Nueva dirección:
http://humodenada.blogspot.com/
No he puesto los viejos, me daba palo
No he puesto los viejos, me daba palo
Hades y Perséfone (despido este blog aki...ya dire la nueva direccion)
Las granadas
ligeras recorren
la garganta aúllante
de Perséfone.
Rojizos frutos,
caminando van
tras las lumbres
de mecha infinita.
Hades,
en su obsesión,
revienta rocas
contra el fogueo.
El amor suele ser ciego...
Perséfone salta
entre veranos
de caídas hojas.
Siempre acabas volviendo.
Querida,
a mi vera
junto a la asolada
desolación.
Imperiosa de vida,
anhelante de tu calor.
Marea - Duerme conmigo (En Revolcón)
Todavía estoy mal cosido,
ay, házmelo despacito,
no te rías , que es verdad,
que no me lo ha hecho nadie,
que duermo solito,
que mi cama está hecha donde no hay ventanas,
donde las miradas tienen ganas,
donde hay lunas de tela y un sol navajero
de noches en vela,
donde llegó el olvido a soltar la melena,
donde nunca pienso si me quieres,
donde todo es mentira y quejíos de pena
desconchan paredes,
duerme conmigo, si eres piedra da igual,
yo seré pedregoso camino,
duerme conmigo, yo te canto, te arrullo,
te arropo, te abrigo, te mimo,
se que me cuentan los días
los abrazos sin hallarte,
y me recuesto en el suelo y
se me eriza el pelo en solo recordarte,
que mi almohada está llena de cuando no estabas,
de canciones que nunca cantabas,
de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas,
y de un tiempo a esta parte decido soñarte,
embrear mi camino con lodo
y cagandome en todo volar, y ya ves,
despierto como me acosté,
duerme conmigo, si eres piedra da igual,
yo seré pedregoso camino,
duerme conmigo, yo te canto, te arrullo,
te arropo, te abrigo, te mimo,
y me mira de reojo cuando cree que no la miro,
como no voy a mirar si arde como el rastrojo en cuanto me descuido,
que su mirada es un tiro de sal al que ose chorar en el bosque frutal
de su libertad, de mi soledad, de nuestro vendaval.
duerme conmigo, si eres piedra da igual,
yo seré pedregoso camino,
duerme conmigo, yo te canto, te arrullo,
te arropo, te abrigo, te mimo,
y si eres aire te irás.
Avisito
Bueno, nada, que voy a mudar mis paranoias poetriles en cuánto tenga un momento. Aún no sé cuando, pero el motivo es el siguiente: me han dicho que es imposible poner ningún comentario. Y he comprobado que es cierto.
Así que mi próxima casita será bloggia probablemente... ya veremos.
No voy a poner nada más hasta entonces y cuando lo tenga todo bien montado y bonito pondré otro post como este para decir la nueva dirección.
Así que no eran mis poemas
quiénes estaban tristes,
eran las letras
del mundo virtual
que no querían hablar.
Así que mi próxima casita será bloggia probablemente... ya veremos.
No voy a poner nada más hasta entonces y cuando lo tenga todo bien montado y bonito pondré otro post como este para decir la nueva dirección.
Así que no eran mis poemas
quiénes estaban tristes,
eran las letras
del mundo virtual
que no querían hablar.
¿...?
Es simple:
Ya nada existe.
Ya nada crea.
Ya nada vive.
Es fácil:
Ya todo sufre.
Ya todo hierve.
Ya todo sigue.
Es lógico:
Ya duele el pecho.
Ya quema la vida.
Ya corre el silencio.
Es frágil:
Ya sube la ira.
Ya canta el muerto.
Ya medita la agonía.
Es triste:
Ya nada ríe.
Ya nada desea.
Ya todo perece.
Parque infantil
Está amaneciendo,
corriendo el sol va
a refugiarse entre nubes de plastilina.
Y ya, todo es irreal.
El mundo se pierde a sabiendas
que nunca más rozaré
tu tórax.
Los burrullos de mi desolación
se escapan traviesos por los lacrimales;
los iris no soportan
enfocar este amanecer;
las pestañas rotas evaden
toda suciedad del alma.
Corriendo tú vas,
cuál monje encapuchado,
hacia la de fe la Ley,
archivando el horror mutilante.
Puesto el horno ya,
las nubes,
(el amanecer)
se funden.
corriendo el sol va
a refugiarse entre nubes de plastilina.
Y ya, todo es irreal.
El mundo se pierde a sabiendas
que nunca más rozaré
tu tórax.
Los burrullos de mi desolación
se escapan traviesos por los lacrimales;
los iris no soportan
enfocar este amanecer;
las pestañas rotas evaden
toda suciedad del alma.
Corriendo tú vas,
cuál monje encapuchado,
hacia la de fe la Ley,
archivando el horror mutilante.
Puesto el horno ya,
las nubes,
(el amanecer)
se funden.
Bombón
Me seducen
tus ojos de loco.
Sí, me seducen,
galleta yo,
chocolate agrio tú.
Chocolate pasado,
caduco.
A veces brillan
y son pequeños volcanes
de no cordura,
de enajenación,
de sentimientos desbordados.
Déjame untarme
en tus ojos negros,
espesos.
Envuélveme,
recubre mi piel
de dulzor
exacerbado.
Seamos un bombón
de chocolate y galleta.
(Un manantial de locura,
anida,
amarga naranja,
en nuestro interior)
Llave (en colaboración con otro poeta)
Dame un beso
y...vete.
Cierra la puerta,
no cojas nada.
Para que no puedas hacer daño
hazme el último daño, vete.
Porque el tiempo ha de decirte,
callado entre las sombras,
lo que tú y yo hemos aprendido.
Si es que,
de mi,
aprendiste algo.
Porque yo ya
no quiero saber nada
de lo que me trajo a esta orilla.
He echado la llave,
me la he comido
Y ahora descansa
lejos de ti,
lejos de mi,
donde ya ninguna esperanza
queda.
Cierra
y vete.
y...vete.
Cierra la puerta,
no cojas nada.
Para que no puedas hacer daño
hazme el último daño, vete.
Porque el tiempo ha de decirte,
callado entre las sombras,
lo que tú y yo hemos aprendido.
Si es que,
de mi,
aprendiste algo.
Porque yo ya
no quiero saber nada
de lo que me trajo a esta orilla.
He echado la llave,
me la he comido
Y ahora descansa
lejos de ti,
lejos de mi,
donde ya ninguna esperanza
queda.
Cierra
y vete.
Lavar a 35º
Resguardado del frío
retoza el virus alegre.
Zampando sentimientos,
labrando regueros
de odios irracionales.
Él dice que son racionales
