Plenitud
Iba a hablar de algo, ya no me acuerdo, desde que vi la cara de Carmen Maura en la alfombra roja que daba acceso al lugar donde se entregaban los premios Goya, me he quedado prendada de ese rostro de mujer plena, esa mirada mezcla de sabiduría y serenidad, y también de ilusión, de picardía, de vida. Iba a hablar de algo, algo que quizás tuviera que ver con plenitud, serenidad, sabiduría, madurez..
Hoy brindo por las mujeres valientes, serenas, sabias, plenas, maduras..
Y declaro a la protagonista de la foto Mala oficial de mi blog.
De mayor quiero ser Carmen Maura, con mis cosas, pero quiero que al borde de los 60 me hagan una foto y quiero verme esa arrebatadora mirada tan llena de vida y experiencia.

(http://www.elmundo.es/especiales/2006/01/cultura/goya/gala/album_1/07.html)
Hoy brindo por las mujeres valientes, serenas, sabias, plenas, maduras..
Y declaro a la protagonista de la foto Mala oficial de mi blog.
De mayor quiero ser Carmen Maura, con mis cosas, pero quiero que al borde de los 60 me hagan una foto y quiero verme esa arrebatadora mirada tan llena de vida y experiencia.

(http://www.elmundo.es/especiales/2006/01/cultura/goya/gala/album_1/07.html)
Bueno, pues ya
Voy acumulando luchas, penas, batallas, frentes, escaramuzas, preocupaciones, nostalgias sobre mi persona y a veces hasta las malas tenemos una cosa en el centro del pesho
que un día se planta y te pide parar, un respiro, saca la banderita blanca y dice hasta aquí hemos llegado¡ no puedo más¡ no sigo..
Es como correr sin respirar, que parece que tienes más fuerza, pero realmente no aportas el oxígeno que tus extremidades necesitan para seguir. Luego vienen las palpitaciones, los mareos y los ahogos y el derrumbarse en cualquier recodo del trayecto.
Nunca he sido buena corredora de fondo.
Gracias por vuestros mimitos.

Ya estoy de nuevo en la brecha, ya vuelvo a ser mala, echar espumas por la boca y girar la cabeza 360º.

(http://ott.home.cern.ch/ott/Selection/Africa/slides/Serengeti_lions_5.html)
Es como correr sin respirar, que parece que tienes más fuerza, pero realmente no aportas el oxígeno que tus extremidades necesitan para seguir. Luego vienen las palpitaciones, los mareos y los ahogos y el derrumbarse en cualquier recodo del trayecto.
Nunca he sido buena corredora de fondo.
Gracias por vuestros mimitos.
Ya estoy de nuevo en la brecha, ya vuelvo a ser mala, echar espumas por la boca y girar la cabeza 360º.
(http://ott.home.cern.ch/ott/Selection/Africa/slides/Serengeti_lions_5.html)
No estoy pa naide, no estoy pa ná
Definitivamente Enero es un mes que deseo que pase pronto, trae antes a las Navidades y después dolor. No temo a las navidades, temo a mis recuerdos. Recuerdo las navidades en las que estábamos todos, ajenos, ignorantes, felices. Esos viajes peligrosos por nieve y hielo para llegar a casa de los abuelos, esa casa con su olor, sonidos y música propios, esa casa con tanta madera vieja que todo el día se oían sus quejidos, esa casa personificada por mi abuela atribuyèndole un lenguaje propio, esa casa tan caliente y tan .. tan ella. Mi niñez quedó atrapada allí y es lo que busco cuando vuelvo allí, pero ni está la casa, ni está mi niñez, la casa se arregló, se renovó perdiendo mis sonidos y mis colores descoloridos, se perdieron mis abuelos, me perdí yo. Ahora voy y no me dice nada ni la casa ni la plaza ni la calle.
Y entre mis recuerdos ando, entre mis recuerdos voy, porque me prenden con el olor de las cocinas en navidad y me sueltan por estas fechas, que consigo digerir y asimilar que ya nada va a ser como era, que no hay árbol ni belén, que ya nada es nuevo como lo fue, que ya nada es viejo porque ya no está. Me prende la terrible nostalgia, me prende la falta que me hacéis los que ya no estáis. Me prende el tremendo esfuerzo de pretender no sufrir viendo que todo ha cambiado, que no estáis.
En enero murió mi abuelo y en enero murió mi padre, se llevaron consigo trozos de mi navidad, en enero no me busquéis, en enero no estoy pa naide, en enero no estoy pa ná.
Está terminando, estoy saliendo, estoy a medias, voy estando ya.

