Sábados de Gloria...? (II)
Generalmente, el tercer sábado de cada mes los amigos de “Club Bravo” nos reunimos en Kawasaki para celebrar una cena española. Solemos acudir dos españoles, “nairbic”, al que habréis visto comentar en algunas ocasiones, gran historiador, exiliado voluntario y, el que esto suscribe, “X”, torero de a pie. El resto de asistentes suelen ser japoneses que hablan español medianamente bien. Comenzamos a cenar a las 7 de la tarde, -el que llegue tarde que se joda, ya lo saben-, y es obligatorio que cada uno de los asistentes lleve una botella de vino español. La casa, es decir, mismamente yo, obsequia con sangría a discreción y elabora el condumio colectivo correspondiente a ese día.
Entre los asistentes mas destacados, -aunque hay otros que acuden esporadicamente-, se encuentran los que citaré a continuación. Hiro, “El Cholo” Ishii, representante de vinos españoles en Japón, forofo del Atlético de Madrid y enamorado perdidamente de una guapa española, según se dice, becaria en Japón, que no le hace ni el más mínimo caso. “Mucho arroz p`a poco pollo”, que diríamos en mi tierra. Hirayama-san, ex-banquero de Mitsubishi, que quiere irse a vivir a España durante unos años, en plan sabático. Un trotamundos que vivió en Brasil y Venezuela durante varios años. Lina, “bailaora” de flamenco y amante en exceso del ron Bacardí y del “bocata” de tortilla de patatas. Taka-san, estudiante de español y aprendiz de cocina adelantado, buen bebedor y mejor comedor. Su frase más famosa es la siguiente: “Yo no se si vengo aquí para aprender español o solo para comer”. Y finalmente, “Tetitas de chocolate” (“choco no oppai-chan” en japo). Amante de la bebida, de la buena comida y… de estudiar, lo menos posible. Habla y discute hasta por los codos. Y si tiene encima alguna copilla de más, no se calla ni debajo del agua.

Como podeis ver una cuadrilla muy apañadita y diversa, pero vamos con la última que tiene su porqué. El apodo de “Tetitas de chocolate” surgió en una de estas cenas. Era el mes de marzo, más o menos. Asistia a la misma, por primera vez, un japo cuarentón, divorciado, directivo de una multinacional norteamericana de bebidas y un poco putero, ya que en tres horas o cuatro lo llamaron al móvil diferentes “asistentas sexuales” preguntándole donde iba a pasar la noche. Nuestra amiga, oppai-chan, había regresado de vacaciones de Hawaii en esa semana. Y como son todas las mujeres … luciendo moreno playero, acompañado del escote correspondiente y marcando canalillo insinuante.
El japo, de nombre Makoto, se bebió en un santiamén dos botellas de “Sangre de Toro” y se puso más caliente y salido que un novio primerizo. A pesar de los presentes y, además que era la primera vez que iba, le comenzó a decir lindezas como éstas: ii Te comeria esas dos tetitas de chocolate !!, o… ii puedo probarlas o tocarlas !! etc... Incluso se la quería llevar esa misma noche a un “love hoteru”. Y “Tetitas de chocolate” dandole largas y toreandolo, templando y mandando, que para eso vivió en Sudamérica y en España varios años. Se acaba la cena y visto que no lograba cortar oreja ni completar faena, el susodicho Makoto cogió un taxi y desapareció no, sin antes, echarle la última mirada y pedirle con un guiño que lo acompañara. Nunca más volvió por allí. Proximamente os contaré otra parte de esta historia. Mi venganza contra Makoto.
Sábados de Gloria..? ( I )
Los sábados me levanto a las 8 de la mañana y, más o menos, a las 9,30 salgo de mi casa en dirección a la academia. A las 10,30 imparto clase de “Comercio Internacional”. Desde donde vivo hasta la estación de tren de mi barrio se llega en quince minutos a pie y, la rutina visual, generalmente es la misma.
En el camino, me encuentro siempre a los mismos personajes, a los que he bautizado con diversos nombres. Una viejita, “la sacalenguas”, con su lengua fuera, azuzando o acezando, como un perrillo. Un viejito con gorra de beisbol y grandes auriculares, en su bicicleta, al que llamo “Ojichan DJ”. Otro vejete en bicicleta que lleva a su mujer de paseo, invalida, delante de el, en lo que creo que es un esfuerzo sobrehumano, al que llamo “doscojones”. El japo mas humanitario que he visto. No quiero pensar el día en que ambos vayan al suelo. Lo pienso cada vez que lo veo.
También a dos peluqueras, treintañeras, perfectamente arregladas, cuestión de imagen, caminando juntas por la acera contraria. Preciosas. Habría que verlas recién levantadas, sin pinturas varias. Siempre me miran. No sé si se quedan con ganas de cortarme el pelo o afeitarme la “perilla” o que las atize un “polvete” por su sitio, como esta “mandao” y es de obligación. Las miro y, como siempre, lo único que hemos tenido ha sido una mirada cómplice. Y al cabrón de mi casero, que regresa de dormir plácidamente con su amante. Saludo de rigor. “Ohaiyo gozaimashu” ( Buenos dias ).