alegre virus, alegre.
Mientras en la lavadora
de mi tórax
enciende el programa
de ropa negra.
Y sí, loca,
quiero que me empapes
de sucio odio
para no volver a sentir
jamás
el centrifugado de sol.
Tormenta
A veces caen
cumulonimbus lluviosos
sobre mi cabeza
de oros oxidados
y de platas quiméricas.
Entonces,
cuando el crepúsculo
se cierne sobre mis párpados,
echo de menos
la vieja cubierta de tu sofá
cumulonimbus lluviosos
sobre mi cabeza
de oros oxidados
y de platas quiméricas.
Entonces,
cuando el crepúsculo
se cierne sobre mis párpados,
echo de menos
la vieja cubierta de tu sofá
Sin título
Probablemente pasarán
muchos cafés
fríos e inertes
ante tu piel
cansada de transpirar
aire contaminado,
lujurias pasajeras.
Raudas correrán
las liebres del hastío,
de la falta de fe,
mordisqueando geranios,
huyendo de la inminente parrilla.
Si se queman,
sufrirás
(¡Cuidado, el café
vuelve a ser átono!)
Tú sufres.
Yo espero, zanahoria en mano,
a que tu piel
quiera ser acariciada;
en parte por la brisa,
en parte por las yemas de mis dedos.
muchos cafés
fríos e inertes
ante tu piel
cansada de transpirar
aire contaminado,
lujurias pasajeras.
Raudas correrán
las liebres del hastío,
de la falta de fe,
mordisqueando geranios,
huyendo de la inminente parrilla.
Si se queman,
sufrirás
(¡Cuidado, el café
vuelve a ser átono!)
Tú sufres.
Yo espero, zanahoria en mano,
a que tu piel
quiera ser acariciada;
en parte por la brisa,
en parte por las yemas de mis dedos.
Dos patitos
Solitaria,
me chuto las horas.
De vez en cuando,
la puerta se abre, alguien saluda:
Hola hola..
¿Qué haces?
Nada, sólo ver como mis células
se descaman para entrar en batalla
con papeles olvidados bajo la cama.
Supongo que eso es nada.
Yonki de gafas nevadas de sol
y pelo de lucero;
de cogollos de marihuana
quisiera iluminar todos mis mirares.
Pero no, absurda madurez que enclaustra
ya en bancos maderiles,
ya en camas colchonycuatropatas.
Nadie llama a la puerta,
nadie me invita a bucear
por tazas de posos mágicos
ni volcanes de doradas burbujitas.
Lo siguiente será
combinado de minutos y soledad,
para no variar...
me chuto las horas.
De vez en cuando,
la puerta se abre, alguien saluda:
Hola hola..
¿Qué haces?
Nada, sólo ver como mis células
se descaman para entrar en batalla
con papeles olvidados bajo la cama.
Supongo que eso es nada.
Yonki de gafas nevadas de sol
y pelo de lucero;
de cogollos de marihuana
quisiera iluminar todos mis mirares.
Pero no, absurda madurez que enclaustra
ya en bancos maderiles,
ya en camas colchonycuatropatas.
Nadie llama a la puerta,
nadie me invita a bucear
por tazas de posos mágicos
ni volcanes de doradas burbujitas.
Lo siguiente será
combinado de minutos y soledad,
para no variar...
5/III/2007
Estoy triste, y es que odio mis cambios de ánimo. Ayer no, ayer fui feliz, pero a medida que avanzó la noche me sentí totalmente vacía, Nada, una nada absoluta.
Y sólo quiero llorar y regodearme en la mierda una y otra vez; aunque el motivo exacto no lo sé. Y fingiré, por supuesto, mañana fingiré que mi sonrisa es real.
Hoy tengo los ojos verdes, sí, más verdes, grandes y tristes que nunca.
Soy un neón, un puto neón que lo ilumina todo, mas a la vez, es falso, falsa luz que irradian mis iris.
No me comprendo, no comprendo como puede ser que mi cabeza y mi corazón estén tan separados en sus decisiones, no entiendo porqué. Y tomo las riendas de mi vida, oh si, la meva nova vida, clar que si... Algo estalla dentro de mi pecho y sólo puedo llorar y esperar. ¿Será depresión? No me sorprendería, de veras, no me sorprendería nada.
Llanto y llanto, y esperanzas como bruma que nublan cualquier mañana posible,
Puedo reir, voy a reir si no hay más salidas del laberinto...
Y sólo quiero llorar y regodearme en la mierda una y otra vez; aunque el motivo exacto no lo sé. Y fingiré, por supuesto, mañana fingiré que mi sonrisa es real.
Hoy tengo los ojos verdes, sí, más verdes, grandes y tristes que nunca.
Soy un neón, un puto neón que lo ilumina todo, mas a la vez, es falso, falsa luz que irradian mis iris.
No me comprendo, no comprendo como puede ser que mi cabeza y mi corazón estén tan separados en sus decisiones, no entiendo porqué. Y tomo las riendas de mi vida, oh si, la meva nova vida, clar que si... Algo estalla dentro de mi pecho y sólo puedo llorar y esperar. ¿Será depresión? No me sorprendería, de veras, no me sorprendería nada.
Llanto y llanto, y esperanzas como bruma que nublan cualquier mañana posible,
Puedo reir, voy a reir si no hay más salidas del laberinto...
Eufemismos
X abrió las ventanas, en su defensa arguyó que quería que la primavera mordiera los muebles desvencijados y empolvados. Y no lo entendió, él prefería recluírse bajo una manta ante el frío eterno, y tener a X a su lado; por supuesto, el calor humano es siempre más que calor.
X quería volar, Y se lo quiso impedir, reforzando el nudo que la mantenía atada a la cama. La cuerda se había desgastado, ya que no existían los instantes eternos,en que, arrullados junto al fuego, la zurcían apaciblemente.
Esos días X levantaba la vista hacia los cristales y añoraba la cerveza y las palabras vacías, los rostros prometedores, el café confidencial. En su interior había niágaras de llanto.
Y aplicaba periódicamente superglue a la cuerda, pero los recursos materiales eran insuficientes, él lo sabía. Se ofuscaba día tras día mientras veía su alma escapándose del lazo. Y sabía que la perdería.
X voló, el último día del mes más corto del año, decidió volar, para así, alargar su vida y ser feliz. A Y, con el superglue en la mano derecha y la cuerda inerte en la izquierda, no le quedó otra opción que la de intentar entender su felicidad...
X se perdió por el vasto cielo.

