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capitulo 45: Un Libro es un regalo inutil

Machanga
Los jóvenes se acercaron a el con cautela y el supo que si querían robarlo no podía poner resistencia, pero uno de ellos le preguntó que como se hacia para tener el pelo así y Montaño se sorprendió de ver que la intención de los jóvenes no era la de robarlo.
Se lamento de haberlo pensado pero el entorno lo tenia abrumado, les contó un poco como era y luego les pregunto que si no habían accidentes seguidos por culpa de los puentes, se rieron y contestaron con firmeza que no, luego entablaron una corta conversación donde los muchachos le contaron que era un pueblo que vivía del camarón y del pescado pero ahora estaban de baja temporada, luego lo acompañaron a tomar fotos y se reían de verlo caminar torpemente sobre los puentes a lo que Montaño le dio cólera y quiso superar su miedo muy rápido, sin lograrlo del todo bien, después de un rato lo acompañaron al bus y el saco de su maleta algunos libros de los suyos que llevaba y se los regalo pero ellos le dijeron que era un regalo inútil pues ninguno sabia leer.
Se despidió de ellos y camino hacia el otro lado y vio varias locales con sendos equipos de sonido y televisores, pero aun muy pobres y se dijo que es absurdo como se mezcla la pobreza con la tecnología.
Regreso para montarse al bus camino a Esmeraldas.
Pensó durante el viaje en los jóvenes, en su situación en lo increíble que le parecía que aun existiera analfabetismo y que los gobiernos no se preocuparan seriamente por darle opciones a la gente de las regiones apartadas, la ignorancia traía pobreza, era un circulo vicioso. Pensó en los niños y las niñas, la imagen de verlos correr y jugar entre la basura y los desperdicios, cuantos años pasarían para que un pueblito como Machanga tuviera un nivel digno de vida.
El bus llego dos horas después a una calle central de Esmeraldas, Montaño tuvo que caminar varias cuadras y visitar algunos hostales, hasta encontrar alguno mas o menos cómodo para su presupuesto, se metió en uno de cinco dólares la noche, ubicado en una calle poco recomendada, aun así el sitio era bonito. Se dispuso a darse un baño de agua fría, luego busco algo de comida y camino por ahí, sin ningún rumbo. Cuando se dio cuenta, estaba perdido y no identificaba la cuadra donde quedaba el hostal, duro casi una hora buscándolo, le dio malgenio su pésimo sentido de orientación, cuando lo encontró, se metió en el cuarto prendió la tele y se durmió cambiando los canales hasta la mañana siguiente cuando el bullicio de la gente lo despertó.
capitulo 44: Un lugar llamado Machala

La triste realidad de Machala
Durmió un trecho del camino y se despertó justo para ver los lagos pantanosos de las camaroneras en La Chorrera, le pareció tan tranquilo el lugar que quiso bajarse ahí y conocerlas mas de cerca, pero la idea se demoro demasiado en prosperar. Llego dos horas después a Pedernales luego de salir de Canoa y solo le había costado un dólar cincuenta el viaje. Camino un poco el pueblo, se comió un plato de camarones con ensalada y jugo de naranja por un dólar y prefirió seguir el camino cuando sintió que no tardaría mucho en aburrirse, regreso al terminal que mas bien parecía una plaza de mercado al aire libre y tomo un bus para Chamanga a hora y media de pedernales, costaba un dólar cincuenta el pasaje, en el camino cayó una lluvia leve que hizo mas verde el paisaje cercano al mar,
Esto seria lo que escribiría en su diario:
Llegue a Machala a las tres y cuarto de la tarde, lo primero que sentí fue un olor a comida podrida, el bus me dejo en la mitad del pueblo, el olor se extendía por varias calles, descendí preguntando por el que me llevaría a Esmeraldas, me dicen que una hora después sale, es perfecto porque así puedo conocer un poco el lugar, dejo la maleta en la caseta donde venden los pasajes y le digo al señor que se la recomiendo mientras como algo, pero la verdad es que quiero tomar fotos, saco la cámara y camino en sentido hacia el lugar por donde entro el bus al pueblo, el mal olor es demasiado fuerte, entro por una calle y cuando veo el paisaje al frente mío quedo asombrado de su composición: casas en madera rustica sin color en sus fachadas, ni puertas ni ventanas y sostenidas por largos postes también de madera que las alzan algunas a unos dos o cuatro metros, del fango sobre el piso por donde se ve basura casi por todo lado, entre unas y otras se van comunicando a través de puentes endebles de un poco mas de medio metro. Los niños corren por ellas con una maestría que me es difícil aceptar sabiendo que si alguno se cayera podría lastimarse bastante, me interno con algo de miedo por entre los puentes hacia otras calles entrando y saliendo de las casas, la gente me ve pasar y les causo curiosidad pero para ellos es normal que la gente entre y salga de sus casas, en una de ellas solo existe un cuarto con dos puertas, un hueco en el piso, un hombre en una hamaca durmiendo y alguna ropa medio acomodada en el suelo, creo que cualquier pintor desearía pintar algo así, no tomo fotos por miedo a que el hombre se moleste y además porque siento que no debo tomar fotos, ya que no se como reaccionaria la gente, entre mas me interno, mas me voy acercando al río Chamal ( alguien me dijo que así se llamaba pero no tengo la certeza de que entendí bien el nombre) tomo fotos y me voy tomando confianza para hacerlo pero aun me da miedo el sitio, no ando tranquilo y no puedo andar con seguridad sobre los puentes, un hombre sentado en cualquier lugar me dice que tome muchas fotos y yo no entiendo si me esta retando o por el contrario intenta ser amable conmigo. Camino otro poco y en una de las casas por donde entro pido prestado un baño, me señalan un cuarto al lado sin puerta y cuando entro veo una cubeta de agua, varias toallas, cepillos de dientes, cortinas mal puestas, un jabón y un hueco en el piso, entiendo para que es el hueco y orino con dificultad, no me acostumbro, salgo y siento un vacío enorme al ver a una niña jugando con un cerdo sucio de barro, cerca al lugar donde cayo la orina, es totalmente miserable esta condición humana y ya no quiero estar ahí, pero no puedo dejar de asombrarme de ver tantos niños y niñas corretear por debajo de las casas.
Tomo otra calle mucho mas alta y me da miedo de la estructura de ese puente porque siento que en cualquier momento se va romper y me cuesta mantener el equilibrio, saco la cámara tomo fotos, me acerco por otro costado al río y veo venir un bote con cajas, me quedo a observar como tres personas las descargan y cuando decido regresar veo a un grupo de jóvenes parados en frente mío, que se acercan sin ninguna expresión, son mas o menos seis, yo estoy solo y mi cámara esta al descubierto.
capitulo 43: Una conversacion sobre la playa

Cotidianidad en Esmeraldas Ecuador
Montaño, paso todo el día sentado en el restaurante escribiendo, había comenzado una nueva obra de teatro y eso lo tenia motivado, también escribía sobre sus memorias de viaje, en su diario dejándolo a punto hasta su llegada a Canoa. Se había levantado un par de veces para ir a la playa a contemplar el mar, no hizo nada mas ese día: caminar muy poco, comer, escribir, fumar pipa, una cerveza, escribir, pensar, llegaron las siete de la noche, a esa hora estaba tan metido en la escritura que no se dio cuenta de primerazo que alguien lo estaba llamando.
-disculpe, si lo interrumpo
cuando Montaño entendió que era con el, vio a una rubia de casi dos metros, ojos oscuros y acento argentino parada un poco distante de el.
-¿le molesta si me siento?
Montaño le dijo que no un poco molesto, no por la compañía como si por la interrupción de una idea que escribía con emoción.
-¿qué escribe?
Le contó de mala gana, que escribía una obra de teatro
-es usted escritor de teatro que bien, me gusta el teatro, hice teatro cuando estaba en el colegio
una de las tres cosas que la gente decía cuando conocían a Montaño por el teatro era: -hice teatro en el colegio, era una respuesta obvia cuando el entendía que lo querían conocer, hubiera querido pasar de descortés y decirle que lo dejara solo, porque una idea se le estaba escapando, pero prefirió cerrar el cuaderno, tomar un sorbo de el café que ya estaba frío y prestar atención a lo que la chica quería decirle.
La charla se fue tornando interesante poco a poco, se llamaba Joyce, había nacido en Estados Unidos y criado durante muchos años en Argentina, sus padres la querían en casa pero ella prefería viajar cada vez que podía, sabia de cine, de literatura, y música, lo que mas le llamo la atención a Montaño de ella era la manera como le contaba sobre grupos poblacionales minoritarios de cada lugar, y como se comportaban cuando emigraban a otros países, le intereso muchísimo sobre un grupo de africanos que vivían casi como un geto en los Ángeles y sobre un grupo de niños que había formado una ciudadela en un pueblo Europeo que ella no recordaba muy bien su nombre, obviamente ella también se intereso por las experiencias de el, y en historias que van y vienen, paso el tiempo hasta cuando les pidieron que se fueran por que iban a cerrar el restaurante.
Se marcharon para la playa donde continuaron su conversación, ella quería viajar a Colombia pero todo sus amigos y familiares le dijeron que no lo hiciera, Montaño le hablo de Bogota, de Cartagena, de la rumba de Cali, de los lugares que el había visitado y que le parecían exóticos, de Villa de Leiva, el Tayrona, El Quindío, el llano, se emociono tanto y ella fue tan receptiva que se fueron por una botella de ron para seguir hablando, aquella noche el aire era cálido y el mar estaba tranquilo, eso facilito la conversación mucho mas, compartieron sus mejores secretos viajeros, ella le dio rutas, lugares, costos de sitios y trucos para entender algunas culturas de otras tierras, el le dibujo un mapa con las mejores rutas de Sudamérica, le hablo de cómo vivir en Cuba viviendo como cubano (que es muchísimos mas barato que como extranjero) le hizo una lista de los lugares que debía conocer de Bogota, ambos parecían magos sacando sus mejores trucos, Montaño tenia la teoría de que no había mejor forma de conocer un nuevo lugar que a través de las experiencias de otro viajero y pensaba que las guías turísticas dimensionaban o subvaloraban los lugares de acuerdo a los intereses de quien las escribía, por eso nunca compraba una y prefería que fuera la gente misma la que le dijera a donde ir, les dieron las seis de la mañana hablando, ella había tomado la decisión de ir por sus cosas y hacer camino hacia Colombia donde algunos amigos de Montaño la estarían recibiendo cuando llegara y le mostrarían que Colombia no es tan violenta, tan insegura y tan poco fiable de visitar como dicen muchas guías turísticas, ella se apuntaría a ser otra de las personas que se atreven a ir y salir encantados con la magia del país de la cumbia, el café y la mejor marihuana del mundo, Montaño la acompañaría al bus y luego se internaría feliz a dormir en su cuartucho del hostal en Canoa.
capitulo 42: San Vicente, un pueblito matao

