logotipo

img_google
EL RETO DEL JUGLAR
LAS AVENTURAS ANDARIEGAS DE MONTAÑO VALENCIA
Acerca de
Un destino que se busca por los caminos citadinos de latinoamerica, Un hombre en el portal del sueño, Un andariego, Un vagabundo.
Enlaces
OTROS BLOG PA VER
Sindicación
 
capitulo 4: Una dificil decision

Manuel en su moto

Manuel seguía visitando sagradamente a Montaño cada noche con la esperanza de un milagro.
-Ya no creemos en milagros Manuel, hace rato que dependemos de ellos.
Dijo Montaño con ironía mientras apagaba su ultimo tabaco. Mamá Lia lo recibía con tinto y de vez en cuando con sopa y arroz, cuando era Montaño el que iba a la casa de Manuel, mamá Jacinta le ofrecía patacones y jugo de guayaba, los rituales de las mamás eran un indicador de que la situación se estaba perdiendo en un limbo y ellas, como toda mamá que se preocupa, querían apoyarlos, ofreciéndoles cariño a través de sus cocinas.

Sus respectivas compañeras de amores, eran las mas arduas impulsadoras de su viaje, Martina y Melania se habían hecho muy buenas amigas a punta del desespero de sus hombres, ellas se reunían muchas veces para ver como podían hacer realidad su ida, pero la escasez monetaria era un asunto colectivo y cualquier impulso se quedaba a medio camino. Era una situación absurda que tocaba en una especie de obstinación infantil, pero para ellos, que crecieron en los ambientes rudos del barrio, no les era nada fácil echar marcha atrás.

El sonido de la moto en las noches perturbaba a Montaño, un miércoles llego Manuel y sentencio con firmeza:

- si no salimos el próximo lunes, no viajo, me quedo a buscar trabajo estable en la ciudad.
- si no salimos el próximo lunes, mi única opción de quedarme es irme.

Dijo Montaño, aunque en su rostro no se veía tan convencido de sus palabras.

Manuel comenzó a notar que los meses pasaban rápido pero los días se hacían extremadamente lentos, el tenia la maleta lista hacia mucho tiempo y algunas veces la desocupaba y la volvía a llenar, se la colocaba y se la quitaba en un juego necesario de
Ilusiones. Sus amigos lo habían despedido varias veces con sendas farras de trago y bailes pero de un tiempo para acá, ya no contaban con el dentro de sus planes de juerga. Se estaba haciendo mortalmente invisible y eso lo tenia mas inquieto que nunca, además veía como Montaño estaba cada vez mas débil con la idea del viaje.

El día que mas fuerte llovió en Bogotá del mes de abril, Manuel montado en su moto, mientras se hacia un cubo de agua andante, tomo la decisión que había estado postergando hacia rato, sintió tristeza por tener que hacerlo pero era mucho su desaliento y sentía que no podía seguir en las mismas eternamente.

Aunque nadie lo vio, lloro en silencio su puta pobreza.
No