Sashimi, sushi, tempura, teriyaki, syogayaki, tonkatu, sukiyaki... Podríamos estar leyendo la carta de cualquier restaurante japonés, pero no es el caso. Nos encontramos en el distrito de Kappabashi y estamos mirando el escaparate de una de las muchas tiendas de comida de plástico que se amontonan en este barrio de Tokio. "¿Será que jugar a las cocinitas es un entretenimiento nacional en el País del Sol Naciente?", se preguntarán nuestros lectores. Nada más lejos de la realidad. Las réplicas de alimentos fabricadas en plástico se utilizan en los restaurantes japoneses para mostrar el aspecto que tienen los platos que se sirven en el establecimiento, de forma que los clientes, sobre todo, los turistas extranjeros, sepan lo que van a comer. No hay que olvidar que en un país como Japón, un gesto tan sencillo como pedir un menú del día puedo convertirse en un auténtico rompecabezas para los visitantes occidentales que no tienen ni idea del idioma local.
La modelos de comida comenzaron a utilizarse en 1917 en algunos restaurantes de Tokio, que vieron como sus ventas se incrementaban al incluir en sus expositores estas réplicas. En un principio las reproducciones se elaboraban con materiales como vidrio y cera, y ya entonces se obtenían acabados muy realistas. Hoy en día la técnica ha mejorado mucho y los modelos se fabrican en vinilo, logrando un resultado tan convincente que incluso cuesta distinguirlos de la comida de verdad.












El proceso de elaboración es sencillo. El restaurante envía a la fábrica de comida de plástico el plato preparado del que quiere hacer una réplica. Los diferentes alimentos se colocan en unos recipiente especiales y sobre ellos se vierte silicona, de manera que cuando la silicona se solidifica se obtienen los moldes con la forma de los alimentos. A continuación estos moldes se rellenan con vinilo líquido del color deseado y se introducen en el horno durante 30 minutos. Cuando se sacan del horno, los modelos ya están listos, aunque ahora queda la parte más complicada y meticulosa: pintar los detalles y darle el acabado final.



Un poco de historia:
El distrito de Kappabashi lleva siendo una área mercantil desde hace más de doscientos años y ha sobrevivido a numerosos terremotos e incendios. Pero no es hasta después de la 2ª Guerra Mundial cuando centra su actividad en el abastecimiento de los restaurantes de la ciudad. Hoy en día dispone de cerca de doscientos establecimientos orientados al negocio de la hostelería.
De todo, menos comida de verdad:
Además de las réplicas de plástico, en Kappabashi puede usted adquirir todo lo que necesita para montar su propio restaurante japonés: muebles de estilo oriental, vajillas de porcelana, uniformes a la moda nipona, utensilios de cocina originales, dragones dorados, tapicerías de leopardo... Lo único que no podrá comprar es la comida real.
equisy para
Que pinta tiene la pizza! ummm!
me parecen geniales estas ideas sushianas!!
Y tiene razón la Vaqueriza, ¡comer es una auténtica ordinariez!
Bueno, si finalmente encontramos una tienda donde vendan comida de plástico japo, prometo enviaros un suculento plato de sushi para que lo expongáis en la redacción. Dile a Supaki que vaya haciendo sitio.
¡¡ Y ke currados los post, oiga!!
Nuestras coincidencias estéticas son pa moskearse...
Didi: Pues te vas a quedar con las ganas porque la comida de plástico se mira pero no se toca ;-P Si te interesa, en la tienda Jota de Bilbao venden sushi de vinilo. Para cuando vengas y eso.
está claro cuál es el futuro: montar un japo, pero con precios de un chino. Y cuando se pongan de moda y ya no podamos ser competitivos, dedicarse a hacer comida de plástico para vendérsela a estos restaurantes y a Imaginarium.
Pues me parece de lo más práctico lo de la comida de vinilo. Yo cuando voy al japo con un amigo mío amantísimo de esa cultura tengo que preguntarle constantemente lo que me va a gustar y lo que no.
Nosotros deberíamos hacer lo mismo con las tapas.





