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La Puta del Infierno
Aventuras y desventuras de una puta amorosa y vengativa
Acerca de
Es imposible describir a la puta del infierno en un par de líneas. Como resúmen se podría decir que la puta del infierno es un ave fenix encabronado, resurgiendo siempre de sus cenizas pero disfrutando de la dulce venganza. Y todo eso compaginándolo con su interesante trabajo. :)
Sindicación
 
Cereales y hortalizas
Hola queridos, siento haberos tenido abandonados durante toda esta semana, pero es que he tenido que estar de baja forzosa.

Es que me ha salido un grano justo al lado del clítoris y la gente se equivocaba al pellizar y me quería morir viva, fijaté.

Decían que era como un grano de maiz.




Pues eso, decían que era tan grande como un grano de maiz y me entró complejo. Hace unas semanas un cliente intentó utilizar una mazorca entera como juguete sexual, y, a pesar de que me negué, tuve que ceder (me pagaba doscientos euros y una es buena pero no tonta). Total, que creo que se me quedó algún granito por dentro y algo me dice que lo que hay al lado del clítoris (nota a los clientes: el clítoris NO es el punto g) no es más que un granito de maiz que se quedo allí aprisionado entre toda la masa que rodea al coño y que bueno, por eso a los clientes les recuerda tanto.

Anteayer le dije a Raluca, mi compañera de trabajo rumana, que intentara encontrarlo, y aprovechó para hacerlo mientras yo me hacía las uñas una vez más, pero por más que escarbó no logró encontrar nada, así que sigo igual :(

A partir del lunes, que será cuando vuelva al trabajo, me pintaré el grano de verde y les diré a los clientes que no pellizquen ni muerdan ahí.

Tanto hablar de mazorcas me recuerda a mis primeros jugueteos sexuales. Es decir: a la pérdida de mi virginidad.


Ocurrió con diez años. Yo siempre tuve claro desde pequeña que queria ser puta, aunque mi madre (que también lo es) no me dejaba.

Lo que le pasaba es que estaba celosa porque ya por aquel entonces me pagaban mucho más que a ella.

El caso es que a los diez años nadie quiere follarte, así que tuve que buscarme un sustituto. Me fui al huerto de mi padre y cogí un calabacín y bueno, hice lo que mostraba un libro sobre sexualidad que me regalaron con tres años. Me lo metí hasta el fondo. Y me gustó. Por eso ahora soy puta. Porque me gustan los calabacines.

De hecho todos los días tomo crema de calabacín para comer. Me encanta.




Eso es todo por hoy. Como llevo una semana de baja pues me aburro algo en casa, aunque a veces salgo. El otro día fui de fiesta y me lie con tres maromos que me pagaron cien euros cada uno. Si es que debo de llevar el cartel de puta pegado a la espalda...

Lametones en los pezones!
 
Estado: Maruja
Hoy es domingo.

Los domingos descansa er zeñó. O al menos se chuta heroína, por eso pasa lo que pasa...





Y como los domingos nadie trabaja, las prostitutas no vamos a ser menos, verdad?

Cuando ayer salí del burdel me encontré con mi amiga Tomasa. Tomasa y yo nos conocemos de toda la vida, aunque no nos vemos demasiado, ya que tenemos horarios incompatibles.

Ella es juez

Yo soy puta.

Con lo cual cuando ella trabaja yo duermo, y viceversa.

Tomasa también es muy puta, pero a su manera. Cuando nos encontramos yo venía de trabajar, y ella de tirarse a un chulazo enorme que había conocido en una discoteca. Además la pobre, como siempre acaba hasta el pussy de hablar en plan fisnolis, cuando ya no tiene la bata de jueza ni la peluca encima, se transforma y se convierte en Tomasa la cazallera, y suelta paridas como la frase con la que me saludó hoy: "Tía! Tengo el coño como un arado de arañado!"

Lo que hay que oir por no estar sorda oye :p

Nos fuimos a tomar un café rápido y nos pusimos al día de nuestras respectivas vidas y nos fuimos a casa. Yo porque tenía sueño y ella porque se le estaba acabando el efecto a las filitas que se había metido.

