The Way We Were
Ayer, en el transcurso de una clase con los de 1º de Bachillerato que estaba resultando demasiado caótica, un alumno socarrón y guasón a partes iguales me espetó, sonrisa ladeada en boca, la pregunta del millón:
-Pero tú ¿qué haces aquí? ¿Por qué te hiciste profe?
No me sorprendió la pregunta, la verdad, pues no es la primera vez que me la formulan. De hecho, con la ironía que me caracteriza, suelo responder con un “es que para la Legión Extranjera pedían francés” o “el circo de Ángel Cristo ya tenía cubierta la plaza de domador de leones”, etc. Os habréis dado cuenta de que busco siempre la sonrisa cómplice y el “buen rollito”, pero algo pasó en ese instante que me dejó a mitad de frase. Entonces, en un arranque de sinceridad más propio de programa del corazón que de clase de inglés, dije sin mucha energía:
-Sí, eso digo yo, ¡qué porras hago aquí!
“Porras”, dije “porras” ¡Dios, no se puede ser más ñoña! Ni siquiera tuve el arranque de recurrir al taco genital, tan a mano siempre y tan español él. Y es que una, aparentemente inocente, pregunta como esa encierra una bomba de relojería. No sé, a veces me siento como artificiero en campo minado cuando entro en la clase y no veo más que minas que intento evitar y, en algunos casos, desactivar. Pero no siempre tengo el pulso templado para desarmar todas los artefactos y algunos, y éste fue el caso, los piso y los dejo explotar. Resultado de la deflagración: 10 alumnos sorprendidos y una profe contando una vida que a nadie interesa.
-Pues, sí, porque yo tenía que haber sido actriz o algo así. De hecho, creo que tengo un sentido del humor muy a lo Lina Morgan que ahora habría que resucitar. Claro está que, cuando yo tenía vuestra edad, nunca pensé en ser profesora, por supuesto, yo aspiraba a una profesión de relumbrón y bla, bla, bla.
Una de esas alumnas que de vez en cuando una se encuentra, de las que no paran de tomar apuntes y de las que prestan atención con interés de entomólogo, levantó la cabeza del libro y se dirigió a mi con ceño fruncido:
-Pero, eso ¿en que parte del libro está? –creo que su mundo académico se acababa de derrumbar con esta manía mía de saltarme el protocolo- ¿va a entrar en el examen?
-No, hija, no -y aquí decidí prolongar la gracia-, es que tenía ganas de sincerarme y me pareció que éste era el momento. ¿Te importa si te cuento cómo decidí estudiar filología? Es que no tengo marido, mi madre está lejos, el psicólogo resulta caro...
A estas alturas de la clase, los demás alumnos habían decidido ignorarme, no les culpo por ello, y, para pánico de la alumna perfecta, yo me sentaba a su lado dispuesta a amargarle el día con mis cuitas. Fueron sólo unos segundos, pero creo que se le hicieron eternos. Me separé de ella con una sonrisa y aclarándole que era todo una broma, pero ahora me mira con desconfianza.
Debo ser la única persona en el mundo que, cuando le preguntan “¿cómo estás?”, ¡va y lo cuenta!
-Pero tú ¿qué haces aquí? ¿Por qué te hiciste profe?
No me sorprendió la pregunta, la verdad, pues no es la primera vez que me la formulan. De hecho, con la ironía que me caracteriza, suelo responder con un “es que para la Legión Extranjera pedían francés” o “el circo de Ángel Cristo ya tenía cubierta la plaza de domador de leones”, etc. Os habréis dado cuenta de que busco siempre la sonrisa cómplice y el “buen rollito”, pero algo pasó en ese instante que me dejó a mitad de frase. Entonces, en un arranque de sinceridad más propio de programa del corazón que de clase de inglés, dije sin mucha energía:
-Sí, eso digo yo, ¡qué porras hago aquí!
“Porras”, dije “porras” ¡Dios, no se puede ser más ñoña! Ni siquiera tuve el arranque de recurrir al taco genital, tan a mano siempre y tan español él. Y es que una, aparentemente inocente, pregunta como esa encierra una bomba de relojería. No sé, a veces me siento como artificiero en campo minado cuando entro en la clase y no veo más que minas que intento evitar y, en algunos casos, desactivar. Pero no siempre tengo el pulso templado para desarmar todas los artefactos y algunos, y éste fue el caso, los piso y los dejo explotar. Resultado de la deflagración: 10 alumnos sorprendidos y una profe contando una vida que a nadie interesa.
-Pues, sí, porque yo tenía que haber sido actriz o algo así. De hecho, creo que tengo un sentido del humor muy a lo Lina Morgan que ahora habría que resucitar. Claro está que, cuando yo tenía vuestra edad, nunca pensé en ser profesora, por supuesto, yo aspiraba a una profesión de relumbrón y bla, bla, bla.