Canoa
4.San Vicente es un pueblito donde tampoco hay mucho por hacer, al menos es lo que puedo notar, caminando un poco por las calles cercanas al hostal, cuando voy a llegar a la puerta un grupo de jóvenes me ofrecen marihuana, yo sigo sin mayor preocupación, timbro y un anciano que hace rato le esta haciendo el quite a la muerte, abre, le pregunto cuanto cuesta la noche y la voz imponente de una mujer al fondo grita dos dólares, le digo al anciano que si y abre la puerta sin ningún tipo de expresión, me hace caminar por un pasillo largo de piso de madera que cruje a cada paso y noto que el sitio a perdido la pelea hace rato contra el polvo, el oxido, el color y la solidez de sus paredes, no existe un solo televisor y solo cuelga de una pared al fondo, un reloj que no funciona marcando las once y treinta y tres. Mi cuarto es una cama de madera antigua con cobijas de flores y un mosquitero de encajes rosados, no hay mas que una mesita donde pongo mis cosas y una ventana demasiado pequeña y alta por donde a duras penas entra el aire.
Me cambio de camiseta y salgo a buscar algo de comer, deben ser casi las doce y pierdo la esperanza de encontrar algo abierto así que regreso al hostal, la voz se escucha de nuevo:-si quiere comer el plato de sopa vale cincuenta centavos sin arroz.
Me sorprende pero voy a la cocina a mirar el producto y veo una olla negra por el tizón, metida en un hueco de barro sobre la leña que se quema, destapo la olla con cuidado y el olor que sale me hace ensalivar, sirvo una taza llena y degusto con ansias la sopa con un pedacito de pollo adentro, me da suficiente satisfacción como para tener buenos sueños hasta antes del amanecer, hasta antes de que algún gallo lejano le de por cantar sus acostumbrados cantos.
5. me levanto del todo pasadas las ocho, me doy un baño de agua fría, me cambio el pantalón y salgo a la calle con el morral, el anciano me abre de la misma manera como la noche anterior, sin ninguna expresión de aprobación o mal genio. Camino tres cuadras y en una esquina me informan que ahí van los buses para Canoa, se ve bastante comercio y movimiento en la mañana, viene el bus, lo tomo, me cuesta treinta y cinco centavos y me lleva en veinte minutos a la playa, busco un hostal barato, encuentro uno de tres dólares que se ve mas o menos decente, a pesar de que no tiene baño privado, por lo menos ahí un ventilador que orgullosamente aun funciona con potencia, la dueña del hostal es una señora muy amable, me cambio de zapatos, saco un libro, mi pipa y mi cuaderno de apuntes, salgo a caminar el pueblo, ahora esta desolado, es muy temprano aun, los turistas solo lo visitan los fines de semana, para mi esta bien, me gusta la cotidianidad de aquí, la gente pasando en bicicleta, algunos niños venden verduras, un par de señoras sentadas en una banca se abanican, un grupo de hombres conversa en una esquina, algunos comienzan a abrir sus locales, pasa un niño de no mas de diez años vendiendo el periódico, es todo un personaje en el pueblo, se me hace muy divertido su peculiar forma de venderlo: se para en las esquinas y vocea las noticias del día como un narrador de cuentos, la gente lo ve y se ríe, algunos vienen a comprarle, camino después a un restaurante al lado del mar y pido un desayuno suave, solo jugo y un par de tostadas con mantequilla.
EL PAIS MAS VIOLENTO DEL MUNDO
Uno homenaje a la tierrita, al pais del sagrado Corazon, la Cumbia, El Mapale, el cafe y tantas cosas,
Las fotos son de Andres Hurtado Garcia





















Y ESO FUE TODO... Cualquier comentarios bienvenido es.
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capitulo 41: DIARIO DE MONTAÑO (Primera parte)

Esmeraldas
(Tomado de su notas originales de viaje)
1.” Salgo de Crucitas a las ocho de la mañana para tomar rumbo a Porto Viejo que es a una hora de aquí, me costara un dólar o menos el pasaje, la venida a Crucitas de Quito me costo nueve dólares y fueron ocho horas de viaje, no hay bus directo de Quito, se debe llegar a Porto Viejo y preguntar el terminal donde se toma el bus hacia Crucitas, este lugar es una playa tranquila.
2. En Porto Viejo camino por varios lugares céntricos, es bastante caótico pero por lo mismo es interesante, se consigue de todo, aunque no es muy recomendable quedarse muchos días, es mas, uno solo es suficiente, al medio día el calor es infernal, por mi aspecto la gente me mira como un marciano, almuerzo comida manabita y luego voy a tomar café a la casa de una amiga francesa de Carmen después visito el shopping, este lugar es un centro comercial muy aniñado, pruebo un par de empanadas de queso afuera y me informo donde tomo un bus para el terminal. Pienso en ir a Bahía, pregunto a que hora sale el siguiente y me dicen que a las siete de la noche, compro un tiquete por dos dólares y espero, dicen también que serán dos horas de viaje.
3. el bus se demora mas de dos horas hasta bahía, llego casi a las diez, en media hora recorro el sitio, no me parece nada interesante, busco el muelle donde dicen que en una panga (lancha) atravieso ese brazo del pacifico hacia San Vicente, el pueblo que esta del otro lado, cuando llego al muelle tenemos que esperar a que halla un mínimo de pasajeros y eso va a tardar, ahí conozco a Cristina y Martha dos chicas medio extrañas que estudian enfermería en Bahía y viven en San Clemente, me hacen varias preguntas de mi origen y mi pelo, y me hablan de los dos sitios, me hago a la idea que son de esos lugares donde la vida pasa despacio y sin mucha emoción, finalmente la panga decide cruzar, la noche es hermosa, tranquila y sonora, pienso que si la nave se volteara tendría una muerte horrible por no saber nadar, el recorrido dura unos diez minutos y cuesta treinta y cinco centavos de dólar, ya del otro lado me despido de Cristina y Martha, ellas me dicen que ya no voy a encontrar transporte para ningún lado, entonces me muestran un hostal bastante económico donde decido quedarme hasta el siguiente día.
LA LINEA TEJIDA: Linea 1: Ricardo Torres: Bogota
Linea 0: @Dog. Bogotá
Linea 1: Ricardo Torres. Bogotá
Linea 0: "Montaño, Ferruco, Ramiro y Lorella, llegaron a Lima extenuados luego de atravesar el desierto.
En la noche, instalados en el Perú, dormirían profundamente y cada uno tendría un sueño extraño…
Linea 1: ...Ramiro, en la comodidad de sus sábanas limpias; soñó que era un niño buceando alrededor de un auto con las luces encendidas bajo el agua...
Linea 1: Ricardo Torres. Bogotá
Linea 0: "Montaño, Ferruco, Ramiro y Lorella, llegaron a Lima extenuados luego de atravesar el desierto.
En la noche, instalados en el Perú, dormirían profundamente y cada uno tendría un sueño extraño…
Linea 1: ...Ramiro, en la comodidad de sus sábanas limpias; soñó que era un niño buceando alrededor de un auto con las luces encendidas bajo el agua...
capitulo 40:Crucitas y Carmelita

La Candela antes de una funcion de "La Candelaria Carnaval"
Una vez más, Montaño se encontraba como a el le gustaba estar: Solo.
Pasaba la tranquilidad de sus pensamientos, meciéndose en una hamaca y alimentándose de brisa marina cerca al mar azulado y frío, en un lugar llamado Crucitas.
Escuchaba Sidessteper, mientras sentía como el tiempo se iba sin preocupaciones y fumaba pipa con su tabaco alfa de manufactura colombiana traído por algún amigo de Bogotá.
Había partido dos días atrás hacia la costa, para visitar a Carmen y Brook, una ecuatoriana y un ingles que Vivian juntos administrando un hostal bohemio.
Era una pareja bastante divertida y amable y veían con buenos ojos la visita de los amigos venidos de lejos, Montaño los conocía de alguna de sus correerías anteriores y ahora podía sentarse a la mesa con ellos para hablar del pescado frito, el encocado de camarón y el batido de coco que para el, era el mejor que podía haberse tomado de cualquier lugar.
Se había propuesto no hacer absolutamente nada mas que leer y escribir esta experiencia de viaje en su diario, quería sentirse feliz y lejos de cualquier movimiento citadino, no tenia un camino definido mas que la idea de andar por las costas.
Conoció a Carmelita, una niña de no mas de diesinueve años nacida en un pueblo cercano a Crucitas pero estudiaba y vivía en Guayaquil, le divertía sus historias con respecto al arte de cabalgar las olas en su tabla de surfing, en el día, era tan exagerada a la hora de hablar que casi rayaba en la teatralidad cuando se emocionaba, pero cuando llegaba la noche y las estrellas se pintaban con fuerza en el cielo, se ponía melancólica, lloraba un poco y gritaba con fuerza que necesitaba un novio que la cabalgara a ella, Montaño le decía que con paciencia que todo llegaba a su tiempo y ella inmediatamente lo puteaba diciéndole que la paciencia era solo para los viejos, el se reía y ella corría a sumergirse en las aguas heladas del pacifico para luego regresar y decirle que hicieran una fogata. Montaño se convirtió durante dos días en un muñeco gigante para Carmelita, en las mañanas le despulgaba la arena de las rastas y lo ponía a encerar la tabla, por la tarde clavaba una sombrilla en la playa para el, mientras ella puteaba a las olas que la mandaban a besar las profundidades y luego le aplicaba bloqueadores que dizque para que no le salieran ampollas de sal en la espalda, Montaño guardaba silencio escuchando sus historias, el estaba mas tranquilo que nunca a pesar del voltaje de Carmelita, le regalo un par de sus libros a ella y antes de marcharse le prometió que si alguna vez la volvía a ver, le traería muchos muchachitos de su edad para que ella escogiera a uno y fuera feliz, ella lo puteo por ultima vez y lo abrazo pidiéndole que no le trajera a nadie sino que viniera el mismo para seguirle limpiando las rastas de la arena, que del novio se encargaba en la temporada de turistas.
Esa noche Carmen, Brook, Carmelita y Montaño cenaron un plato especial preparado por Brook, tomaron cerveza y les dio las tres de la mañana hablando, Montaño se alegro de verlos y les deseo la mejor de las suertes en su empresa con el hostal.
capitulo 39: La Candela Fiesta de tambores

La Vicentina
Pili no quiso quedarse mas y apenas pudo se fue con un grupo de artesanos y trovadores a investigar la madre naturaleza en otras latitudes, eso causo un duro golpe en el animo de Ramiro que tomo la decisión de pegársele a Ferruco en sus avatares con Montaño, Ferruco había conseguido grabar su disco, basado en los textos teatrales de la obra callejera de Montaño, Candelaria Carnaval y Ramiro se encargo de hacerle el diseño de la carátula y el CD, Montaño cocinaba la idea de irse solo por el Ecuador
Ramiro se dedico de lleno a la introversión después de la ida de Pili y cuestiono notablemente su vida hasta el punto que decidió convertirse en un Nómada y cada vez que podía se largaba de viaje para donde fuera. Ferruco conoció a Delfina, la amiga francesa de Ramiro que trabajaba en una multinacional y sabia hablar muy bien, el español, el ingles, el alemán y el portugués, aparte de su lengua nativa.
No tardo en enamorarse y entregarse a las lindes del amor con la francesa que supo capturarlo con su habilidad para tocar el saxofón.
Montaño viviría un par de meses mas en el hostal antes de irse de viaje por el Ecuador, se había vuelto medio invisible, a Dolí que ahora estaba en Alemania la sentía como una gran ausencia para su cotidianidad.
Durante ese periodo revivieron el proyecto musical de la Candela que tantas alegrías, alcohol y peleas les había proporcionado en Bogotá, esta vez lo hicieron con Ramiro y un señor de sesenta años llamado Agobardo que tocaba el tambor como los dioses. Durante varios fines de semana se fueron cotizando de bar en bar hasta que comenzaron a tocar en los mejores sitios, los deliciosos ritmos de la costa colombiana como: el mapale, la cumbia, el bullerengue, el currulao, la yoricamba y el garabato, eso los sumió en un profundo estudio de su música hasta el punto mismo de la obsesión, Delfina tocaba con ellos el clarinete y se les pego Marcos el ecuatoriano con el guache y Johanes el Alemán con la trompeta, así pues Ferruco cantaba y tocaba la gaita, Montaño hacia coros y la tambora y Ramiro el alegre junto con Agobardo.
La Candela, fiesta de tambores estaba mas viva que nunca solo faltaba Manuel pero este estaba mucho mas lejos que al principio, de viajar a Quito, miles de proyectos cinematográficos lo tenían atrapado en Bogota.
En menos de un mes, Montaño saldría de Quito a otros lugares del Ecuador.
Capitulo 38: Destinos removidos