Cuando llegué a casa me acosté como una niña buena (you know, con la gotita de chanel y todo eso) y dormí durante horas.

Cuando desperté me puse en plan casero. Por primera vez en varios días no tuve que volver a maquillarme ni a ponerme el corse que me hace cuatro tallas más delgada ni nada. Estaba a mis anchas en casa. De hecho cuando ocurre esto, me gusta ponerme una bata de felpa gris que trae grabado por detrás "maruja". Me gusta ser puta y maruja.

Dejé la casa hecha una patena, vamos, estoy orgullosa de mis habilidades con la fregona. Además sé que si un día el trabajo de puta se me acaba, siempre podré fregar portales.

De todas formas lo malo de estar un día entero sin trabajar, es la sensación que tengo de que el coño se me está cerrando otra vez, como si me estuviera convirtiendo de nuevo en virgen. Pero mis vibradores y yo sabemos como hacer para que eso no ocurra.




Tengo que fregar el portal, que no quiero que las vecinas me linchen.

Lametones en los pezones! :D
 
Como un higo chuchurrío
Así es como me ha quedado el coño de tanto trabajar hoy.

Si es que una no está para tantos trotes...



En teoría tenía el día libre, ya que aún seguía oficialmente enferma de gripe aviar, pero de repente tuve unas ganas locas de practicar sexo (me han dicho que soy muy poco fina en este blog y que debería controlarme un poco), bueno que coño, de follar, de echar un polvo, de mojar la almeja, etc etc etc... Así que me fui al burdel.

Nada más llegar el jefe me dijo que en un ratito llegaría un grupo de turistas japoneses a desembolsar sus buenos yenes. El problema era que todas las chicas excepto Raluca y yo habían contraído la gripe aviar (que casualidad, no?) y tendríamos que hacer todo el trabajo.

Una es una chica de mundo y no se asusta ante los grandes retos, así que le eché ovarios al asunto y me dispuse a pasar una noche de sexo desenfrenada y remunerada. I did so.

Los japoneses no son especialmente conocidos por sus habilidades en la cama, así que tendría tiempo de conocer un poco mejor a Raluca.

Nos tumbamos sobre la cama y dimos la señal de comienzo. Nos abrimos de piernas y fueron pasando japoneses, uno tras otro. Se dedicaban a entrar y salir durante unos minutos, momento en el cual Raluca y yo gemíamos un poquito para simular el orgasmo y entonces se corrían y ya podíamos dar paso al siguiente.

Raluca, que en los tres días que lleva en España ya habla un español casi perfecto, me contó que su familia de Rumanía era rica, pero que ella era ninfómana y quería ganarse la vida haciendo de puta, pero que a sus padres no les hacía demasiada gracia, con lo cual se tuvo que buscar los garbanzos. El resto ya lo he contado.

La chica no es nada tonta. Se ha ligado a un millonario americano que vive aqui en Espein y que quería formar parte de la famosa lista de "millonarios americanos que mantienen a bellezones prostituidos", conocida en el mundo entero. Vive con él en un chalet de trescientos metros cuadrados y, como no estaba dispuesta a ser mantenida, le dijo que de dejar el trabajo tururú. El millonario estuvo de acuerdo.

Seis horas después los japoneses terminaron con nosotras y pasaron por caja. Ocho mil euros que se dejaron en la bromita. Este año podré por fin comprarme la colección de dvds de Sexo en Nueva York. No es genial?

Poco antes de cerrar se presentaron dos guiris con ganas de juerga, pero como iban tan sumamente empastillados se dedicaron a hacer el ganso en el suelo del local mientras Raluca y yo les hacíamos creer que estaban follando, lo cual se tragaron con suma facilidad. Se llamaban Comem (ascendente indio) y Erpusi (raíces turcas). Eran muy majo. Prometieron volver. Nosotras les esperaremos con los brazos (y otras cosas) abiertos.