X quería volar, Y se lo quiso impedir, reforzando el nudo que la mantenía atada a la cama. La cuerda se había desgastado, ya que no existían los instantes eternos,en que, arrullados junto al fuego, la zurcían apaciblemente.
Esos días X levantaba la vista hacia los cristales y añoraba la cerveza y las palabras vacías, los rostros prometedores, el café confidencial. En su interior había niágaras de llanto.
Y aplicaba periódicamente superglue a la cuerda, pero los recursos materiales eran insuficientes, él lo sabía. Se ofuscaba día tras día mientras veía su alma escapándose del lazo. Y sabía que la perdería.
X voló, el último día del mes más corto del año, decidió volar, para así, alargar su vida y ser feliz. A Y, con el superglue en la mano derecha y la cuerda inerte en la izquierda, no le quedó otra opción que la de intentar entender su felicidad...
X se perdió por el vasto cielo.

Re-reencuentro
Gotea la lluvia tras los cristales ahumados de colombia. El camarero nos observa detenidamente, nos recuerda; sí, lo hace. Sabe quiénes somos y, probablemente reírse con la gente empapada de la calle le ha hastiado.
Una expansión digital aparece ante mis ojos, y me conmueve hasta tal punto que mi testa se vacía de cualquier nimiedad. Ya no hay más mundo, sólo dos exespectros que se encuentran ante la pequeña estimulación cafeínica.
El caos y el orden se refunden para edificar una mente única, dos hemisferios interconectados de un mismo cerebro.
El camarero merodea, aburrido seguramente, deseando ver el fin perfecto de una típica película de amor. No, hoy no toca, los dos lo sabemos.
Descubro en tu mirada la fascinación, el re-reconocerme después de tan relativizado tiempo, entiendes que sigo existiendo, pero distinta... ajena a todas las tonterías pasadas. Soy yo sin serlo, y eso, te entusiasma.
Por mis oídos repiquetean incansables mil anécdotas que me hacen sonreir, y pensar en lo que fue, sonreir. Nutres mi curiosidad con nueva información y demás facetas que te creía perdidas o quizás ocultas.
Sólo siento curiosidad y encuentro cariño en tu mirada.
El camarero se pierde entre la multitud húmeda del otro lado del cristal, pasa un autobús salpicando a transeúntes, los paraguas se afanan en saltar óculos extraviados entre la niebla.
Me encanta la niebla de este día gris.

Una expansión digital aparece ante mis ojos, y me conmueve hasta tal punto que mi testa se vacía de cualquier nimiedad. Ya no hay más mundo, sólo dos exespectros que se encuentran ante la pequeña estimulación cafeínica.
El caos y el orden se refunden para edificar una mente única, dos hemisferios interconectados de un mismo cerebro.
El camarero merodea, aburrido seguramente, deseando ver el fin perfecto de una típica película de amor. No, hoy no toca, los dos lo sabemos.
Descubro en tu mirada la fascinación, el re-reconocerme después de tan relativizado tiempo, entiendes que sigo existiendo, pero distinta... ajena a todas las tonterías pasadas. Soy yo sin serlo, y eso, te entusiasma.
Por mis oídos repiquetean incansables mil anécdotas que me hacen sonreir, y pensar en lo que fue, sonreir. Nutres mi curiosidad con nueva información y demás facetas que te creía perdidas o quizás ocultas.
Sólo siento curiosidad y encuentro cariño en tu mirada.
El camarero se pierde entre la multitud húmeda del otro lado del cristal, pasa un autobús salpicando a transeúntes, los paraguas se afanan en saltar óculos extraviados entre la niebla.
Me encanta la niebla de este día gris.

