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Caída de ideas.
Por la boca muere el Pez.
Acerca de
Después de un largo tiempo escondido todo oscuro, con hambre y muerto de frío sin nada que hacer tan solo esperar busco libertad amigo mío, tengo que volar, tengo que volar, tengo que volar.... www.servicont.com
Sindicación
 
Envidia.

Qué le voy a hacer. Es cierto. Hay miles de cosas que me dan envidia. Me da envidía la gente que sonrie por naturaleza, me da envidia la gente que sabe ser feliz, me dan envidia las personas que encuentran un sentido, me da envidia la gente que se sabe divertir, me da envidia la gente que tiene muchos amigos, y la que los sabe conseguir, me da envidia el que sabe lo que tiene, y el que sabe lo que quiere. Me da envidia la gente que nunca está sola, y los que lo están cuando lo quieren estar. Me da envidia la gente que hace lo que quiere, y los que no haciéndolo se saben conformar. Me da envidia la gente con carisma, y la gente que sabe no ser carismática, me dan envia los conformistas y los creyentes, por que su vida es más fácil, me da envidia el que nada necesita y el que todo sabe dar, me da envidia el que no es egoísta y el que no sabe negociar, me da envidia el que poco abarca y poco aprieta, el que prefiere ciento un pájaros volando que una para capturar, me da envidia el poeta, el artista y el pintor, me da envidia el que tiene éxito y el que no lo necesita, me da envidia el que sabe dejar quererse y el que sabe querer, me da envidia el que expresa sus sentimientos y el que sabe escuchar, me da envia el que no tiene envidia y el que en realidad nunca seré yo.
 
No es mío. Pero merece la pena (más que mis cosas).
Acabo de abrir la edición digital El País y veo que hace unos minutos han asesinado a otra mujer. La tercera de este fin de semana. La séptima del mes. La 43 del año. Delante de sus hijos de 1, 5 y 8 años. Delante de sus hijos. De 1. De 5. De 8 años. Delante de sus hijos.

El asesino estaba delante del cadáver cuando ha llegado la policia ¿Cuándo ha legado la policía? Cuando el asesino estaba delante del cadáver.

Al año morimos cerca de 80 personas por violencia doméstica. Las mismas que mataba ETA en sus años duros ¿Recordar aquellas manifestaciones multitudinarias es demagogia?

Una chica que conozco, en un curso de audiovisuales escribió un guión para un cortometraje. No sé si se rodó. No tengo el texto, pero lo escribo, de lo que me acuerdo, con mi estilo.

Laura fregaba como cada tarde la cocina. Desde la encimera, hasta el suelo. Agachada, sentada en el suelo. Mientras, Miguel escuchaba la radio. Ella se entretenía contando baldosas. Imaginando mejoras en la casa. Mejoras para la casa. Nunca para ella. Miguel se iba a trabajar en el taller y ella seguía recogiendo, lavando la ropa.

Miguel volvía de trabajar y la encontraba limpiando, preparando la cena. No estaba terminada. Miguel bajaba entonces a hacer tiempo al bar. Miguel se divertía. Laura hacía la cena.

La colada estaba recogida y la casa hecha, así que Laura salió a dar un paseo. Llegó cansada, con su andar laborioso, con su arrastre de pies, hasta la casa de Cuca. Allí se encontro con ella. Hablaron. No se conocían, así que hablaron y hablaron. Cuca tenía decenas de planchas en casa, de todos los tamaños. Y hablaron de la labor, de cuánto le costaría esa ayuda para mejorar su vida. Acordaron el precio.

Miguel volvía a casa y se encontro con Laura en la calle. No le gustó. No dijo nada. Sonrió a los vecinos, a las gentes que se cruzaban con ellos. A los amigos.

Subieron en el ascensor, juntos. Al abrir Laura la puerta, Miguel le empujó. Con fuerza. La empotró en la pared. La tiró al suelo. Le rasgó las ropas. Le insultó. Le agarró del brazo. Le retorció la muñeca. Le insultó. Laura lloraba. Preguntaba porqué. Las respuestas eran de puño cerrado. De dura vioencia. De vil maltrato.

