¿Realidad o ficción?
A veces es como te sientes a veces... y es que hay ocasiones en que la realidad supera cualquier clase de ficción. ¿Es verdad o lo he imaginado? ¿Voy a despertar de un momento a otro? Juraría que esto ya lo he leído yo en algún sitio, ¡y con otro protagonista además!
Bueno, pues aquí tenemos un buen ejemplo, pero dentro del mundo artístico. No sé si habréis tenido ocasión de contemplar alguna de las obras de este hombre, Ron Mueck, pero he de decir que son impresionantes, tanto por tamaño (son obras descomunales) como por impacto visual.
Como en muchos otros casos, Mueck llegó a la escultura por casualidad, pasando del plano de los efectos especiales y el trabajo con marionetas y títeres (participó en Los Muppets, Barrio Sésamo y en la película Dentro del laberinto entre otras), a salas de exposiciones de alto copete (véase National Gallery).
Obras de Ron Mueck
Pinocchio (una de mis favoritas...)

Bueno, pues aquí tenemos un buen ejemplo, pero dentro del mundo artístico. No sé si habréis tenido ocasión de contemplar alguna de las obras de este hombre, Ron Mueck, pero he de decir que son impresionantes, tanto por tamaño (son obras descomunales) como por impacto visual.
Como en muchos otros casos, Mueck llegó a la escultura por casualidad, pasando del plano de los efectos especiales y el trabajo con marionetas y títeres (participó en Los Muppets, Barrio Sésamo y en la película Dentro del laberinto entre otras), a salas de exposiciones de alto copete (véase National Gallery).
Obras de Ron Mueck
Pinocchio (una de mis favoritas...)

De rosales
Un día le regalaron una rosa, una rosa sin rosal plantada en un tiesto. Al abrir la puerta de su casa se lo encontró encima de su felpudo. No venía envuelta, ni empaquetada, tan sólo tenía una nota atada al tallo que decía: "Aliméntala".Así pasaron los días y regaba su rosa, y abonaba su rosa, le cambió varias veces la maceta, pero ella seguía sin dar ni una sola hoja. Intento ponerle música, recitarle a Neruda, bañarla con la luz de la luna... y aún así, nada, cada día se levantaba contemplando sólo eso, una rosa sin rosal plantada en un tiesto.
La regaba con agua de manantial, le buscó el compost más enriquecido y, aunque era cierto que no sufría ninguna mejoría en su aspecto, la rosa tampoco se marchitaba, sino que permanecía erguida sobre su tallo.
Tras unos meses de intentos infructuosos por lograr sacar nuevos brotes en su rosa, el hombre se cansó. Juzgo inútil perder su tiempo y energía en algo que no conseguía, lograr un rosal frondoso y plagado de flores, como los de los balcones vecinos.
Y la rosa se fué encogiendo, por cada día que pasaba sin que la regara o cantara, su tallo más pequeño se iba haciendo. Poco a poco su rosa se consumió y se fue deshaciendo, hasta que sólo quedó de ella un pequeño capullo reseco.
A veces me pregunto cuántas rosas habré perdido por no ser rosales. Lo único que tenía que hacer era: "Alimentarlas".
PD. La fotografía pertence a un genio de la imagen, Chema Madoz. Os animo a conocer mucho más sobre él, merece la pena.
La hora del baño
Ya de vuelta, dejo por aquí un simpático corto protagonizado por un genial monstruito azul y su mascota. Atención al espejo.
El autor es Carlos Fernández Puértola
¡¡Cómo echo de menos a mi perro!! :)
PD. Solventados los problemas de carga (no había subido todo el vídeo... perdón, soy un desastre) ahora hay una versión menos pesada, ¡y funciona y todo!
El autor es Carlos Fernández Puértola
¡¡Cómo echo de menos a mi perro!! :)
PD. Solventados los problemas de carga (no había subido todo el vídeo... perdón, soy un desastre) ahora hay una versión menos pesada, ¡y funciona y todo!





