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En esta sección te ofrecemos las mejores propuestas de ocio y cultura. Las 5 veinteañeras que hacen este anillo te invitan... a disfrutar!
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"Camarero, sopa de grillos, por favor"
El arroz salteado con crisálidas de gusanos de seda y grillos domésticos o el revuelto de larvas y gusanos pueden parecer platos sólo degustables en una película de Indiana Jones. Sin embargo, la costumbre de comer insectos, que recibe el nombre de entomofagia, se da desde tiempos inmemorables: en Taiwán, Tailandia o México los insectos son un elemento tradicional de la dieta.

Actualmente, en algunos países especialmente de Asia y Suramérica como China, Japón, Tailandia, México, Brasil, Argentina o Vietnam es común encontrar restaurantes de insectos de comida rápida. Así, la entomofagia se está extendiendo por el resto de los continentes.

En España, los pioneros en esta especialidad fueron los propietarios del mercado barcelonés de La Boquería, que abrieron en 2004. Posteriormente, han aparecido otros restaurantes dedicados a la entomofagia como La merindad de Olite de Patxi Moliá en Navarra o El Jerezano en San Sebastián de los Reyes, Madrid. Pablo Cano es el propietario y jefe de cocina de El Jerezano, el primer local madrileño en el que se introducen insectos en el menú. Según Pablo Cano, con esta idea, que surgió con un viaje a Tailandia, se pretende dar cabida a todos los gustos y sabores con la denominada comida fusión y así hacer justicia con la diversidad cultural que se vive en España.

La oferta de insectos es muy variada; en la carta se pueden encontrar escorpiones, gusanos de seda, larvas, grillos, escarabajos gigantes, chapulines mexicanos... Además, aunque pueda resultar paradójico, según los expertos en gastronomía, los insectos constituyen un alimento realmente saludable pues son bajos en grasa, reguladores del nivel de colesterol y con alto contenido en proteínas y, es por ello, que las Naciones Unidas promueven su consumo en lugares como África. Por ejemplo, según expertos en nutrición, con cien gramos de insecto se pueden satisfacer todas las necesidades diarias del organismo.

Los insectos proceden en su mayoría de países como Tailandia, Vietnam o Colombia, donde los insectos se conservan en criaderos. De allí, vienen sin vida y con su certificado sanitario. Según Pablo Cano, “todo viene preparado y cuidado”. Por ejemplo, con los escorpiones se lleva a cabo un proceso de hidrólisis mediante el cual les extraen todos los jugos, por lo que no hay ningún problema con su veneno.

Las expectativas ante una propuesta como ésta no son demasiado alentadoras si lo que se espera es que los consumidores consideren los insectos como un alimento más en su dieta. Sin embargo, Pablo Cano destacaba que la idea principal es que “la gente pruebe cosas nuevas”. El Jerezano ofrece un menú de comida mediterránea fundamentalmente y los insectos constituyen una alternativa a la carta tradicional para todo el que se atreva. Como norma general, “la gente lo pide por curiosidad” declaraba el propietario del restaurante madrileño.

Pablo Cano, que como ya se ha dicho, también es jefe de cocina de El Jerezano, presume no haber aprendido a cocinar insectos en ningún lugar, pues para él, la clave es “echarle mucha imaginación”. Su recomendación para los interesados es el revuelto de larvas y gusanos de seda y un postre con miel y flor de lavanda con hormigas colombianas, “el plato que más le gusta a la gente”.

Post de Celia Prieto


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"Solas" para en Madrid con su versión teatral
Antonio Onetti adapta el primer film de Benito Zambrano (“Solas”, 1999) al teatro. La obra, protagonizada por Lola Herrera y su propia hija, Natalia Dicenta ha pasado por Madrid para dejar su encanto en la capital, aunque sólo durante dos semanas. Después del éxito que ha tenido en Andalucía, 5con20 no ha querido perderse esta experiencia.

La primera película de Benito Zambrano, “Solas” no dejó indiferente a ningún espectador. El largometraje, protagonizado por María Galiana y Ana Fernández sigue siendo, todavía hoy, uno de los que mejor aborda el sentimiento de la soledad. Su exploración temática se mueve desde el aislamiento en las grandes ciudades hasta machismo más asumido en la “España profunda” (y a veces no tan profunda).


En el primer minuto de la representación podemos apreciar que Solas fue primero cine: Zambrano no ha podido evitar introducir en su espectáculo una proyección de imágenes en blanco y negro que introducen a las protagonistas en la acción. Lo rural y la tradición que se opondrán minutos más tarde a la velocidad de la urbe en la que se introduce Rosa, la madre.

La adaptación que ha elaborado para el teatro es verdaderamente fiel a la película en lo que se refiere a diálogos y ritmo. Sin embargo, han sido necesarias algunas adaptaciones básicas, como que el escenario principal (el piso de la joven) está en la misma planta que el de su vecino o que en esta ocasión el vecino carezca de su perro, un compañero clave para él (el actor lo expresa con agilidad con un fuerte acento asturiano: “murióseme hasta el perro…”).

Algunos guiños a la película nos hacen respirar del dolor que se vive en el escenario: en mitad de la función oímos en off unas frases del papel que interpretó María Galiana en la película (la Sra. Herminia de Cuéntame). La sorpresa del primer momento deriva en una comparación inevitable entre ella y la que vemos ahora, Lola Herrera. Y la inevitable comparación provoca que, aunque tengamos a otra madre delante, echemos de menos a la que vimos en la pantalla.

Y ya puestos, nos centramos en su hija: Natalia Dicenta. Y también echamos de menos a Ana Fernández. Porque supo decir con sus silencios mucho más que lo que sentimos ahora con su sobreinterpretación. Y comprendemos por qué se llevó en 1999 el Goya a la revelación femenina.

Sobresaliente, no obstante, para Carlos Álvarez-Novoa, el mismo actor en el mismo papel por el que ganó también aquel año el Goya al actor revelación y que añade la dosis de humor que necesita la crudeza del ambiente.

La película abordó con sencillez la realidad económica y desigual de la generación dolida de Posguerra. El maltrato a la mujer que todavía hoy duele porque se reconoce con facilidad.

Como es propio de la Posmodernidad, la adaptación teatral no habla de la realidad, sino de la película. Nuevas versiones de lo mismo que varían de soporte... quizás hacía falta algo más que reproducirla hasta la extenuación.

Compañía CAT: Centro Andaluz de Teatro
Adaptación teatral Antonio Onetti
Dirección José Carlos Plaza
Escenografía Ricardo Sánchez

Teatro Albéniz

Del 8 de Marzo al 26 de Marzo de 2006
De 15 a 25 €

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Por Cristina Meléndez
 
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