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EL RETO DEL JUGLAR
LAS AVENTURAS ANDARIEGAS DE MONTAÑO VALENCIA
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Un destino que se busca por los caminos citadinos de latinoamerica, Un hombre en el portal del sueño, Un andariego, Un vagabundo.
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capitulo 44: Un lugar llamado Machala

La triste realidad de Machala

Durmió un trecho del camino y se despertó justo para ver los lagos pantanosos de las camaroneras en La Chorrera, le pareció tan tranquilo el lugar que quiso bajarse ahí y conocerlas mas de cerca, pero la idea se demoro demasiado en prosperar. Llego dos horas después a Pedernales luego de salir de Canoa y solo le había costado un dólar cincuenta el viaje. Camino un poco el pueblo, se comió un plato de camarones con ensalada y jugo de naranja por un dólar y prefirió seguir el camino cuando sintió que no tardaría mucho en aburrirse, regreso al terminal que mas bien parecía una plaza de mercado al aire libre y tomo un bus para Chamanga a hora y media de pedernales, costaba un dólar cincuenta el pasaje, en el camino cayó una lluvia leve que hizo mas verde el paisaje cercano al mar,
Esto seria lo que escribiría en su diario:
Llegue a Machala a las tres y cuarto de la tarde, lo primero que sentí fue un olor a comida podrida, el bus me dejo en la mitad del pueblo, el olor se extendía por varias calles, descendí preguntando por el que me llevaría a Esmeraldas, me dicen que una hora después sale, es perfecto porque así puedo conocer un poco el lugar, dejo la maleta en la caseta donde venden los pasajes y le digo al señor que se la recomiendo mientras como algo, pero la verdad es que quiero tomar fotos, saco la cámara y camino en sentido hacia el lugar por donde entro el bus al pueblo, el mal olor es demasiado fuerte, entro por una calle y cuando veo el paisaje al frente mío quedo asombrado de su composición: casas en madera rustica sin color en sus fachadas, ni puertas ni ventanas y sostenidas por largos postes también de madera que las alzan algunas a unos dos o cuatro metros, del fango sobre el piso por donde se ve basura casi por todo lado, entre unas y otras se van comunicando a través de puentes endebles de un poco mas de medio metro. Los niños corren por ellas con una maestría que me es difícil aceptar sabiendo que si alguno se cayera podría lastimarse bastante, me interno con algo de miedo por entre los puentes hacia otras calles entrando y saliendo de las casas, la gente me ve pasar y les causo curiosidad pero para ellos es normal que la gente entre y salga de sus casas, en una de ellas solo existe un cuarto con dos puertas, un hueco en el piso, un hombre en una hamaca durmiendo y alguna ropa medio acomodada en el suelo, creo que cualquier pintor desearía pintar algo así, no tomo fotos por miedo a que el hombre se moleste y además porque siento que no debo tomar fotos, ya que no se como reaccionaria la gente, entre mas me interno, mas me voy acercando al río Chamal ( alguien me dijo que así se llamaba pero no tengo la certeza de que entendí bien el nombre) tomo fotos y me voy tomando confianza para hacerlo pero aun me da miedo el sitio, no ando tranquilo y no puedo andar con seguridad sobre los puentes, un hombre sentado en cualquier lugar me dice que tome muchas fotos y yo no entiendo si me esta retando o por el contrario intenta ser amable conmigo. Camino otro poco y en una de las casas por donde entro pido prestado un baño, me señalan un cuarto al lado sin puerta y cuando entro veo una cubeta de agua, varias toallas, cepillos de dientes, cortinas mal puestas, un jabón y un hueco en el piso, entiendo para que es el hueco y orino con dificultad, no me acostumbro, salgo y siento un vacío enorme al ver a una niña jugando con un cerdo sucio de barro, cerca al lugar donde cayo la orina, es totalmente miserable esta condición humana y ya no quiero estar ahí, pero no puedo dejar de asombrarme de ver tantos niños y niñas corretear por debajo de las casas.
Tomo otra calle mucho mas alta y me da miedo de la estructura de ese puente porque siento que en cualquier momento se va romper y me cuesta mantener el equilibrio, saco la cámara tomo fotos, me acerco por otro costado al río y veo venir un bote con cajas, me quedo a observar como tres personas las descargan y cuando decido regresar veo a un grupo de jóvenes parados en frente mío, que se acercan sin ninguna expresión, son mas o menos seis, yo estoy solo y mi cámara esta al descubierto.
No