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Delirios de un esqueje
Palabras al vacío y versos desadaptados escritos en el vacío de la noche.
¿Qué soy?
Convertirme en mis palabras: ser frágil caligrafía y verso honesto, transparente. Abandonar mi crisálida de piel y refugiarme en un capullo del más fino papel. Ser mis versos. Y soñar, que quién los lee comprende algo. Dejar de ser cuerpo, de ser alma: pasar a ser sintáxis y semántica, verso e historia, sentimientos entintados y empatía viva del papel.
Sindicación
 
Arboles a la orilla de un río

Fuertes árboles que crecen
a la orilla del río,
oscuridad y misterio
en las aguas que fluyen,
transportadas
por el silencio de las piedras.

Serenidad de brazos y ramas,
de raíces que tocan el agua
con la punta del dedo meñique,
agua fría pero justa,
la mejor temperatura para el alimento.

Bebemos de esa agua
como árboles a la orilla
de un río fresco de campo
con aguas de vertientes
del cerro que ven nuestros ojos.

Nos nutrimos,
nos acompañamos
y crecemos en compañía,
nuestras ramas a veces se topan,
a veces no, dependemos del viento
y del sol y la luna,
pero en el fondo,
en la oscuridad amorosa
de la madre tierra
se encuentran nuestras raíces,
crecidas de semillas tan distintas,
y los deditos, centenares de ellos,
se rozan, se acarician y se abrazan
bajo la tierra que nos recibe
y junto al río nos nutre.
No