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EL RETO DEL JUGLAR
LAS AVENTURAS ANDARIEGAS DE MONTAÑO VALENCIA
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Un destino que se busca por los caminos citadinos de latinoamerica, Un hombre en el portal del sueño, Un andariego, Un vagabundo.
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Capitulo 21: Un hotel de mala muerte

Ramiro el Chipote Bolaños

Al día siguiente de que soltaran a Manuel, y gracias a Malena, ambos visitan al mas alto mando militar en cuestión de cosas fronterizas, quien tenia en el cajón de su escritorio la solución para ambos: una extensión de tiempo, suficiente para ir a la frontera a sacar el pasado judicial. Después de esto, es Montaño el que decide irse en solitario, Manuel se queda un día mas para hacerle publicidad al taller sobre cine que desea hacer.

Cuando Montaño pasa por el mismo lugar donde detuvieron a Manuel, ocurre lo mismo, bajan a los Colombianos pero cuando se dan cuenta del sello y la firma colocada por el alto mandatario en el pasaporte de Montaño, deciden dejarlo pasar sin mayores problemas, Montaño ve como algunos de sus compatriotas se quedan y por lo contado por Manuel, sabe que no les espera una jornada fácil, no pude evitar sentir odio por las injusticias que van a vivir.

Cuando llega a Ipiales se da cuenta que ha cometido un grave error, los juzgados donde puede sacar el pasado, solo los abren en horarios de oficina de lunes a viernes, así que debe quedarse ahí hasta el lunes siguiente, pero su presupuesto no le alcanza para tantos días, se fortalece pensando que los problemas son para buscarles solución, así que decide buscar un hotel muy barato (casi de mala muerte) y un lugar donde comer que no sea costoso.

El viernes en la noche sale a caminar y a pensar en muchas cosas, luego regresa al hotel y ahí decide encerrarse a soñar en la oscuridad con los días mejores que aun le son esquivos.

El sábado se toma las fotos, paga en el banco pero la oficina solo la abren hasta el lunes.

El domingo se levanta mas tarde que de costumbre con la idea de ahorrarse lo del desayuno y come lo suficiente como para no sentir hambre en la noche, le parece triste su situación pero se lo toma como una batalla mas de su vida, como tantas otras de la misma especie.

Llega el lunes, en la mañana va por el certificado pero le han dicho mal el costo en el banco y debe volver a consignar el restante, ósea lo del transporte de regreso, no lo piensa dos veces y lo hace (primero un problema, después el otro, se dice así mismo) cuando ya tiene el pasado judicial, decide gastar los restos en un par de llamadas, una a su hermana y la otra a una amiga de esas que nunca lo dejan morir, entre Catalina y Karol, logra reunir lo de pasaje para regresar.

El día se hace largo, el dinero parece que no llegara a la oficina de envíos.

No