Doli
Se terminaba el periodo de la Universidad para Montaño y eso lo hacia pensar de nuevo en su camino, aunque ahora se sentía muy bien en la ciudad y comenzaba a darse a conocer en el ámbito artístico, no podía dejar de pensar en la idea de irse.
Las obras que hizo con los estudiantes lo llenaron de satisfacción y alegría y Ferruco una vez mas pudo involucrarse con el, en un proyecto llamado CANDELARIA CARNAVAL que involucraba música de tambores, teatro y danza.
Ramiro comenzó a aprender bastante rápido a tocar el tambor y cuando menos pensó estaba en las mismas correrías musicales de sus amigos.
Dolí se fue un día.
Se fue con un dejo de vacío al dejar atrás otro capitulo de su vida, otra historia y una manera diferente de vivir al que le esperaba en Alemania. Cuando ella se marcho, todos sintieron que la vida había perdido la sonrisa, Montaño extrañaría mas que nada, los sonidos de su alegría, la tranquilidad serena de sus ojos claros y su hermoso saber sobre las cosas sencillas, Montaño descubrió que la había querido demasiado, pero ella ahora anidaría su vida lejos de el.
Cuando se marcho, el ultimo rugir de los motores del avión se llevaría con ella, el mejor sonido de una boca que recordarían todos los que la conocieron, y de repente los días se hicieron tristes largo tiempo.
Las suizas también comenzaron a irse y cuando menos pensaron el único que se quedo fue Leo que solitario decidió irse a trabajar a la costa en una granja de cultivos experimentales donde el se convirtió en el motor de la comunidad.
-La vida es así, unos se van, otros llegan, nuevamente se van, nosotros nos vamos, y entre irse y venir lo único que nos quedan son los silencios, los recuerdos y la gratitud de haber encontrado una manera diferente de percibir lo que damos y sentimos y las experiencias y las ilusiones de encontrarnos una vez mas. Salud por la sonrisa de Dolí, salud por ella.
Sentencio Montaño amargamente, una noche mientras se tomaba una cerveza con Ferruco.
Cuando el andariego termino su trabajo con la Universidad quiso estar solo, así que entrego su cuarto en el apartamento, voto las cosas que ya no quería, regalo parte de su ropa y los libros comprados en Quito y se marcho a vivir a un hostal, ahí planeo un viaje que lo llevaría a conocer gran parte del Ecuador.
Para los demás del apartamento de la Vicentina era una decisión extraña la de él pero lo asumieron tranquilos con la fe de que regresaría, no lo haría nunca.
Ferruco estaba a punto de lograr uno de los más importantes retos de su vida: Sacar un disco. Lo había planeado de manera independiente y contando con el apoyo emocional de Montaño, comenzó el reto.
Ramiro El Chipote descubría que su vida era otra y eso comenzó a generarle conflictos con su novia que también deseaba otras cosas para ella.
En fin, la cosa es que los destinos estaban siendo removidos de sus lugares y los nuevos mapas de sus vidas estaban tomando una alineación diferente, en otras palabras, se estaban preparando, cada uno, para vivir un giro inesperado en su camino.
capitulo 37: Doly

El dia que se casaba Carola con Julian, Montaño y Ferruco viajaban hacia Ecuador.
Dolí tenia la grata habilidad de reír por todo, reía al despertarse, reía al bañarse, reía en el peor de los chistes, reía por la lluvia, reía por el smog de los carros, en fin, reía por la vida, era muy hermosa y brillaba con luz propia, además, entendía muy bien el español y a pesar de que no llevaba mucho tiempo viviendo en Ecuador, hablaba con un léxico muy particular similar al de ese país.
Montaño se sentía muy a gusto con ella y compartían ambos una de las mayores aficiones del andariego: El cine
Dolí sabia mucho mas de cine que cualquier persona que Montaño conociera, había visto de todo tipo de películas y tuvo la fortuna de haber trabajo en una video tienda de películas antiguas en Berlín, ella era el centro de todos en el grupo, todos la amaban, por su peculiar forma de concebir el mundo, Montaño llego a ver solo por su ojos durante el tiempo que estuvieron juntos, Ferruco le compuso alguna vez una canción y Ramiro le hizo una historieta bastante divertida con sus fotos.
Dolí se iría pronto y lamentaba haber conocido a Montaño hasta ahora, pero disfruto mucho a su lado pues pudo conocer mas de Latinoamérica a través de sus labios y de sus aventuras, juntos nunca la pasaban mal y en muy corto tiempo la alemana aprendió a bailar muy bien Salsa y a entender de grupos de rock latino, la única vez que la vieron llorar fue una mañana cuando se levanto y luego de su sagrado ritual de Café y cigarrillo no pudo contener la tristeza de pensar que alguna vez estaría montada en un avión con rumbo a su casa.
El motivo por el que estaba en Ecuador era porque quería poner en practica sus conocimientos pedagógicos antes de graduarse de la universidad haciendo una practica voluntaria en un centro comunitario infantil, cosa que también la acerco mucho mas con Montaño por su pasado con los niños en su trabajo al sur de Bogota.
Dolí preparaba pastas con verduras tan deliciosamente que tuvo que repetir la receta muchas veces.
Las suizas vivían al tanto de cada movimiento festivo de la ciudad y lo disfrutaban con la armonía con la que habían sido criadas en sus respectivas ciudades, los únicos momentos donde se les veía exaltadas era cuando tenían que hablar de las bellezas y las desgracias de la suiza alemana, la suiza francesa o la suiza italiana pues cada una pertenecía a alguna de esas regiones. Leo por el contrario se divertía con todo y nunca se le veía fuera de casillas, le encantaban las reuniones y poder dar regalos o bailar Salsa con su peculiar estilo europeo, para entonces Ferruco estaba trabajando en una planta de Neon y Ramiro internado en la oficina de diseños, la única que tenia tiempo de disfrutar la ciudad a plenitud era Pili, su novia
LA LINEA TEJIDA: Linea 1. Ricardo Torres. Bogotá
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En la noche, instalados en el Perú, dormirían profundamente y cada uno tendría un sueño extraño…
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"Papayanet" lugar de encuentro en Quito antes de la rumba. (Calama y Juna Leon Mera)
"Montaño, Ferruco, Ramiro y Lorella, llegaron a Lima extenuados luego de atravesar el desierto.
En la noche, instalados en el Perú, dormirían profundamente y cada uno tendría un sueño extraño…”
Capitulo 36: En la Pinto

En la casa de la Vicentina jugando
Cuando se conocieron Ramiro y Ferruco se cayeron bien, El chipote estaba feliz porque su novia ahora estaba con el y en dos días les entregarían el apartamento donde vivirían todos, así fue, y como no tenían absolutamente nada mas que morrales con ropa y algunas cosas, se dieron a la tarea de buscar en la ciudad las cosas que la gente ya no utilizaba y se fueron armando de muebles. En menos de un mes el lugar era bastante acogedor y extraño, Montaño recordó algunos de los apartamentos de su querida Candelaria, el barrio donde hizo teatro durante muchos años.
Cada uno se fue dedicando a lo suyo, Ramiro al diseño, Pili su novia a la joyería, Montaño a la Universidad y Ferruco a componer canciones, el lugar donde vivían se convirtió en el sitio de peregrinaje de los amigos viajeros, por ahí cruzaron, españoles, uruguayas, alemanes, colombianos, peruanos, franceses y hasta una japonesa de aspecto gracioso llamada Yuriko, la época de las buenas comidas se activo nuevamente de acuerdo al invitado de turno.
Una noche tomándose una cerveza en el bar HVH Montaño conoció a Dolí, una hermosa alemana de sonrisa abierta que al verlo le cayo en gracia su aspecto caribeño, primero se hicieron amigos y luego iniciaron una relación que duraría algunos meses, Con Dolí vendría Alessia, Stefy, Nicol, Cinthia y Marcela todas de origen suizo y Leo un Suizo francés, bastante buena onda y dicharachero, ahora las reuniones eran en la Pinto, que así se llamaba la calle donde quedaba el apartamento de los europeos, ahí se comieron chocolates de infinita variedad y te de muchas especies y hierbas, ahí los colombianos descrestaron una vez mas con su manera de cocinar y ahí se viviría un periodo de Montaño y Ramiro, no tan intenso como el de los Babilónicos pero si muy importante para sus recuerdos posteriores.
capitulo 35: Una pocillada de caldo

Montaño y su hermano Marcelo
Dos días después, se casaba Karol su hermana con otro de sus amigos, se habían conocido hacia algunos años y ahora formalizaban su reunión, para muchos de los familiares que aun no habían visto a Montaño era un gusto tenerlo entre ellos y todos a su manera le pedían que volviera por el camino correcto, lo que el tradujo como parte de la incomprensión que generaba su estado de nómada permanente.
La ceremonia fue sencilla y mas bien agradable, el único parche fue por culpa del párroco que apenas hubiera unido a la feliz pareja salio a ofrecer en un tablero de madera estampitas de la virgen y crucifijos de pasta, mientras intentaba a toda costa, vender boletas para la rifa de una virgen en porcelana, que según el había sido bendecida por el mismísimo papa.
La fiesta en la casa estuvo a la altura, asistieron mas o menos unas setenta personas y en medio del baile, se rotaban los pedazos de torta, el plato de arroz con pollo, la pocillada de caldo y una gama de tragos que terminaron por tener consecuencias en los mas jóvenes, temprano, Ferruco llegó pasadas las seis sin morral, Montaño pensó que se había arrepentido y se alivio porque sentía que era lo mejor, pero no fue así.
Entre la algarabía de la fiesta y la sorpresa de tantos conocidos que hacían años no se encontraban, pudo Montaño huir sigilosamente con Ferruco no sin antes despedirse de su padre y su madre que no tuvieron tiempo de tristezas por las responsabilidades del banquete, Manuel quiso acompañarlo, Montaño le pidió cariñosamente que no lo hiciera, Ferruco le había pedido que ni a el le comentara sobre su partida.
El taxi los llevo rápidamente al terminal, luego de pasar por la maleta que estaba escondida en la casa de otro amigo, y a eso de las nueve se estaban embarcando camino a la frontera, casi no hablaron en todo el viaje sumidos en sus propios pensamientos, en Cali decidieron no quedarse como alguno había sugerido en algún momento, cruzaron la frontera al día siguiente, Quito los recibía en la mañana, con un frío intenso.
Tomaron un taxi que los llevo al apartamento de Montaño y por el momento no hicieron nada mas, solo dormir, al día siguiente llegaría Ramiro también de Bogotá.
Capitulo 34: Ferruco

