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¿Qué de qué?
"Decidle mi nombre al mundo, esa es la deuda que tenéis conmigo"
Acerca de
"Soy yo el camino, yo decido por donde seguir"
Sindicación
 
Decisiones
En la vida de toda persona llegan momentos en los que tiene que optar entre dos o varios caminos. En la mayoría de las ocasiones no tenemos ni la más remota idea de dónde desembocaran esos caminos, así que nos vemos en la disyuntiva de tomar decisiones practicamente "a ciegas". Nunca sabemos de qué modo afectará a nuestra vida elegir entre las varias posibilidades que se nos presentan así que es el azar, el destino o como quiera que os apetezca llamarlo el que nos demostrará cuan acertados o equivocados hemos estado en la toma de la decisión.
Todas las decisones no son iguales. Hay decisiones "fáciles", que no por fáciles son más adecuadas o lógicas que las "difíciles", que a su vez no por difíciles son más espontaneas o hacen menos daño al tomarlas. No se si me explico.
Me refiero a que hay ocasiones en las que tomamos una decisón "fácil" porque es la que nos conviene de una determinada manera, porque es la que se toma de un modo lógico, porque es la que tomaría la mayoría de la gente (aunque en muchas ocasiones no haya que hacer caso de la mayoría) pero esta decisión nos hace dejar atras cosas que queremos, precisamente por eso es una decisión fácil desde el punto de vista (llamémosle) físico e incluso psicológico pero no emocional.
En cambio las decisiones difíciles son las que aunque en un principio nos pueda costar más trabajo tomarlas o parezca que no salimos tan beneficiados a corto plazo, a largo plazo puede (téngase en cuenta que uso la duda) que nos llegue a realizar más interiormente, y aunque no sea así siempre nos quedará la sensación de haber luchado y optado por lo que creiamos.
Todo esto viene a cuento de que cuando me preparaba para escribir dudaba en el contenido de este post. Como algunos habreis visto en mis dos artículos anteriores cierto personaje "anónimo" ha dejado comentarios ofensivos sobre mi persona, así que se me planteaba la posibilidad de seguir hechando leña al fuego con un post en el que dedicarle lindezas varias y contar toda la historia que hay detras para dejarlo en evidencia (para lo que podría recurrir incluso a borrar todos sus comentarios impidiendole así la defensa), o simplemente pasar de todo y dejarlo tal y como estaba. Como habreis comprobado he optado por lo segundo ni vosotros os mereceis perder vuestro tiempo leyendo una disputa absurda ni yo me merezco perder mi tiempo escribiéndola. No se si después de esto continuaran los comentarios de esta persona, aunque no me importa en absoluto, depende el día que tenga y su contenido los borraré o no.
Gracias de antemano por el apoyo de los que me leeis.
Saludos
 
Detrás de una pantalla
Todos aprovechamos de una manera u otra el anonimato facil y gratuito que concede Internet. Es una utilidad muy recurrida en la red de redes. Nos sentamos en nuestra casa o lugar de trabajo y al amparo de un teclado, un ratón y una pantalla de ordenador somos como queremos o somos nosotros mismos detrás de un nombre inventado. Como todo, esto tiene una parte mala y es que no todo el mundo usa este anonimato de la manera más adecuada.
Muchos de los que escribimos blogs lo hacemos con pseudonimos (permitidme que no use el termino "nick") Y es algo lógico ya que tambien la mayoría contamos cosas en las que aparecen terceras personas a las que nos podemos privar de su intimidad, o relatamos sucesos que nos pondrian en evidencia si alguien nos reconociese en esas historias, o simplemente no queremos que alguien cercano a nosotros pueda encontrarse por casualidad con las cosas privadas que contamos (aunque estén al alcance de la lectura de muchos no dejan de ser cosas privadas ya que en muchos casos son cosas que no comentamos en nuestra vida diaria) Aunque este no es mi caso (mi pseudonimo no deja de ser otra manera de escribir mi nombre real) comprendo y apoyo las razones que teneis los que lo haceis.
Desgraciadamente hay gente no aprovecha la clandestinidad en su propio "beneficio" sino que la usa para hacer daño o molestar a los demás. ¿Quién de vosotros no ha éstado en algún chat y había alguien que se limitaba a entrar en conversaciones ajenas y a insultar? ¿O quién no ha recibido en alguno de sus posts algún comentario ofensivo sobre él (o lo que es peor, sobre sus lectores)? Yo creo que todos hemos pasado por esto (o al menos la mayoría) Pero no penseis que esto me preocupa o que me quita las ganas de seguir escribiendo sobre lo que me apetece. Para mi son son más que vanos intentos de hacer daño de gente con una vida vacía y aburrida que no tienen (para su desgracia) nada mejor que hacer que leer algo que no les gusta para poder insultar al autor sin unos fundamentos lógicos. Además, ya se sabe eso de "a palabras necias, oidos sordos".
Así que aqui seguiré, escribiendo sin ánimo de ofender, pero si alguien se ofende es su problema, a mi me da igual.
Saludos
 