Y entre mis recuerdos ando, entre mis recuerdos voy, porque me prenden con el olor de las cocinas en navidad y me sueltan por estas fechas, que consigo digerir y asimilar que ya nada va a ser como era, que no hay árbol ni belén, que ya nada es nuevo como lo fue, que ya nada es viejo porque ya no está. Me prende la terrible nostalgia, me prende la falta que me hacéis los que ya no estáis. Me prende el tremendo esfuerzo de pretender no sufrir viendo que todo ha cambiado, que no estáis.
En enero murió mi abuelo y en enero murió mi padre, se llevaron consigo trozos de mi navidad, en enero no me busquéis, en enero no estoy pa naide, en enero no estoy pa ná.
Está terminando, estoy saliendo, estoy a medias, voy estando ya.

O.. SI
Ha sido El Rey Baltasar..

O mi admirada Hada Truca..

O mi adorada Bruja Avería..

Pero he vuelto al mundo real

Gracias...

(http://www.silvitablanco.com.ar/losreyesmagos/misacriollalosreyesmagos.htm)
Pues no..
Cuando era pequeñita buscaba esa explicación al inexplicable comportamiento de mis mayores ante las campanadas de año nuevo, por qué se volvían locos a brindar y a besarse al sonar la última, por qué se ponían gorritos ridículos y matasuegras, por qué tirábamos un cohete sorpresa que nos llenaba de confettis y serpentinas, por qué nos gastábamos bromas, tan serios ellos, de ordinario, y tan desmelenados ahora. Me pierdo algo, decía, pasa algo y no lo he notado, hay que estar más atenta, y al año siguiente casi ni respiraba para notar cómo llegaba el año nuevo y se iba el viejo, con tanta alegría y jarana, pero no, nada, no se nota nadita de nada, salvo que a mi abuela parecía no importarle que se pusiera todo perdido, mi padre no se enfadaba porque siempre intentara colársela con un cigarrillo de petardo, que a mi tía le pusiera siempre una ranita en la ensalada y siempre hiciera como que le asustaba. Yo creía que iba a ser siempre así ya para siempre, que habíamos cambiado, que pasaba algo aunque nunca lo noté.
Pero no, el día 2 de enero ya era otra vez como el 30 de diciembre, volvían a abrir las tiendas, volvían al trabajo, volvían los problemas y las discusiones, volvíamos a mirar la tele, los periódicos y el mundo seguía igual, y yo, que me resisto a perder la niña que llevo dentro, sigo preguntándome que qué pasa esa mágica noche que no podamos retener un poco más, alargar unos días más, mantener ese espíritu al menos unos ratitos al día, todo el año, por qué en seguida olvidamos que somos capaces de ponernos esos gorritos, gastar esas bromas y no enfadarnos, si somos capaces de hacerlo un día porque es costumbre, porque nos da la gana, por qué no podemos hacerlo un poquito cada día, sin ser irresponsables, sin desatender nada, sin faltar al deber... porque sí, porque nos da la gana, porque lo tenemos dentro y lo queremos sacar..
Cuando era pequeñita buscaba esa explicación al inexplicable comportamiento de mis mayores ante las campanadas de año nuevo, por qué se volvían locos a brindar y a besarse al sonar la última, por qué se ponían gorritos ridículos y matasuegras, por qué tirábamos un cohete sorpresa que nos llenaba de confettis y serpentinas, por qué nos gastábamos bromas, tan serios ellos, de ordinario, y tan desmelenados ahora. Me pierdo algo, decía, pasa algo y no lo he notado, hay que estar más atenta, y al año siguiente casi ni respiraba para notar cómo llegaba el año nuevo y se iba el viejo, con tanta alegría y jarana, pero no, nada, no se nota nadita de nada, salvo que a mi abuela parecía no importarle que se pusiera todo perdido, mi padre no se enfadaba porque siempre intentara colársela con un cigarrillo de petardo, que a mi tía le pusiera siempre una ranita en la ensalada y siempre hiciera como que le asustaba. Yo creía que iba a ser siempre así ya para siempre, que habíamos cambiado, que pasaba algo aunque nunca lo noté.
Pero no, el día 2 de enero ya era otra vez como el 30 de diciembre, volvían a abrir las tiendas, volvían al trabajo, volvían los problemas y las discusiones, volvíamos a mirar la tele, los periódicos y el mundo seguía igual, y yo, que me resisto a perder la niña que llevo dentro, sigo preguntándome que qué pasa esa mágica noche que no podamos retener un poco más, alargar unos días más, mantener ese espíritu al menos unos ratitos al día, todo el año, por qué en seguida olvidamos que somos capaces de ponernos esos gorritos, gastar esas bromas y no enfadarnos, si somos capaces de hacerlo un día porque es costumbre, porque nos da la gana, por qué no podemos hacerlo un poquito cada día, sin ser irresponsables, sin desatender nada, sin faltar al deber... porque sí, porque nos da la gana, porque lo tenemos dentro y lo queremos sacar..