Perfomance hecho por Montaño en la Uinversidad
Quienes conocían a Manuel y Montaño sabían de la existencia de su otro mejor amigo: Ferruco
Ferruco era músico por excelencia y compinche desde la adolescencia de los otros dos, el trío de amigos había estado en las buenas y en las malas desde hacia años y no perdonaban bar, fiesta, reunión social, mujeres y demás, Montaño era el de los planes de teatro, Manuel el del cine y Ferruco el de los conciertos, incluso se habían ayudado entre ellos a realizar proyectos artísticos que fueran multidisciplinarios.
Los unian las mismas fuentes de inspiración como era Robi Draco, Leny Kravitz, Buchowsky, Akira Kurosawa, Rimbaud, Opio en las Nubes, entre otros, lo mas peculiar de su amistad, era que juntos asumían la vida con bastante acidez e incluso muchas veces se peleaban a golpes por pura diversión. Creían que eran un trío de perdedores y que como tal ya no tenían nada mas que perder.
Años atrás crearon un grupo de percusión afro colombiana llamado La Candela con el que viajaron a algunos pueblos cercanos y tocaron en varias discotecas de la ciudad, el proyecto no prospero porque nunca terminaban en buen estado y quienes los contrataban tenían que enviarlos en un taxi tan borrachos que no daban pie con bola.
Pero el que peor que estuvo fue Ferruco a quien dos veces lo habían internado en una clínica por exceso de licor y algunas otras lo habían tenido que sacar de la cárcel por tropelero, pero dos años atrás había decidido darle un giro drástico a su vida y convertirse en pastor de una iglesia cristiana, asistía sin falta todos los días y repartía volantes en la calle anunciando la venida de Cristo redentor, su talento para la música se lo consagro al señor y las viejitas fanáticas eran felices invitándolo a animar las reuniones que el amenizaba con su traje de paño color pastel y su guitarra adornada con calcomanías de Jesús.
Para Montaño y Manuel el cambio de Ferruco fue un duro golpe que les costo aceptar, se emborracharon tantas veces a su nombre y se repartieron las ganancias conseguidas en conquistas de mujeres, siempre dedicando parte al amigo caído en la gracia de Dios, pero con el tiempo fueron comprendiendo que de no ser así, quizás ahora estaría muerto.
Aquella mañana cuando Montaño iba por la leche y el pan para el desayuno, se lo encontró a la salida de la tienda, Ferruco le pidió que hablaran y Montaño quiso hacerle el quite creyendo que una vez mas lo iba a sermonear para que amara al señor.
Pero no fue así, Ferruco duraría varios minutos antes de decir lo que quería expresar:
-necesito colgar la sotana, necesito irme y solo usted me puede ayudar
cuando lo escucho hablar estuvo a punto de soltar la risa, pues aun no se acostumbraba a oírlo en términos religiosos, pero se dio cuenta que era importante lo que Ferruco decía.
-esta vida así no es para mí, necesito que mi destino sea otro
-De mi no puede depender que cambie y el destino se lo hace uno mismo de acuerdo a lo que desea- dijo Montaño un poco nervioso.
Ferruco sabia que a Montaño le gustaba hablar en metáforas pero ahora no necesitaba acertijos sino apoyo real y estaba dispuesto a pedirlo como fuera.
-Si no me da una mano en esta me vuelvo loco, yo quiero hacer mi música
Montaño supo de inmediato que si no le ayudaba Ferruco quizás se hundiría para siempre en la fe religiosa y su talento musical no lograría el estilo ácido y perdedor que lo caracterizaba, quiso decirle que no para no sentirse responsable de nadie, no deseaba volver a vivir lo que ya había vivido en sus antiguas correrías de juglar, cuando impulsaba a un grupo de actores por los caminos de Sudamérica, este viaje para el era distinto, era en solitario, sin responsabilidades con nadie y con absoluta libertad de ir a donde quisiera y depender solo de el, pero Ferruco era su amigo lo que quería tanto como a un hermano y pensó que no podía abandonarlo ahora.
-Salgo en dos días después del matrimonio de mi hermana, sino esta en mi casa a antes de las siete de la noche, no lo voy a esperar.
Sintió un aire de preocupación por la suerte de Ferruco en un viaje en el que el musico era inexperto, en cambio Ferruco sintió una ráfaga de alivio, se persigno y dio gracias al cielo, sentía que era lo que necesitaba para su vida ahora.
La verdad de todo era que en mala fortuna se había metido en pésimos negocios y ahora lo estaban buscando para cobrarle a golpes las deudas, pero eso no lo sabría Montaño sino hasta cuando estuvieron instalados en Quito.
Regreso a su casa con la leche y el pan, cuando su mamá trataba de acomodar mejor a Manuel en la silla para que no roncara tan duro, se fue al cuarto de sus padres y se recostó al lado de su papá que profundamente dormido, también roncaba.
Capitulo 33: El regreso a Colombia

Escena de un monologo de FRACTALES
El veintidós de diciembre partieron Robertico y Montaño para Colombia, el viaje se hizo largo para ambos y un poco tedioso, llegaron a Cali y decidieron no quedarse sino continuar, Bogotá los recibió casi al amanecer y en el mismo terminal se despidieron, Montaño tomo sus cosas y se dirigió a la casa de sus padres, ya no sentía tanta melancolía como años anteriores, cuando se acercaba a su barrio.
Su padre abrió la puerta y lo abrazo como se abraza a un hijo cuando viene de la guerra, luego fueron sus sobrinos y mamá Lía los que vinieron a el, tomaron café en la sala, hablaron varias horas y concertaron una cena especial para la noche, su padre cocinaría,
Tomó la bicicleta y se fue pedaleando por el barrio, se encontró con algunos amigos que noto mas viejos y comió pan en su panadería de siempre, luego fue por una arepa con queso a donde la viejita Carmen y rodó mascullando el queso hasta la casa de Manuel, no estaba pero dejo razón de que había venido a saludarlo.
En la noche vinieron los primos, las tías, algunos amigos, sus hermanos y Manuel, cenaron, hablaron y luego de escuchar música salsa un rato se fueron a dormir, cuando Montaño apago la luz recordó las veces que había estado enfermo de Supuraciones antes de la partida.
Llego la navidad entre muchos regalo y alegrías, comida y tomata; fue una semana de ir a ciertos lugares, encontrarse con Robertico el día que decidió comprarse un tambor, visitar la Candelaria, comer donde el Chino, ir a la librería, el septimazo, mercado de las pulgas, bar 23, antifaz, algunos amigos, en fin varias de sus cosas predilectas, se encontraba de buen animo pero un poco indiferente con todo, para no sentir que debía quedarse. El treinta y uno de diciembre, fue mas tranquilo que el veinticuatro pero igual de importante para el, tomaron con su padre hasta el amanecer y hablaron del destino de los dos para el próximo año, Manuel llego pasadas las dos de la mañana y estuvieron hasta el amanecer hasta que ninguno pudo mas del cansancio y quiso irse a dormir con las ultimas armonías del Gran combo de Puerto Rico y Rubén Blades, Mama Lía le pidió el favor de que fuera por el desayuno para prepararlo antes de irse a dormir, Manuel estaba extraordinariamente dormido.
Cuando Montaño salio a la tienda se encontró con alguien que supo sorprenderlo con lo que tenia que decirle.
capitulo 32: La despedida de la Mama Yuca

Candelaria Carnaval obra realizada por Montaño en la Universidad
Habían decidido celebrar la navidad anticipada para que Dana pudiera participar. Se propusieron que seria con costumbres de cada país, así que las Suizas se encargaron de la comida, los colombianos de las bebidas y la alemana de la decoración, todos llevaron regalos y dulces, por un momento pareció que realmente era navidad.
Cuando estuvieron a punto de los regalos, sonó el timbre de la puerta y cual seria la sorpresa de todos cuando vieron que el sujeto parado en la puerta no era mas ni menos que el mismísimo Manuel con un morral y sombrerito de papá Noel, se alegraron mucho e incluso algunos quisieron llorar, Manuel había viajado veintiséis horas por tierra para despedir a Dana y estar en la celebración con todos. La cosa se puso bastante divertida, incluso bailaron y tomaron como nunca, repartieron los regalos y cada uno iba acompañado de besos y abrazos, al rato se hicieron alrededor de la mesa, encendieron velas, se tomaron de la mano y se desearon los mejores augurios, comieron ensaladas, carnes, postres y tomaron cócteles, en ningún lugar de Quito, se sentía tanta cofradía navideña y de amigos como en la casa de las Suizas. Cuando cayo la noche, se fueron al Sasha y se embriagaron como en los viejos tiempos, aquella vez entre Montaño, Carola y la Mama Yuca se turnaron a hombro a Manuel y al Chipote Bolaños que de alegría gritaba vivas en cada esquina.
Dana se fue dos días después, no pudo evitar el llanto cuando vio bajo el cielo a esa ciudad donde ahora quedaban algunos de sus mejores amigos, ellos también la lloraron y desearon en lo mas profundo de sus almas que no fuera una despedida eterna.
Manuel se quedo diez días hasta cuando la farra Quiteña lo expulso de los bares sin un centavo, se regreso con dineros prestados y la nostalgia de sentirse pertenecido a esas tierras, se fue sin mayor escándalo, solo dejando una nota en el apartamento de Montaño: -nos vemos en el camino, me voy a Bogota a pelear por mis sueños, ahí le dejo los últimos frasquitos por si los necesita alguna vez para un desvare, saludos a todos y que los quiero.
Carola saldría dos días después para Alemania con la promesa de regresar pronto, pero el destino le mostraría que no seria tan fácil hacerlo, se fue no triste sino alegre, con el tiempo se convertiría en una respetada profesora de baile de su país.
Cuando el turno fue para la Mama Yuca se supo despedir de los colombianos como si fueran sus hijos, prometiéndoles no abandonarlos y rezar por ellos cada vez que fuera necesario, a pesar de que todos se iban poco a poco y ya estaban casi acostumbrados con las despedidas, cuando partió la Suiza, se sintió un silencio profundo en el corazón de cada uno, un silencio en la ciudad y aquella tarde llovió, enfriando la poca calidez de la ausencia, Montaño y Robertico, se dieron a la tarea de recorrer la ciudad a pie y de fumarse un par de tabacos a nombre de los amigos despedidos, Montaño se sentía triste pero no mas que Robertico que ahora comenzaba a reconocer las perdidas de los que hacían de sus vidas, un peregrinaje constante, lloro como un niño aquella noche, mientras comenzaba con la despedida de la Mama Yuca a escribir sus memorias.
capitulo 31: La Universidad iba viento en popa

Afiche de uno de los Monologos dirigidos por Montaño
El grupo de los Babilónicos quedo reducido a no mas de cinco personas: Dana, la Mamá Yuca, Carola, el Chipote Bolaños, y Montaño. Habían logrado vencer, las distancias, los idiomas, las culturas y las diferencias de pensamiento, en otras palabras, se habían hecho amigos entrañables.
Los planes eran tranquilos y pocas veces iban de farra en grupo, las comidas se hicieron mas especiales y se acostumbraron a encontrarse para tomar el café de la tarde.
Conocieron sus países en largas charlas e inmensidad de fotografías y se prometieron que cuando terminara su ciclo juntos, volverían a encontrarse en algún lugar del mundo y tomarían cerveza y ron como en sus tiempos junto a Manuel.
Montaño y El chipote se buscaban para irse a andar la ciudad de noche, pero siempre lamentaban que no existieran bares como el Antifaz, Bar 23 o Congo, los sitios que eran frecuentados por ellos en Bogotá.
Dana Y Mamá Yuca sabían ahora bailar salsa mejor que muchas latinas, les encantaba ir al Seseribó a echar paso, después de un par de cócteles en el Huaina y siempre les iba bien por sus dotes de bailarinas.
Carola, se enamoro de un negro Rasta bullicioso y buena gente de la Calama llamado Alex, hacían buena pareja por su contraste de pieles y porque al lado de Alex, Carola se había convertido en la mejor bailarina europea de ritmos caribeños que recordara Montaño.
La Universidad iba viento en popa para él y a raíz de su trabajo durante el tiempo de su primera contratación lo extendieron por seis meses mas. Eso lo hizo pensar en si debía quedarse mas de lo propuesto, el quería seguir viajando pero la oportunidad de estar en la universidad era muy buena y quería desarrollar un buen trabajo así que aceptó y se interno al mundo del teatro con la fascinación que le producía su profesión.
La vida de cada uno, recorría tranquilamente los pasajes del destino en un país ajeno para todos, así fue hasta cuando se iba acercando diciembre, fecha en la que Dana y Mamá Yuca regresarían a sus países.
El solo hecho de pensar que era próxima su partida hizo que Dana entrara en una crisis violenta varios días, para la Mamá yuca también era difícil pero lo tomaba con mas calma,
el 8 de diciembre, dos días antes de la partida de Dana, estaban todos reunidos en el apartamento de las Suizas, celebrando su primera y única navidad juntos, ese día la mayor sorpresa la daría Manuel.
Resumen capitulo 1 al 30