Cenizas
Las cenizas revolotearon al viento. Calmas, sin ansias de volver a posarse en el regazo del sueño. Subieron, hacia las estrellas, aspirando ser absorbidas por su energía loca, su malgama vital.
Los árboles crujieron y formaron sombras de lobos con su follaje. Las palabras, todas las palabras, murieron engullidas por el huracán. Sonreímos, sí, sólo sonreímos en la oscuridad de la suave y finita lumbre alquitranada. Una mano, ésa mano. Una mano se perdió evitando el frío del suelo. Una mano me sostuvo, en el aire, una mano me hizo sentir cuál ceniza infinita: cada instante más cerca del universo.
Los párpados descendieron y procuraron borrar el dolor.
La ceniza es polvo.

Los árboles crujieron y formaron sombras de lobos con su follaje. Las palabras, todas las palabras, murieron engullidas por el huracán. Sonreímos, sí, sólo sonreímos en la oscuridad de la suave y finita lumbre alquitranada. Una mano, ésa mano. Una mano se perdió evitando el frío del suelo. Una mano me sostuvo, en el aire, una mano me hizo sentir cuál ceniza infinita: cada instante más cerca del universo.
Los párpados descendieron y procuraron borrar el dolor.
La ceniza es polvo.

Agosto
Noche triste
de luna soñolienta
entre zanjas rompepatas
de infinitas ovejas.
Noche triste
y píxeles de serpiente
que come manzanas
y crece
y mengua, sin parar.
Noche de resonancia extraterrestre,
baterías crujientes
salvan estrellas
caídas en el pentagrama.
Noche de nada,
de casco roto y falda verde.
Noche de día
el cuál sólo desea
perecer en tu cuna.

de luna soñolienta
entre zanjas rompepatas
de infinitas ovejas.
Noche triste
y píxeles de serpiente
que come manzanas
y crece
y mengua, sin parar.
Noche de resonancia extraterrestre,
baterías crujientes
salvan estrellas
caídas en el pentagrama.
Noche de nada,
de casco roto y falda verde.
Noche de día
el cuál sólo desea
perecer en tu cuna.

Yellowstone
Explotó el parque de Yellowstone
Salté entre las dunas de arena, salté por encima de esos espacios en dónde hasta hacía nada se había extendido una vasta, incommesurable llanura de verde césped. Temí el mundo, el propio suelo que pisaba, al notar que éste resbalaba y se fundía bajo mis pies.
Todo eran espesos barrizales donde el lodo y la oscuridad danzaban juntos. Todo era un caer, un repiquetear cual cajita china de los árboles contra el suelo: xilófono infernal ensordeciendo nuestros oídos... la antesala de una muerte segura.
En diferencias de minutos, el gran Maremoto Universal cubrió por entero la India, Japón, Australia, Centroamérica, Reino Unido, la Península Ibérica y la Itálica. Derruyó todo cuanto había a su paso, devorando gente, ciudades, y hasta países en un abrir y cerrar de ojos.
El Mundo había dicho basta. De las entrañas de su núcleo surgieron grandes vómitos de lava y azufre, un efecto mariposa apocalíptico. Miles de ciudades serán en un futuro pequeñas Pompeyas, la minúscula réplica de una civilización extraviada.
Las nubes rompieron a relampaguear encendiendo el cielo como diminutos fósforos, y haciendo la vista más súbita y dolorosa. Un rayo casi me atraviesa; unos fuegos artificiales me mataron. Los volcanes habían aprendido a escupir fuego sin cesar, Yellowstone había hablado. El cielo rojo y violeta, de todos los colores que ser humano sea capaz de imaginar... y más. Todos los colores y las sensaciones, el miedo, estuvieron allí; en menos de una hora: comiendo, zambulléndose en si misma. La Tierra estaba muriendo.
Y murió, sí, pero volvió a renacer, millones de años después, pero lo hizo. La atmósfera volvió a permitir el leve paso del sol, calentando y su correspondiente oscuridad, encargada de enfriar los corazones más ardientes con sus noches en vela. Sucedió que una bacteria decidió mutar, por comodidad y fue mutando y transformándose en diversas hasta que fue vida, y fue ser humano. El ser humano aprendió a convivir con sus semejantes, aprendió conceptos básicos por y para su propia esencia, pero inevitablemente vinieron las preguntas y la necesidad de encontrar respuestas. Y pensaron, e inventaron hasta la saciedad, hasta que su egocentrismo palpitó tan fuerte y tan bestia que empezaron a destruir la Tierra, explorando en sus más recónditos lugares: ya sumergidos en agua infinita, como intentado buscar el fuego enterrado o sinó elevándose a las más altas cimas cerca del límite posible. Los seres humanos fueron egoístas y un día la Tierra murió: todos los colores y las sensaciones, el miedo, estuvieron allí; en menos de una hora: comiendo, zambulléndose en si misma; la Tierra explotó. Yellowstone había hablado.

