Dos de dos
Hay veces que te da la impresión de que estas viviendo una situación por segunda vez, lo que los franceses llaman “deja vú”. En mi caso no es una impresión, es una realidad.
Dos han sido las mujeres a las que en su día consideré “novias”, Fergó y Fonda. Se parecen en que el sobrenombre que yo les he puesto empieza por la misma letra, nada más. En cambio, mi historia con cada una ha sido un calco, al menos en cuanto a los pasos que se han ido dando.
Con las dos estuve saliendo casi 5 años, las dos dejaron lo que era ideal sin motivo aparente, dejémoslo en un “se acabó el amor”, con las dos volví a tener “algo” casi un año después, las dos, al poco tiempo empezaron a salir con otro y no tardaron en irse a vivir con ellos y ahora lo último. Fonda se casa, creo que es la noticia que más me ha sorprendido en los últimos meses. Supongo que para que la profecía se cumpla, tendrá un bebé a no mucho tardar.
Claro que a pesar de todas las semejanzas, parecidos, coincidencias que se dan entre una y otra, también existen grandes diferencias.
Empezando por lo último, cuando Fergó se casó, fue su madre la que me llamó para darme la noticia consciente de que me iba a provocar algún tipo de sentimiento negativo en mí. En este caso, el avance tecnológico e Internet fueron mis palomas mensajeras. Meterse en más detalles es darle importancia a algo que no lo tiene.
La gran diferencia es lo que en mí provocó una noticia y lo que provocó la otra. Al igual que las nupcias de Fergó me supuso un bajón bastante pronunciado, el de Fonda no me ha provocado más que sorpresa. Esa persona que pedía a gritos independencia, esa que daba mucha importancia a su vida laboral y a sus hobbies deportivos, ha decidido ahora que todos eso valores ya no son lo importante. Sinceramente no me extraña nada de ella esos cambios.
Quién sabe si el día de mañana tendré una tercera entrega y me volverá a pasar lo mismo, empiezo a pensar que yo soy el problema, lo malo es que no tengo ni idea de cómo puedo solucionarlo.
Dos han sido las mujeres a las que en su día consideré “novias”, Fergó y Fonda. Se parecen en que el sobrenombre que yo les he puesto empieza por la misma letra, nada más. En cambio, mi historia con cada una ha sido un calco, al menos en cuanto a los pasos que se han ido dando.
Con las dos estuve saliendo casi 5 años, las dos dejaron lo que era ideal sin motivo aparente, dejémoslo en un “se acabó el amor”, con las dos volví a tener “algo” casi un año después, las dos, al poco tiempo empezaron a salir con otro y no tardaron en irse a vivir con ellos y ahora lo último. Fonda se casa, creo que es la noticia que más me ha sorprendido en los últimos meses. Supongo que para que la profecía se cumpla, tendrá un bebé a no mucho tardar.
Claro que a pesar de todas las semejanzas, parecidos, coincidencias que se dan entre una y otra, también existen grandes diferencias.
Empezando por lo último, cuando Fergó se casó, fue su madre la que me llamó para darme la noticia consciente de que me iba a provocar algún tipo de sentimiento negativo en mí. En este caso, el avance tecnológico e Internet fueron mis palomas mensajeras. Meterse en más detalles es darle importancia a algo que no lo tiene.
La gran diferencia es lo que en mí provocó una noticia y lo que provocó la otra. Al igual que las nupcias de Fergó me supuso un bajón bastante pronunciado, el de Fonda no me ha provocado más que sorpresa. Esa persona que pedía a gritos independencia, esa que daba mucha importancia a su vida laboral y a sus hobbies deportivos, ha decidido ahora que todos eso valores ya no son lo importante. Sinceramente no me extraña nada de ella esos cambios.
Quién sabe si el día de mañana tendré una tercera entrega y me volverá a pasar lo mismo, empiezo a pensar que yo soy el problema, lo malo es que no tengo ni idea de cómo puedo solucionarlo.