Partido de Futbol en el Parque La Carolina
Colombia vs Ecuador
Manuel Marchan y Montaño eran dos amigos colombianos de la adolescencia que deciden emprender un viaje por Sudamérica, pero sus condiciones económicas no se lo permiten, para el segundo es una gran frustración a pesar de que en años anteriores ya había vivido algunas experiencias similares, con el teatro que es su oficio, para Manuel es una gran ilusión pues desea poder hacer cine en cada lugar que visiten, el es cineasta y desde el momento que pensaron en la idea preparo su morral y una cámara vieja, creyendo así que no desistiría nunca del viaje.
Pero el tiempo pasaba y no había solución y cuando empezaban a desistir de la idea, Manuel sacrifico lo único que tenia de valor: su moto.
Salieron de Bogotá luego de la despedida de sus familias, llegaron a Pasto donde se quedaron algunos días, en casa de amigos de Montaño y luego continuaron hacia Quito, hacia la morada de El Mago Roldan y Lucrecia, amigos de oficio del teatrero.
Tenían todas las ilusiones, poco dinero y mucha energía pero la vida les iba mostrando que no era nada fácil ubicarse en la nueva ciudad, se les venció el permiso de estadía y tuvieron que regresar a la frontera para extenderlo, donde Manuel viviría una de las experiencias mas difíciles de su vida metido en una cárcel por algunos días, mientras comprobaban quien era. Montaño por poco se queda varado por dinero en Ipiales, pero superadas las adversidades se reencontraron en Quito donde una luz de esperanza los comenzó a motivar, Montaño trabajaría en una escuela de salsa como profesor de baile y Manuel se dedicaría a vender vitrales traídos desde Bogotá.
Ambos formarían parte de un grupo de extranjeros viajeros de varios países que luego serian conocidos como los Babilónicos, donde Dana y Jenit, dos suizas y Carola la Alemana serian sus principales compinches de Fiestas y bares en la fría capital del Ecuador, Montaño comenzaría a salir con una actriz del Ecuador llamada Malena y Manuel viajaría a la selva para entregarse a rituales indígenas en busca de curar sus delirios, Pero Montaño era demasiado nómada para instalarse en un solo lugar y Manuel sentiría que no era tan fácil, hacer cine a pesar de que había logrado conocer buena gente en un taller que el había organizado sobre cinematografía.
Conocerían a Ramiro el Chipote Bolaños, un Diseñador bogotano que también andaba de correrías y con el que se hicieron buenos amigos, el formaría también parte de los Babilónicos.
Montaño lograría un importante trabajo como profesor de Teatro en la Universidad Central, Manuel a pesar de las fiestas en Quito y los bares, ya no podría mas y decidiría regresar.
(Adelanto) pronto Ramiro y Montaño regresarían a Bogotá por navidad, Un nuevo personaje intervendría en la historia y el Juglar emprendería un viaje que lo dejaría fascinado.
Así va la historia de EL RETO DEL JUGLAR
capitulo 30: Un buen trabajo para Montaño

Una clase Teatral por Montaño en la U.
Para todo el grupo de los Babilónicos, la partida de Manuel los tomó por sorpresa, nunca pensaron que se fuera a ir de repente y aunque alcanzaron a hacerle una sencilla despedida, la hicieron mas con la intención de que no se fuera, pero todo estaba dicho, Manuel regresaba a Bogotá y se internaría durante un buen tiempo en las historias de la ciudad.
Mientras tanto Montaño comenzaba sus clases universitarias con gran resultado, al principio sintió rechazo de los estudiantes y no entendía porque, lo comprendería solo cuando terminara la primera parte de su trabajo.
Sergio Miranda el director de la escuela, le permitía llevar con amplitud su proyecto de trabajo, él, que lo conoció un año atrás, confiaba en sus capacidades y eso le alegraba a Montaño que se sentía rejuvenecido ahora que podía hacer ejercicio en una férrea disciplina que el mismo dirigía y participaba. Se fue ganando poco a poco el respeto de sus alumnos y a medida que pasaban los días, se iba involucrando mas y mas con la Universidad.
Nada fue igual luego de la partida de Manuel y ni siquiera la Mama Yuca con su enorme bondad y liderazgo pudo ayudar a motivarlos a todos, Dana, se había vuelto mas sombría, Carola andaba perdida, el jamaiquino a duras penas aparecía, el Vampirin de Loja ya no salía de fiesta, Patricio el Ecuatoriano Sexy, había aprendido a tomar ron a la par de Manuel y un día pasado de tragos estrello el taxi de su padre dejándolo inservible, estuvo un par de veces mas con los Babilónicos hasta que nunca mas lo volvieron a ver, había decidido irse a una ciudad mas tranquila, Tana, Mayuska, Marien y Alondra, se fueron a sus países de origen.
Montaño extrañaba a Manuel, a pesar de que el trabajo de la Universidad lo mantenía distraído, se sentía solo y desde que había dejado la casa del Mago Roldan no se veía con frecuencia con el, fue un periodo en el que escribió y leyó sobre la cultura ecuatoriana en especial del teatro, le parecía muy interesante conocer sobre su historia y sobre las obras escritas por dramaturgos del país que lo acogía.
La vida seguía, las nuevas experiencias iban y venían, el tiempo transcurría mas rápido que de costumbre y la distancia con Bogotá iba borrando los últimos recuerdos de la ciudad de Montaño.
Capitulo 29: El regreso de Manuel

Los Tres Amigos
A pesar de que se había logrado involucrar con gente de su profesión, Manuel no se sentía nada satisfecho con los resultados de su trabajo en Quito y la supervivencia le ganaba a veces dejándolo sin optimismo para continuar adelante, comenzó a pensar en el regreso pero no quiso decírselo a nadie, se le veía desanimado y ya no participaba tanto de las fiestas, ahí fue cuando todos se fueron dando cuenta que algo ocurría con el, pero siguió sus días sin hablar con nadie sobre algo que estaba decidido desde hacia algunas semanas antes.
Montaño tuvo una de las mejores oportunidades de su vida y estaba dispuesto a luchar por ella: Sergio Miranda, el director de la escuela de teatro de la Universidad Central del Ecuador, le pidió su hoja de vida para ver la posibilidad de dictar una clase en la facultad, Montaño así lo hizo y los días se le hicieron largos esperando una respuesta que no se daba pronto, tenia la fe que pudiera tener algo de estabilidad económica haciendo lo suyo.
Manuel intento varias veces que lo contrataran en alguno de los lugares donde enseñaban cine, Montaño intento ayudarle con amigos pero nada, las puertas estaban cerradas y la venta de vitrales había disminuido notablemente, entrego el apartamento y se fue a vivir a donde el Vampirin de Loja que lo recibió con agrado y lo apoyo a continuar hacia delante.
Montaño paso un día cualquiera a la Universidad y el director se lo encontró, pidiéndole que lo acompañara a su oficina donde le dio la buena noticia de que habían admitido su currículo, en pocos días Montaño se convertiría de profesor de salsa en una escuela para extranjeros a profesor universitario de Teatro, eso lo lleno de alegría y lamento no estar con Malena para celebrarlo, busco a Manuel para darle la buena nueva e impulsar a su amigo a seguir adelante.
Manuel empacaba sus cosas en la casa del Vampirin de Loja cuando llego Montaño a darle la buena nueva, cuando Montaño lo vio con la maleta lista, se entristecio profundamente y trato de convencerlo de que no se fuera pero ya era tarde, Manuel había tomado la decisión de regresar a Bogota.
Montaño quiso que Manuel se quedara pero entendió que Manuel andaba lo suficientemente desmotivado como para intentar montarse en otra batalla, además el peso de la raíz lo cargaba de pensamientos hacia su familia y sus amigos bogotanos.
El día que Montaño acompaño a Manuel al terminal, ese mismo día el tenia su primera clase en la Universidad, cuando vio a Manuel montado en el bus de regreso al país de ambos, quiso llorar pero no se lo permitió y se alimento pensando que los buenos soldados también ven las perdidas como ganancias y que a lo mejor la experiencia que ahora culminaba su amigo, le serviría para crecer como ser humano, como así fue en el futuro.
Manuel recordaría aquella vez y durante todo el trayecto de regreso como habían sufrido meses antes para llegar a Quito, recordaría a todos los nuevos amigos y los momentos gloriosos en el Sasha o en Huaina, se durmió horas después de haber cruzado la frontera y casi llegando a Cali, pensando en aquella tarde de lluvia cuando junto con Montaño caminaron todo el día para vender algunos vitrales mientras arreciaba la lluvia.
capitulo 28: La lechita helada

Cotopaxi Ecuador
Tres meses después de que Montaño hubiera terminado con Malena y Manuel se hubiera acoplado un poco, apareció Ramiro, se conocieron una tarde en una esquina de la ciudad cuando este los vio y reconoció de inmediato a Montaño, porque en años anteriores lo había visto actuar en un festival de teatro en Bogotá, Ramiro no llevaba mas de una semana en Quito y se estaba muriendo de tedio porque hasta el momento no conocía a nadie, cuando vio pasar a Montaño no dudo en irse a hablarle y de inmediato se les unió a sus correrías, le dio felicidad el poder compartir con gente de su propia ciudad y cuando conoció al resto de Babilónicos, la vida se le lleno de motivos, el era diseñador grafico, había salido de Bogotá como tantos otros: en busca de nuevas oportunidades, pero nunca se imaginaria que conocer a los dos viajeros le cambiaria su vida drásticamente en un futuro muy cercano.
Ramiro era mas bien tranquilo, gracioso y caricaturesco por su manera de caminar, lo llamaron el Chipote Bolaños y se convirtió dentro del grupo en el encargado de hacer los momentos eternos editando las fotos que se tomaban de cualquier cámara, Ramiro no dudo en hacerse rastas, con lo que hizo que ya fueran cuatro los de pelo jamaiquino dentro del grupo.
El llegó en el mejor momento de los Babilónicos, cuando algunos ya se habían ido e iban quedando los que no estaban tan de paso por el mundo, así fue que se unió a las comilonas, las tardes de tertulia, los paseos a otros pueblos y las noches de farra en el nuevo bar que ahora les llamaba mas la atención que el Sasha: El Huaina, ahí cada noche de martes a sábado se servían cócteles a dólar con los que no bastaba sino tres para ir gateando a casa, el show de la noche corría a cargo de un mechudo drogo de pelo largo que tocaba canciones de rock latino con una voz destemplada y una guitarra de palo.
Fueron varias las veces en que Montaño y Manuel tuvieron que turnarse a hombro al Chipote Bolaños pues este en medio de su éxtasis de fiesta y alegría no se media en la tomata y terminaba tan mal que no podía dar un paso sin ayuda, al día siguiente se levantaba como si nada a tomarse la lechita helada que sagradamente guardaba en la nevera donde vivía y la que según el, era bendita para los cólicos producidos por el fríjol recalentado y para aplacar los tragos tomados sin medida, nunca Manuel había escuchado tan extraña teoría que al Chipote le funcionaba muy bien y la única vez que intento comprobar su veracidad duro una semana con diarrea crónica y jurando nunca mas aceptar remedio casero que no fuera recetado por mamá Jacinta o su abuela.
Otra de las costumbres extrañas del Chipote era cantar dormido y maullar, lo segundo lo explicaba diciendo que su animal preferido eran los gatos, pero sobre lo primero no tenia explicación alguna.
Así pues pasaron los meses, se fueron haciendo un solo circulo y aceptando la vida en el Ecuador con la intensidad de quien sabe que en cualquier momento se va a ir, el Chipote trabajaba haciendo diseños en una agencia publicitaria, Manuel vendiendo vitrales y haciendo talleres esporádicos de cine y Montaño de sus libros y de algunas clases que pudo hacer en teatros, hasta cuando le llegó una de las mejores oportunidades de su vida artística.
capitulo 27: Echar raiz