Luego cerramos y me fui a casa a terminar de recuperarme del viaje a Asturias. Estoy molida, pero hoy mi coño hizo chof :D


Lametones en los pezones :)
 
Prostitución rural
Ayer y anteayer han sido días fatídicos

Estoy muerta.

Y molida.

Como si un grupo de elefantes locos hubieran intentado (y conseguido) violarme.




El martes por la mañana recibí una llamada de un sitio recóndito de Asturias. El sitio en cuestión se llamaba Grandas de Salime. Un señor de mediana edad quería contratar mis servicios durante tres horas.´Debido a que el viaje sería muy largo, el transporte y la noche de "hotel" me las pagaba él.

Al principio me negué, ya que no me apetecía nada, nada, pero nada viajar, pero cuando me dijo lo que iba a cobrar (500 euros) me entraron unas ganas locas, locas, pero locas, de hacer turismo rural. Llamé al trabajo y dije que estaba incubando la gripe aviar y que estaría tres días de baja y me fui a Asturias de estrangis.

El autobús muy bien, cinco horitas pero en clase supra, un lujo de escándalo. La cosa cambió en Oviedo cuando me tocó montarme en el cutrebus que me iba a llevar a Grandas. Tres horas y media de carreteras torcidas y cuestas, un horror, vamos. Pero todo fuese por los quinientos euros....

Llegué a las once de la noche y el señor me recibió con los brazos (y la bragueta) abiertos. Me invitó a cenar en un restaurante muy cool y fashion (se llamaba "La tasca'l barriu" y comimos huevos con chorizo y bueno, he de decir que el señor (al que llamaré Eli, de Elisendo) intentó que probara el pote asturiano, pero una tiene cierto nivel y cierta clase...

Sin más dilación me fui a dormir. Estaba cansada del viaje y al día siguiente me iba a tocar trabajar muy muy duro y con cosas muy muy duras (al menos eso esperaba).

El hotel estaba bastante bien. Mi habitación tenía una cama con una colcha de algo que parecía lana. Azulejos de color mostaza y un suelo con baldosas blancas. El baño estaba algo destartalado y no salía mucha agua (un chorrito mínimo). No había tele, solo una radio cochambrosa. Y las lámparas brillaban mucho, pero por su ausencia. En su lugar había un bombillo colgado del techo que daba una luz ideal para jugar a las sombras.

Me dormí.

Durante diez segundos.

Luego comencé a oir ruidos extraños como una rueda dentada entrechocando, ruido que asocié a un grupo de cucarachas que habrían decidido hacerme compañía. Me envolví en las sábanas y me acurruqué lo más que pude contra la pared.

Cuando me desperté fui decidida a cumplir con mi trabajo del tirón. Al tío le habían entrado ganas de follarme encima de una cascada de agua fresca y cristalina situada a diez kilómetros del pueblo. Supuse que pediríamos un taxi, pero no. La cuesta tenía una pendiente de trescientos metros y también había bastante fauna corretando por allí, como crías de lobo y ratones de campo.

Una, que solo está acostumbrada a recorrer grandes distancias montada sobre unos tacones de quince centímetros, llegó muertita muertita...

Ya estábamos arriba, y entonces el tío me dijo que lo hiciéramos justo donde el río se vertía en la cascada. Yo ya no tenía fuerzas así que accedí. Fue rápido y conciso.

Se corrió en diez segundos. Yo me alegré.

Cuando volvíamos al pueblo, el tío empezó a encontrarse algo mal, se mareó y me dijo que se moría de sueño y que se iba a tumbar un ratillo en la hierba. Yo accedí.

Cuando se quedó roque aproveché para meterle mano en su cartera. Habia un gran fajo de billetes. En total 10 billetes de 100 euros cada uno, es decir, 1000 euros. Cogí nueve de los billetes (tanto cansancio debía ser resarcido) y le dejé el restante en la cartera por si le apetecía tomarse algo esa noche. Acto seguido me fui corriendo para alejarme de esa tierra sin dueño para siempre jamás. Ea.

