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Quién me mandaría meterme a profe
El que sabe, sabe, y el que no, enseña
Acerca de
Sí, sí, soy profesora de verdad. Y de inglés. Esto es todo lo que necesitáis saber... de momento. ¡Ah! Y que todo parecido con la realidad es deliberado, cierto y verdadero, aunque reconozco un gusto, a veces excesivo, por la hipérbole. Para evitarme demandas judiciales, eso sí, he cambiado nombres y referencias demasiado personales. Y si alguien se siente aludido, mejor, es el primer paso para la fama mediática. "Que hablen de uno, aunque sea mal," decía alguien.
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Esto se acaba (II)
Llevo un tiempo aplazando la reflexión que me prometí hacer sobre esto de la autoridad, el respeto y otras mandangas. Y ahora tampoco tengo ganas. Además, acabo de entregar las notas... con unas orejas verdes de Shrek puestas en la cabeza. Bueno, es que en Navidades entregué las calificaciones con un gorro de Papa Noel puesto y ahora tenía que buscar algo que estuviera a la altura. Ha sido un gran espectáculo, éxito rotundo de crítica y público. Mis compañeros me han aplaudido al salir de la sala de profesores, y los alumnos se han partido de la risa al verme llegar. Y yo también me lo he pasado bien, para que os voy a engañar. No sabría explicar por qué lo hago, pero lo hago. ¿Es raro que una intente divertirse –o, por lo menos, no aburrirse– en su trabajo? Por la cara que ponen algunos, creo que sí, pero se me haría muy duro madrugar cada día y pasar 6 horas delante de unos adolescentes desganados si yo también estoy desganada. Así que para sobrevivir utilizo el humor. Y no me va mal. El día que me falle, cambiaré de trabajo.
PD: Según escribo esto, sigo con las orejas verdes puestas. Creo que me quedan bien. ¡Qué pena que no sea carnaval! Mi hermana me acaba de hacer una foto. Dice, malévola, que la va a enviar al Ministerio de Educación, para que sepan a quien contratan. Quizá lo pueda utilizar yo para solicitar una baja por depresión en el futuro, je, je.
No