La cocina de la casa era oscura. Sólo una bombilla, sucia, iluminaba la estancia. Con esa luz se tenía que conformar Laura. Sobre la máquina de coser un montón de ropa para planchar. Laura la miraba. Con los ojos perdidos, con la mirada ida, con lágrimas empañando su vida. Con el corazón encogido. Se levantó, llorando, amoratada por fuera, destrozada por dentro. Fue como pudo a casa de Cuca. Entre la dos eligieron la fecha para que Cuca le ayudase. Ese mismo día.

Cuca miró a Laura y entre las planchas que tenía eligió una. Se fueron juntas a casa de Laura. Al llegar estaba Miguel sentado en la mesa. leyendo el periodico. Laura le presentó:

- Esta es Cuca, viene a ayudarme.
- Me parece bien, que de vez en cuando te des un respiro.- respondió Miguel con tono de mansedumbre, consciente del daño que había hecho, pensando que la misericordia podía salvarle.

Cuca cogió el montón de ropa. Lo dejó en el suelo, a los pies de Miguel. Enchufó la plancha y se santiguó. Levantó el aparato y lo clavó de un golpe seco en la nuca de Miguel, que cayó al suelo seco.

La bombilla sucia se rompió.
 
Cómo decirlo... (historia inexplicable I)
Veamos. Me considero una persona de lo más normal. Bueno, no es que me lo considere... es que lo soy. Tengo pareja estable desde hace un montón de promesas electorales incumplidas (miles y miles). Y la verdad es que estoy relativamente a gusto con mi pareja. Me quiere, le quiero y todas esas cosas.

Pero.

Pero resulta que cada cierto tiempo mis ojos se van a otra persona. Y detrás de ellos mis deseos. Hasta hoy nunca mi cuerpo. Pero es que lo paso fatal. Me siento fatal sintiendo lo que siento y me siento en la cúspide de la mojigatería pensando lo que pienso.

Resulta que de un tiempo a esta parte mis ojos y deseos se van con alguien que trabaja digamos que conmigo (no es exactamente así pero más o menos sí...). Pero resulta que tiene pareja estable, amorosa y queriente que comparte vida y piso. Están a gusto, se les ve bien y hacen su vida.

Pero estas vacaciones ninguno de los dos podíamos ir lejos porque nuestras parejas no han disfrutado/no están disfrutando del merecido asueto. Y claro, nos hemos ido juntos muchos días. Playa con sus escasez de ropa, bares, comidas (de mesa y mantel, no de las otras), y más deseo y más deseo.

¿Qué piensa la otra parte? NI idea. No tengo valor siquiera de tantear

¿Qué hago con mi pareja? La verdad es que vivo en un oceáno de interrogantes... que es mucho más que un mar de dudas y algo menos tópico.

Y así, entre deseos y dudas, entre peros y dudas, entre soles y dudas, entre nubes y dudas...se están acabando las vacaciones y cada cual volverá a su cueva. Donde casi no nos vemos, donde no tendremos tiempo para estar juntos. Donde lo gris volverá a ganar.
 
El mundo y la vida (para empezar así, con algo suave...)
Oigo muchas veces eso de que "el mundo no está hecho para mi". A parte de presuntuoso me parece erróneo y cobarde. Presuntuoso por pura lógica... querer que el mundo, todo, entero, esté hecho así como para ti, a tu medida... no se, algo de tu parte habrá que poner. Cobarde, lo que lo hace erróneo... (¿lo que lo hace erróneo?)... porqué ese el motivo principal para ponerse a andar. Habrá que cambiarlo. Hay que amoldarse y amoldarlo a nosotros.

Pero claro... eso no es fácil. De hecho es muy difícil. Parece imposible (¿lo será?). Aunque también... el objetivo de la vida es ser feliz. Y cambiar el mundo es una tarea poco grata, que requiere empeño y dificultades...

Entonces si el objetivo de la vida es ser feliz y al mismo tiempo hay que cambiar el mundo, lo que es complicado sin caer en el desánimo... ¿Qué es mejor?

a) Ser feliz a toda costa, obviando cambiar nuestro mundo. Sin complicarse la vida.

b) Cambiar el mundo a costa de lucha y sacrificio.

La respuesta idónea es la "c". cambiar el mundo siendo feliz... Pero no sé (y es verdad) si se puede hacer.

PD: La próxima irá más sobre mi y otros. O sobre otros y lo que me afecta de ellos a mi.
 
Bienvenidos.
Pronto arrancará el tren. Un tren que a veces será chuchú (que horterada de nombre) y otras montaña rusa. Saquen billete y espero que disfruten de la estancia.