Capitulo 34: Ferruco

Perfomance hecho por Montaño en la Uinversidad
Quienes conocían a Manuel y Montaño sabían de la existencia de su otro mejor amigo: Ferruco
Ferruco era músico por excelencia y compinche desde la adolescencia de los otros dos, el trío de amigos había estado en las buenas y en las malas desde hacia años y no perdonaban bar, fiesta, reunión social, mujeres y demás, Montaño era el de los planes de teatro, Manuel el del cine y Ferruco el de los conciertos, incluso se habían ayudado entre ellos a realizar proyectos artísticos que fueran multidisciplinarios.
Los unian las mismas fuentes de inspiración como era Robi Draco, Leny Kravitz, Buchowsky, Akira Kurosawa, Rimbaud, Opio en las Nubes, entre otros, lo mas peculiar de su amistad, era que juntos asumían la vida con bastante acidez e incluso muchas veces se peleaban a golpes por pura diversión. Creían que eran un trío de perdedores y que como tal ya no tenían nada mas que perder.
Años atrás crearon un grupo de percusión afro colombiana llamado La Candela con el que viajaron a algunos pueblos cercanos y tocaron en varias discotecas de la ciudad, el proyecto no prospero porque nunca terminaban en buen estado y quienes los contrataban tenían que enviarlos en un taxi tan borrachos que no daban pie con bola.
Pero el que peor que estuvo fue Ferruco a quien dos veces lo habían internado en una clínica por exceso de licor y algunas otras lo habían tenido que sacar de la cárcel por tropelero, pero dos años atrás había decidido darle un giro drástico a su vida y convertirse en pastor de una iglesia cristiana, asistía sin falta todos los días y repartía volantes en la calle anunciando la venida de Cristo redentor, su talento para la música se lo consagro al señor y las viejitas fanáticas eran felices invitándolo a animar las reuniones que el amenizaba con su traje de paño color pastel y su guitarra adornada con calcomanías de Jesús.
Para Montaño y Manuel el cambio de Ferruco fue un duro golpe que les costo aceptar, se emborracharon tantas veces a su nombre y se repartieron las ganancias conseguidas en conquistas de mujeres, siempre dedicando parte al amigo caído en la gracia de Dios, pero con el tiempo fueron comprendiendo que de no ser así, quizás ahora estaría muerto.
Aquella mañana cuando Montaño iba por la leche y el pan para el desayuno, se lo encontró a la salida de la tienda, Ferruco le pidió que hablaran y Montaño quiso hacerle el quite creyendo que una vez mas lo iba a sermonear para que amara al señor.
Pero no fue así, Ferruco duraría varios minutos antes de decir lo que quería expresar:
-necesito colgar la sotana, necesito irme y solo usted me puede ayudar
cuando lo escucho hablar estuvo a punto de soltar la risa, pues aun no se acostumbraba a oírlo en términos religiosos, pero se dio cuenta que era importante lo que Ferruco decía.
-esta vida así no es para mí, necesito que mi destino sea otro
-De mi no puede depender que cambie y el destino se lo hace uno mismo de acuerdo a lo que desea- dijo Montaño un poco nervioso.
Ferruco sabia que a Montaño le gustaba hablar en metáforas pero ahora no necesitaba acertijos sino apoyo real y estaba dispuesto a pedirlo como fuera.
-Si no me da una mano en esta me vuelvo loco, yo quiero hacer mi música
Montaño supo de inmediato que si no le ayudaba Ferruco quizás se hundiría para siempre en la fe religiosa y su talento musical no lograría el estilo ácido y perdedor que lo caracterizaba, quiso decirle que no para no sentirse responsable de nadie, no deseaba volver a vivir lo que ya había vivido en sus antiguas correrías de juglar, cuando impulsaba a un grupo de actores por los caminos de Sudamérica, este viaje para el era distinto, era en solitario, sin responsabilidades con nadie y con absoluta libertad de ir a donde quisiera y depender solo de el, pero Ferruco era su amigo lo que quería tanto como a un hermano y pensó que no podía abandonarlo ahora.
-Salgo en dos días después del matrimonio de mi hermana, sino esta en mi casa a antes de las siete de la noche, no lo voy a esperar.
Sintió un aire de preocupación por la suerte de Ferruco en un viaje en el que el musico era inexperto, en cambio Ferruco sintió una ráfaga de alivio, se persigno y dio gracias al cielo, sentía que era lo que necesitaba para su vida ahora.
La verdad de todo era que en mala fortuna se había metido en pésimos negocios y ahora lo estaban buscando para cobrarle a golpes las deudas, pero eso no lo sabría Montaño sino hasta cuando estuvieron instalados en Quito.
Regreso a su casa con la leche y el pan, cuando su mamá trataba de acomodar mejor a Manuel en la silla para que no roncara tan duro, se fue al cuarto de sus padres y se recostó al lado de su papá que profundamente dormido, también roncaba.