En el tren, viajo en el primer vagón. Y me doy cuenta que cada sábado es lo mismo. Lleno de madres, cuarentonas, que sacan de paseo a sus hijos gratuitamente, a costa de los demás. Sus maridos a su rollo, es decir, beisbol, pesca, tenis etc… Los niños, que no pagan billete y, además ocupan todos los asientos, son ruidosos. Nos molestan a todos los que pagamos, correteando de acá para allá. Las madres a su “bola”, al chismorreo semanal, pero nunca aparece nadie de la empresa para afear su conducta, ni a las madres ni a los hijos. En cualquier país civilizado las madres cogen a sus hijos sobre sus piernas, para que no ocupen asientos, ya que viajan gratis, pero aquí, no.... Aquí, vale todo.
Y también, los jubilados, que tienen asientos reservados en el vagón, de color rojo nunca se sientan en ellos. Todos los asientos azules ocupados por niños o por jubilados de excursion. Los rojos libres. Y los demás a jodernos. A cualquiera que le preguntas que porqué no se sientan en ellos te dice lo mismo: ii Es que todavia se sienten utiles !!... Joder… pues que no les reserven asientos. Para todos café. Cuando estan todos los asientos azules ocupados, bien que reclaman que se les dejen libre los rojos… Esto es un puto caos.

En el camino, me encuentro siempre a los mismos personajes, a los que he bautizado con diversos nombres. Una viejita, “la sacalenguas”, con su lengua fuera, azuzando o acezando, como un perrillo. Un viejito con gorra de beisbol y grandes auriculares, en su bicicleta, al que llamo “Ojichan DJ”. Otro vejete en bicicleta que lleva a su mujer de paseo, invalida, delante de el, en lo que creo que es un esfuerzo sobrehumano, al que llamo “doscojones”. El japo mas humanitario que he visto. No quiero pensar el día en que ambos vayan al suelo. Lo pienso cada vez que lo veo.
También a dos peluqueras, treintañeras, perfectamente arregladas, cuestión de imagen, caminando juntas por la acera contraria. Preciosas. Habría que verlas recién levantadas, sin pinturas varias. Siempre me miran. No sé si se quedan con ganas de cortarme el pelo o afeitarme la “perilla” o que las atize un “polvete” por su sitio, como esta “mandao” y es de obligación. Las miro y, como siempre, lo único que hemos tenido ha sido una mirada cómplice. Y al cabrón de mi casero, que regresa de dormir plácidamente con su amante. Saludo de rigor. “Ohaiyo gozaimashu” ( Buenos dias ).

En el tren, viajo en el primer vagón. Y me doy cuenta que cada sábado es lo mismo. Lleno de madres, cuarentonas, que sacan de paseo a sus hijos gratuitamente, a costa de los demás. Sus maridos a su rollo, es decir, beisbol, pesca, tenis etc… Los niños, que no pagan billete y, además ocupan todos los asientos, son ruidosos. Nos molestan a todos los que pagamos, correteando de acá para allá. Las madres a su “bola”, al chismorreo semanal, pero nunca aparece nadie de la empresa para afear su conducta, ni a las madres ni a los hijos. En cualquier país civilizado las madres cogen a sus hijos sobre sus piernas, para que no ocupen asientos, ya que viajan gratis, pero aquí, no.... Aquí, vale todo.
Y también, los jubilados, que tienen asientos reservados en el vagón, de color rojo nunca se sientan en ellos. Todos los asientos azules ocupados por niños o por jubilados de excursion. Los rojos libres. Y los demás a jodernos. A cualquiera que le preguntas que porqué no se sientan en ellos te dice lo mismo: ii Es que todavia se sienten utiles !!... Joder… pues que no les reserven asientos. Para todos café. Cuando estan todos los asientos azules ocupados, bien que reclaman que se les dejen libre los rojos… Esto es un puto caos.