Montañita
A pesar de que la vida para Montaño era cada vez mas armónica, sus nostalgias interiores no le dejaban nunca de aparecer cuando sentía que era un barco solitario en medio del profundo océano, no era viejo pero no podía evitar pensarse de esa forma, en especial cuando hacia el ejercicio de observarse en una cronología de experiencias pasadas y de vivencias con amigos que iban quedando en algún capitulo anterior de su vida, los recordaba a todos, tenia una memoria prodigiosa para rememorar el tono de su voz, su rostro y la manera como se movían o se expresaban, eso era lo que tal vez, no le permitía olvidarlos por completo pero desde que había decidido convertirse en juglar eran pocos los que tenían un contacto permanente con el, su vida andariega de años lo fue convirtiendo en un espíritu errante entre sus cercanos e incluso también entre sus familiares.
Montaño pensaba en eso y en solitario cuando lo agarro la nostalgia porque sabia que de igual forma ocurriria con las personas que ahora estaban con el, así ocurriría con El mago Roldan y Lucrecia, así ocurriría con los Babilónicos y así ocurriría con Malena a quien quería mas que a nada, en este ciclo de su vida que bien sabia no duraría demasiado, eso lo entristecía y lo cuestionaba.
Por ratos deseaba decirse que ya era hora de parar, de quedarse en un lugar, y echar raíz, pero algo dentro lo empujaba a ser un espíritu libre, y un indicador de eso era la imagen de caracol que ahora percibía en su sombra cuando llevaba su morral a cuestas, un caracol con un par de libros, unos cuantos cuadernos escritos, ropa y fotografías, junto con su tambor.
Malena comenzó a sentir la sensación de que Montaño se iría y no pudo evitar odiarlo por eso, a pesar de que no era un secreto que el la quería sinceramente.
Ella se había entregado a el y por eso le costaba entender que Montaño era un viajante que necesitaba del movimiento para poder sentirse vivo, así, cuando vinieron los conflictos entre ambos, cuando las circunstancias les pedía mas de lo que el daba, decidió que era hora de partir y así lo hizo, dejando una vez mas el calor del asentamiento y haciéndose como siempre, un ser en solitario a quien la mudez del silencio le daba tristeza.
vago durante varios días por Quito sin querer hablar, quería ver a Manuel pero este andaba por la selva metido en un ritual indígena buscándose de manera sagrada en sus delirios, tomó la decisión de vender varios ejemplares de su libro e irse para la playa a vagar la tristeza anclada en lo profundo del océano que era su vida.
Mientras pensaba en sus nostalgia y en Malena.
capitulo 26: Diario de Manuel por ERIKA ARCON MAZZILLI (Bogota Colombia)

Lilith
Pintura de Erika Buttner
Escribir en la página del diario de un viajero, con la cortina cerrada, en mis cuatro metros cuadrados de cuarto, bajo la mirada protectora de mi pared fucsia, me parece un atrevimiento. Ponerme en los zapatos de este que ha caminado tanto, que horror que un momento de estupidez se me ocurriera pasarles un trapito. Pero la tentación me gana, aqui está el cuadernito, en la tapa dice cien hojas, lo abro en cualquier parte, pagina 764, tenia la letra chiquita ese día el viajero, tal vez escribía un secreto, cada tres o cuatro lineas , las palabras están corridas, y ahí donde las letras huyen, un círculo perfecto en el que el papel está arrugado y un poco inflado, no me atrevo a leer, con que derecho una cobarde claustrofilica va meter las narices en las lágrimas de un hombre que no le tiene miedo a la distancia.
Por fin me decido, abro el cuaderno en la primera hoja en blanco, pongo los dedos sobre las letras, el teclado es frio y cuadriculado como yo, imagino que Manuel tiene un lápiz de siete centimetros con la punta desgastada, un lápiz amarillo de mina negra que a vivido tanto como él, se sorprenderá, de ver una Times New Roman atravesada en su historia.
Manuel está sentado en una carretera oscura, los carros pasan y dejan gotitas de la calle en su cara, tiene las orejas y la punta de la nariz heladas y un destino desconocido ardiendole en los pies, ha decido tomar un descanso corto, cierra los ojos por un segundo, depronto llega a él, el olor de esas sopitas que preparaba la mamá de su amigo Montaño en Bogotá, el hambre hace que la nostalgia se le pegue en el estómago, pero la nostalgia y los buenos recuerdos en hombres como Manuel, no producen un efecto normal, él sabe que siempre estarán ahí, que le cabrán en cualquier maleta, pero no le quitan espacio a lo que está por pasar, a lo que falta por conocer , él sabe que algún día llegará a un lugar en el que su cuerpo se acomodará tan bien que no volverá a moverse de ahí, pero sabe que ese lugar está lejos, muy muy lejos y eso lo llena de fuerza , tanto que se levanta de la carretera, se cuelga otra vez su morral y retoma el camino, “si ese lugar existe, si el lugar del que nunca voy a querer irme existe, espero que parezca una tumba, porque mientras esté vivo, quiero andar y andar, regresar claro, de vez en cuando, pero siempre volver a andar”, piensa Manuel mientras el camino se le mete en la suela de los zapatos .

Cuando los primeros rayos del sol empiezan a tragarse la noche, salen de la nada unas casitas, de esas de pueblo que parecen haber surgido de la cabeza de un pintor amante de lo simple y en las puertas de las casas gente que inconsientemente con su ropa llena de texturas y de colores valientes, le da vida a la obra de este artista secreto. Manuel se sienta en una banquita de madera, en la terraza de una tienda, pide un café, se pasa la manos por la cara, como para quitarse un poquito de la noche que se le ha quedado pegada en el rostro, se organiza el pelo, aunque sabe que es un acto absolutamente simbólico, sonríe de pensar lo que diría su mamá de este sistema de baño, pero se le borra la sonrisa rápidamente, queda boquiabierto cuando una niña morena, de pelo negro trenzado, de curvas contundentes y ojos enormes, le pone el tintico en la mesa con una sonrrisota que Dios mio!, anoche pensaba que el único lugar en el que le gustaría quedarse largo tiempo era su tumba, pero los ojos de esta niña ponían a dudar a cualquiera, intentó responder a su sonrisa pero la bocota seguía abierta de par en par , los dos ojotes y sus curvas entraron a la tienda y Manuel se quemó la lengua .
El café caliente le despertó la cabeza, se le ocurrió un escena para un cortometraje que venía dándole vueltas desde hace rato, abrió su morral para buscar el diario en el anotaba todo, “que raro, siempre lo dejo encimita”, pensó, y empezó a sacar una por una las cosas que llevaba, pero nada, en uno de los bolsillos, encontró un papel con una nota:
Manuel, a mí me da escalofrio cuando veo esas banderas de Colombia a las que por la lluvia el azul se les vuelve morado, eso debe parecer una estupidez para usted que sabe lo que es pasar una frontera, tambien me pasa que me siento absolutamente desamparada cuando debo esperar sola un bus, me da pánico salir de mi casa cuando aparecen esos cucarrones que salen despues de la lluvia, me gusta caminar, pero de dia y por calles que parezcan muy seguras, miro para los dos lados antes de pasar las avenidas,

aunque el semaforo este rojo, llevo chaqueta aunque el dia este soleado, a veces si ha llovido mucho, prefiero no salir para que no se me embarren los zapatos, le cuento esto, sin saber si le daré risa o lástima, se lo cuento para explicarle que ayer robé su diario, creí haber perdido las llaves de mi casa y me asusté , entonces agarré su cuaderno por si necesitaba aprender a irme , a despegarme, pero ya las encontré , las llaves , no fui capaz de leer sus relatos, no sé si por miedo o por respeto, hoy mismo se lo haré llegar, escribí algo en su primera hoja en blanco, no me arranque , talvez usted me pueda llevar alguna parte.
capitulo 25: Sin darse cuenta se fueron separando

Tomas el Rey
El taller que hizo Manuel sobre cine le dio la posibilidad de conocer gente valiosa con la cual haría proyectos posteriores, de igual forma ocurriría con Montaño, el primer taller de teatro que hizo le abriría camino para realizar y llevar a la escena algunos de sus monólogos escritos el año anterior.
El tiempo comenzó una rápida carrera y se fue dilucidando para fortuna de ambos, entre tertulias en la casa del mago Roldan, fiestas con los amigos en el bar el Sasha y propuestas artísticas con los participantes a los talleres, esto les dio algo de seguridad en si mismos aunque económicamente seguian debatiendose entre la necesidad y la derrota.
Sin darse cuenta se fueron separando, mientras Montaño pasaba tiempo con Malena, Manuel andaba de tours por el país con sus amigos de farra, asi tuvo la oportunidad de ir a la costa, conocer algunas de las playas del Ecuador y parte de la zona selvatica, mientras Montaño cada vez se sumergia mas en el mundo del Teatro y se empezaba a interesarse por conocer el movimiento escenico del Ecuador.
Sin darse cuenta dejaron de verse dias enteros, a veces se topaban en el bar o en algun acto artistico que se desarrollara en la ciudad, incluso cambiaron de casa y por separado por que para ambos era bastante lejos el lugar donde vivia el Mago quien los fue dejando que encontraran sus propios mundo mientras el seguia entregado a sus personajes ficticios junto con su compañera y el incansable Glandula, su perro.
El grupo de farra de Manuel era visto como un grupo de gitanos modernos en una onda entre bohemios y compinches que de tanto andar juntos comenzaron a ser llamados como Los Babilonicos.
Jenit que un dia fue llamada con cariño por Montaño, la Mama Yuca, quedaria asi para siempre y ni las fronteras o el paso de los años le cambiaria ese apodo que llevaba por su capacidad de comprensión con cada uno de los personajes sin importar su pais; Ella era la lider de los Babilonicos y nada se hacia sin el consentimiento de la Suiza, pero a diferencia de otros liderazgos, el de ella era una cosa innata como lo era la aceptación de todos de que fuera la lider, Manuel era el que jalaba al farreo y Dana era el piso del grupo, la que siempre queria que todo mantuviera un orden, Montaño era el de los planes artisticos y lo mejor de dicho grupo era sin duda las reuniones en unas y otras casas, donde se comia de lo mejor y simpre las recetas venian de diferentes nacionalidades, los dos colombianos, siempre sorprendian por la exquisitez de sus recetas culinarias pues una de las habilidades que ambos compartian era precisamente el de saber mezclar los alimentos, un buen decorado y una admirable sazon aprendida del antaño de sus hogares costeños, quienes estuvieron con ellos en ese periodo, se fueron saboreando: El ajiaco santafereño, la bandeja paisa, el caldo de costilla para el guayabo, la changua con chocolate de los domingos, la sopa de pasta con queso y varias cosas mas provenientes de la tierra del sagrado corazon. Los demas no se quedaban atrás y con gran admiración y felicidad el gourmet se debatia entre quesos y ensaladas suizas, sopas alemanas, pastas italianas, carnes con preparacion holandesa sin desmeritar desde luego, toda la variedad de comida ecuatoriana, como el encebollado, encocado, llapingacho, el bolon verde, el aguado de gallina, los quimbolitos y el internacional Cuy, ademas de otras variedades.
En corto tiempo, ambos subieron de peso.
No faltaba sino la llegada de Ramiro el Chipote Bolaños para que se completara un ciclo que duraria varios meses.
Capitulo 24: Malena

