Capitulo 24: Malena

Malena y Montaño
Malena era actriz recien graduada de uno de los grupos más importantes del Ecuador. Por su formacion obtenida en el mundo gracias a que su padre era embajador, hablaba cuatro lenguas y era suficientemente metodica y reflexiva como para encantar con su inteligencia y belleza a cualquier hombre que la conociera, a pesar de no ser demasiado social, era bastante simpatica y caiga con gracia entre la gente.
Tenia 28 años y vivia junto con su hermano musico en un apartamento repleto de libros y cosas del mundo, entre las que se destacaba un cuadro pintado en el siglo dieciocho y un tambor de cobre proveniente de la India, aun asi ninguno de los hermanos era opulento y para nada querian el estigma de ser encuadrados como jovenes aniñados.
Malena vivia la vida con la tranquilidad secreta de quien desea gozar los momentos, su grupo de amigas era bien particular pues cada una era brillante en lo suyo pero siempre se les notaba inseguras de si misma, a excepcion de Patricia, que bien atraia por su seguridad, su sonrisa y su cabellera desbordada, ella estaba casada con un intelectual italiano criado en el absurdo.
Para Montaño la compañía de Malena era perfecta y cuando menos se dio cuenta pasaba casi todo su tiempo con ella, dejando poco a poco la farra alocada de Manuel y mas bien encantado con las reuniones de vino y tertulia, a los que estaba acostumbrada ella, para Malena, Montaño era un juglar de esos que la vida le ha enseñado lo mejor, lo presentia demasiado perceptivo y lleno de una vitalidad sospechosa para un hombre que ha vivido lo que el, en sus andanzas, sin lugar a dudas, lo que mas encantaba a Malena de Montaño era su capacidad para soñar en un mundo donde los sueños solo son pasajes de la noche.
Fue tan intensa las reuniones de los dos y tantos los temas discutidos que el tiempo se paso por entre las rejas del olvido sin tocarlos siquiera, cuando se dieron cuenta que estaban mas ligados que lo habitual era ya tarde, pero para Montaño era demasiado triste el saber que su vida estaba enmarcada en el movimiento, mientras que Malena vivia la quietud de su mejores dias en Quito.
Capitulo 23: Tomas el Rey

Fiesta en el bar La Huaina
Los dos comenzaron a ver la ciudad de forma distinta y lograron hacerse a un grupo de buenos amigos con los que podían escaparse de sus melancolías bogotanas emborrachándolas en el Sasha: Bar de negros cotizones a donde iban todos los instructores de salsa del lugar donde trabajaba Montaño. Tomas era el rey de las mujeres del recinto, casi en su totalidad eran extranjeras buscando de alguna manera que ese negro de casi dos metros, las tomara entre sus brazos y les robara el aliento una noche loca, pero Tomas como los otros, era lo suficientemente bruto como para hacer algo bueno de su vida, mas que cumplirles a unas cuantas sus sueños.
Jenit y Dana, las amigas Suizas, se convirtieron en las compinches de farra de los colombianos y con ellas vino después Carola, una Alemana emprendedora que movía el trasero como cualquier mulata en celo y por ello se gano el apodo de “La Negra” curioso era oírlo decir pues Carola era lo suficientemente rubia como para no dejar dudas de que su apodo no era por su piel.
Las noches en Quito se iban rápidamente en bebetas largas, rumba y pasión de amigos reunidos con sus diferentes nostalgias, luego de Carola, Vinieron Mayuska y Tana las danesas que mas parecían reinas de belleza que estudiantes de pedagogía haciendo practicas, Alondra la suiza francesa y Carlitos el Haitiano con pinta de Chino, Marien, la suiza italiana y Patricio el Ecuatoriano sexi que de tanto andar con Manuel comenzó a querer ser como él, Roberto el vampirin de Loja y no hacia falta sino Ramiro el Chipote Bolaños que vendría después para completar el circulo, a este le habían puesto así por su impresionante parecido con el Chapulín Colorado el personaje mexicano creado por Roberto Bolaños y que tenia como arma un chipote chillón.
Montaño para entonces salía con Malena, a ella las andanzas de Montaño le parecían algo estrafalarias pero aun así ambos iniciaría una relación de seis meses, donde la comprensión de ambos fue total, Malena había nacido en Inglaterra pero criado desde siempre en el Ecuador, siendo más de aquí que del viejo mundo.
Manuel entre farra y farra intentaba organizar el taller de cine al que finalmente le acudieron cuatro personas y para entonces Montaño también hizo un taller de teatro con cinco personas del cual saldría como resultado su primera obra teatral hecha en el Ecuador y la que le abriría la puerta a otras experiencias. La ciudad se hacia para los dos mucho mas propia que al principio y a pesar de que su situación económica no mejoraba, se fueron acomodando a un estilo de vida que no distaba tanto del que llevaban en su ciudad Bogota.
Capitulo 22: Su ultima batalla como perdida

Mayuska y Tana
-Lo siento señor pero la oficina cierra a las seis y no ha llegado nada para usted.
Con estas palabras Montaño siente su ultima batalla como perdida y se sienta en un sofá de la misma oficina a ver a la señora que la atiende cerrar las ventanillas de atención.
“Es a veces dura la vida de quien debe hacerse a su propio camino” piensa y siente que las fuerzas lo van abandonando. Durante el día no ha comido mucho y en su bolsillo solo tiene una moneda de diez centavos de dólar que no le alcanza ni para una llamada. Lejos de su ciudad natal y lejos de la ciudad donde ahora vive, no puede evitar la melancolía cuando el día se va cayendo con su propia luz. Tantas veces ha tenido que batallar la vida de la misma forma, entre casualidades, riesgos, deseos de cumplir sueños y la necesidad inevitable de sentirse realmente vivo, porque la vida no es para él, hacer cosas que no son de su agrado, lo ha hecho antes y sabe que cumplir por obligación o necesidad un trabajo no gratificante, es morir en vida, en ese momento no se siente fortificado con las cosas que también ha hecho por amor y que han sido buenos trabajos para el, como los doce años que le dedico a la institución de niños y niñas al sur de la ciudad.
Llora un poco para desahogar su tristeza e intenta aclararse que hacer, el frió se lo toma por sorpresa y el hambre masculla el ultimo pedazo de algo que comió al medio día, cierra los ojos con fuerza y dice una de sus frases favoritas con la voz del pensamiento: “En este momento no creo en milagros, dependo de ellos, no me abandonen ahora”
Pero nada sucede durante quince minutos mas, solo el sonido de la señora que se escucha organizando su oficina, ella se ha asomado un par de veces para verlo ahí, abandonado a su suerte y con la sombra de la tristeza encima.
-¿Usted es Montaño Valencia?
-Sí señora
-Parece que alguien lo quiere mucho, recién le llego el envió
Montaño no puede evitar una carcajada acompañada de un dejo de dolor que sale de el como un suspiro.
El dinero es suficiente para regresar a Quito y comer algo antes.
Por esas cosas del destino Manuel había estado casi en los mismos lugares que Montaño ese mismo día, pero no se encontraron y Manuel había supuesto que Montaño ya estaba de regreso en Quito.
Tuvieron de que hablar durante la noche cuando se toparon en un bar de la Calama (la zona de bares) para tomarse un par de cervezas.
Capitulo 21: Un hotel de mala muerte