"Fascismo niponico"... Los Uyoku.
Hoy es sábado. Las cuatro de la tarde de un día caluroso. Hora de la hispánica siesta. Estoy en mi oficina de Kawasaki, en la avenida central de la estación, el nudo neurálgico del barrio. Después de impartir la clase de “español para negocio”, mis alumnos se han ido y me preparo un gazpacho a la antigua usanza ( el llamado “cojondongo”). Tengo ganas de tumbarme un rato en el sofá pues el sueño me puede. Aparatos de aire acondicionado por doquier como ruido de fondo y, un arrullo de palomas en celo en el balcón jugueteando entre mis macetas de hierbas aromáticas. Perejil, menta y albahaca para uso cotidiano. Todo indica que es un buen momento para relajarse y caer en un profundo dormitar.
De pronto comienza un ruido atronador e insoportable de altavoces entonando viejas canciones bélicas. Justo enfrente de mi balcon. Se jodió la siesta. Son los “Uyoku”. Los uyoku dantai, para ser más exactos. Esta gente es un grupo de ideas nacionalistas, de extrema derecha, con vestimenta paramilitar y al estilo de la guerra mundial, tipo “kamikaze”. En grupo son más peligrosos que un saco de bombas. En solitario, nada. No tienen ni media hostia. Pero lo que resulta paradójico es que aparte de molestar a todo el mundo con sus ruidos bélicos y arengas contra todo lo extranjero, en especial contra Korea y China, la policía pasa olímpicamente de ellos. Como defienden al emperador ( el “tennoo” ) como un dios, a pesar de que estamos en el siglo XXI, tienen barra libre para hacer y deshacer… y sobre todo incordiar. Todos les temen pero todo el mundo los respeta.

A pesar de no ser un partido politico estos “nostálgicos” guerreros orientales, que lo único que han disparado en sus vidas son balas de chocolate, estan emparentados con la extrema derecha, con los “yakuza”, la mafia japonesa, y son también interesados colaboradores policiales ayudando a expulsar a los “extranjeros malos”, como diría el ínclito Ishihara, amigo de estos “grupetes” y fiel instigador de las ideas antiextranjeras. Sus gritos de guerra más comunes, aparte de hacer sonar el “kimigayo”, el himno nacional japonés como ruido de fondo, son frases alusivas a la devolucion de las Islas Kuriles por los rusos, el abandono de Okinawa por parte de los “americones” y todo tipo de consigna contraria a la presencia de extranjeros en Japón
Esta tarde han venido en dos furgonetas negras y un autobús del mismo color. Son siete personas. Me recuerdan a Hirohito cuando era cabo. Pequeños y ridículos pero con más odio en el cuerpo que talento tienen. Dios nos libre de ellos… porque aquí Buda pasa de nosotros, los occidentales.

Os dejo un enlace para que lo visiteis y conozcais a este tipo de gente:
http://www.howardwfrench.com/photos/Japanese-nationalists/uyoku_002
"Lo que no veas aqui no lo verás en ninguna parte"...
Los japoneses ávidos de sensaciones absurdas pero frescas, podrán degustar durante este verano helados de cactus, de lengua de buey e incluso de serpiente en el 'Museo de los helados' que ha abierto sus puertas en Tokyo. El museo, instalado en un complejo de lujo en el exclusivo barrio de Ikebukuro, permanecerá abierto hasta el 30 de septiembre. Los helados son elaborados a partir de las clásicas cremas de vainilla, nata o chocolate.
Por la suma de 1.050 yenes (unos 7 euros), el cliente podrá elegir también entre helados de crema de langostinos, de tallarines chinos, de berenjena asada, de wasabi (mostaza picante japonesa), de arroz, de tofu y también de patata.

Veamos algunas opiniones: "Es realmente asqueroso, pero vale la pena intentarlo", dijo un estudiante, mientras hace muecas raras, después de haber probado un helado de 'sanma', un pez (como una sardina alargada) muy popular en Japón, pero que se consume normalmente asado a la parrilla.
"La primera impresión es engañosa porque el olor a pescado o a reptil no se empieza a percibir hasta la tercera cucharada", constató un periodista que estaba en la inauguracion del museo. Sin comentarios.
Por la suma de 1.050 yenes (unos 7 euros), el cliente podrá elegir también entre helados de crema de langostinos, de tallarines chinos, de berenjena asada, de wasabi (mostaza picante japonesa), de arroz, de tofu y también de patata.

Veamos algunas opiniones: "Es realmente asqueroso, pero vale la pena intentarlo", dijo un estudiante, mientras hace muecas raras, después de haber probado un helado de 'sanma', un pez (como una sardina alargada) muy popular en Japón, pero que se consume normalmente asado a la parrilla.
"La primera impresión es engañosa porque el olor a pescado o a reptil no se empieza a percibir hasta la tercera cucharada", constató un periodista que estaba en la inauguracion del museo. Sin comentarios.