Salté entre las dunas de arena, salté por encima de esos espacios en dónde hasta hacía nada se había extendido una vasta, incommesurable llanura de verde césped. Temí el mundo, el propio suelo que pisaba, al notar que éste resbalaba y se fundía bajo mis pies.
Todo eran espesos barrizales donde el lodo y la oscuridad danzaban juntos. Todo era un caer, un repiquetear cual cajita china de los árboles contra el suelo: xilófono infernal ensordeciendo nuestros oídos... la antesala de una muerte segura.
En diferencias de minutos, el gran Maremoto Universal cubrió por entero la India, Japón, Australia, Centroamérica, Reino Unido, la Península Ibérica y la Itálica. Derruyó todo cuanto había a su paso, devorando gente, ciudades, y hasta países en un abrir y cerrar de ojos.
El Mundo había dicho basta. De las entrañas de su núcleo surgieron grandes vómitos de lava y azufre, un efecto mariposa apocalíptico. Miles de ciudades serán en un futuro pequeñas Pompeyas, la minúscula réplica de una civilización extraviada.
Las nubes rompieron a relampaguear encendiendo el cielo como diminutos fósforos, y haciendo la vista más súbita y dolorosa. Un rayo casi me atraviesa; unos fuegos artificiales me mataron. Los volcanes habían aprendido a escupir fuego sin cesar, Yellowstone había hablado. El cielo rojo y violeta, de todos los colores que ser humano sea capaz de imaginar... y más. Todos los colores y las sensaciones, el miedo, estuvieron allí; en menos de una hora: comiendo, zambulléndose en si misma. La Tierra estaba muriendo.
Y murió, sí, pero volvió a renacer, millones de años después, pero lo hizo. La atmósfera volvió a permitir el leve paso del sol, calentando y su correspondiente oscuridad, encargada de enfriar los corazones más ardientes con sus noches en vela. Sucedió que una bacteria decidió mutar, por comodidad y fue mutando y transformándose en diversas hasta que fue vida, y fue ser humano. El ser humano aprendió a convivir con sus semejantes, aprendió conceptos básicos por y para su propia esencia, pero inevitablemente vinieron las preguntas y la necesidad de encontrar respuestas. Y pensaron, e inventaron hasta la saciedad, hasta que su egocentrismo palpitó tan fuerte y tan bestia que empezaron a destruir la Tierra, explorando en sus más recónditos lugares: ya sumergidos en agua infinita, como intentado buscar el fuego enterrado o sinó elevándose a las más altas cimas cerca del límite posible. Los seres humanos fueron egoístas y un día la Tierra murió: todos los colores y las sensaciones, el miedo, estuvieron allí; en menos de una hora: comiendo, zambulléndose en si misma; la Tierra explotó. Yellowstone había hablado.

Tubos de ensayo
No sé si funciona la radio.
Y mi corazón,
¡ay, mi corazón!
destila aceite oxidado
y filtrado entre muslos inconexos.
Las ranas no saltarán nunca más,
ayer te comiste sus ancas,
y mientras sofreías la cebolla,
llorabas
lágrimas de nitrógeno líquido.
No sé, ni quiero saber,
si funciona la radio.
No debo apadrinar ranas mutiladas.
Recojo tu helado llanto,
indisoluble con el aceite
caduco, rancio,
hoy.

Y mi corazón,
¡ay, mi corazón!
destila aceite oxidado
y filtrado entre muslos inconexos.
Las ranas no saltarán nunca más,
ayer te comiste sus ancas,
y mientras sofreías la cebolla,
llorabas
lágrimas de nitrógeno líquido.
No sé, ni quiero saber,
si funciona la radio.
No debo apadrinar ranas mutiladas.
Recojo tu helado llanto,
indisoluble con el aceite
caduco, rancio,
hoy.

Húmeda llama
Buceando
en los mares cristalizados,
de calamares mitológicos repletos.
Encuentro la llama solitaria
que aúlla
deseando no apagarse jamás.
La beso,
sólo como la soledad
del oscuro desamparo marino
me permite.
La beso.
Beso su lumbre,
célula purpurínea expirándose,
absorbida por corales
que ansían el defensivo color.
Beso su lumbre,
y todo el oxígeno del mar
asciende de mis gusanitos internos
a su cuerpo onírico.
Beso su lumbre,
arde mi pelo,
orgasmo.
Ya no beso,
Ya no buceo.
Maldita llamita
que me acunó
en sus tentáculos
de amor infernal.

en los mares cristalizados,
de calamares mitológicos repletos.
Encuentro la llama solitaria
que aúlla
deseando no apagarse jamás.
La beso,
sólo como la soledad
del oscuro desamparo marino
me permite.
La beso.
Beso su lumbre,
célula purpurínea expirándose,
absorbida por corales
que ansían el defensivo color.
Beso su lumbre,
y todo el oxígeno del mar
asciende de mis gusanitos internos
a su cuerpo onírico.
Beso su lumbre,
arde mi pelo,
orgasmo.
Ya no beso,
Ya no buceo.
Maldita llamita
que me acunó
en sus tentáculos
de amor infernal.