A las diez de la noche de ayer llegué a casita tras recorrer el mismo camino iniciado 34 horas antes, pero en el sentido inverso.

Y luego hay gente que se atreve a decir que el trabajo de una buena puta es plenamente satisfactorio y muy placentero...

Lametones en los pezones



 
Lunes super cansado
Buenos días a todos. Ya es martes. Qué bien, no?

Ayer tuve un día de trabajo muy muy muy pero muuuuuuuy estresante. Para empezar se vino al prostíbulo un grupo de pensionistas de la tercera edad que llevaba una semana de fiesta continua, puesto que habían cobrado el día 10 y querían celebrarlo. Nos habían avisado unos minutos antes por teléfono, para que estuviéramos preparadas, y ciertamente, hubiéramos necesitado unas cuantas horas más para hacernos a la idea.

Mi vejete se hacía llamar Ulfo. Supuse que vendría del nombre completo "Ataulfo" pero no. Mientras me sobaba una teta el vejete me dijo que en realidad su nombre era Ulfociano, lo cual suena más horrible si cabe. Me pagó por adelantado (norma de la casa). Le enseñé el catálogo y escogíó "cunnilingus" + "penetración vaginal" + "beso final". Total: 100€. Hay que decir que el beso final es el más caro, (50 euros) mientras que la penetración vaginal cuesta 30 y el cunnilingus 20. Me resultó extraño que no quisiera sexo oral, puesto que estábamos en rebaja (dos personas por el precio de una), pero bueno, yo no me quejaba.

Tal y como había dicho, Ulfo empezó a sobarme las tetas (10 euros más de incremento), y empezó a contarme su vida. Me contó que de joven, haría unos setenta años, se había dedicado a la música. Fue cantante, vamos. Tuvo bastante éxito en la década de los cuarenta, pero poco a poco empezó a ser olvidado. Se sumió en una profunda depresión y tardo cinco años en superarlo, momento en el cual conoció a su actual esposa, Puri, que se dedicó a la venta de botones artesanos. Evidentemente el negocio no daba para alimentar sus dos bocas, y mucho menos las de los ocho hijos que tuvieron, así que Ulfo montó su propia empresa de compra-venta de chatarra. Si, señores, Ulfo es el famoso personaje que iba por las calles de los pueblos en su furgoneta gritando por un megáfono :"El chatarreroooooo! Compramos chatarraaaaa!" Si es que todos deberíamos tener nuestros quince minutos de gloria...



Cuando terminó de contarme su vida, se quitó la dentadura y empezó a practicarme su segunda elección (q no erección). El cunnilingus. Para ser sincera, Ulfo no lo hacía del todo mal, de hecho en algún momento tuve la sensación de que una babosa estaba paseándose a lo largo y ancho de mis partes bajas. Bueno, de mi coño, vamos. Lo malo fue cuando quiso practicar la penetración, que bueno, yo no quería decírselo, pero el pobre Ulfo ya no estaba para esos trotes, pero en fin, dejé que se restregara un rato contra mi pierna izquierda mientras yo aprovechaba para leer el Cosmopolitan de este mes.

Cuando más enfrascada estaba en la lectura, el vejete pidió su tercer producto. No pude. Una tiene su experiencia y está curada de espantos, pero esta vez sencillamente no pude. Le dije a Ulfo que me dolía la cabeza y que por ser él le iba a descontar la tarifa del beso y le iba a cobrar solo cincuenta euros (más los diez de castigo por sobarme las tetas sin haberlo contratado). Ulfi se quedó conforme y me dijo que volvería a visitarme. Yo le dije que durante los próximos tres años estaríamos en obras.

Cuando salí de trabajar me fui directa a casa a darme un gran baño caliente. Estuve dos horas amodorrada en la bañera hasta que me vestí con mi albornoz de seda y me fui a dormir. Antes de meterme en la cama me desnudé y me eché una gota de chanel número 5. Mitómana que es una, oye.

Lametones en los pezones.