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EL RETO DEL JUGLAR
LAS AVENTURAS ANDARIEGAS DE MONTAÑO VALENCIA
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Un destino que se busca por los caminos citadinos de latinoamerica, Un hombre en el portal del sueño, Un andariego, Un vagabundo.
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Capitulo 22: Su ultima batalla como perdida

Mayuska y Tana

-Lo siento señor pero la oficina cierra a las seis y no ha llegado nada para usted.

Con estas palabras Montaño siente su ultima batalla como perdida y se sienta en un sofá de la misma oficina a ver a la señora que la atiende cerrar las ventanillas de atención.

“Es a veces dura la vida de quien debe hacerse a su propio camino” piensa y siente que las fuerzas lo van abandonando. Durante el día no ha comido mucho y en su bolsillo solo tiene una moneda de diez centavos de dólar que no le alcanza ni para una llamada. Lejos de su ciudad natal y lejos de la ciudad donde ahora vive, no puede evitar la melancolía cuando el día se va cayendo con su propia luz. Tantas veces ha tenido que batallar la vida de la misma forma, entre casualidades, riesgos, deseos de cumplir sueños y la necesidad inevitable de sentirse realmente vivo, porque la vida no es para él, hacer cosas que no son de su agrado, lo ha hecho antes y sabe que cumplir por obligación o necesidad un trabajo no gratificante, es morir en vida, en ese momento no se siente fortificado con las cosas que también ha hecho por amor y que han sido buenos trabajos para el, como los doce años que le dedico a la institución de niños y niñas al sur de la ciudad.

Llora un poco para desahogar su tristeza e intenta aclararse que hacer, el frió se lo toma por sorpresa y el hambre masculla el ultimo pedazo de algo que comió al medio día, cierra los ojos con fuerza y dice una de sus frases favoritas con la voz del pensamiento: “En este momento no creo en milagros, dependo de ellos, no me abandonen ahora”

Pero nada sucede durante quince minutos mas, solo el sonido de la señora que se escucha organizando su oficina, ella se ha asomado un par de veces para verlo ahí, abandonado a su suerte y con la sombra de la tristeza encima.

-¿Usted es Montaño Valencia?

-Sí señora

-Parece que alguien lo quiere mucho, recién le llego el envió

Montaño no puede evitar una carcajada acompañada de un dejo de dolor que sale de el como un suspiro.

El dinero es suficiente para regresar a Quito y comer algo antes.

Por esas cosas del destino Manuel había estado casi en los mismos lugares que Montaño ese mismo día, pero no se encontraron y Manuel había supuesto que Montaño ya estaba de regreso en Quito.

Tuvieron de que hablar durante la noche cuando se toparon en un bar de la Calama (la zona de bares) para tomarse un par de cervezas.

No