Petit Bernat
I tu, petit Bernat,
fuges corrents entre llibres de paper de poma al forn.
I saltes agafant les estrelles
a les que l’Alícia no va poder arribar.
I ara reptes
entre els mitjons de plàstic.
I jo et teixeixo un jersei sense mànigues, ni coll ni cos;
fet de crinera de cavall de foc.
I t’amagues en les trinxeres de gel
d’una guerra irrealitzada.
I jo faig el dinar amb un ou de camell
i farigola d’engrunes fregida.
I els sacs de carbó de Reis salat
et cauen damunt les orelles.
I et mires sorprès
en el mirall de les pedres del forat.
I veus el teu reflex,
ara ets un xupa-xup de maduixa amb nata.
I amagat en la lluminosa foscor del clot
contes fins a infinit amb els dits de la sorra.
I quan has acabat
aixeques la vista per mirar el cel marítim.
I te n’adones de què estàs sol
entre les rialletes sornegueres dels rossinyols fets de no-res.
I em crides:
-Mama, mama, no vull estar enmig d’enlloc!
Vine’m a buscar d’aquí menys vuit moments!
I jo deixo el nas de ton pare estès
sota les rajoles de la piscina de vidre.
I nedo per l’aire, i volo per l’aigua
per a venir-te a buscar.
I et trobo jugant amb un gat vermell
de tres caps que t’ensenya japonès.
I se t’ha curat l’espant,
ja no saps que m’has cridat d’aquí tres minuts.
I tot i així em mires
amb els ulls vidriosos que vessen rínxols de xocolata.
I t’agafo entre tots els meus braços
mentre tu rius i ensenyes follets gronxant-se a les dents.
I et dic d’anar a endrapar coca de Sant Joan
a dins d’una palmera .
I et dic d’anar a perdre’ns
en els miralls opacs del calaix de cosir.
I et dic d’anar a penjar-nos dels semàfors
a menjar-nos els cotxes fets de carquinyoli.
I tu, petit Bernat, m’observes,
i dius d’anar a esquiar a sobre del llom d’un elefant invisible.
I ens en hi anem corrent com cargols
damunt del missatge enviat d’un telèfon mòbil.
I quan tornem ja és de nit
dins la nostra casa de pots de llapis espirals.
I t’acotxo al llit
sota la manta de formigues balladores de sardana.
I em fas un petó
amb aquella barbeta teva de mel i mató.
I et tanco la porta de serpentines i confetti
fent soroll de sirena de vaixell pirata.
I me’n vaig, caient
cap al pou calent d’hidrogen líquid del meu llit.
I tu obres un ull, i després tots els altres
i et sents un Robinson en un desert.
I fas un somriure semblant
al de les neules de pebre vermell picant.
I finalment, t’adorms.
I és llavors quan, petit Bernat,
descobreixes el veritable món dels humans
tan allunyat de la teva dolça realitat.

fuges corrents entre llibres de paper de poma al forn.
I saltes agafant les estrelles
a les que l’Alícia no va poder arribar.
I ara reptes
entre els mitjons de plàstic.
I jo et teixeixo un jersei sense mànigues, ni coll ni cos;
fet de crinera de cavall de foc.
I t’amagues en les trinxeres de gel
d’una guerra irrealitzada.
I jo faig el dinar amb un ou de camell
i farigola d’engrunes fregida.
I els sacs de carbó de Reis salat
et cauen damunt les orelles.
I et mires sorprès
en el mirall de les pedres del forat.
I veus el teu reflex,
ara ets un xupa-xup de maduixa amb nata.
I amagat en la lluminosa foscor del clot
contes fins a infinit amb els dits de la sorra.
I quan has acabat
aixeques la vista per mirar el cel marítim.
I te n’adones de què estàs sol
entre les rialletes sornegueres dels rossinyols fets de no-res.
I em crides:
-Mama, mama, no vull estar enmig d’enlloc!
Vine’m a buscar d’aquí menys vuit moments!
I jo deixo el nas de ton pare estès
sota les rajoles de la piscina de vidre.
I nedo per l’aire, i volo per l’aigua
per a venir-te a buscar.
I et trobo jugant amb un gat vermell
de tres caps que t’ensenya japonès.
I se t’ha curat l’espant,
ja no saps que m’has cridat d’aquí tres minuts.
I tot i així em mires
amb els ulls vidriosos que vessen rínxols de xocolata.
I t’agafo entre tots els meus braços
mentre tu rius i ensenyes follets gronxant-se a les dents.
I et dic d’anar a endrapar coca de Sant Joan
a dins d’una palmera .
I et dic d’anar a perdre’ns
en els miralls opacs del calaix de cosir.
I et dic d’anar a penjar-nos dels semàfors
a menjar-nos els cotxes fets de carquinyoli.
I tu, petit Bernat, m’observes,
i dius d’anar a esquiar a sobre del llom d’un elefant invisible.
I ens en hi anem corrent com cargols
damunt del missatge enviat d’un telèfon mòbil.
I quan tornem ja és de nit
dins la nostra casa de pots de llapis espirals.
I t’acotxo al llit
sota la manta de formigues balladores de sardana.
I em fas un petó
amb aquella barbeta teva de mel i mató.
I et tanco la porta de serpentines i confetti
fent soroll de sirena de vaixell pirata.
I me’n vaig, caient
cap al pou calent d’hidrogen líquid del meu llit.
I tu obres un ull, i després tots els altres
i et sents un Robinson en un desert.
I fas un somriure semblant
al de les neules de pebre vermell picant.
I finalment, t’adorms.
I és llavors quan, petit Bernat,
descobreixes el veritable món dels humans
tan allunyat de la teva dolça realitat.