Ramiro el Chipote Bolaños
Al día siguiente de que soltaran a Manuel, y gracias a Malena, ambos visitan al mas alto mando militar en cuestión de cosas fronterizas, quien tenia en el cajón de su escritorio la solución para ambos: una extensión de tiempo, suficiente para ir a la frontera a sacar el pasado judicial. Después de esto, es Montaño el que decide irse en solitario, Manuel se queda un día mas para hacerle publicidad al taller sobre cine que desea hacer.
Cuando Montaño pasa por el mismo lugar donde detuvieron a Manuel, ocurre lo mismo, bajan a los Colombianos pero cuando se dan cuenta del sello y la firma colocada por el alto mandatario en el pasaporte de Montaño, deciden dejarlo pasar sin mayores problemas, Montaño ve como algunos de sus compatriotas se quedan y por lo contado por Manuel, sabe que no les espera una jornada fácil, no pude evitar sentir odio por las injusticias que van a vivir.
Cuando llega a Ipiales se da cuenta que ha cometido un grave error, los juzgados donde puede sacar el pasado, solo los abren en horarios de oficina de lunes a viernes, así que debe quedarse ahí hasta el lunes siguiente, pero su presupuesto no le alcanza para tantos días, se fortalece pensando que los problemas son para buscarles solución, así que decide buscar un hotel muy barato (casi de mala muerte) y un lugar donde comer que no sea costoso.
El viernes en la noche sale a caminar y a pensar en muchas cosas, luego regresa al hotel y ahí decide encerrarse a soñar en la oscuridad con los días mejores que aun le son esquivos.
El sábado se toma las fotos, paga en el banco pero la oficina solo la abren hasta el lunes.
El domingo se levanta mas tarde que de costumbre con la idea de ahorrarse lo del desayuno y come lo suficiente como para no sentir hambre en la noche, le parece triste su situación pero se lo toma como una batalla mas de su vida, como tantas otras de la misma especie.
Llega el lunes, en la mañana va por el certificado pero le han dicho mal el costo en el banco y debe volver a consignar el restante, ósea lo del transporte de regreso, no lo piensa dos veces y lo hace (primero un problema, después el otro, se dice así mismo) cuando ya tiene el pasado judicial, decide gastar los restos en un par de llamadas, una a su hermana y la otra a una amiga de esas que nunca lo dejan morir, entre Catalina y Karol, logra reunir lo de pasaje para regresar.
El día se hace largo, el dinero parece que no llegara a la oficina de envíos.
Capitulo 20: Jueves 20 de mayo

Alondra, Mayuska, Tana, y el Vampirin de Loja en el Bar Sasha
El lunes 17 de mayo, salio Manuel con rumbo a la frontera para solucionar lo del pasado judicial, el documento al que no le prestaron demasiada importancia cuando entraron por primera vez al Ecuador.
Llevaban diez dias de mas del vencimiento del permiso de un mes de estadia, habian ido a la embajada pero nadie les dio respuesta para solucionar lo de dicho documento, en el consulado tampoco y las autoridades ecuatorianas solo los instaron a volver a la frontera porque según ellos, solo ahí les daban extension de tiempo, y tambien podian solucionar lo del pasado judicial. Lo curioso es que el dia que Montaño fue a pedirlo vio como a todos los extranjeros les daban mas tiempo excepto a los colombianos.
Manuel decidio ir primero porque Montaño por las clases de salsa solo podia hasta un par de dias más.
Cuando el autobus donde viajaba Manuel cruzo Ibarra, una poblacion a dos horas de la frontera, la polica de carreteras paro el bus e hicieron descender a todos los Colombianos que ahí viajaban. Manuel les mostro el resto de sus documentos, le hablo del proyecto que estaba realizando con Montaño, pero nada valio, ni para él ni para ninguno de los que iban en el bus.
Lo dejarian libre de la carcel el jueves 20 de mayo a las tres de la tarde, luego de haber visto con sus propios ojos y vivido en carne propia, los horrores de un lugar abandonado a la injusticia donde los derechos humanos son solo un catalogo de articulos enmarcados en la pared de la oficina de un oficial de turno.
Capitulo 19: Diario de Montaño

Montaño escribiendo
“En que momento los colombianos nos volvimos una peste. No entiendo porque si existe la fama de que somos creativos, emprendedores etecetera cuando salimos del pais nos damos cuenta que no somos muy queridos en otros lugares y que llevamos el estigma de la guerra, del narcotrafico, de la guerrilla en la frente.
Estamos algo mas de un mes en Ecuador y no es un secreto que el ambiente alrededor nuestro es denso, la gente nos mira con cierta distancia por ser Colombianos y los noticieros hablan de una posible guerra en la frontera.
Hoy recien me entero de que Manuel esta preso en Ibarra, porque lo dejaron llamar. Detuvieron el bus solo para bajar a los colombianos,
Me siento atado y sino fuera por Malena que es hija de un embajador creo que la cosa no avanzaria.
Me siento mal con todo esto, no me parece justo y lo peor es que nuestro propio gobierno no hace mucho por mejorar la imagen del pais, las puertas que hemos tocado hasta ahora para conseguir trabajo se han cerrado por que somos colombianos y si nosotros que hacemos arte y tenemos la posibilidad de decir algo, nos sentimos asi, como sera con la gente que viene realmente a buscar una mejor forma de vida que la que le ofrece el pais, o la gente que tuvo que salir porque la violencia no los deja vivir tranquilamente.
Esperemos que a Manuel lo suelten pronto, me siento atado por no poder hacer nada, dependemos de las gestiones de Malena con la cancilleria.
Todas las personas de teatro nos apoyado, el Mago anda intentado algo tambien, y lo mismo los de Malayerba.
Que bonita la gente de teatro, el mundo deberia estar poblado de bufones y no de cafres que aprovechan el poder para pisotear los derechos del pueblo”
capitulo 18: Diario de Manuel