Malena y Montaño
Malena era actriz recien graduada de uno de los grupos más importantes del Ecuador. Por su formacion obtenida en el mundo gracias a que su padre era embajador, hablaba cuatro lenguas y era suficientemente metodica y reflexiva como para encantar con su inteligencia y belleza a cualquier hombre que la conociera, a pesar de no ser demasiado social, era bastante simpatica y caiga con gracia entre la gente.
Tenia 28 años y vivia junto con su hermano musico en un apartamento repleto de libros y cosas del mundo, entre las que se destacaba un cuadro pintado en el siglo dieciocho y un tambor de cobre proveniente de la India, aun asi ninguno de los hermanos era opulento y para nada querian el estigma de ser encuadrados como jovenes aniñados.
Malena vivia la vida con la tranquilidad secreta de quien desea gozar los momentos, su grupo de amigas era bien particular pues cada una era brillante en lo suyo pero siempre se les notaba inseguras de si misma, a excepcion de Patricia, que bien atraia por su seguridad, su sonrisa y su cabellera desbordada, ella estaba casada con un intelectual italiano criado en el absurdo.
Para Montaño la compañía de Malena era perfecta y cuando menos se dio cuenta pasaba casi todo su tiempo con ella, dejando poco a poco la farra alocada de Manuel y mas bien encantado con las reuniones de vino y tertulia, a los que estaba acostumbrada ella, para Malena, Montaño era un juglar de esos que la vida le ha enseñado lo mejor, lo presentia demasiado perceptivo y lleno de una vitalidad sospechosa para un hombre que ha vivido lo que el, en sus andanzas, sin lugar a dudas, lo que mas encantaba a Malena de Montaño era su capacidad para soñar en un mundo donde los sueños solo son pasajes de la noche.
Fue tan intensa las reuniones de los dos y tantos los temas discutidos que el tiempo se paso por entre las rejas del olvido sin tocarlos siquiera, cuando se dieron cuenta que estaban mas ligados que lo habitual era ya tarde, pero para Montaño era demasiado triste el saber que su vida estaba enmarcada en el movimiento, mientras que Malena vivia la quietud de su mejores dias en Quito.
Capitulo 23: Tomas el Rey

Fiesta en el bar La Huaina
Los dos comenzaron a ver la ciudad de forma distinta y lograron hacerse a un grupo de buenos amigos con los que podían escaparse de sus melancolías bogotanas emborrachándolas en el Sasha: Bar de negros cotizones a donde iban todos los instructores de salsa del lugar donde trabajaba Montaño. Tomas era el rey de las mujeres del recinto, casi en su totalidad eran extranjeras buscando de alguna manera que ese negro de casi dos metros, las tomara entre sus brazos y les robara el aliento una noche loca, pero Tomas como los otros, era lo suficientemente bruto como para hacer algo bueno de su vida, mas que cumplirles a unas cuantas sus sueños.
Jenit y Dana, las amigas Suizas, se convirtieron en las compinches de farra de los colombianos y con ellas vino después Carola, una Alemana emprendedora que movía el trasero como cualquier mulata en celo y por ello se gano el apodo de “La Negra” curioso era oírlo decir pues Carola era lo suficientemente rubia como para no dejar dudas de que su apodo no era por su piel.
Las noches en Quito se iban rápidamente en bebetas largas, rumba y pasión de amigos reunidos con sus diferentes nostalgias, luego de Carola, Vinieron Mayuska y Tana las danesas que mas parecían reinas de belleza que estudiantes de pedagogía haciendo practicas, Alondra la suiza francesa y Carlitos el Haitiano con pinta de Chino, Marien, la suiza italiana y Patricio el Ecuatoriano sexi que de tanto andar con Manuel comenzó a querer ser como él, Roberto el vampirin de Loja y no hacia falta sino Ramiro el Chipote Bolaños que vendría después para completar el circulo, a este le habían puesto así por su impresionante parecido con el Chapulín Colorado el personaje mexicano creado por Roberto Bolaños y que tenia como arma un chipote chillón.
Montaño para entonces salía con Malena, a ella las andanzas de Montaño le parecían algo estrafalarias pero aun así ambos iniciaría una relación de seis meses, donde la comprensión de ambos fue total, Malena había nacido en Inglaterra pero criado desde siempre en el Ecuador, siendo más de aquí que del viejo mundo.
Manuel entre farra y farra intentaba organizar el taller de cine al que finalmente le acudieron cuatro personas y para entonces Montaño también hizo un taller de teatro con cinco personas del cual saldría como resultado su primera obra teatral hecha en el Ecuador y la que le abriría la puerta a otras experiencias. La ciudad se hacia para los dos mucho mas propia que al principio y a pesar de que su situación económica no mejoraba, se fueron acomodando a un estilo de vida que no distaba tanto del que llevaban en su ciudad Bogota.
Capitulo 22: Su ultima batalla como perdida

Mayuska y Tana
-Lo siento señor pero la oficina cierra a las seis y no ha llegado nada para usted.
Con estas palabras Montaño siente su ultima batalla como perdida y se sienta en un sofá de la misma oficina a ver a la señora que la atiende cerrar las ventanillas de atención.
“Es a veces dura la vida de quien debe hacerse a su propio camino” piensa y siente que las fuerzas lo van abandonando. Durante el día no ha comido mucho y en su bolsillo solo tiene una moneda de diez centavos de dólar que no le alcanza ni para una llamada. Lejos de su ciudad natal y lejos de la ciudad donde ahora vive, no puede evitar la melancolía cuando el día se va cayendo con su propia luz. Tantas veces ha tenido que batallar la vida de la misma forma, entre casualidades, riesgos, deseos de cumplir sueños y la necesidad inevitable de sentirse realmente vivo, porque la vida no es para él, hacer cosas que no son de su agrado, lo ha hecho antes y sabe que cumplir por obligación o necesidad un trabajo no gratificante, es morir en vida, en ese momento no se siente fortificado con las cosas que también ha hecho por amor y que han sido buenos trabajos para el, como los doce años que le dedico a la institución de niños y niñas al sur de la ciudad.
Llora un poco para desahogar su tristeza e intenta aclararse que hacer, el frió se lo toma por sorpresa y el hambre masculla el ultimo pedazo de algo que comió al medio día, cierra los ojos con fuerza y dice una de sus frases favoritas con la voz del pensamiento: “En este momento no creo en milagros, dependo de ellos, no me abandonen ahora”
Pero nada sucede durante quince minutos mas, solo el sonido de la señora que se escucha organizando su oficina, ella se ha asomado un par de veces para verlo ahí, abandonado a su suerte y con la sombra de la tristeza encima.
-¿Usted es Montaño Valencia?
-Sí señora
-Parece que alguien lo quiere mucho, recién le llego el envió
Montaño no puede evitar una carcajada acompañada de un dejo de dolor que sale de el como un suspiro.
El dinero es suficiente para regresar a Quito y comer algo antes.
Por esas cosas del destino Manuel había estado casi en los mismos lugares que Montaño ese mismo día, pero no se encontraron y Manuel había supuesto que Montaño ya estaba de regreso en Quito.
Tuvieron de que hablar durante la noche cuando se toparon en un bar de la Calama (la zona de bares) para tomarse un par de cervezas.
Capitulo 21: Un hotel de mala muerte

Ramiro el Chipote Bolaños
Al día siguiente de que soltaran a Manuel, y gracias a Malena, ambos visitan al mas alto mando militar en cuestión de cosas fronterizas, quien tenia en el cajón de su escritorio la solución para ambos: una extensión de tiempo, suficiente para ir a la frontera a sacar el pasado judicial. Después de esto, es Montaño el que decide irse en solitario, Manuel se queda un día mas para hacerle publicidad al taller sobre cine que desea hacer.
Cuando Montaño pasa por el mismo lugar donde detuvieron a Manuel, ocurre lo mismo, bajan a los Colombianos pero cuando se dan cuenta del sello y la firma colocada por el alto mandatario en el pasaporte de Montaño, deciden dejarlo pasar sin mayores problemas, Montaño ve como algunos de sus compatriotas se quedan y por lo contado por Manuel, sabe que no les espera una jornada fácil, no pude evitar sentir odio por las injusticias que van a vivir.
Cuando llega a Ipiales se da cuenta que ha cometido un grave error, los juzgados donde puede sacar el pasado, solo los abren en horarios de oficina de lunes a viernes, así que debe quedarse ahí hasta el lunes siguiente, pero su presupuesto no le alcanza para tantos días, se fortalece pensando que los problemas son para buscarles solución, así que decide buscar un hotel muy barato (casi de mala muerte) y un lugar donde comer que no sea costoso.
El viernes en la noche sale a caminar y a pensar en muchas cosas, luego regresa al hotel y ahí decide encerrarse a soñar en la oscuridad con los días mejores que aun le son esquivos.
El sábado se toma las fotos, paga en el banco pero la oficina solo la abren hasta el lunes.
El domingo se levanta mas tarde que de costumbre con la idea de ahorrarse lo del desayuno y come lo suficiente como para no sentir hambre en la noche, le parece triste su situación pero se lo toma como una batalla mas de su vida, como tantas otras de la misma especie.
Llega el lunes, en la mañana va por el certificado pero le han dicho mal el costo en el banco y debe volver a consignar el restante, ósea lo del transporte de regreso, no lo piensa dos veces y lo hace (primero un problema, después el otro, se dice así mismo) cuando ya tiene el pasado judicial, decide gastar los restos en un par de llamadas, una a su hermana y la otra a una amiga de esas que nunca lo dejan morir, entre Catalina y Karol, logra reunir lo de pasaje para regresar.
El día se hace largo, el dinero parece que no llegara a la oficina de envíos.
Capitulo 20: Jueves 20 de mayo

Alondra, Mayuska, Tana, y el Vampirin de Loja en el Bar Sasha
El lunes 17 de mayo, salio Manuel con rumbo a la frontera para solucionar lo del pasado judicial, el documento al que no le prestaron demasiada importancia cuando entraron por primera vez al Ecuador.
Llevaban diez dias de mas del vencimiento del permiso de un mes de estadia, habian ido a la embajada pero nadie les dio respuesta para solucionar lo de dicho documento, en el consulado tampoco y las autoridades ecuatorianas solo los instaron a volver a la frontera porque según ellos, solo ahí les daban extension de tiempo, y tambien podian solucionar lo del pasado judicial. Lo curioso es que el dia que Montaño fue a pedirlo vio como a todos los extranjeros les daban mas tiempo excepto a los colombianos.
Manuel decidio ir primero porque Montaño por las clases de salsa solo podia hasta un par de dias más.
Cuando el autobus donde viajaba Manuel cruzo Ibarra, una poblacion a dos horas de la frontera, la polica de carreteras paro el bus e hicieron descender a todos los Colombianos que ahí viajaban. Manuel les mostro el resto de sus documentos, le hablo del proyecto que estaba realizando con Montaño, pero nada valio, ni para él ni para ninguno de los que iban en el bus.
Lo dejarian libre de la carcel el jueves 20 de mayo a las tres de la tarde, luego de haber visto con sus propios ojos y vivido en carne propia, los horrores de un lugar abandonado a la injusticia donde los derechos humanos son solo un catalogo de articulos enmarcados en la pared de la oficina de un oficial de turno.
Capitulo 19: Diario de Montaño

Montaño escribiendo
“En que momento los colombianos nos volvimos una peste. No entiendo porque si existe la fama de que somos creativos, emprendedores etecetera cuando salimos del pais nos damos cuenta que no somos muy queridos en otros lugares y que llevamos el estigma de la guerra, del narcotrafico, de la guerrilla en la frente.
Estamos algo mas de un mes en Ecuador y no es un secreto que el ambiente alrededor nuestro es denso, la gente nos mira con cierta distancia por ser Colombianos y los noticieros hablan de una posible guerra en la frontera.
Hoy recien me entero de que Manuel esta preso en Ibarra, porque lo dejaron llamar. Detuvieron el bus solo para bajar a los colombianos,
Me siento atado y sino fuera por Malena que es hija de un embajador creo que la cosa no avanzaria.
Me siento mal con todo esto, no me parece justo y lo peor es que nuestro propio gobierno no hace mucho por mejorar la imagen del pais, las puertas que hemos tocado hasta ahora para conseguir trabajo se han cerrado por que somos colombianos y si nosotros que hacemos arte y tenemos la posibilidad de decir algo, nos sentimos asi, como sera con la gente que viene realmente a buscar una mejor forma de vida que la que le ofrece el pais, o la gente que tuvo que salir porque la violencia no los deja vivir tranquilamente.
Esperemos que a Manuel lo suelten pronto, me siento atado por no poder hacer nada, dependemos de las gestiones de Malena con la cancilleria.
Todas las personas de teatro nos apoyado, el Mago anda intentado algo tambien, y lo mismo los de Malayerba.
Que bonita la gente de teatro, el mundo deberia estar poblado de bufones y no de cafres que aprovechan el poder para pisotear los derechos del pueblo”
capitulo 18: Diario de Manuel