Dime
Dime si él
es capaz de sacar
de tu enredado llanto
gorditos cupidos
que se escapen de tus nidos de pelo.
Dime si él
es capaz de enjabonarte
tus preciados senos,
y suavemente,
deslizar el rocío jabonoso
por entre tus pezones de amapola.
Dime si él
es capaz de hacer combinados
noctudiurnos
para hacerte perder la razón,
y morir en tu angelical risa.
Dime si él
es capaz de acariciar tu vientre
susurrando
bellos poemas, incomprensibles palabras
a los futuros frutos.
Dime si él
es capaz de aguantar
tu sorna y tus desdenes,
tus chiquilladas,
tu pasión latente,
tus quimeras soñolientas.
Dime si él
es capaz de anhelar
ese instante en que tu cuerpo
diga basta,
para robarte, para robarle
tu último aliento vital
(para llevarte para siempre su corazón).
Si lo es,
si tanto te ama.
Dímelo,
y seguiré
por los siglos de los siglos
caminando un camino
cuya única posada
ya tiene dueño

es capaz de sacar
de tu enredado llanto
gorditos cupidos
que se escapen de tus nidos de pelo.
Dime si él
es capaz de enjabonarte
tus preciados senos,
y suavemente,
deslizar el rocío jabonoso
por entre tus pezones de amapola.
Dime si él
es capaz de hacer combinados
noctudiurnos
para hacerte perder la razón,
y morir en tu angelical risa.
Dime si él
es capaz de acariciar tu vientre
susurrando
bellos poemas, incomprensibles palabras
a los futuros frutos.
Dime si él
es capaz de aguantar
tu sorna y tus desdenes,
tus chiquilladas,
tu pasión latente,
tus quimeras soñolientas.
Dime si él
es capaz de anhelar
ese instante en que tu cuerpo
diga basta,
para robarte, para robarle
tu último aliento vital
(para llevarte para siempre su corazón).
Si lo es,
si tanto te ama.
Dímelo,
y seguiré
por los siglos de los siglos
caminando un camino
cuya única posada
ya tiene dueño

Ea
Un corro de niños
con dientes de lobo feroz,
canta al unísono
a mi alrededor:
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Saltan y gruñen,
ríen y arañan
los antebrazos de sus compañeros.
No me dejan en paz.
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Corre mi pelo
contra el viento,
contra el follaje
de olivares funestos.
( - Ea, ea...)
Y ellos
siguen rondando,
brincando y mordiendo.
Jugando a los animalitos
se convirtieron en monstruos.
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Ea ea...
Ea ea...
No respiro.
Ea ea..
- Ea, ea
el loco la ha matado
ea ea,
vamos a merendar.

con dientes de lobo feroz,
canta al unísono
a mi alrededor:
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Saltan y gruñen,
ríen y arañan
los antebrazos de sus compañeros.
No me dejan en paz.
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Corre mi pelo
contra el viento,
contra el follaje
de olivares funestos.
( - Ea, ea...)
Y ellos
siguen rondando,
brincando y mordiendo.
Jugando a los animalitos
se convirtieron en monstruos.
-Ea ea,
el loco ya está fuera.
Ea, ea
el loco la mató.
Ea ea...
Ea ea...
No respiro.
Ea ea..
- Ea, ea
el loco la ha matado
ea ea,
vamos a merendar.