Manuel y Ramiro el Chipote Bolaños
“ Segundo dia en este lugar de mierda, aquí a la gente se le trata con desprecio total y repugnancia, como si no fueramos seres humanos, me parece increible que en pleno siglo veintiuno aun se vivan estas cosas: Hoy en la tarde estuve a punto de darme golpes con un negro esmeraldeño de mala calaña, el hijueputa queria que a la mala le diera mi chaqueta. Que mal, esta celda es muy pequeña para todos y ni pensar en ir al baño, no se puede entrar entre tanto excremento, bien pelicula esta mi situacion ahora….
Siento que necesito escribir esto para no olvidarlo despues (aunque creo que no lo voy a olvidar nunca) pero tengo tanto mal genio y me siento tan desilusionado…
Hoy nos dijeron que vendria el encargado a hablar con nosotros pero nunca aparecio.
Anoche para completar la imagen filmica de esto, las ratas entraban y salian de la celda buscando cualquier cosa para comerse, pobre señora se nota que esta sufriendo mucho, pero a quien se le ocurre pensar que ella sea capaz de hace ralgo malo, tenerla aquí solo porque se paso unos dias, que inhumanos esos policias cabrones, como es que van parando los buses que van a la frontera y hacen bajar a los colombianos que regresan con la excusa de que tienen que comprobar que no tengan delitos con la ley y lo van metiendo en estas celdas con los peores hampones, que trato tan injusto solo por ser colombianos ¿no tiene sentido que si uno quiere regresar para solucionar sus papeles y estar legar o como le paso a la señora, que ya va de regreso despues de ir a visitar a un familiar lo metan a la carcel para comprobar si no es un guerrillero o un tipo de mala calaña, no puede ser que esta sea la forma de comprobar si lo es o no, metiendo a la gente bien al lado de lo peor y en lugares como estos….
Los de la otra celda nos gritan cosas horribles, cosas como: Colombianos hijueputas los vamos a violar, los vamos a coger a patadas, hoy nos toco andar juntos a todos los catorce que estamos aquí y cuidarnos para que los que estan cumpliendo penas no lastimaran a ninguno, la pobre señora no dejo de llorar nunca, mierda podria ser mi mama, que cabrones, ¿dónde estan los derechos humanos de la gente? ¿Quien hace algo por este tipo de injusticias? Ni siquiera entre ellos mismos se respetan, esta mañana al mas debil de los condenados lo cogieron a golpes por pura diversion, el tipo coge un tarro y lo llena de mierda y amenaza que el que lo golpee otra vez se lo va a echar encima, ufff esto es mucho para mi que incluso siento que he vivido algunas cosas que otros no, voy a intentar dormir pero no creo vaya poder hacerlo, no hay espacio.
capitulo 17: La vida se construye con esfuerzo

Montaño en Casa Malayerba
Mientras Montaño vivia de las clases de salsa que daba para los extranjeros en la escuela de baile, Manuel sé debatia en las calles con sus vitrales como un guerrero al cual la vida le reclamaba tezon para seguir adelante, no dejaba de llover por esos dias y eso confundia el espiritu de Manuel volviendolo un andante triste, apenas podia de vez en cuando darse el gusto de unos cuantos cigarros y un café para no desfallecer en la fe de que habia tomado la mejor decision de su vida, dejando atrás a su familia, su novia, sus amigos y sus sueños frustrados, porque en un pais como Colombia los sueños parecen condenados a la utopia macondiana de que alguna vez seran.
De tanto andar se le rompieron los zapatos pero eso no lo detuvo, le robaron en un descuido la chaqueta y le malpagaron una docena de frasquitos, -“ uff, la vida se hace con esfuerzo” penso una tarde cuando ya el sol dejaba de existir.
Su primer grupo de amigos fue una bandada de artesanos que le permitieron parcharse con ellos y enseñarle como era la movida en las calles, Manuel tenia en claro que eso no era lo que el queria pero por ahora no tenia mas alternativa que seguir ese rumbo, mientras en su cabeza corrian kilometros de pelicula alimentados por su imaginacion incesante de cineasta.
En las noches se topaban con Montaño para tomar algo, al que mejor le fuera invitaba al otro la cerveza y entre ambos se hacian los locos con sus melancolias para que no se comenzaran a desalentar que quizas era lo mas facil en ese tiempo.
Manuel aprendio el arte de la parla como nunca antes: “los vitrales para el amor, el desamor, la velita, el deseo en la botella” su carisma de Costeño le arrancaba sonrisas a las personas que iban a visitarlo para comprarle unos cuantos.
Ya habian cumplido un mes de estadia en Quito, el permiso de entrada se les extingio y no se dieron cuenta sino unos dias despues y cuando quisieron ir a refrendarlo les pidieron el pasado judicial que habian dejado pasar por descuido, al no tenerlo los obligaba a ir a la frontera,
Manuel estaba a punto de vivir la experiencia mas dificil de su vida
capitulo 16: Jenit Chulca y Dana Kunsler

Carola la Alemana
Jenit Chulca nacio en Zurich veintiseis años atrás.
Le encantaba andar en bicicleta por los alrededores del lago que quedaba cerca de su casa, mientras gritaba canciones que luego la hacian morirse de la risa. Cuando estaba sin nada que hacer mas que ver como el dia pasaba, comia papas ralladas con carne, frutas y queso Tilsiter.
Siendo la segunda de cuatro mujeres aprendio desde muy niña a ser descomplicada e independiente, lo unico de lo cual dependio casi hasta el mismo dia en que tomo el avion con rumbo al Ecuador, fue de la ensalada de lechuga con camarones que preparaba su mama por lo menos una vez a la semana, para Jenit este acto era una especie de cofradia con su madre.
Lo que mas llamaba la atencion al verla de primera vez, era el encadelillado laurel de sus ojos vivos y la profundidad oscura de sus cabellos enramados, siempre que conocia a alguien sonreia porque ella decia que la sonrisa era la puerta de confianza para el nuevo amigo.
Los sabados y domingos no perdonaba rumba en el Abart con su grupo mas cercano y en invierno no habia poder humano que la levantara de la cama.
Llego a Quito el 1 de enero del 2004 luego de haber recibido dos años diferentes en el transcurso de su viaje por avion. Apenas descendio de el, decidio ir a Otavalo porque en su libro de viajera, era el sitio recomendado para quienes recien llegaban a Ecuador, con el tiempo ella se fue sumergiendo en la profundidad urbana de la capital, donde se haria de amigos que el dia de su regreso a Suiza lloraria en grupo y por separado.
Dana Kunsler, al igual que Jenit, habia nacido en Zurich, pero no fue sino en Quito donde una vez de parranda sé conocerian.
Ella ahora tenia 29 años y de principio se mostraba como una mujer introvertida y seria, pero no era mas que conocerla para darse cuenta que era todo lo contrario.
De grande le gustaba meter las manos en la tierra cuando iba al campo, oler flores extrañas y sembrar arboles por cantidades mayores, su lugar favorito en su ciudad de nacimiento se llamaba Labor, una fabrica vieja adornada con sillones coloniales y mesas de madera fina, donde colocaban musica Crossover.
La unia con Juliet el gusto por las papas, de todas las formas y tamaños, no fue sino descubrir el mercado de Santa Clara en Quito y desde entonces sé daria sendos banquetes de papa Chola, papa amarilla y papa roja, mezclado con cremas y salsas francesas aprendidas años atrás de un amigo suyo.
Otra de su fascinaciones era los chocolates Linnot y Frey, preferia los Frey por que eran mas baratos que los otros.
Sus hermanas de 30 y 26 años la acompañaban muy de vez en cuando a mirar caballos, ellas no entendian del todo su fascinacion por dichos animales, para Dana no habia acto más magico que llevar de la cuerda a un caballo por el bosque y muchos de ellos ahora guardaban sus más intimos secretos.
Dana era rubia de nacimiento, piel dorada y trasero de negra que para nada pasaba desapercibido. Su suavidad femenina era casi un poema que solo daba a pocas personas por considerarlo un tesoro propio.
Llego a Quito el 7 de febrero, se instalo en un hostal cercano a la veintimilla y 6 de diciembre, poso su rostro en la ventana y se dijo: “Aquí estoy ¿qué hago ahora? Dana no esta acostumbrada a viajar y mucho menos a aventurar. Habia tomado la desicion y ahora, ya muy lejos de su casa se sorprendia de haberlo hecho y se sentia sola.
Pero el diez de diciembre del 2004 cuando su avion la llevaria de retorno a su pais, habia hecho tan buenos amigos que ellos en conjunto no dejarian de suspirarla con un dejo de melancolia que les duraria por mucho tiempo.
Jenit, se convertiria un dia, por culpa de Montaño en La Mama Yuca, un apodo que le iba por su capacidad de organizar y liderar con el calor propio de las madres.
Dana seria para siempre Dana la cola de pato, aunque ella no lo supo nunca porque bien no le hubiera caido el apodo puesto por Manuel.
Montaño a punto de darles su primera clase de salsa, no penso nunca que estaria ligado a ellas para toda la vida por el lazo irrompible de la amistad profunda, asi era la vida, asi era la historia.
Capitulo 15: Diario de Montaño

