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¿Qué de qué?
"Decidle mi nombre al mundo, esa es la deuda que tenéis conmigo"
Acerca de
"Soy yo el camino, yo decido por donde seguir"
Sindicación
 
Escuchar
No se si es una virtud o un defecto. Supongo que dependerá de quien lo juzgue.
Si considerais que es una virtud no creais que me tiro flores. Por el contrario, si creeis que un defecto entonces estoy tirando piedras sobre mi tejado.
El caso es que siempre he preferido escuchar a hablar, ya sea en privado o en grupo, ya sea con gente conocida o con amigos.
Obviamente cuando estoy entre amigos habla más que con desconocidos, pero no les produzco dolor de cabeza con mi verborrea (generalmente es al contrario, ¿verdad Jimmy?)
Mas de una vez he declarado que hablo lo justo y necesario, aunque no significa que todo lo que diga sea adecuado o correcto, pero si es cierto en general lo es. Hablar lo justo y necesario implica pensar detenidamente lo que se va a decir, asi que en parte es una de las razones por las que hablo tan poco.
Otra de las razones es, obviamente mi timidez (no hace falta que especifique que esto solo me ocurre con los desconocidos) Cuando me presentan a alguien me cuido muy mucho de lo que digo, porque al no conocer a la otra persona, al no concocer su humor, su forma de ser, lo que le cabrea podría decir algo que le ofenda o le moleste.
Pero tengo que decir en mi favor que la última (y quizá más importante) de las razones por las prefiero escuchar a hablar es porque realmente me gusta escuchar.
Hay gente que tiene la necesidad de hablar, de contar lo que le inquieta, de desahogarse, de liberarse de una carga compartiendola. Entonces no lo dudeis, yo soy la persona que necesitan. Es cierto que luego no doy consejos demasiados buenos, pero entonces sería perfecto ¿no?.
En resumen, mi vida se rige por una máxima que llevo hasta las últimas consecuencias: pa' cagarla, te callas. Y soy el primero que la cumple.
Saludos
 
Todavía hay esperanzas
Hoy se me antojaba como una mañana más. Despertar, desayunar, asearse, etc... La típica rutina del día a día.
Pero, de camino a la facultad en el autobús de linea (como siempre con los auriculares puestos) he visto una escena a traves de la ventana que se me ha quedado grabada en las retinas durante todo el día.
Aquellos que conozcais Málaga sabreis que en el la Alameda principal hay una iglesia (yo siempre la he conocido como Estela Mari, aunque no se si es su nombre real) Como en todas, o la inmensa mayoría, de las iglesias en su entrada siempre hay algún mendigo esperando la caridad cristiana de los feligreses que acuden a las misas o de los transeuntes que pasan por la calle.
El caso es que en el momento exacto en el que pasaba el autobu´s del que yo era pasajero por allí tambien pasaba andando un niño de unos 4 o 5 años cogido de la mano de un adulto (no me fijé bien en si era su abuelo o su padre). El chaval llevaba en la mano una marioneta de peluche de estas de las que le metes la mano por la espalda y le mueves la cabeza y la boca (parecida a las de los ventrilocuos). Lo que me sorprendió fue que el chaval se paró delante del mendigo que habia a la puerta de la iglesia para enseñarle su muñeco. Por un momento compartió toda su bondad y toda la alegría que le proporcionaba su juguete con una persona a la que desgraciadamente la mayoria de nosotros (me incluyo) no tendriamos la decencia ni la dignidad de mirar, y mucho menos de hablar con el. La reacción del mendigo fue una sonrisa franca, sincera, llena de ternura. La sonrisa que un padre tiene cuando su hijo le regala un dibujo.
Realmente desconozco toda la historia. No se si el chaval pasa todas la mañanas por ahí y se conocen, o si por el contrario fue un gesto totalmente espontaneo fruto de la inocencia. Francamente, me importa poco.
En ese momento no pude evitar pensar que todavía hay esperanzas. Esperanzas de que haya gente mucho mejor que nosotros en el futuro. Esperanzas de que este mundo no se vaya al carajo definitivamente. Esperanzas de que dejemos de pensar siempre en nosotros para empezar a pensar en todos.
Aunque todavia hay niños por ahí (y muchos) que no tienen vergüenza ni saben lo que es, una simple acción de un chavalillo anónimo me ha hecho cerrar la boca durante un tiempo.
¿Qué más puedo decir? Que ojalá todos fuesemos como ese niño.
Saludos
 
