De polillas
De pequeña, siempre las llamaba mariposas, para mi no había diferencia entre ellas, todas volaban, libaban para comer y tenían bonitas formas…Pero para los demás, no son lo mismo y parece estar bien claro, las unas elegantes y coloridas, seres del sol que revolotean de flor en flor; las otras de apagados tonos y de vuelo nocturno, rechonchas, que acaban sus días quemando las alas en la luz de las bombillas.
Así que, aquí me hayo, con las alas chamuscadas y dispuesta a estrellar mi vuelo kamikaze contra el resplandor de otra lámpara.





