Un horizonte muy lejano
Y empiezo mi serie de títulos de películas. Resulta que, ¡oh misterios del Ministerio de Educación!, después de 10 años, 10, en expectativa de destino, me han dado por fin una plaza definitiva, mía propia, a place to call my own, en cursis palabras peliculeras. ¡Maldita la hora, que me mandan al destierro! Yo que estaba tan agustito cerquita de mi casa (y de la comida de mami, para que os voy a engañar), me tengo que desplazar a un bonito pueblo de m*****, donde Cristo perdió el mechero, de unos 1.200 habitantes... en fiestas. Cuando se me hubo pasado el susto (es decir, a primeros de septiembre, después de todo un verano de exabruptos y maldiciones) me acerqué a conocer el bello lugar. Llegué por una carretera polvorienta, a las 5 de la tarde, en pleno sopor y en plena siesta. Ni un alma por la calle, solo bolas de paja arrastradas por el aire cargado. Sacudiéndome el polvo del gabán, descabalgué de mi montura y me dirigí al saloon...
Bueno, vaaaaaaaaaaaaaaaaale, me he dejado llevar por mi calenturienta imaginación peliculera. Estaba muy tranquilo, sí, porque hacía calor, pero al rato, cuando bajó un poco el sol, empezaron a tomar la calle las fuerzas vivas del lugar: la tercera edad y madres con niños. Reunidos todos en la plaza del pueblo, formaban una bonita estampa, allí junto a la iglesia y a la droguería-supermercado-bar-farmacia. ¡Yo me quiero ir a mi casaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Buaaaaaaaaaaa!
Llevo ya mejor la situación ahora, más que nada porque ya me he incorporado al trabajo y la rutina es lo que tiene, que es rutinaria y, por ello, confortable. El centro es peculiar por lo pequeño y el pueblo es peculiar por lo aburrido. Lo que yo os decía, me voy a dedicar al yoga y a hacer introspección. Me voy a conocer a mi misma más que la madre que me parió, con todos los respetos a mi santa madre, que guisa tan bien.
Bueno, vaaaaaaaaaaaaaaaaale, me he dejado llevar por mi calenturienta imaginación peliculera. Estaba muy tranquilo, sí, porque hacía calor, pero al rato, cuando bajó un poco el sol, empezaron a tomar la calle las fuerzas vivas del lugar: la tercera edad y madres con niños. Reunidos todos en la plaza del pueblo, formaban una bonita estampa, allí junto a la iglesia y a la droguería-supermercado-bar-farmacia. ¡Yo me quiero ir a mi casaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Buaaaaaaaaaaa!
Llevo ya mejor la situación ahora, más que nada porque ya me he incorporado al trabajo y la rutina es lo que tiene, que es rutinaria y, por ello, confortable. El centro es peculiar por lo pequeño y el pueblo es peculiar por lo aburrido. Lo que yo os decía, me voy a dedicar al yoga y a hacer introspección. Me voy a conocer a mi misma más que la madre que me parió, con todos los respetos a mi santa madre, que guisa tan bien.
Comentario:
Hey, profeeeeeeeeeeeeee!!!!
Comentario:
Ánimo, seguro que al final el pueblo de m***** te acaba gustando, piensa en el relax que te dará ;)
Comentario:
Otia, que putada/marranada/malapata/horror/pesadilla
pero mira, nunca se sabe... Saludos transatlanticos
pero mira, nunca se sabe... Saludos transatlanticos
Comentario:
Animo, ya veras como pronto empiezas a encontrar que por fin tienes tiempo para ti, para hacer lo que quieras, y aunque al principio cueste por estar sola, acabarás descubriendo que la vid es mucho mas facil alli, sin prisas ni agobios...
Y lo que es mejor, cuando vuelvas a vivir a una ciudad, lo echaras de menos...
Y lo que es mejor, cuando vuelvas a vivir a una ciudad, lo echaras de menos...
Comentario:
Animo chavala, que al menos te han dejado la conexión al ordenata como desahogo
Comentario:
Es lo que tiene que te manden a sitios lejanos a trabajar. Conozco gente que le ha pasado yal final les a acabado gustando, han leído muchos libros, se han puesto cachas en el gimnasio, han echado de menos a los suyos, se han aficionado al messenger y se han y nos hemos gastado mucho en telefono.
En fin,, nos mantendremos encontacto paraque no te aburras tanto
En fin,, nos mantendremos encontacto paraque no te aburras tanto





