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Delirios de un esqueje
Palabras al vacío y versos desadaptados escritos en el vacío de la noche.
¿Qué soy?
Convertirme en mis palabras: ser frágil caligrafía y verso honesto, transparente. Abandonar mi crisálida de piel y refugiarme en un capullo del más fino papel. Ser mis versos. Y soñar, que quién los lee comprende algo. Dejar de ser cuerpo, de ser alma: pasar a ser sintáxis y semántica, verso e historia, sentimientos entintados y empatía viva del papel.
Sindicación
 
Jajaja!!!!! AYUDANTES!!!!
EL AYUDANTE SIN CABEZA: - Como ustedes ya saben, a lo largo de toda la obra de Tolstoi es posible apreciar un particular uso de la sintáxis. Por supuesto que la interpretación que hace Derridá sobre esto, es demasiado pretenciosa ¿Si? ¿Tienes una duda?

- Sí, que éste ramo se llama Expresión Oral y Escrita y es un curso optativo para estudiantes de química, y que con el profesor estamos recién pasando los acentos, así que no cacho de qué estás hablando.

- Lo siento, pero yo soy el ayudante del ramo y esta materia va a entrar en la prueba. Además, ustedes son UNIVERSITARIOS y deberían saber estas cosas.

Mamones y pedantes, los ayudantes universitarios han venido desde una biblioteca lejana y desconocida para exterminar tu carrera académica. Eso explica por qué cuando les toca corregirte una prueba te descuentan puntos hasta por las comas o por la manera de escribir la fecha. Cuando chico, el Ayudante sin cabeza era el mateo del colegio: un tipo solo, gordo, con acné severo y una inteligencia aberrantemente privilegiada. Por eso el día que entró a la universidad fue el más feliz de su vida: finalmente el destino le dio su oportunidad de venganza.

Antídoto: Emborracharlo para realizar una sesión fotográfica poco decorosa y extorsionarlo. Difícil misión. Al Ayudante sin cabeza el olor a alcohol le da tanto asco como a ti el olor a fotocopias.

Zona de contacto el mercurio
 
Do mayor
Tiemblan los dedos del general arrepentido,
lágrimas caen sobre su gastado fusil;
tanto sacrificio en vano,
que hasta ahora en negación había evitado,
cae ahora sobre él
de golpe.

Un recluta, sentado en el piano de la casa saqueada,
a menos de dos metros del cadáver de un niño
toca una sonata de Mozart.

Su mujer y su hija adoraban a Mozart.

Ahora es el recluta, ahora el general, y de nuevo el recluta,
¿quién toca el piano?

El dolor es demasiado fuerte,
la culpa, demasiado intensa.
El martillar de la bala de fusil resuena mucho tiempo en la habitación cerrada
y el tiempo que demora en caer el cuerpo del general
...
parece
...
eterno.

Y el Mismo Do que inició la melodía,
acompaña en exacta sincronía, ahora hacia el fin,
al sonido del cuerpo inherte
desplomado sobre el sucio suelo de tablones de madera añeja.
 
... duda... (de un psicologo hacia la mitad de su licenciatura)
Quizás no quiero adentrarme en otras mentes, quizás ya no quiero aprender, quizás ya no creo en el derecho de cambiar a alguien, de llevarlo por un camino que nadie conoce... quizás me cuestas aún mantener lo que antes creía vocación.

Si los hombres han vivido años, décadas, siglos, milenios sin psicologos, ¿por qué habrían de necesitarlos hoy? ¿es que acaso el mundo está mejor, desde que esta disciplina irrumpió en el aparato social occidental?
Me parece que no.

Cada vez creo ver más claramente que las dificultades son las que forjan nuestro destino, que nuestras faltas son el sustrato de nuestras maravillas cotidianas, y nuestra desadaptación, el fonde desde el que germinan los milagros. El arte, la religión, la vida (no la sobre-vida, la sobrevivencia) son imposibles en un mundo sano, adaptado, inocuo y seguro...

No quiero decir nada terminante aquí, ni dar veredicto alguno, pero sí que me corroe la duda, la duda por lo que será, por lo que puede ser, un probable futuro profesional... la duda de si tiene algún sentido, y si es que ese sentido lo es también para mí... difícil pregunta, de aquellas que no tiene una sola respuesta.
 
Permanencia, cambio, caminos
Hoy no hago más
que seguir los caminos invisibles,
entre seres indescifrables,
hacia destinos indiscernibles.

Y ni siquiera el rastro de tu sangre
me puede servir, nunca,
ni siquiera tu sonrisa
o tus ojos marchitos
desfondados por el sueño.

No existen los no-caminos
el vacío es vacío
y el sentido, sentido
no importa qué hagamos por impedirlo.

Nuestros cuerpos viven
nuestras almas y espíritus viven
y en comunión,
a sí mismas trascienden.
 
Sueño
Prefiero las rocas y la tormenta
al salino banco de sedimentadas raíces,
prefiero el libro declamado en mi interior
(a viva voz, y leído en pie)
a la seguridad del “paper”
o la necesidad de la cátedra.

Prefiero aprender de los árboles,
del mar, de la calle,
de los mil rostros desconocidos del centro;
a escuchar almas marchitas
en sus escritorios y divanes.

Prefiero rebelarme a todo
y jugar a las bolitas en el lago de mi memoria,
aunque ya esté turbio y salado,
aunque se hayan secado los sesos de mis peces.