¿Me recordais?
He sido (y soy) muchas personas. Todo depende de quien me recuerde. Todos tenemos recuerdos diferentes de cada persona igual que cada persona tiene recuerdos diferentes de nosotros. Así que supongo que habrá quien me recuerde de alguna de estas maneras, o incluso de varias de ellas.
He sido el hijo del profesor de lengua y literatura mas querido y respetado que pasó por el colegio.
He sido el que, cada verano, pedía Coca-Cola nada más bajar del tren al ver a los amigos de Santander.
He sido el que llevaba las botas de futbito en la mochila para jugar durante el recreo.
He sido un flautista medio decente en el que algunos profesores tenian puestas sus esperanzas.
He sido el alumno nuevo más reservado que llegó a principio de la ESO.
He sido el primero en cambiar la voz, y por tanto, al único que se oía cuando hablabamos todos a la vez.
He sido un alma en pena de la que nadie se daba cuenta cuando con 11 años mi padre se fue de mi lado.
He sido el que recibió clases de religión durante seis años a pesar de mi agnosticismo reconocido.
He sido el que ha tenido el mejor grupo de amigos en el colegio.
He sido el que se sentaba al final de la clase para poder hacer lo que quisiera en clase.
He sido el que dejaba los deberes al que los pidiera.
He sido el que ayudaba en los examenes a los amigos.
He sido el que se sentaba al final del autobus para poder hacer el payaso tranquilamente.
He sido la persona más afortunada del mundo mientras estuvimos juntos.
He sido la persona más desgraciada del mundo cuando todo acabó.
He sido el que recibió una placa honorífica el dejar el colegio.
He sido el que te ha ido a visitar tres veces en un año (¿es o no Jimmy?)
He sido el que te quitó la virginidad sin saberlo.
He sido el que vaciló a tu novio cuando me llamó desde tu movil.
Soy el que ha encontrado el mejor grupo de amigos en la universidad.
Soy el que juega a las cartas con vosotros en el cesped.
Soy el que se punta a todo siempre que haya para fumar.
Soy el que la busca a diario con la mirada.
Soy el que escribe esto para liberarse y entreteneros.
¿Me recordais todos ahora?
Saludos
 
Con solo un gesto (Relato)
Otro dia marcado en el calendario. Hoy, de nuevo y después de un tiempo, tocaba "trabajar". Esta no era su principal ocupación, pero era una manera de ganarse un sobresueldo. Sabía lo que significaba el día de hoy desde hacia tiempo (exactamente cuatro semanas), pero aun así un escalofrío mezcla de miedo y nerviosismo le recorrió el cuerpo esa mañana. Se podría decir que su trabajo era sencillo, al menos en el aspecto físico (para ello tendriamos que dejar a un lado los dilemas éticos y morales), al final y al cabo su única labor era hacer un gesto. Eso sí, un gesto que, cada vez que realiza, le quita la vida a un hombre.
Ser verdugo hoy día no tiene nada que ver con la imagen que tenemos en las películas de un hombre fuerte, con una capucha negra y cortando cabezas con un hacha. Él lo sabía bien, ya que, al fin y al cabo era uno de ellos. Al entrar en ese mundo supo que los funcionarios de prisiones se negaban a actuar de verdugos por miedo a las represalias de los presos, así la administración tuvo que buscar profesionales en otros sitios,cosa facil siendo él único país desarrollado (de hecho, el más desarrollado) que aún conserva la pena de muerte. Y más facil aún si tenemos en cuenta que es legal poseer un arma y disparar a un desconocido que entre en nuestra propiedad.
En un principio ser carnicero de profesión había ayudado (él lo vió como una evolución más en el trabajo, como si ajusticiar humanos fuese el siguiente paso lógico tras el de despedazar terneras). Ver a los sentenciados como animales sin escrupulos que habían hecho cosas horribles también ayudó. Pero ejecución tras ejecución veía que había algo más detras de los presos. Había una familia que lloraba detrás del cristal justo al lado de jueces, gobernantes y policías que sonreían y se daban palmadas en la espalda por un "trabajo bien hecho" y un delicuente más que no causaría problemas. Y eso, para un hombre como él, no era justo ni honrado, ni siquiera respetuoso.
Cuando ese día salió de su casa con destino a la prisión supo que sería su último día, se convenció para dejar ese "trabajo" de una vez, no porque el preso fuera diferente a todos los anteriores, ni tampoco porque fuera o no culpable (no se preocupaba en saberlo, tambien facilitaba las cosas) Sin saber como ni por qué era algo dentro de el lo que había cambiado.
Inyección letal. La odiaba, aunque no tanto como la electrocución (aún hoy el olor a carne quemada le producía ganas de vomitar) La inyección letal era desagradable en otro aspecto, y ese día la volvió a recrear por última vez. Después de leer las ultimas declaraciones y las últimas firmas por parte del alcaide y del juez (le resultaba curioso como la misma burocracia que había colocado al preso en esa situación le aompañaba hasta el final) comenzaba su labor.
Primero tenia que encontrar la vena.Clavarle la aguja en un sitio equivocado, como una arteria o un músculo, provocaba un dolor inútil e inhumano siendo los últimos momentos de una persona. Después era solo un gesto. Ese maldito gesto que ponía en funcionamiento el mecanismo. El tiopentato sódico recorrió el primero de los tubos hasta fundirse con el brazo del preso,provocando que perdiese el conocimiento. Posteriormente, la acción conjunta del bromuro de pancuronio (un relajante muscular que paraliza el diafragma, impidiendo la respiración) y el cloruro potásico (provoca un paro cardiaco) acabaron con la vida del hombre.
Pero despues de eso fue diferente. Despues de su "trabajo" una lágrima escapó de sus ojos. Supo que, de alguna manera, la muerte de ese hombre le había dado a él una nueva vida. La muerte de ese hombre le había hecho recordar esa humanidad que no le habían conseguido arrebatar tantos años de "trabajo".