Feliz Año Nuevo (nuevo, ojo, es nuevo, no lo vayamos a romper enseguidita, cuidémoslo, es ÚNICO e IRREPETIBLE)
Pero no, el día 2 de enero ya era otra vez como el 30 de diciembre, volvían a abrir las tiendas, volvían al trabajo, volvían los problemas y las discusiones, volvíamos a mirar la tele, los periódicos y el mundo seguía igual, y yo, que me resisto a perder la niña que llevo dentro, sigo preguntándome que qué pasa esa mágica noche que no podamos retener un poco más, alargar unos días más, mantener ese espíritu al menos unos ratitos al día, todo el año, por qué en seguida olvidamos que somos capaces de ponernos esos gorritos, gastar esas bromas y no enfadarnos, si somos capaces de hacerlo un día porque es costumbre, porque nos da la gana, por qué no podemos hacerlo un poquito cada día, sin ser irresponsables, sin desatender nada, sin faltar al deber... porque sí, porque nos da la gana, porque lo tenemos dentro y lo queremos sacar..
Pero no, el día 2 de enero ya era otra vez como el 30 de diciembre, volvían a abrir las tiendas, volvían al trabajo, volvían los problemas y las discusiones, volvíamos a mirar la tele, los periódicos y el mundo seguía igual, y yo, que me resisto a perder la niña que llevo dentro, sigo preguntándome que qué pasa esa mágica noche que no podamos retener un poco más, alargar unos días más, mantener ese espíritu al menos unos ratitos al día, todo el año, por qué en seguida olvidamos que somos capaces de ponernos esos gorritos, gastar esas bromas y no enfadarnos, si somos capaces de hacerlo un día porque es costumbre, porque nos da la gana, por qué no podemos hacerlo un poquito cada día, sin ser irresponsables, sin desatender nada, sin faltar al deber... porque sí, porque nos da la gana, porque lo tenemos dentro y lo queremos sacar..

Feliz Año Nuevo (nuevo, ojo, es nuevo, no lo vayamos a romper enseguidita, cuidémoslo, es ÚNICO e IRREPETIBLE)