capitulo 17: La vida se construye con esfuerzo

Montaño en Casa Malayerba
Mientras Montaño vivia de las clases de salsa que daba para los extranjeros en la escuela de baile, Manuel sé debatia en las calles con sus vitrales como un guerrero al cual la vida le reclamaba tezon para seguir adelante, no dejaba de llover por esos dias y eso confundia el espiritu de Manuel volviendolo un andante triste, apenas podia de vez en cuando darse el gusto de unos cuantos cigarros y un café para no desfallecer en la fe de que habia tomado la mejor decision de su vida, dejando atrás a su familia, su novia, sus amigos y sus sueños frustrados, porque en un pais como Colombia los sueños parecen condenados a la utopia macondiana de que alguna vez seran.
De tanto andar se le rompieron los zapatos pero eso no lo detuvo, le robaron en un descuido la chaqueta y le malpagaron una docena de frasquitos, -“ uff, la vida se hace con esfuerzo” penso una tarde cuando ya el sol dejaba de existir.
Su primer grupo de amigos fue una bandada de artesanos que le permitieron parcharse con ellos y enseñarle como era la movida en las calles, Manuel tenia en claro que eso no era lo que el queria pero por ahora no tenia mas alternativa que seguir ese rumbo, mientras en su cabeza corrian kilometros de pelicula alimentados por su imaginacion incesante de cineasta.
En las noches se topaban con Montaño para tomar algo, al que mejor le fuera invitaba al otro la cerveza y entre ambos se hacian los locos con sus melancolias para que no se comenzaran a desalentar que quizas era lo mas facil en ese tiempo.
Manuel aprendio el arte de la parla como nunca antes: “los vitrales para el amor, el desamor, la velita, el deseo en la botella” su carisma de Costeño le arrancaba sonrisas a las personas que iban a visitarlo para comprarle unos cuantos.
Ya habian cumplido un mes de estadia en Quito, el permiso de entrada se les extingio y no se dieron cuenta sino unos dias despues y cuando quisieron ir a refrendarlo les pidieron el pasado judicial que habian dejado pasar por descuido, al no tenerlo los obligaba a ir a la frontera,
Manuel estaba a punto de vivir la experiencia mas dificil de su vida