Saludos
 
Ley del mínimo esfuerzo
Tengo que reconocer que la frase que da título a este post me representa. Parece que está inventada para mi o que nací predestinado a llevarla a cabo.
Según mi opinión no hay una palabra concreta para definir a una persona que aplica la ley del mínimo esfuerzo. No somos vagos. Vago tiene unas connotaciones demasiado despectivas como para ser aplicada en este caso, al igual que el resto de sinónimos de la palabra vago que aparecen en el diccionario (palabras como: granuja, hogazán o inútil) Según el diccionario un vago es una persona sin oficio u ocupación, caso totalmente opuesto a los que, como yo, aplicamos la ley del minimo esfuerzo.
Esta ley es como un problema de programación matemática: tienes que maximizar tus resultados teniendo en cuenta que tienes una restriccion con un número de horas de trabajo bajas. Por tanto, tenemos una ocupación, dentro de esa ocupación un objetivo que conseguir. El único problema es que para conseguir ese objetivo no queremos usar más que el número de horas estrictamente justo y necesario. Porque ¿de qué me sirve sacar un sobresaliente en un examen de la universidad, con un profesor que no me va a dar ningun otro curso clase, pudiendo sacar un aprobado estudiando muchas horas menos? Claramente es un tiempo que se le gana a la vida.
En mi caso soy un fiel seguidor de esta ley. De hecho mi vida se rige basicamente por este único principio, para muestra varios ejemplos:
-Solo hacia los deberes cuando sabía que habia posibilidades de que me los pidiesen (habia ocasiones en los que aun habiendo posibilidades de que me los pidiesen los hacia o no en funcion del esfuerzo que supusiesen)
-Estudiaba el día antes de los examenes (si podía incluso estudiaba solo la misma mañana de camino en el autobús)
-De chico deje de ir en bicicleta porque era un esfuerzo inservible el ir a un sitio sin un motivo concreto para luego volver a mi casa.
-Evito en lo posible llevar paraguas aunque llueva con tal de no sujetarlo (lo suelo sustituir por gorros de lana)
Pero no creais que el aplicar esta ley es facil, ni que lo puede hacer cualquiera. Nada más lejos de la realidad. Implica un conocimiento de las capacidades propias y de las expectativas ajenas que no todos pueden alcanzar. Hay que conocer lo mínimo que se espera que hagamos para precisamente ceñirnos a eso, así no defraudamos a nadie, y a su vez predecir el tiempo que vamos a necesitar para alcanzar ese mínimo y así no perder tiempo.
Antes de que se me olvide, en el único aspecto de la vida en el que no es aplicable (y de hecho no la aplico) este ley es en las relaciones amatorias. Ahí hay que darlo todo y esforzarse al máximo (y si se puede, más)
Y ya está. He dicho todo lo que quería decir sin tardar ni esforzarme más de lo que esperaba. Como dicen lo del CQC "puedo hacerlo mejor, pero no prometo nada"
Saludos

PD: Mi amigo Antonio me ha incluido en una de sus inverosimiles historias con un nombre en clave, por supuesto (que más que nombre en clave es acusación en toda regla) En esta ocasión tambien teneis la historia real contada por Carahaula.
 
