seguir en plan folclórica: "¡viva la madre que te parió!"
MM:Yo pienso que la mamarracha esta lo hizo un poco para causar polémica y darse publicidad, porque resulta difícil de creer que alguien que ha vivido de esa manera pueda tener una opinión así acerca de la homosexualidad. Lo del mes del travistoneo es porque tu visita a Bilbao nos ha dejado trastornados ;-P
Trufa: Pues sin entrar en pormenores desagradables, básicamente dijo que la homosexualidad es una enfermedad. Raro, raro, raro...
Bueno está semana los post han sido geniales! ;P
Lo del moskeo de la comunidad gay no fue pa menos; la tipa soltó unas perlas un poco pa matarlo.
Por lo demás....¿¿ Estamos en el mes del travistoneo en este blog y no me he enterado?
Había oído hablar de él, pero no sabía que era tan excentréntica.
Ya me imagino que vas acabar como ella, vistiendo como una vieja esperpéntica con los pelos hasta el suelo y unas uñas pintadas de morado y retorcidas!!!
Ves como hasta os sacan parecido físico!?
(Por cierto, sr. XY, en la primera foto del post este señor se parece un poco a usted...)