Manuel y Ramiro el Chipote Bolaños
“ Segundo dia en este lugar de mierda, aquí a la gente se le trata con desprecio total y repugnancia, como si no fueramos seres humanos, me parece increible que en pleno siglo veintiuno aun se vivan estas cosas: Hoy en la tarde estuve a punto de darme golpes con un negro esmeraldeño de mala calaña, el hijueputa queria que a la mala le diera mi chaqueta. Que mal, esta celda es muy pequeña para todos y ni pensar en ir al baño, no se puede entrar entre tanto excremento, bien pelicula esta mi situacion ahora….
Siento que necesito escribir esto para no olvidarlo despues (aunque creo que no lo voy a olvidar nunca) pero tengo tanto mal genio y me siento tan desilusionado…
Hoy nos dijeron que vendria el encargado a hablar con nosotros pero nunca aparecio.
Anoche para completar la imagen filmica de esto, las ratas entraban y salian de la celda buscando cualquier cosa para comerse, pobre señora se nota que esta sufriendo mucho, pero a quien se le ocurre pensar que ella sea capaz de hace ralgo malo, tenerla aquí solo porque se paso unos dias, que inhumanos esos policias cabrones, como es que van parando los buses que van a la frontera y hacen bajar a los colombianos que regresan con la excusa de que tienen que comprobar que no tengan delitos con la ley y lo van metiendo en estas celdas con los peores hampones, que trato tan injusto solo por ser colombianos ¿no tiene sentido que si uno quiere regresar para solucionar sus papeles y estar legar o como le paso a la señora, que ya va de regreso despues de ir a visitar a un familiar lo metan a la carcel para comprobar si no es un guerrillero o un tipo de mala calaña, no puede ser que esta sea la forma de comprobar si lo es o no, metiendo a la gente bien al lado de lo peor y en lugares como estos….
Los de la otra celda nos gritan cosas horribles, cosas como: Colombianos hijueputas los vamos a violar, los vamos a coger a patadas, hoy nos toco andar juntos a todos los catorce que estamos aquí y cuidarnos para que los que estan cumpliendo penas no lastimaran a ninguno, la pobre señora no dejo de llorar nunca, mierda podria ser mi mama, que cabrones, ¿dónde estan los derechos humanos de la gente? ¿Quien hace algo por este tipo de injusticias? Ni siquiera entre ellos mismos se respetan, esta mañana al mas debil de los condenados lo cogieron a golpes por pura diversion, el tipo coge un tarro y lo llena de mierda y amenaza que el que lo golpee otra vez se lo va a echar encima, ufff esto es mucho para mi que incluso siento que he vivido algunas cosas que otros no, voy a intentar dormir pero no creo vaya poder hacerlo, no hay espacio.
capitulo 17: La vida se construye con esfuerzo

Montaño en Casa Malayerba
Mientras Montaño vivia de las clases de salsa que daba para los extranjeros en la escuela de baile, Manuel sé debatia en las calles con sus vitrales como un guerrero al cual la vida le reclamaba tezon para seguir adelante, no dejaba de llover por esos dias y eso confundia el espiritu de Manuel volviendolo un andante triste, apenas podia de vez en cuando darse el gusto de unos cuantos cigarros y un café para no desfallecer en la fe de que habia tomado la mejor decision de su vida, dejando atrás a su familia, su novia, sus amigos y sus sueños frustrados, porque en un pais como Colombia los sueños parecen condenados a la utopia macondiana de que alguna vez seran.
De tanto andar se le rompieron los zapatos pero eso no lo detuvo, le robaron en un descuido la chaqueta y le malpagaron una docena de frasquitos, -“ uff, la vida se hace con esfuerzo” penso una tarde cuando ya el sol dejaba de existir.
Su primer grupo de amigos fue una bandada de artesanos que le permitieron parcharse con ellos y enseñarle como era la movida en las calles, Manuel tenia en claro que eso no era lo que el queria pero por ahora no tenia mas alternativa que seguir ese rumbo, mientras en su cabeza corrian kilometros de pelicula alimentados por su imaginacion incesante de cineasta.
En las noches se topaban con Montaño para tomar algo, al que mejor le fuera invitaba al otro la cerveza y entre ambos se hacian los locos con sus melancolias para que no se comenzaran a desalentar que quizas era lo mas facil en ese tiempo.
Manuel aprendio el arte de la parla como nunca antes: “los vitrales para el amor, el desamor, la velita, el deseo en la botella” su carisma de Costeño le arrancaba sonrisas a las personas que iban a visitarlo para comprarle unos cuantos.
Ya habian cumplido un mes de estadia en Quito, el permiso de entrada se les extingio y no se dieron cuenta sino unos dias despues y cuando quisieron ir a refrendarlo les pidieron el pasado judicial que habian dejado pasar por descuido, al no tenerlo los obligaba a ir a la frontera,
Manuel estaba a punto de vivir la experiencia mas dificil de su vida
capitulo 16: Jenit Chulca y Dana Kunsler

Carola la Alemana
Jenit Chulca nacio en Zurich veintiseis años atrás.
Le encantaba andar en bicicleta por los alrededores del lago que quedaba cerca de su casa, mientras gritaba canciones que luego la hacian morirse de la risa. Cuando estaba sin nada que hacer mas que ver como el dia pasaba, comia papas ralladas con carne, frutas y queso Tilsiter.
Siendo la segunda de cuatro mujeres aprendio desde muy niña a ser descomplicada e independiente, lo unico de lo cual dependio casi hasta el mismo dia en que tomo el avion con rumbo al Ecuador, fue de la ensalada de lechuga con camarones que preparaba su mama por lo menos una vez a la semana, para Jenit este acto era una especie de cofradia con su madre.
Lo que mas llamaba la atencion al verla de primera vez, era el encadelillado laurel de sus ojos vivos y la profundidad oscura de sus cabellos enramados, siempre que conocia a alguien sonreia porque ella decia que la sonrisa era la puerta de confianza para el nuevo amigo.
Los sabados y domingos no perdonaba rumba en el Abart con su grupo mas cercano y en invierno no habia poder humano que la levantara de la cama.
Llego a Quito el 1 de enero del 2004 luego de haber recibido dos años diferentes en el transcurso de su viaje por avion. Apenas descendio de el, decidio ir a Otavalo porque en su libro de viajera, era el sitio recomendado para quienes recien llegaban a Ecuador, con el tiempo ella se fue sumergiendo en la profundidad urbana de la capital, donde se haria de amigos que el dia de su regreso a Suiza lloraria en grupo y por separado.
Dana Kunsler, al igual que Jenit, habia nacido en Zurich, pero no fue sino en Quito donde una vez de parranda sé conocerian.
Ella ahora tenia 29 años y de principio se mostraba como una mujer introvertida y seria, pero no era mas que conocerla para darse cuenta que era todo lo contrario.
De grande le gustaba meter las manos en la tierra cuando iba al campo, oler flores extrañas y sembrar arboles por cantidades mayores, su lugar favorito en su ciudad de nacimiento se llamaba Labor, una fabrica vieja adornada con sillones coloniales y mesas de madera fina, donde colocaban musica Crossover.
La unia con Juliet el gusto por las papas, de todas las formas y tamaños, no fue sino descubrir el mercado de Santa Clara en Quito y desde entonces sé daria sendos banquetes de papa Chola, papa amarilla y papa roja, mezclado con cremas y salsas francesas aprendidas años atrás de un amigo suyo.
Otra de su fascinaciones era los chocolates Linnot y Frey, preferia los Frey por que eran mas baratos que los otros.
Sus hermanas de 30 y 26 años la acompañaban muy de vez en cuando a mirar caballos, ellas no entendian del todo su fascinacion por dichos animales, para Dana no habia acto más magico que llevar de la cuerda a un caballo por el bosque y muchos de ellos ahora guardaban sus más intimos secretos.
Dana era rubia de nacimiento, piel dorada y trasero de negra que para nada pasaba desapercibido. Su suavidad femenina era casi un poema que solo daba a pocas personas por considerarlo un tesoro propio.
Llego a Quito el 7 de febrero, se instalo en un hostal cercano a la veintimilla y 6 de diciembre, poso su rostro en la ventana y se dijo: “Aquí estoy ¿qué hago ahora? Dana no esta acostumbrada a viajar y mucho menos a aventurar. Habia tomado la desicion y ahora, ya muy lejos de su casa se sorprendia de haberlo hecho y se sentia sola.
Pero el diez de diciembre del 2004 cuando su avion la llevaria de retorno a su pais, habia hecho tan buenos amigos que ellos en conjunto no dejarian de suspirarla con un dejo de melancolia que les duraria por mucho tiempo.
Jenit, se convertiria un dia, por culpa de Montaño en La Mama Yuca, un apodo que le iba por su capacidad de organizar y liderar con el calor propio de las madres.
Dana seria para siempre Dana la cola de pato, aunque ella no lo supo nunca porque bien no le hubiera caido el apodo puesto por Manuel.
Montaño a punto de darles su primera clase de salsa, no penso nunca que estaria ligado a ellas para toda la vida por el lazo irrompible de la amistad profunda, asi era la vida, asi era la historia.
Capitulo 15: Diario de Montaño

Jenit y Dana
(Tomado de su diario original de viaje)
“Un verdadero revolucionario es aquel que deja las comodidades y sus quehaceres de vida para irse a hacer revolución a otros lugares” escribiría el Che Guevara alguna vez.
Yo me pregunto ¿qué es irse a hacer revolución a otros lugares y que tipo de revolución se puede hacer cuando uno se va?
Atrás queda la familia, los amigos, esos amores que son inolvidables, los conflictos del país y las pequeñas tragedias de cada día, así como las satisfacciones de lo cumplido y lo logrado, dejamos de lado la rutina para asumir los riesgos de colocarse el morral e ir hacia delante, a conocer otras personas, otros paisajes, vivir otras situaciones para la vida.
La vida… ¿qué es la vida?
¿En que nos convertimos cuando tenemos que cumplir un horario, vender nuestro tiempo no por gusto sino por necesidad? A sabiendas de que el mundo es grande y más allá de la frontera existen otras culturas…
¿Fronteras? Porque las fronteras existen? ¿Para que se las inventaron? Siento que parte de mi misión es borrar la línea divisoria con mis pies caminantes y hacerme a la idea que todo es un solo lugar, que América Latina es un solo país mestizo y una nación asequible…
Hace rato me convertí en un andariego, parece que ya no puedo estar en un solo lugar, no me importa si como ahora mi vida se complica, por no tener dinero suficiente para poder caminar.
Y no me importa no tenerlo, la pobreza de mis bolsillos no puede detener la riqueza de mis sueños que son los que me permiten viajar
Hoy he caminado la ciudad con menos de un dólar, con la satisfacción de sentir que los retos cumplidos son posibles siempre y cuando uno crea en ellos y este dispuesto a irse como buen revolucionario, dejando atrás las comodidades.
Creo que al final de cuentas termine respondiéndome lo que me estaba preguntando al principio.
Mañana tengo que darles clases a dos suizas, una se llama Dana y la otra Jenit, son como buena onda las dos…