Pasado, presente y futuro
Somos lo que vivimos. No hay más vuelta de hoja. No seríamos iguales si hubiesemos nacido y vivido en el África subsahariana o en Sydney. El individuo no nace, se hace. Por eso conocer la vida de las personas es conocer a las personas. Todo hombre tiene una historia (inacabada, hasta que la muerte pone el punto final) Esta es parte de mi historia.
Mi pasado no son "recuerdos de una patio de Sevilla", sino más bien recuerdos de colegio, conservatorio por las tardes y vacaciones de verano en Castilla León. Todas mis historias familiares de pasado tiene un trasfondo triste y melancolico (normal cuando hoy día falta alguien que forma parte importante de todas esas historias) Podría contar anécdotas y anécdotas (como irnos sin pagar de un restaurante unas 20 personas de las cuales casi la mitad eramos niños), pero todas esas anécdotas son intentos por mantener en mi memoria una imagen, una figura, un recuerdo que poco a poco se va difuminando. Por eso me enorgullezco tanto cuando la gente que le conoció me dicen que cad vez me parezco más a el. Por otra parte los recuerdos en los que aparecen mis amigos no son más que "chalauras" de chavales, sabados en cine y McDonals y, más recientemente, conversaciones de rayadas mentales propias y ajenas (¿es o no Jimmy?)
El presente es rutina, cosa que me agrada (me gusta lo facil, lo que implica saber lo que voy a hacer cada día, aunque siempre sea lo mismo) Chistes faciles y malos en horas de clase, jugar a las cartas en horas "no" presenciales, gimnasio por las tardes, música, drogas (ya sabeis fumando y bebiendo que) y mujeres. Sin embargo cada vez más siento la necesidad de que entre alguien en mi vida que la ponga patas arriba y me de esa chispa que necesito para salir ardiendo.
Futuro. El mañana no me importa. Lo que tenga que venir vendrá. Sé que pase lo que pase habrá gente a mi lado que me apoye, al igual que yo estaré a su lado para lo que quieran. Y si vienen mal dadas que vengan que como dijo alguien una vez "moriré de pie antes que vivir de rodillas"
Y ya está. No hay más leña que la que arde. Este soy yo (o al menos una parte de mi)
Saludos
 
Hallowen malagueño
Visitando los blogs a los que soy asiduo he podido leer las andanzas de sus creadores durante la noche de Hallowen, y yo, para no ser menos y por si a alguien le interesa paso a relataros como se vive la susodicha fiesta en Málaga.
Supongo que no hace falta que diga que aquí como en el resto de España el único interés de esta fiesta es tener una excusa para salir y emborracharte entre semana. Cierto es que hay un tanto por ciento (no demasiado alto) de personas que salen disfrazadas. Además de esas pocas personas que salen disfrazadas la mayoría lo hacen con indumentarias muy similares (vease brujas, fantasmas, dráculas y demas personajes tétricos y de terror que se os puedan pasar por la cabeza)
Como habreis podido adivinar yo era de el número de personas restantes que no iba disfrazado. Podeis llamarme soso. Podeis llamarme aburrido. Bueno, es vuestra opinion y como tal he de respetarla, pero si aún así quereis decirmelo en un comentario al menos dejar un nick al que pueda dirigirme, sobre todo si me conoceis y se nota claramente quien sois (¿Anónima? Si claro y yo nací ayer y no se quien eres. Un saludo) El caso es que tengo varias razones irrefutables para no disfrazarme. La primera de ellas es que no le veo el sentido (apareció mi vena practica de futuro economista), si cuando este alcoholizado no se ni que ropa estoy llevando. La segunda es mi incapacidad de pensar un disfraz original (la television ha matado mi imaginacion). La tercera es mi total falta de ganas de pensar un disfraz original (la vagueza ha matado mi imaginación). Y la última pero no por ello menos importante es que ni me voy a gastar dinero en algo que me voy a poner un dia ni voy a perder el tiempo en hacermelo yo.
A fin de cuentas mi noche de Hallowen la pasé haciendome fotos con los colegas (buena cámara, aunque los caretos que tenemos no los arregla), pasando frío (¿donde iría yo con solo una camiseta de manga larga?), esquivando gente vestida de muertos vivientes, viendo volar botellas de cristal por encima de mi cabeza (no hay fecha señalada en Málaga en la que no haya una batalla campal), quedandome admirado y asombrado de como un solo policia nacional es capaz de dispersar a media Plaza de la Merced (eso si, el tio media dos metros y era el primo agresivo de Steven Seagal) y comprobando a escasos cinco metros de mi posición el resultado que provoca el golpear en la cabeza con una botella de cristal a un hombre vestido de travesti.
Despues de todo esto la pregunta es obvia: ¿qué nos deparará Nochevieja?
Saludos