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EL RETO DEL JUGLAR
LAS AVENTURAS ANDARIEGAS DE MONTAÑO VALENCIA
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Un destino que se busca por los caminos citadinos de latinoamerica, Un hombre en el portal del sueño, Un andariego, Un vagabundo.
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capitulo 45: Un Libro es un regalo inutil

Machanga

Los jóvenes se acercaron a el con cautela y el supo que si querían robarlo no podía poner resistencia, pero uno de ellos le preguntó que como se hacia para tener el pelo así y Montaño se sorprendió de ver que la intención de los jóvenes no era la de robarlo.
Se lamento de haberlo pensado pero el entorno lo tenia abrumado, les contó un poco como era y luego les pregunto que si no habían accidentes seguidos por culpa de los puentes, se rieron y contestaron con firmeza que no, luego entablaron una corta conversación donde los muchachos le contaron que era un pueblo que vivía del camarón y del pescado pero ahora estaban de baja temporada, luego lo acompañaron a tomar fotos y se reían de verlo caminar torpemente sobre los puentes a lo que Montaño le dio cólera y quiso superar su miedo muy rápido, sin lograrlo del todo bien, después de un rato lo acompañaron al bus y el saco de su maleta algunos libros de los suyos que llevaba y se los regalo pero ellos le dijeron que era un regalo inútil pues ninguno sabia leer.

Se despidió de ellos y camino hacia el otro lado y vio varias locales con sendos equipos de sonido y televisores, pero aun muy pobres y se dijo que es absurdo como se mezcla la pobreza con la tecnología.

Regreso para montarse al bus camino a Esmeraldas.

Pensó durante el viaje en los jóvenes, en su situación en lo increíble que le parecía que aun existiera analfabetismo y que los gobiernos no se preocuparan seriamente por darle opciones a la gente de las regiones apartadas, la ignorancia traía pobreza, era un circulo vicioso. Pensó en los niños y las niñas, la imagen de verlos correr y jugar entre la basura y los desperdicios, cuantos años pasarían para que un pueblito como Machanga tuviera un nivel digno de vida.
El bus llego dos horas después a una calle central de Esmeraldas, Montaño tuvo que caminar varias cuadras y visitar algunos hostales, hasta encontrar alguno mas o menos cómodo para su presupuesto, se metió en uno de cinco dólares la noche, ubicado en una calle poco recomendada, aun así el sitio era bonito. Se dispuso a darse un baño de agua fría, luego busco algo de comida y camino por ahí, sin ningún rumbo. Cuando se dio cuenta, estaba perdido y no identificaba la cuadra donde quedaba el hostal, duro casi una hora buscándolo, le dio malgenio su pésimo sentido de orientación, cuando lo encontró, se metió en el cuarto prendió la tele y se durmió cambiando los canales hasta la mañana siguiente cuando el bullicio de la gente lo despertó.
 
capitulo 44: Un lugar llamado Machala

La triste realidad de Machala

Durmió un trecho del camino y se despertó justo para ver los lagos pantanosos de las camaroneras en La Chorrera, le pareció tan tranquilo el lugar que quiso bajarse ahí y conocerlas mas de cerca, pero la idea se demoro demasiado en prosperar. Llego dos horas después a Pedernales luego de salir de Canoa y solo le había costado un dólar cincuenta el viaje. Camino un poco el pueblo, se comió un plato de camarones con ensalada y jugo de naranja por un dólar y prefirió seguir el camino cuando sintió que no tardaría mucho en aburrirse, regreso al terminal que mas bien parecía una plaza de mercado al aire libre y tomo un bus para Chamanga a hora y media de pedernales, costaba un dólar cincuenta el pasaje, en el camino cayó una lluvia leve que hizo mas verde el paisaje cercano al mar,
Esto seria lo que escribiría en su diario:
Llegue a Machala a las tres y cuarto de la tarde, lo primero que sentí fue un olor a comida podrida, el bus me dejo en la mitad del pueblo, el olor se extendía por varias calles, descendí preguntando por el que me llevaría a Esmeraldas, me dicen que una hora después sale, es perfecto porque así puedo conocer un poco el lugar, dejo la maleta en la caseta donde venden los pasajes y le digo al señor que se la recomiendo mientras como algo, pero la verdad es que quiero tomar fotos, saco la cámara y camino en sentido hacia el lugar por donde entro el bus al pueblo, el mal olor es demasiado fuerte, entro por una calle y cuando veo el paisaje al frente mío quedo asombrado de su composición: casas en madera rustica sin color en sus fachadas, ni puertas ni ventanas y sostenidas por largos postes también de madera que las alzan algunas a unos dos o cuatro metros, del fango sobre el piso por donde se ve basura casi por todo lado, entre unas y otras se van comunicando a través de puentes endebles de un poco mas de medio metro. Los niños corren por ellas con una maestría que me es difícil aceptar sabiendo que si alguno se cayera podría lastimarse bastante, me interno con algo de miedo por entre los puentes hacia otras calles entrando y saliendo de las casas, la gente me ve pasar y les causo curiosidad pero para ellos es normal que la gente entre y salga de sus casas, en una de ellas solo existe un cuarto con dos puertas, un hueco en el piso, un hombre en una hamaca durmiendo y alguna ropa medio acomodada en el suelo, creo que cualquier pintor desearía pintar algo así, no tomo fotos por miedo a que el hombre se moleste y además porque siento que no debo tomar fotos, ya que no se como reaccionaria la gente, entre mas me interno, mas me voy acercando al río Chamal ( alguien me dijo que así se llamaba pero no tengo la certeza de que entendí bien el nombre) tomo fotos y me voy tomando confianza para hacerlo pero aun me da miedo el sitio, no ando tranquilo y no puedo andar con seguridad sobre los puentes, un hombre sentado en cualquier lugar me dice que tome muchas fotos y yo no entiendo si me esta retando o por el contrario intenta ser amable conmigo. Camino otro poco y en una de las casas por donde entro pido prestado un baño, me señalan un cuarto al lado sin puerta y cuando entro veo una cubeta de agua, varias toallas, cepillos de dientes, cortinas mal puestas, un jabón y un hueco en el piso, entiendo para que es el hueco y orino con dificultad, no me acostumbro, salgo y siento un vacío enorme al ver a una niña jugando con un cerdo sucio de barro, cerca al lugar donde cayo la orina, es totalmente miserable esta condición humana y ya no quiero estar ahí, pero no puedo dejar de asombrarme de ver tantos niños y niñas corretear por debajo de las casas.
Tomo otra calle mucho mas alta y me da miedo de la estructura de ese puente porque siento que en cualquier momento se va romper y me cuesta mantener el equilibrio, saco la cámara tomo fotos, me acerco por otro costado al río y veo venir un bote con cajas, me quedo a observar como tres personas las descargan y cuando decido regresar veo a un grupo de jóvenes parados en frente mío, que se acercan sin ninguna expresión, son mas o menos seis, yo estoy solo y mi cámara esta al descubierto.