Una de esas alumnas que de vez en cuando una se encuentra, de las que no paran de tomar apuntes y de las que prestan atención con interés de entomólogo, levantó la cabeza del libro y se dirigió a mi con ceño fruncido:
-Pero, eso ¿en que parte del libro está? –creo que su mundo académico se acababa de derrumbar con esta manía mía de saltarme el protocolo- ¿va a entrar en el examen?
-No, hija, no -y aquí decidí prolongar la gracia-, es que tenía ganas de sincerarme y me pareció que éste era el momento. ¿Te importa si te cuento cómo decidí estudiar filología? Es que no tengo marido, mi madre está lejos, el psicólogo resulta caro...
A estas alturas de la clase, los demás alumnos habían decidido ignorarme, no les culpo por ello, y, para pánico de la alumna perfecta, yo me sentaba a su lado dispuesta a amargarle el día con mis cuitas. Fueron sólo unos segundos, pero creo que se le hicieron eternos. Me separé de ella con una sonrisa y aclarándole que era todo una broma, pero ahora me mira con desconfianza.
Debo ser la única persona en el mundo que, cuando le preguntan “¿cómo estás?”, ¡va y lo cuenta!
Comentario:
creo q es un post genial, y tambien creo q... vamos q seguro q esto o algo parecido le ha pasado a muxa gente en su carrera, el saltarse un pokito el protocolo y decir... q porras, kiero contar algo mio x una vez. Enhorabuena, tu blog me parece genial, lo descubrí hace 2 días pero pienso seguir mirandolo
Comentario:
creo q es un post genial, y tambien creo q... vamos q seguro q esto o algo parecido le ha pasado a muxa gente en su carrera, el saltarse un pokito el protocolo y decir... q porras, kiero contar algo mio x una vez. Enhorabuena, tu blog me parece genial, lo descubrí hace 2 días pero pienso seguir mirandolo
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Muy bueno el post, te compadezco en eso de bregar con adolescentes. Son agotadores! Y ánimo con eso tan maravilloso de enseñar. Besitos.
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Un macarrilla es pesado pero tiene su punto de reto que lo hace interesante pero una alumna-perfecta...
Sólo hay dos cosas peores que eso:
1- Más alumnas perfectas juntas.
2- Profes pro-alumnas perfectas.
(O alumnos)
Sólo hay dos cosas peores que eso:
1- Más alumnas perfectas juntas.
2- Profes pro-alumnas perfectas.
(O alumnos)
Comentario:
Jjejejejjeje, que bueno lo de la "alumna perfecta", jajjajajjaja, que me parto xD , me recuerda a alguien... o_O (vale,me recuerda a mí misma ¬_¬ ...en su tiempo fui de esas :D aunque siempre queda la esencia :P) Muy bueno el "post"(Se dice así ¿no?) :P
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Yo creo que, pasados unos años y con la vocación ya no tan encendida, quedan los argumentos que te dará cualquier persona que no trabaja en la enseñanza: el sueldo no es para tirar cohetes pero es un sueldo todos los meses, y las vacaciones te permiten olvidarte de que en septiembre tienes que volver a ver a las fieras. Y, como tú misma demuestras en tu blog, en realidad te gusta y a veces te lo pasas bien en clase, ¡que no todo el mundo puede decir lo mismo de su trabajo!
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Y digo yo, ¿que seria de todos nosotros si no hubieramos tenido profes que algn dia nos hayan contado sus vidas? por lo menos eso nos ayudó a decidir que de mayores podiamos pensar en serlo todo, menos profes :))))
Saludos
Muy buen Blog...
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No eres la unica, conocí a una profe de economía (en la nueva fp de ciclos) que hacia lo que tu. Contarnos su vida y sacar la misma ironia fina que tu. Os llevariais bien
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jajajajaja,
me ha parecido super gracioso este post, aunque tus alumnos no se lo que pensaran. Por cierto, lo del circo de angel cristo me lo apunto.
me ha parecido super gracioso este post, aunque tus alumnos no se lo que pensaran. Por cierto, lo del circo de angel cristo me lo apunto.
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JA!! No es verdad, yo también suelo ser de las gilipollas que lo suelta... y mira que suele ser una pregunta comodín para quedar bien, pero que no hay manera!!
A nosotros la profe de ingés nos daba consejos para aprobar exámenes (tomar un sol y sombra antes, incluso antes de hacer el práctico de conducir!! XDDD)
A nosotros la profe de ingés nos daba consejos para aprobar exámenes (tomar un sol y sombra antes, incluso antes de hacer el práctico de conducir!! XDDD)