Jenit y Dana
(Tomado de su diario original de viaje)
“Un verdadero revolucionario es aquel que deja las comodidades y sus quehaceres de vida para irse a hacer revolución a otros lugares” escribiría el Che Guevara alguna vez.
Yo me pregunto ¿qué es irse a hacer revolución a otros lugares y que tipo de revolución se puede hacer cuando uno se va?
Atrás queda la familia, los amigos, esos amores que son inolvidables, los conflictos del país y las pequeñas tragedias de cada día, así como las satisfacciones de lo cumplido y lo logrado, dejamos de lado la rutina para asumir los riesgos de colocarse el morral e ir hacia delante, a conocer otras personas, otros paisajes, vivir otras situaciones para la vida.
La vida… ¿qué es la vida?
¿En que nos convertimos cuando tenemos que cumplir un horario, vender nuestro tiempo no por gusto sino por necesidad? A sabiendas de que el mundo es grande y más allá de la frontera existen otras culturas…
¿Fronteras? Porque las fronteras existen? ¿Para que se las inventaron? Siento que parte de mi misión es borrar la línea divisoria con mis pies caminantes y hacerme a la idea que todo es un solo lugar, que América Latina es un solo país mestizo y una nación asequible…
Hace rato me convertí en un andariego, parece que ya no puedo estar en un solo lugar, no me importa si como ahora mi vida se complica, por no tener dinero suficiente para poder caminar.
Y no me importa no tenerlo, la pobreza de mis bolsillos no puede detener la riqueza de mis sueños que son los que me permiten viajar
Hoy he caminado la ciudad con menos de un dólar, con la satisfacción de sentir que los retos cumplidos son posibles siempre y cuando uno crea en ellos y este dispuesto a irse como buen revolucionario, dejando atrás las comodidades.
Creo que al final de cuentas termine respondiéndome lo que me estaba preguntando al principio.
Mañana tengo que darles clases a dos suizas, una se llama Dana y la otra Jenit, son como buena onda las dos…
capitulo 14: Un, dos, tres y listo papá

Calle de Quito
Montaño caminaba por la avenida Amazonas con la maleta repleta de vitrales y libros, cuando vio un aviso que decia “Escuela de Salsa para extranjeros” en un segundo piso de una casa esquinera. Sintio curiosidad y decidio subir a preguntar de que se trataba recordando rapidamente los momentos de su infancia cuando su padre y su madre, organizaban inmensas fiestas en su casa con amigos y familiares a los que unicamente les gustaba los ritmos caribeños de grupos como el Gran Combo de Puerto Rico, la Fania All Stars, la Sonora Matancera,Oscar de Leon, Celia Cruz entre otros.
Al llegar al segundo piso, viò al fondo un salòn de baile y escuchò a un hombre de voz negra indicandole a una extranjera la manera de bailar y ella le contestaba con palabras a medio español, se encaminò hacia alla y al entrar, una media docena de morenos sentados placidamente sobre sillones acolchonados se quedaron mirandolo como si lo estuvieran midiendo. El tipo que le enseñaba a una chica Caucasica a bailar, se llamaba Tomas, era grande, mas grande que Montaño, que no disimulò su asombro al ver semejante humanidad de casi dos metros y negro como un tizon de carbon, con ojos alborotados y bemba roja que callò por un momento para observarlo y despues lo ignoro por completo. Uno de los morenos, quizas el mas flaco, vino hacia el en un pasito tun tun que Montaño identifico como Caleño y no faltò sino que hablara para confirmar lo que habia pensado de solo verlo caminar.
- ¿Vos querès clases?
- No. Solo sentì curiosidad por el sitio – contesto Montaño un poco intimidado por el resto de morenos que no dejaron de observarlo friamente.
- ¿Sabès bailar Salsa?
- Si, desde muy niño mi papà y mi mamà me enseñaron a bailar
- ¿y sabès bailar bien parce?
- Creo que sí
- ¿No necesitàs trabajo?, se paga un dólar cincuenta la hora al contado
- Yo nunca he enseñado a bailar Salsa
- Pero sì sabès, todo bien parcero, eso es suficiente les das a los gringos el uno, dos, tres y Listo papà, la platica es suya
- No sè
- Todo bien parcero, yo le enseño lo que no sepa, comience mañana.
Cuando Montaño salio del sitio, no entendia que habia pasado, sintio un fresquito de tener trabajo, aunque este se convirtiera en el mas extraño que hasta el momento halla tenido en su vida.
Sé rio solo, porque le parecia absurda, muy absurda la situación, Cuando llego a casa para contarle aManuel lo sucedido, este no pudo evitar reirse, no se imaginaba a Montaño, un hombre de teatro que escribia sus propias historias, con infulas de querer hacer cosas importantes, enseñando el uno, dos, tres en una escuela de Salsa para extranjeros, les parecio divertido al principio y luego entendieron que hasta el momento era lo unico que tenian y eso valia mas que cualquier cosa, Manuel hubiera querido hacer lo mismo y seguramente tambien le hubieran dejado trabajar pero el solo conocia de Rock y de flolclor de su pais y de su zona, del Atlantico.
capitulo 13: Glandula

Montaño pensativo
La lluvia por esos días no cesaba en Quito, en un intenso intento de deprimir a sus visitantes colombianos, pero eso no era suficiente para someter la tenacidad de ambos que recordaban con cariño, entre caminata y caminata, los tiempos de sus vidas donde la pobreza les marcaba con descaro cruel su destino. “Lo que no te mata te hace más fuerte” sentencio alguno y callaron largo rato para perderse en la profundidad de sus recuerdos pasados…
Nunca supieron que tanto caminaron en ese tiempo pero presentían que había sido mucho porque sus zapatos, pidieron cambio de suela, más rápido de lo normal. La cosa se volvió circular, cuando parecía que algo mejor que vender vitrales y libros les iba a pasar, se desvanecía en el aire tan rápido como sus ilusiones pasajeras y tenían que comenzar desde el principio, de la misma forma que cuando llegaron.
El mercado que habían hecho llego a su fin un buen día con la ultima libra de arvejas secas y no era fácil reponer al menos lo indispensable, el Mago Roldan y Lucrecia amablemente llevaron la carga y a ratos invitaban a los visitantes a beber ron y vino, cuando el Mago llegaba a casa con botellas que dizque para ahogar las penas secretas de los amigos que se notaban demasiado tristes y tensionados según él. Hasta Glándula, el perrito de la casa, hacia notar su cariño meneando la cola mas rápido que de costumbre.
El día que Manuel amaneció enfermo de fiebre severa y cansancio crónico y fue Montaño quien tuvo que asumir el trabajo de los dos, para fortuna de ambos, una casualidad les daría algo de solvencia gracias a una enseñanza de los padres de Montaño cuando este apenas era un niño, como agradeció por mucho tiempo haber aprendido de ellos, lo que ahora estaba a punto de salvarle un poco su vida de viajero.
capitulo 12: Dos fundas de papas antes de la una

