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-Pseudópodos-

Blog de existencia, delirios y tralalás
Acerca de Mi
Odio que a la lechuga la aliñen con vinagre y no tengo capacidad de usar tacones

El perfume de una imagen

  • Autor: Jan Kazmareck
  • Film: Descubriendo Nunca Jamás
  • T.O.: Finding Neverland

  • Director: Marc Foster

  • Sindicación

    Héchame el lazo

    pon guardar como...

    Héchale una mirada a...

     
    Había una vez...

    Estaba prisionero, lo alimentaban con comida y abrigaban con ropas pero no alimentaban ni abrigaban su corazón con palabras... él estaba solo.

    Por una pequeña rendija que daba a un gran desierto se colaba la luz del sol y la de la luna... casi lograba tocarla, olerla, sentirla con todo su cuerpo aunque solo tocaba una parte minúscula de él.

    Con todo lo que era deseó ir abriendo más y más ese agujero, y asi fue como pudo ver nubes...y luego estrellas... y ya podía ver todo cuanto lo rodeaba. Entonces salió y corrió por el desierto, el cual se iba haciendo verde, y pudo sentir el cambio de arena a pasto... de aroma a "nada" a vegetal puro...

    Corría para liberarse, entre más corria sentia que no solo su cuerpo era libre de aquella prisión en la que habia estado, también su alma, su pensamiento... su ser por completo.

    - ¿El prisionero 403?...
    - Ha muerto señor.
     
    Primeros Recuerdos
    Mi primer recuerdo lo tengo caminando tras las huellas de mi padre en una calle pedregosa y llena de polvo, debo haber tenido un año cuando mucho y contrariando lo que dice la psicología del desarrollo, yo si tengo recuerdos de antes de los 4 ó 5 años.

    I hate this...


    Sin duda, esto me significa cosas ahora, veo que desde que tengo memoria he tenido que andar por caminos difíciles... que metáfora ¿no?.

    Así ha sido todo, caminar por un sendero de piedras y polvo.

    Sin embargo, mi otro recuerdo mas precoz es de cuando mi mamá me acostaba a dormir siesta sobre su pecho; “dormir sobre su guatita” me decía. Veo claramente su cara mirándome desde la cabecera de la cama y yo esforzándome por mirarla... ¡se me hacia tan lejana!, y eso que estaba sobre ella. Y también ha sido siempre así, la gente a quien amo la veo tan lejana y a veces están a mi lado sin que lo note.

    Supongo que a otros también le pasa... supongo que no soy la única que se siente sola a pesar de tener un circulo de amigos y familia. Y es que esa soledad viene de otra cosa, viene de quedarse atragantado con las cosas que se desean decir, cruzado con vivencias que se desean compartir y que por cualquier motivo imbécil no compartimos; el mas común es el miedo.

    No creo que sea casualidad que mis dos recuerdos mas tempranos sean situaciones de dificultad y apoyo (cariño y todo lo que implica la relación madre-hijo), creo que tiene que ver con que son las cosas que mas necesitamos en esta vida: Dificultades para crecer y apoyo para lograrlo sin morir en el intento. Entonces ¿de que viene el miedo?... a mi me viene el miedo de cuando voy intuyendo que las cosas que quería no estarán mas conmigo, cuando empiezo a presentir un abandono, un duelo, una pérdida al fin y al cabo. Y comienzo a pensar en que en algún minuto no voy a tener mas apoyo y el camino de piedras se hará mas duro sola...

    Me gustaría creer que luego del pedregal hay un campo de flores para mi, es posible... pero prefiero no hacerme castillos en el aire como siempre, ya sabe una que terminan en el suelo.
     
    La balada del café triste (fragmento)
    Carson McCullers


    "Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
    (...)



    La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta nadie sino ellos pueden llegar a conocerla. El amor en todo caso es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime. "