Cuenta la tradición hebrea que, antes de Eva, Adán tuvo por esposa a otra mujer de nombre Lilith. Dios creó a Adán y a Lilith a su imagen y semejanza a partir de arcilla y los depositó en el Edén en igualdad de condiciones. Lilith era una mujer hermosa y libre, pero nunca llegó a encontrar la armonía con su compañero debido a sus problemas en la cama. Parece ser que Adán era un hombre muy tradicional y no había quién le sacase de la postura del misionero, algo que Lilith no llevaba nada bien. "¿Por qué he de yacer debajo de ti si hemos sido creados como iguales?", reivindicaba la pobre mujer mientras soñaba con un mundo de infinitas posibilidades amatorias por explorar. Como por aquel entonces aún no habían nacido Lorena Berdún y Adán no estaba por la labor de cambiar sus hábitos sexuales, Lilith terminó hartándose y tomó la determinación de largarse del Paraíso a vivir la vida. Invocando el nombre de Yahvé, todo un acto de soberbia en el judaísmo, Lilith abandonó el Edén volando con las alas que el mismo Dios le dio.
Una vez libre del retrógrado de su compañero y teniendo en cuenta que era un poco ligera de cascos, Lilith decidió recuperar el tiempo perdido y para ello se fue a vivir a una cueva de la costa del Mar Rojo, un territorio de pecado y mala reputación habitado por demonios y que debía ser algo así como Las Vegas de la época. Allí pudo dar rienda suelta a su verdadera vocación natural que había tenido que reprimir durante sus días en el aburrido Paraíso: la lujuria y el desenfreno. Por ser la primera mujer, pagó la novatada de no conocer los métodos anticonceptivos, y, fruto de sus interminables orgías, engendró miles de niños demonio.
Mientras tanto, en el Paraíso, Adán estaba que se subía por las paredes, así que fue a pedirle sopitas a Yahvé. Dios se apiadó de él y envió a tres ángeles para que trajesen de vuelta al pendón de Lilith. Los ángeles no tardaron en encontrar la cueva-picadero de Lilith y como se suponían que la mujer no iba querer volver ni a tiros, le amenazaron con matar a cien de sus hijos por cada día que pasase sin regresar al Paraíso. Lilith, muy digna ella, les hizo un corte de mangas y les contestó que naranjas de la China, que, ahora que le había cogido gustito a su nueva vida, prefería ver morir a sus propios hijos antes que volver al lado de Adán y tener que practicar la postura del misionero. Los ángeles, que eran un poco macarras, no se lo pensaron dos veces y, cumpliendo su amenaza, dieron muerte a cien de los niños demonio. Lilith, lejos de ablandarse, hizo un terrible juramento: consagraría su existencia a atacar a los niños recién nacidos y a sus madres, y también asaltaría a los hombres en su sueño, robándoles el semen para engendrar nuevos demonios que remplazasen a los asesinados cada día.
Después de semejante escenita, a los ángeles no les quedó otra que volver al Edén con el rabo entre las piernas. Dios dio por perdida a la descarriada de Lilith y decidió darle una nueva compañera al desesperado de Adán. En esta ocasión, Yahvé se cubrió las espaldas y creo a la nueva mujer a partir de una de las costillas de Adán, para que fuese sumisa y obediente. Así fue como nació Eva, que, curiosamente, al final también le saldría rana. Pero eso es otra historia que será contada en otra ocasión.
Un poco de documentación:
El figura de Lilith como primera esposa de Adán podría tener su origen en una libre interpretación del Antiguo Testamento, puesto que el libro del Génesis aborda la creación del hombre y su compañera en dos pasajes diferentes, pero no es hasta la segunda mención cuando habla de la mujer como un ser sumiso y dependiente del hombre. Por tanto, podría deducirse que, anterior a Eva, pudo existir otra mujer creada en igualdad de condiciones que Adán. Por lo demás, la Biblia ignora por completo al personaje de Lilith, exceptuando una vaga referencia en boca del profeta Isaías. En cambio, en los escritos hebreos y cabalísticos podemos encontrar numerosas fragmentos que habla explícitamente de la historia de Lilith, e incluso, algunos estudiosos van más allá y sitúan su verdadero origen en la cultura mesopotámica.
Las otras versiones de la historia:
El mito de Lilith tiene infinidad de variaciones a cada cual más desmadrada, pero todas ellas coinciden en presentarla como una ninfómana insaciable. A lo largo de las diferentes versiones, Lilith figura como amante de, entre otros, Caín, Eva, el Ángel Caído e incluso el mismísimo Dios.
La primera feminista:
Tradicionalmente vilipendiada, la figura de Lilith está considerada como un icono del feminismo, puesto que representa a la mujer libre e independiente que no se somete al hombre y busca la igualdad.
equisy para

MM: Si ya te lo dije yo. Es evidente que la sangre de Lilith circula por tus venas, jiji.
Es como si hubiese leído mi biografía....
y los regalazos!
ha sido el mejor cumple en años
aunque sois todos/as bastante Liliths... os quiero!

Rafaltskög: Ya sabes que yo saco ideas para los post de cualquier sitio, ¡hasta de un lugar llamado Bostronizo! No has acertado, con lo que más me identifico es con lo de ninfómana insaciable...
R: Um, ten cuidado con el nombre que le pones a tu hija, a ver si va a tomar ejemplo de la Lilith original y luego de mayor se te desmadra...
Me encanta esta mujer, sobre todo por lo vengativa que es y que se mantuviera firme y no se resignara a la postura del misionero!
A ti lo que te gusta de ella, y con lo que más te identificas es con lo ligera de cascos que es!!!
Todas somos Lilith!!