Tiempo relativo
En una hora indefindida,
la siesta probablemente,
se le perdieron las ideas.
El cerebro se volvió
blanco detergente único
en quitar manchas de dolor.
Neuronas puras,
negro dolor,
corazón desquiciado.
En una hora indefinida,
la siesta quizás,
dejó que la nada la absorbiera.
Anheló milagros
y recibió esquirlas rotas del pasado.
Intuyó felicidad
y luego, le vio
sosteniendo la marioneta
cuya sombra etérea
era su premiada dicha.
En una hora indefinida
sintió que moría.
se acabó el gas,
ya no quedaron bombonas de butano.
El agua helada
hinchó sus venas,
conviertiendo así
la luz
en hielo irrompible.
En una hora eterna
se ninguneó a si misma
para dedicar el resto de sus otoños
a ser hoja enlodada.
la siesta probablemente,
se le perdieron las ideas.
El cerebro se volvió
blanco detergente único
en quitar manchas de dolor.
Neuronas puras,
negro dolor,
corazón desquiciado.
En una hora indefinida,
la siesta quizás,
dejó que la nada la absorbiera.
Anheló milagros
y recibió esquirlas rotas del pasado.
Intuyó felicidad
y luego, le vio
sosteniendo la marioneta
cuya sombra etérea
era su premiada dicha.
En una hora indefinida
sintió que moría.
se acabó el gas,
ya no quedaron bombonas de butano.
El agua helada
hinchó sus venas,
conviertiendo así
la luz
en hielo irrompible.
En una hora eterna
se ninguneó a si misma
para dedicar el resto de sus otoños
a ser hoja enlodada.
Ulises andaluz
En tus luceros negros
se hallan
las tradiciones del pueblo muerto.
Saltos de fe
en vírgenes embarradas
ungidas de llanto,
llevadas al unísono
por procesiones sinsentido.
En tus luceros negros
oigo el tañir serpéntico
de los acordes pasionales.
Miles de negras y blancas
mezcladas con sangre
del tendero que huele
a tortilla de patatas.
En tus luceros negros
siento la pasión
de mezquitas cálidas.
La pasión de crines
recortadas contra olivos
ondeando al suave viento.
De tus luceros negros
emana el calor del
aliento
hecho palabra.
Ese deseo que estalla
en inestable palpitar
de tu corazón andaluz.
En tus luceros negros
desearía perderme
para ser
ese acorde perdido
con aroma de aceituna
que te haga suspirar...
se hallan
las tradiciones del pueblo muerto.
Saltos de fe
en vírgenes embarradas
ungidas de llanto,
llevadas al unísono
por procesiones sinsentido.
En tus luceros negros
oigo el tañir serpéntico
de los acordes pasionales.
Miles de negras y blancas
mezcladas con sangre
del tendero que huele
a tortilla de patatas.
En tus luceros negros
siento la pasión
de mezquitas cálidas.
La pasión de crines
recortadas contra olivos
ondeando al suave viento.
De tus luceros negros
emana el calor del
aliento
hecho palabra.
Ese deseo que estalla
en inestable palpitar
de tu corazón andaluz.
En tus luceros negros
desearía perderme
para ser
ese acorde perdido
con aroma de aceituna
que te haga suspirar...
LA ESTRELLA
Miradas obscenas se entrecruzaron
desmontando así toda vestimenta.
Y en sus ojos, sí, sus ojos,
sólo vio una estrella.
El cuerpo no bastaba
y las palabras no eran
ya
absolutamente nada.
Estrella.
Sólo ella
y su estrella.
En su mirar
violetas verdades,
incandescentes mentiras.
Luz de helio consumiéndose
en el abismo de los cielos
(la eternidad) eternos.
Esa estrella
sin bien ni mal...
existiendo.
Más allá de toda comprensión.
Más allá de todo concepto.
Más allá de la inmensidad.
Brillaba.
Tan sólo brilló
un instante para siempre...
desmontando así toda vestimenta.
Y en sus ojos, sí, sus ojos,
sólo vio una estrella.
El cuerpo no bastaba
y las palabras no eran
ya
absolutamente nada.
Estrella.
Sólo ella
y su estrella.
En su mirar
violetas verdades,
incandescentes mentiras.
Luz de helio consumiéndose
en el abismo de los cielos
(la eternidad) eternos.
Esa estrella
sin bien ni mal...
existiendo.
Más allá de toda comprensión.
Más allá de todo concepto.
Más allá de la inmensidad.
Brillaba.
Tan sólo brilló
un instante para siempre...
Esta vez toca Pedro Salinas... dos poemas que me han perforado el alma
Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: "tú"
-a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodas, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí; al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
No quiero que te vayas
dolor, mi última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedarás
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tu me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.
P. Salinas, La voz a ti debida (1933)
-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: "tú"
-a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodas, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí; al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
No quiero que te vayas
dolor, mi última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedarás
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tu me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.
P. Salinas, La voz a ti debida (1933)
Ahora
Vaya
vuelta revuelta atrás.
Y soledad
y libertad
I wan't to break free.
Pienso que...
no pienso, mejor no revolverse
en una nada que nunca existió.
Dos corazones
muertos, destrozados, hastiados
de mi persona;
Y soledad
y libertad
Y...
Bien, esto se acaba,
y saltan las vueltas
en mi estómago
harto de mariposear.
Y seriedad.
Y vida nueva.
Y soledad elegida.
Don't let yourself go
'cause everybody cries
an'everybody hurts...
sometimes.
¡Que se vaya el dolor!
Sí, se irá.
Pero os amo
mi gentil caballero.
Preparación...
Relación.
Y el futuro,
al alcance de mi mano.
vuelta revuelta atrás.
Y soledad
y libertad
I wan't to break free.
Pienso que...
no pienso, mejor no revolverse
en una nada que nunca existió.
Dos corazones
muertos, destrozados, hastiados
de mi persona;
Y soledad
y libertad
Y...
Bien, esto se acaba,
y saltan las vueltas
en mi estómago
harto de mariposear.
Y seriedad.
Y vida nueva.
Y soledad elegida.
Don't let yourself go
'cause everybody cries
an'everybody hurts...
sometimes.
¡Que se vaya el dolor!
Sí, se irá.
Pero os amo
mi gentil caballero.
Preparación...
Relación.
Y el futuro,
al alcance de mi mano.
Después de la fiesta (sueño)
Me duelen las articulaciones
mientras una estúpida sonrisa
permanece
como la amapola en el campo de trigo:
impasible
sobre mi cara.
Se desvanecen las horas
en la nada especial
de un domingo eterno.
Y el cuerpo de vuelve gelatina
rosada, blandengue.
Entre miradas olvidadizas
que suman siglos,
que anhelan ese pasado.
Y su sonrisa, simplemente
felicidad cumulonímbica
Se desvanecen las horas
en el segundo especial
de un domingo eterno.
L' infinit
I la nit va arribar.
Refrescava,
ho recordo bé.
Una jaqueta
i a perdre'm
en els seus ulls.
Però no hi era.
Havia desaparegut,
ningú en sabia res.
I boig,
i perdut
vaig acabar de caure
a l'abisme.
Se'm va apropar:
- Perdona, tienes fuego?
- Eh?
- Que si tienes fuego.
- Ah si, sí.
- Oye, tú vienes
mucho por aquí, no?
- Sí, ¿porqué?
Déu meu,
estava desquiciat,
embogit,
no podia raonar
ni parlar amb
aquell home.
- Sabes qué ha pasado
con la chiquilla?
- No, no tengo ni idea.
Va dir-me
que es fondria
quan l'infinit
formés part de la vida.
Va desaparèixer
i jo vaig morir.
Refrescava,
ho recordo bé.
Una jaqueta
i a perdre'm
en els seus ulls.
Però no hi era.
Havia desaparegut,
ningú en sabia res.
I boig,
i perdut
vaig acabar de caure
a l'abisme.
Se'm va apropar:
- Perdona, tienes fuego?
- Eh?
- Que si tienes fuego.
- Ah si, sí.
- Oye, tú vienes
mucho por aquí, no?
- Sí, ¿porqué?
Déu meu,
estava desquiciat,
embogit,
no podia raonar
ni parlar amb
aquell home.
- Sabes qué ha pasado
con la chiquilla?
- No, no tengo ni idea.
Va dir-me
que es fondria
quan l'infinit
formés part de la vida.
Va desaparèixer
i jo vaig morir.