Federico, ese hombre
Federico es nuestro conserje. Yo le definiría como “érase un hombre a un bigote pegado.” Para mí que eso le impide sonreír. O eso, o es que tiene una úlcera de estómago del tamaño de un membrillo. Sea como fuere, a él tengo que recurrir si quiero fotocopias, con lo que se puede deducir que tengo que tratar con él a menudo. Me tiemblan las piernas cuando me acerco a su garito, incluso ahora se me ponen los pelos como escarpias al recordarlo. ¡Qué carácter! Parece un bulldog con pulgas. Intentaré reproducir aquí alguna de las conversaciones típicas:
-Hola, buenos días, Federico. Mira, si tienes un momento...
-No –no levanta la vista del periódico, su prioridad- no puede ser.
-Bueno es que...
-Que no te las hago ahora, que la máquina no tiene tóner.
-No, si no tengo prisa, tú cuando puedas a lo largo...
-Pues no puedo –no, si eso ya se ve, que parece que te vayan a nombrar analista político en cualquier momento-, así que tendrán que esperar.
-Bueno, pero te las puedo...
-Déjalas ahí, y ponme bien claro cuantas copias quieres, que nunca me lo dejas bien anotado.
-¿Te parece bien esta nota amarilla que sujeto con un clip y donde escribo en mayúsculas con rotulador negro que quiero 50?
-Bueno, vale, pero sólo por una cara, que las de dos caras son muy complicadas.
-Vale, muchas gracias, muy amable -¡ni que le hubiera pedido un retrato al carboncillo!
Con el rabo entre las piernas, me alejo. Federico 1, yo 0. Otro partido en casa que pierdo. No os lo creeréis, pero he llegado a pagarme las copias yo, en una tienda de la calle, por no tratar con él. ¡Qué hombre! Que vio su mujer en él, es un gran misterio.
PD: Tengo la negra. Hoy fui, de nuevo, a pedirle fotocopias. Y no se me ocurre otra cosa que decirle: “Hoy, Federico, cuando te aburras, me haces 30 co...” Me callé, porque me interrumpió diciendo: “Oye, que yo no me aburro, yo trabajo. ¿O tú te aburres cuando vienes al instituto? ¿A qué no? Claro, porque trabajas. Pues yo, también, trabajo, ¿de acuerdo?” Se me heló la sonrisa en la cara ¡Craso error, qué imprudencia! Insinuar que Federico no trabaja, ¿a quién se le ocurre? No si es que yo solita me lo he buscado. Federico 2, yo 0.
-Hola, buenos días, Federico. Mira, si tienes un momento...
-No –no levanta la vista del periódico, su prioridad- no puede ser.
-Bueno es que...
-Que no te las hago ahora, que la máquina no tiene tóner.
-No, si no tengo prisa, tú cuando puedas a lo largo...
-Pues no puedo –no, si eso ya se ve, que parece que te vayan a nombrar analista político en cualquier momento-, así que tendrán que esperar.
-Bueno, pero te las puedo...
-Déjalas ahí, y ponme bien claro cuantas copias quieres, que nunca me lo dejas bien anotado.
-¿Te parece bien esta nota amarilla que sujeto con un clip y donde escribo en mayúsculas con rotulador negro que quiero 50?
-Bueno, vale, pero sólo por una cara, que las de dos caras son muy complicadas.
-Vale, muchas gracias, muy amable -¡ni que le hubiera pedido un retrato al carboncillo!
Con el rabo entre las piernas, me alejo. Federico 1, yo 0. Otro partido en casa que pierdo. No os lo creeréis, pero he llegado a pagarme las copias yo, en una tienda de la calle, por no tratar con él. ¡Qué hombre! Que vio su mujer en él, es un gran misterio.
PD: Tengo la negra. Hoy fui, de nuevo, a pedirle fotocopias. Y no se me ocurre otra cosa que decirle: “Hoy, Federico, cuando te aburras, me haces 30 co...” Me callé, porque me interrumpió diciendo: “Oye, que yo no me aburro, yo trabajo. ¿O tú te aburres cuando vienes al instituto? ¿A qué no? Claro, porque trabajas. Pues yo, también, trabajo, ¿de acuerdo?” Se me heló la sonrisa en la cara ¡Craso error, qué imprudencia! Insinuar que Federico no trabaja, ¿a quién se le ocurre? No si es que yo solita me lo he buscado. Federico 2, yo 0.
Comentario:
En mi centro también hubo un "Federico" sin bigote. Pero no es tu mismo centro porque en los partidos profes-alumnos siempre somos mayoría las féminas en el equipo de profes. Y la de inglés no jugaba. Recuerdo uno en concre... bueno, ese mejor lo pongo en los comentarios del partido.
Pero oye, que clavaos, eh? Debe ser que aprenden lo mismo en la escuela de Bedeles. (conste que yo tenía enchufe y a mí me hacía siempre las fotocopias) ;-)
Pero oye, que clavaos, eh? Debe ser que aprenden lo mismo en la escuela de Bedeles. (conste que yo tenía enchufe y a mí me hacía siempre las fotocopias) ;-)
Comentario:
El caso de Federico me suena familiar, pero sin bigote. Yo or lo menos tengo una alternativa y muy buena
Comentario:
Hola nuevo por aquí. Intenta empatar para llegar a la prórroga con tu conserje :p