Otra vez semana santa
Dicen que una vez al año no hace daño. Mentira. Si os pegasen un tiro en el pie una vez cada doce meses, ¿no os dolería?. Pues eso. De acuerdo que está un poco llevado al extremo (muy llevado al extremo), pero será que hoy me he levantado con el pie izquierdo y lo siento así.
Desde que tengo uso de razón he sido ateo. Es una cosa que me viene de tradición familiar. De hecho ni siquiera estoy bautizado (si hermanos, vivo en el pecado, y cuando muera iré no se si al limbo o al infierno. Donde me quieran mandar), así que os podeis imaginar la ilusión que me hace la semana santa.
Y es que aquí en Málaga la semana santa es mucha semana santa. Es casi tan importante y exacerbada como la de Sevilla pero sin el "casi". Baste decir que vienen a verla los malagueños ilustres por excelencia: Mª Teresa Campos y Antonio Banderas.
Pues bien, cuando uno es pequeño e inocente espera con impaciencia la semana santa para no tener que ir al colegio y no hacer deberes, además de aprovechar para ir los primeros días de playa con el cubito y la pala si el tiempo acompaña. Quiero decir que cuando era pequeño la semana santa iba por un lado y yo por otro, ni nos cruzabamos ni nos molestabamos.
Pero el tiempo pasa, uno crece y pasa de ser inocente a "culpable hasta que mo se demuestre lo contrario" y es entonces cuando la semana santa empieza a molestar. Calles cortadas, el centro colapsado, autobuses y cafeterías a rebosar. Llega un punto en que ni siquiera te compensa que sean dias de vacaciones. No voy a entrar ya en temas de gastar miles de euros en un manto para cual o tal virgen en vez de usar ese dinero en una buena causa (al fin y al cabo cada uno gasta su dinero en lo que quiere, aunque sea absurdo). Mi queja es por algo mas mundano y superficial: la semana santa coarta mi libertad individual de desplazamiento.
Y vosotros direis, mis fieles lectores, "que exagerado, seguro que no es para tanto". Alguno de vosotros puede llegar a pensar "seguro que ni siquiera ha estado en alguna procesión para poder criticar"
Pues el que piense eso no podría estar mas equivocado. Ni exagero (al menos no mucho) y si he estado en procesiones (obviamente siendo adolescente y por intereses relacionados con asuntos de faldas)
Es una cosa agobiente. En una epoca en la que empieza a hacer calor se apelotonan cientos de personas en lugares estratégicos para ver pasar al santo de turno. Si al menos fuese como en feria que se puede ir bebiendo alcohol por la calle tendría un pase, pero así a pelo no se aguanta (a no ser que seas un ferviente seguidor "capillita")
Lo único bueno es que solo dura una semana.
Por cierto, documentandome en la Bibila (que sea ateo no significa que no tenga una y que no pueda leerla) se puede leer en el Éxodo, capítulo 34, versículo 17 literalmente "No te harás dioses de fundición". Entonces, ¿figuras policromadas de madera si están permitidas?
Saludos
 
De nuevo
El polvo se acumula sobre los muebles de la habitación. Normalmente se me encarga el limpiarlo, pero hasta que no reciba la ordén yo me lavo las manos.
Como siempre que tengo un tiempo muerto, las ideas fluyen a mi cabeza una tras otra.
He tenido un pensamiento que ha llamado mi atención. No se a ciencia cierta que es. No consigo concretarlo en mi cabeza, solo se que es la sombra de algo que ya vivi, un "deja vu", una sensación de repetición.
Pongo música. Me ayuda a pensar. Aunque tengo la letra en mi cabeza y canto para mi interior una cosa no estorba a la otra. Me ayuda a pensar. Me aclara las ideas.
De repente todo se vuelve claro. Nítido. Ahora se exactamente que intentaba recordar mi cabeza. Es algo que ha sucedido hoy mismo.
Ha sido como el reencuentro con una persona anhelada. Un reencuentro desde el anonimato.
En ese momento no habia nadie más. Solo los dos. Cada uno por su cuenta, por su lado, continuando siendo desconocidos el uno para el otro, pero solo los dos.
Es como cuando te cruzas con alguien por la calle y os mirais fijamente como si en lo más profundo de vuestro ser supierais que lo que más deseais en ese momento es conoceros. Pero nunca paras. Dejas pasar ese momento que no vuelve jamás, porque no hay reloj que ande hacia atras. En un instante ya es pasado. Ese café al que la podrias haber invitado, esa tarde que podriais haber pasado juntos, ese algo o ese nada en el que se podria haber convertido vuestra historia, todo eso se convierte en pasado en el mismo momento en el que las miradas se separan para no juntarse nunca más. Un momento que se podia haber convertido en parte de tu vida pasa a ser una oportunidad perdida.
A veces creo que esto me pasa a diario.
Ahora se me viene a la mente la película "Big Fish" de Tim Burton. En una de sus escenas se para el tiempo para Ewan McGregor por enamorarse al ver por primera vez a la que será su mujer.
No digo que me haya pasado esto hoy pero, ¿quien me asegura que no me pasará un día de estos?
Es más, ¿quien os asegura que no os pasará a vosotros?
Saludos