Manuel luego de una larga caminata
Montaño seguia de cerca a Manuel. Lo habia visto mas alegre antes del medio dia pero ahora que caia la tarde y la lluvia los estaba ensopando sin haber logrado vender un solo vitral, andaba delante suyo en silencio. Estaban totalmente deprimidos aunque preferian no contarselo, el hambre les afectaba mortalmente el animo y solo quedaba un par de lugares donde quizas les comprarian algunos frasquitos que les salvarian el dia.
La caminata les habia costado mas de cuatro horas, los pies de ambos andaban resentidos y lo unico que habian hechado al estomago habia sido un café en la mañana con galletas y dos fundas de papas fritas antes de la una.
Montaño se sentia maniatado sin la obra de teatro que habian intentado montar entre cuatro antes de salir de Bogotá y aun se encontraba medio desubicado con su nueva forma de vida, Manuel, dia a dia se despertaba con el animo arriba y confiaba plenamente en la venta de los vitrales, por lo menos mientras comenzaban a trabajar en sus proyectos. El mago Roldan notaba que algo no estaba bien pero preferia no preguntarles nada, el conocia a Montaño de antes lo suficiente como para saber que no le contaria la verdad, con tal de no preocuparlo.
Era dificil para ambos la situacion, el poco dinero que tenian se les acabo muy rapido, no veian una salida pronta y la ciudad aun era ajena a sus ilusiones, aun para Montaño que ya la conocia.
La suerte les daba una mano por ese dia, el ultimo local que visitaron, les compro dos docenas en ocho dolares que era lo suficiente para regresar a casa, comer algo e iniciar al dia siguiente, metidos en un circulo vicioso que les duro mas de tres semanas.
capitulo 11: un vcd pirata costaba un dolar

Quito al atardecer
Lentamente la vida, fue cogiendo ritmo para ambos en la nueva ciudad. Durante los primeros días Montaño se dedico a visitar a sus amigos que al verlo no dejaron de manifestarle su alegría y apoyo para esta nueva empresa. Los dos median todo de acuerdo a sus expectativas y posibilidades, y no tardaron en descubrir que todo estaba muy costoso, mucho más de lo que Montaño recordaba de años anteriores.
Un almuerzo corriente costaba casi dos dólares, una cerveza en un bar, dólar y medio, el transporte publico, veinticinco centavos, la carrera mínima de un taxi, dólar veinte, la entrada a una discoteca alcanzaba a veces la suma de cinco dólares, una hora de Internet, un dólar, las entradas a cine estaba entre cuatro y cinco dólares, un café, treinta centavos, una coca cola normal, treinta centavos, el periódico del día, un dólar veinte, una boleta para ver una obra de teatro, entre cuatro a seis dólares, un pincho callejero, un dólar, una hamburguesa callejera, un dólar, un pollo sin papas, seis dólares, un blue jeans, veinte dólares, una camiseta sencilla, cuatro dólares, unos tenis de media marca, veinte dólares, un vcd pirata un dólar, un dvd original tres dólares, un perro caliente, un dólar, un minuto de teléfono a Colombia treinta centavos, un minuto local hasta cuarenta centavos, el alquiler de un apartamento pequeño para dos personas en una zona media media, doscientos treinta dólares, un apartamento mas grande en una zona media alta, cuatrocientos dólares, una crema dental tamaño familiar, un dólar cincuenta, un rollo de papel higiénico, setenta y cinco centavos, una maquina desechable de afeitar, un dólar, un jabón, cuarenta centavos, una tarjeta para celular, diez dólares, un frasco de champú familiar, dos dólares veinte, un desayuno corriente, un dólar cuarenta, una docena de naranjas, un dólar, un melón, cincuenta centavos, una libra de carne, dos dólares.
Se dedicaron a planear la forma como se sostendrían: hicieron mercado, caminaron largas distancias, gastaron poco en Internet y llamadas telefónicas, mientras tanto, Manuel ofrecía los vitrales y Montaño llevaba sus libros a ciertos lugares donde podían venderse.
Pero el tiempo comenzaba a pedirles mas de lo que producían, ahí fue cuando Montaño se dio cuenta que en su desespero por salir poca gestión había hecho en Quito, comenzarían a pagar caro su error, mas pronto de lo que imaginaron.
capitulo 10: El mago Roldan

Quito al amanecer
El mago Roldán era a veces un hombre muy extraño, se levantaba sagradamente a las seis de la mañana a tomar mate argentino y a charlar en la salita con sus personajes imaginarios, a veces le daba por la bebeta de largo con ellos pero eso solo lo hacia en las noches cuando ya todos estaban dormidos, vivía con Lucrecia Palacios, una buena mujer titiritera que de tanto andar con títeres se estaba convirtiendo en uno de ellos, los dos tenían un perrito criollo al que le decían glándula y glándula cada vez que había visita no paraba de menear la cola como si estuviera nervioso, El mago vivía de hacer magia, aunque era conocido popularmente por sus obras de teatro y su infinidad de sueños interminables, el escribía y le encantaba hacerlo en la mesita que estaba debajo de las escaleras, Montaño que nunca lo conoció como hasta ahora, empezó a entender que los personajes imaginarios con los que hablaba, eran los mismos de sus historias dramaturgicas.
Cuando Montaño y Manuel se instalaron en la casa del Mago para pasar su primera temporada en Quito, sintieron que una extraña energía los envolvía y fueron entendiendo con el tiempo que era la energía que El mago creaba para los viajeros que pasaban por su casa. Entrapada de misticismo, cariño, tertulia, buena vibra y distanciamiento, el Mago demostraba que también era hombre de mundo y sabia cuales eran los avatares que llevan consigo los que hacen nomadismo en su vida, Lucrecia también era una viajera empedernida, Manuel recordaría siempre, el día en que Lucrecia les contó sus peripecias por Europa, y lo recordaría toda la vida por la forma ávida y sentida de contarlo, dibujando parajes, personajes y situaciones.
Ahora Montaño y Manuel estaban instalados en Quito, en un cuarto de madera, decidieron sortearse la cama y un colchón al piso que ganaría Manuel y el que hubiera preferido Montaño cuando descubrió que la cama sonaba con el solo paso del viento.
Esa noche, mientras dormían, el destino les organizaba el mapa de sus vidas en la nueva ciudad, ninguno de los dos presentía al menos, lo que ocurriría en el tiempo siguiente de su historia.
capitulo 9: La chica que hacia el amor como con un camello

