De toros
En una dehesa camino de Navacerrada había un grupo de toros bravos. Por despiste del ganadero, una de las veces que el ganado fue a abrevar, se coló en la manada un toro manso de una partida contigua. El resto, al descubrirle arremetieron contra él una y otra vez hasta que el ganadero lloró la pérdida del astado.
Desde entonces, de cuando en cuando, en la dehesa, se oyen entrechocar de pitones y el ganado aparece al otro día golpeado y maltrecho. Y es que, los toros bravos embisten uno contra otro sólo para recordar lo que les puede pasar de llegar a ser, algún día, toros mansos.
Desde entonces, de cuando en cuando, en la dehesa, se oyen entrechocar de pitones y el ganado aparece al otro día golpeado y maltrecho. Y es que, los toros bravos embisten uno contra otro sólo para recordar lo que les puede pasar de llegar a ser, algún día, toros mansos.





