capitulo 30: Un buen trabajo para Montaño

Una clase Teatral por Montaño en la U.
Para todo el grupo de los Babilónicos, la partida de Manuel los tomó por sorpresa, nunca pensaron que se fuera a ir de repente y aunque alcanzaron a hacerle una sencilla despedida, la hicieron mas con la intención de que no se fuera, pero todo estaba dicho, Manuel regresaba a Bogotá y se internaría durante un buen tiempo en las historias de la ciudad.
Mientras tanto Montaño comenzaba sus clases universitarias con gran resultado, al principio sintió rechazo de los estudiantes y no entendía porque, lo comprendería solo cuando terminara la primera parte de su trabajo.
Sergio Miranda el director de la escuela, le permitía llevar con amplitud su proyecto de trabajo, él, que lo conoció un año atrás, confiaba en sus capacidades y eso le alegraba a Montaño que se sentía rejuvenecido ahora que podía hacer ejercicio en una férrea disciplina que el mismo dirigía y participaba. Se fue ganando poco a poco el respeto de sus alumnos y a medida que pasaban los días, se iba involucrando mas y mas con la Universidad.
Nada fue igual luego de la partida de Manuel y ni siquiera la Mama Yuca con su enorme bondad y liderazgo pudo ayudar a motivarlos a todos, Dana, se había vuelto mas sombría, Carola andaba perdida, el jamaiquino a duras penas aparecía, el Vampirin de Loja ya no salía de fiesta, Patricio el Ecuatoriano Sexy, había aprendido a tomar ron a la par de Manuel y un día pasado de tragos estrello el taxi de su padre dejándolo inservible, estuvo un par de veces mas con los Babilónicos hasta que nunca mas lo volvieron a ver, había decidido irse a una ciudad mas tranquila, Tana, Mayuska, Marien y Alondra, se fueron a sus países de origen.
Montaño extrañaba a Manuel, a pesar de que el trabajo de la Universidad lo mantenía distraído, se sentía solo y desde que había dejado la casa del Mago Roldan no se veía con frecuencia con el, fue un periodo en el que escribió y leyó sobre la cultura ecuatoriana en especial del teatro, le parecía muy interesante conocer sobre su historia y sobre las obras escritas por dramaturgos del país que lo acogía.
La vida seguía, las nuevas experiencias iban y venían, el tiempo transcurría mas rápido que de costumbre y la distancia con Bogotá iba borrando los últimos recuerdos de la ciudad de Montaño.