barrio La Candelaria en Bogota
El transporte que los lleva de la frontera de Rumichaca en Ecuador al primer poblado Ecuatoriano llamado Tulcán, les cobra setenta y cinco centavos de dólar por veinte minutos de camino, ahí toman el bus que los lleva a Quito en cinco horas por cuatro dólares.
Llegan en la noche a la capital, son las once, es demasiado tarde para llamar al Mago Roldan, comienzan a barajar las posibilidades sentados en el terminal, sienten que deben tomar una decisión rápida ya que el ambiente a su alrededor no es el mas propicio para mantenerse en el por mucho tiempo, caminan hacia un hotel ubicado a una cuadra saliendo del sitio de llegada de los buses, les cobran doce dólares por cada uno, la noche, es demasiado para ellos, alguien nota que no van a quedarse y los invita a conocer otro hotel a unas cuatro cuadras de ahí, ellos deciden seguirlo cuando les dice que en ese otro hotel les cobraran tres dólares a cada uno.
El joven los interna en un callejón oscuro cruzando por debajo de un puente y de inmediato presienten que los van a robar, los sentidos de Manuel y Montaño se colocan en alerta y olvidan del todo el cansancio que llevan encima por el viaje y el peso de las maletas, cruzan una esquina donde tres prostitutas los miran con sevicia, ellos las ignoran y toman la actitud que se toma cuando se ha vivido en un barrio como el San Rafael. Por fin llegan a un hotel semiclandestino y cuando les abren la puerta, internamente resulta que el lugar es extremadamente bonito, eso los alivia y paso seguido piden un cuarto con dos camas, descargan el equipaje y salen a buscar algo de comida, con mas confianza que antes pero sin dejar de prevenirse como se hace en su barrio de origen, todo se va dando para que regresen al terminal donde entran a un mal asadero y comen pollo de no muy buen aspecto, Manuel se entristece de la pobreza que se ve en el sitio, muchas personas duermen por ahí botados en cualquier rincón, los vigilantes a leguas muestran que lo les gusta su trabajo. En general huele a orín y a excremento todo el terminal, un señor de rostro desfigurado canta boleros en un estado de total embriaguez mientras ellos comen, al terminar el pollo regresan al hotel con la suficiente energía para una charla muy corta, desvestirse y meterse en sus camas a intentan conciliar el sueño con los gritos de una chica que al lado gime como si estuviera haciendo el amor con un camello.
capitulo 8: La peregrinacion hacia el santuario de las Lajas

Ipiales
Por cinco mil pesos los llevaron de Pasto hasta Ipiales, en un recorrido de dos horas, más mil pesos desde Ipiales hasta la mismísima frontera.
En el camino alcanzaron la peregrinación que iba hacia el santuario de las Lajas, uno de los más bellos lugares de Colombia, donde una iglesia de estructura gótica, apostada entre montañas y sostenida por largas patas desde un abismo por donde cruza un río y de frente a ella, una cascada que surca la nada con imponencia sutil, le da la bienvenida a los fervientes creyentes de Dios, en épocas de semana Santa.
La caravana humana que a pie recorre sesenta y cuatro kilómetros cumpliendo penitencia se dispersa por el camino, mientras los carros cruzan a su lado, sobre la carretera que conduce hacia el país vecino.
En la aduana, Montaño y Manuel, sellan los pasaportes de salida de su lugar de origen y caminando el puente internacional llegan a la oficina donde hacen sellar el de entrada al Ecuador, un mes de permanencia les dan y ellos se alegran de ver como el reto comienza a hacerse verdad.
Por primera vez Montaño siente que realmente están viajando mientras recuerda en años pasados su paso por ese lugar, en cambio para Manuel, la alegría se le va desbordando pausadamente.
Ellos están ahora en su primer país, caminan henchidos de orgullo, un hombre se les acerca para preguntarles cuál será su siguiente destino y casualmente contestan lo mismo: Quito.
capitulo 7: Pasto

Pasto
Llegaron al otro día, pasadas las seis de la tarde a Pasto, agotados por las veintiuna horas que dura el viaje, habían conseguido que los llevaran por sesenta y cinco mil pesos, pero el bus resulto que no era
Muy bueno.
Ocho veces paro en el camino y en cada una de ellas, Manuel descendió a comer algo, Montaño asombrosamente había dormido todo el viaje.
Decidieron quedarse esa noche en la ciudad y atravesar al día siguiente la frontera, existía el miedo que les pidieran el pasado judicial, un documento que denunciaba a quienes tenían lío s con la justicia y al cual no le prestaron mucha importancia, después habrían de pagar caro su descuido.
Montaño llamo un par de amigos actores y ellos gustosos se mostraron en recibirlos.
Cargados de morrales, tambores, colchonetas, carpas, sleeping, cámara de video, maletas auxiliares, ropa, implementos de aseo, zapatos y libros, llegaron a la casa de Juan Campos y Adela, él era músico a parte de ser actor y desde la ultima vez que se vieron con Montaño, venia perfeccionando su invento: un hermoso instrumento de cuerdas, mezcla entre charango y tiple sobre una base de totumo natural que al tocarlo producía melodías andinas y orientales en una suave y exquisita armonía que lograba sin mayor esfuerzo tocar el espíritu. Disfrutaron todos una buena parte de tiempo, la manera como Juan tocaba el precioso artefacto que le había sacado cuatro años perfeccionar.
Tomaron café, hablaron de teatro, amigos en común, el motivo por el cual habían decidido ir hacia el sur y como estaban las cosas en Pasto, la charla los revitalizo lo suficiente como para ir a caminar al rato que se descolgaba la noche, la brisa les exigía ir bien arropados pero la oscuridad de las montañas los seducía a dejarse llevar por una especie de paz que les alegraba poco a poco. Se tomaron una cerveza en cualquier lugar y regresaron luego de dos horas, Adela les había acondicionado un cuarto en el tercer piso de su casa.
A la mañana siguiente se levantaron pasadas las diez, desayunaron afuera en ausencia de sus anfitriones quienes habían salido a trabajar, fueron a Internet, admiraron la belleza del volcán Arenas y no fue sino hasta las cuatro de la tarde que tomaron rumbo hacia la frontera, no sin antes despedirse de Juan y Adela.
En un correo electrónico el Mago Roldan les daba la bienvenida a su casa en Quito
capitulo 6: Un brindis al salir de la ciudad

Bogota
Al día siguiente, todo fue organizar lo poco que ya no estaba organizado, las familias de cada uno ofrecieron sendos almuerzos y fueron encomendados a los santos patronos por sus abuelas que nunca dejarían de rezar por ellos.
Como sus amigos ya los habían despedido tantas veces, creyeron que solo era otro amague y nunca los despidieron por ultima vez
El animo de ambos era bueno, aunque aun les costaba hacerse a la idea real del viaje. Montaño se curo definitivamente de las dolencias de sus pies y a Manuel se le hizo mas pesado el morral que otras veces cuando en su imaginario se lo colocaba pensando que ya se iba.
Esa mañana Montaño entro a Internet para avisarle a su amigo, el Mago Roldan, que pronto saldrían con destino al Ecuador, solo hasta Pasto, se enteraría de su respuesta.
En los ajetreos, se hizo rápido el día y llego la noche, a las nueve comenzaría el recorrido que los llevaría a cumplirse un reto.
Instalados en la flota, brindaron cuando esta partió hacia la frontera, brindaron por todo el tiempo de espera, por los que se habían quedado y se recomendaron a sus dioses, les preocupaba que era muy poco el dinero que llevaban pero los fortalecía la idea de poder desarrollarse como artistas y como personas en una de las regiones mas bellas y exóticas del mundo: Sudamérica
Brindaron por eso, el 5 de abril de 2004 a las 9:15 de la noche, mientras sentían como su ciudad de siempre y la que tanto amaban, Bogotá, se iba desdibujando a través de la ventana.
capitulo 5: El sacrificio hecho por un sueño

Manuel luego de su decision
La noche en que Montaño se sentía desahuciado con lo del viaje, estaba dispuesto a enfrentar a Manuel diciéndole que ya no insistieran mas con la absurda idea de marcharse. Se sentía muy triste porque parecía que su espíritu guerrero de otras épocas, se había abandonado a si mismo a la decidía y no comprendía ciertamente el por qué.
Él, que siempre encontraba la manera de no renunciar a nada e ir hacia delante, ahora no podía ni moverse normalmente por culpa de las supuraciones que aun estaban cicatrizando, ese, era quizás un símbolo fatal de lo que se estaba convirtiendo: un sedenterario.
Se sentía solo, mas solo que otras veces, dejado a la diestra del mundo en un estado de mortandad mortal para su juglar interno, el mismo que lo había hecho grandioso en otros tiempos y le había producido tantas satisfacciones.
Prendió un cigarro corriente de esos que muy pocas veces fumaba con la ilusión de mejorar su animo y se calentó un tinto mientras escuchaba a su familia en el cuarto del fondo, comentando emocionadamente la novela que a esa hora pasaban por la tele.
Cuando escucho el timbre de la puerta, supo que era Manuel, extraño de repente el no escuchar el sonido de la moto.
Se saludaron de palmas como siempre, Montaño sirvió tinto para los dos y le extendió la cajetilla de cigarros para que Manuel tomara uno, al principio hablaron de cosas banales como siempre, se sentaron en la sala donde Montaño dormía y hubo un silencio sacrílego en ambos durante un buen rato, Montaño sintió que debía tomar la iniciativa de hablar, por tratarse de quien en principio había propuesto la idea del viaje, pero antes de que lo hiciera hablo Manuel:
-Hoy empeñe la moto, no me dieron mucha plata pero creo que es suficiente con lo otro para comprar algunas cosas que nos falten y llegar a Quito.
Montaño no sintió felicidad, sino un inmenso hueco en el estomago, vio por un momento como la puerta se abría lentamente hacia la posibilidad real de ese sueño que los tenia a ambos en vilo.
Ya habían pensado en la idea de hacerlo, pero habían desistido rápidamente de la idea por tratarse la moto de algo muy valioso para Manuel, lo otro que había mencionado, cuando dijo lo del empeño de la moto, se trataba de la venta tiempo atrás, de los libros de Montaño, unos cuatrocientos por los cuales le habían dado una suma paupérrima, a pesar de tener muy buenos títulos, con ese dinero termino de pagar su segundo libro, impreso por un amigo en un formato bolsilibro y el cual, tenia fe, le ayudaría en algunos momentos de su salida por el mundo. De esa venta le había quedado un poco de dinero que tenia ahorrado.
Manuel se veía triste por la decisión y supo aquella vez que algunas cosas valen por su sacrificio, solo esperaba que tanta confrontación valiera la pena en su primera salida fuera del país, con aquello que era su pasión, el cine.
capitulo 4: Una dificil decision

Manuel en su moto
Manuel seguía visitando sagradamente a Montaño cada noche con la esperanza de un milagro.
-Ya no creemos en milagros Manuel, hace rato que dependemos de ellos.
Dijo Montaño con ironía mientras apagaba su ultimo tabaco. Mamá Lia lo recibía con tinto y de vez en cuando con sopa y arroz, cuando era Montaño el que iba a la casa de Manuel, mamá Jacinta le ofrecía patacones y jugo de guayaba, los rituales de las mamás eran un indicador de que la situación se estaba perdiendo en un limbo y ellas, como toda mamá que se preocupa, querían apoyarlos, ofreciéndoles cariño a través de sus cocinas.
Sus respectivas compañeras de amores, eran las mas arduas impulsadoras de su viaje, Martina y Melania se habían hecho muy buenas amigas a punta del desespero de sus hombres, ellas se reunían muchas veces para ver como podían hacer realidad su ida, pero la escasez monetaria era un asunto colectivo y cualquier impulso se quedaba a medio camino. Era una situación absurda que tocaba en una especie de obstinación infantil, pero para ellos, que crecieron en los ambientes rudos del barrio, no les era nada fácil echar marcha atrás.
El sonido de la moto en las noches perturbaba a Montaño, un miércoles llego Manuel y sentencio con firmeza:
- si no salimos el próximo lunes, no viajo, me quedo a buscar trabajo estable en la ciudad.
- si no salimos el próximo lunes, mi única opción de quedarme es irme.
Dijo Montaño, aunque en su rostro no se veía tan convencido de sus palabras.
Manuel comenzó a notar que los meses pasaban rápido pero los días se hacían extremadamente lentos, el tenia la maleta lista hacia mucho tiempo y algunas veces la desocupaba y la volvía a llenar, se la colocaba y se la quitaba en un juego necesario de
Ilusiones. Sus amigos lo habían despedido varias veces con sendas farras de trago y bailes pero de un tiempo para acá, ya no contaban con el dentro de sus planes de juerga. Se estaba haciendo mortalmente invisible y eso lo tenia mas inquieto que nunca, además veía como Montaño estaba cada vez mas débil con la idea del viaje.
El día que mas fuerte llovió en Bogotá del mes de abril, Manuel montado en su moto, mientras se hacia un cubo de agua andante, tomo la decisión que había estado postergando hacia rato, sintió tristeza por tener que hacerlo pero era mucho su desaliento y sentía que no podía seguir en las mismas eternamente.
Aunque nadie lo vio, lloro en silencio su puta pobreza.
capitulo 3: Una cuestion de reto y orgullo

la familia de Manuel
A pesar de la desilusión crónica de Montaño y al inicio de la desmotivación de Manuel, paso otro mes sin fijar seriamente el día de la salida.
El problema es que nadie en estos tiempos de crisis, se le ocurría patrocinar una idea tan absurda, las llamadas a diestra y siniestra se habían agotado, ninguno de los dos contaba con un trabajo verdadero que les permitiera ahorrar y a raíz del desespero de irse lo mas pronto posible, no pensaron en planificar el viaje para después.
Montaño había dejado de escribirle a sus amigos de afuera para que no lo siguieran esperando. Había hecho y deshecho el proyecto que quería realizar sobre Teatro en otros países. Manuel logro conseguir prestada una cámara profesional de video para hacer su documental sobre los lugares visitados.
Después que Pablo y Liliana habían renunciado a ir con argumentos diferentes, no tocaron la idea de realizar un espectáculo teatral los dos, primero porque Manuel no era actor, se apoyaba en los otros tres para involucrarse en la obra, pero al no estar ellos, se notaria claramente que no lo era y lo segundo porque Montaño tendría que re-escribir la historia que inicialmente era para cuatro y eso tampoco lo animaba.
Liliana renuncio después de tres meses de trabajo, desistió del viaje al ver que nada pasaba y porque su novio la había invitado a estudiar Danza en Francia.
Pablo que al principio era el mas firme de todos, aguanto un mes mas luego de la salida de Liliana, pero fue atacado violentamente por la desmotivación y la oportunidad de estudiar en una escuela se le presentó de sorpresa.
-si no nos vamos la próxima semana, me quedo.
Dijo alguna vez y así fue, desafortunadamente para el proyecto de viaje y para su alegría, ingreso a la escuela en la cual se quedo por mucho tiempoPara los otros dos, la idea del viaje se les convirtió en un asunto personal de reto y orgullo.
Pero el tiempo se los comía a pedazos y desde la salida de Pablo habían pasado ya dos meses.
capitulo 2: Dos amigos unidos para un viaje

El abuelo de Montaño
Manuel Marchan nació en Santa Martha hace veinticinco años y por esas cosas absurdas del destino, lo hizo en el mar.
Su madre quien sabia las formulas secretas para emborrachar a la gente con brebajes y terca como una mula, se fue, pronta a parir, de acampe con sus amigos y el padre de Manuel, un hombre humilde de profesión, vendedor de cremas para la eterna juventud, a uno de los lugares mas hermosos de Colombia: El parque natural Tayrona. Fue allá donde se rompió la fuente y vio la nueva vida el color del mundo por primera vez, junto con las palmeras repletas de cocos, peces de ínfimos grises, sedosa arena de algodón y una inmensidad azul que atravesaba sobre el agua el perfume leve de la sabiduría marina.
Ninguno de los que iba, sabia que hacer para recibir gente al mundo, lo único que atinaron fue a sumergir a la mama de Manuel en las aguas tibias del atlántico, donde la criatura tuvo que llegar solita y sin lugar a dudas fue ese el hecho que lo toco para siempre de una calma por ratos sospecha. Ya mayor, su paciencia se canalizo en una especie de tranquilidad serena.
Hace veintiocho años nació en el Choco, Montaño Valencia.
En medio de la negritud del pacifico y el sonido del currulao, se hizo a la vida también por accidente. Sus padres no sospecharon que en aquella reunión que pretendía reunir a toda la familia en el lugar donde había nacido el abuelo materno, Montaño nacería sietemesino. Recuerda el mismo abuelo que cuando eso ocurrió algunos lloraron de alegría y otros rieron de llanto. Unos porque pudieron morir en paz como fue el caso de la Bisabuela que esperaba con ansias conocerlo para poder morirse en paz y así lo hizo dos días después y otros porque de todos los negros de esa parte familiar, este les nació casi blanco. Entendieron desde luego que era posible por culpa de su padre de rasgos españoles a quien todos querían mucho por tratarse de un hombre extremadamente trabajador
Manuel y Montaño fueron llevados desde chiquitos a Bogotá y se criaron en las entrañas de un barrio popular llamado San Rafael, donde el fútbol los domingos, el paseo de olla al potrero, el cine rotativo, las peleas callejeras, las minitecas los sábados, Wilfrido Vargas, Cuco Valoy y las chicas del Can, el robo de las bicicletas, la visita a la novia en la puerta, el centro de atención inmediata CAI, la panadería hornitos en la 56, el alquiler de las revistas de Batman, Memin y Kaliman, el Gran Combo de Puerto Rico, Tecnotronic, el breiking, el rap y el hip hop, los ponchados, el jermis y las banquitas, Mazinger z, los Duques de Hazard y dragon ball, Michael Jackson, Madona y Prince, el asadero del romboy, los marcianitos donde el gordo, las salas de play station, las video tiendas y el perro caliente de la champion, las arepas de 500 y el pincho de mil, Julio, Rodrigo, Pilar, Cristian, Adriana, Cachiro, Giovanny, la buenona de la Chavez, el ñero piraña, la loca Raquel, Adrian el peluquero, el segundo y el tercer piso de las casas, la buseta universal, el billar de Leonel, el ping pong, la casa de la cultura del barrio la Francia, Lenny Kravitz, Robi Draco y Andres Calamaro, los fueron acercando de la niñez a la preadolescencia.
Manuel con el tiempo se hizo cineasta y Montaño actor de teatro, ambos hacían música y quizás debido a sus orígenes tocaban el tambor.
Juntos con otros de su misma generación, fueron descubriendo mas allá del barrio, donde quedaba la ciudad y al irse incorporando a la ciudad, la fueron descubriendo y también al país y quisieron conocer mas allá del país. Montaño lo había logrado varias veces, en correrías teatrales, para Manuel esta iba a ser su primera vez.
Montaño a pesar de su edad se sentía viejo, por culpa de una vida intensa, Manuel en cambio tenia la fuerza de quien desea explotarse para descubrirse a través del mundo.
La cosa fue que al día siguiente tampoco salieron, ni luego de ese día, ni varios días mas.
El viaje comenzaba para ambos a desdibujarse notablemente, en especial para Montaño que estaba a punto de desistir.
capitulo 1: El viaje que nunca era

Manuel y Montaño
Montaño se despertó ese día malhumorado y con supuraciones severas en los pies a causa de las largas caminatas que emprendía a través de sus sueños andariegos.
El tiempo en la realidad le estaba ganando la partida y a él, como a los otros que ya no estaban, se le comenzaba a notar que estaba enfermo de desaliento. Su pesimismo y desilusión eran inocultables ahora. Quienes le conocían de cerca no podían evitar su preocupación.
Montaño sintió un leve mejoramiento de su animo, cuando escucho de la cocina, a su madre rallar la zanahoria para la sopa. Supo que ella también lo había escuchado respingar el amanecer porque ahora se colaba hasta su cama el olor del café negro con el que su madre lo recibía cada mañana desde hacia dos meses, cuando decidió regresar a su casa familiar, deseando así, ahorrar algo de dinero que pudiera usar después para su viaje.
Se levanto difícilmente de donde dormía por culpa de las supuraciones y casi le costo el día entero, hacerse a la idea de caminar lento.
Cuando se sentó en la mesa del comedor, el café que humeaba con agrado junto con dos panes franceses se convirtieron en su desayuno. Mamá Lia lo saludo desde la cocina continuando pausadamente en la tarea de la hortaliza.
Pasadas las seis de la tarde, se animo a salir a caminar por la calle, ilusionado de observar por ultima vez las casas en ladrillo de su barrio, después de media hora regreso más triste que cuando salió, con el firme propósito de irse a dormir temprano y cuando estaba a punto de apagar la luz de su improvisada habitación en la sala de invitados de la casa de sus padres, escucho el sonido de la moto de Manuel, como ocurría a diario, a la misma hora, cuando él llegaba a preguntarle en un acto de fe que aun lo mantenía alejado de la enfermedad del desaliento, si la partida de ambos por Sudamérica, se llevaría a cabo, a la mañana siguiente.
Montaño Valencia sabia que no. El dinero del viaje no estaba completo y las opciones para conseguirlo eran cada vez más nulas.





