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No, si tiempo no hay, pero pa tontás.....
Comentarios, opiniones, comeduras de coco y desvaríos provocados por el aburrimiento
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La lengua me pierde. Soy el repertorio viviente del "Diario de Patricia".
Sindicación
 
Violencia de género.
Hoy, en el trabajo, nos han dado una pequeña charla acerca de la nueva Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. (Curioso día, por cierto). A mí esta Ley me deja una sensación de inquietud un poco extraña. No voy a entrar en las cuestiones puramente jurídicas, que interesan principalmente a quienes vayan a aplicar la Ley, sino en un par de temas que , en mayor o menor medida, me preocupan.
El primero es la cantidad de "prestaciones" que tiene una mujer víctima de violencia de género por el mero hecho de serlo (acreditándolo con una orden de protección) . Está claro que habrá personas que, al leer la anterior frase, pensarán que la que lo escribe es una insensible y que bastante tiene una mujer con ser maltratada como para que diga eso del "mero hecho" de serlo. Bien, nada más lejos de mi intención. Sé que el problema es muy grave y sé que, en ocasiones, la convivencia con un maltratador acaba en tragedia. La cuestión es que conseguir una orden de protección no es nada excesivamente difícil y, exhibiéndola en los organismos oportunos, se puede obtener un traslado inmediato del puesto de trabajo, prestaciones económicas, preferencia en la adjudicación de viviendas de protección oficial y un largo etcétera. ¿Alguien puede garantizar que no habrá picaresca? Yo, desde luego, no. Y lo digo desde la experiencia profesional.
La segunda cuestión que me preocupa es la de la discriminación positiva. Esta ley es de aplicación tan sólo a las mujeres (aparte de los individuos necesitados de especial protección en determinadas ocasiones, como ancianos, hijos menores, discapacitados, etc) y eso puede llevar a situaciones de "discriminación inversa". Son muy frecuentes los casos de broncas familiares en que la policia acude a un domicilio porque la pareja ha terminado una discusión con sendos bofetones. No se trata de un maltratador habitual, sino sencillamente de eso: una discusión que a los dos se les ha ido de las manos, como la que pueden tener dos tipos que se chocan en un stop o dos señoras que se chocan con el carrito en el Carrefour. Pues bien, en el caso de la mutua agresión familiar, el bofetón recibido por la parte femenina de la pareja será "tratado" de diferente manera al recibido por la parte masculina, probablemente conocerán del caso dos jueces distintos y la pena puede ser notablemente diferente. Por poner un ejemplo (real): "A" discute con su pareja porque éste está sentado frente al ordenador y no quiere hablar con ella. "A" pierde los nervios, se va a la cocina y vuelve con una sartén con la que le da a él un golpe en la cabeza. El se levanta y, para defenderse, le da un empujón a ella y un arañazo en un brazo. Acude la policia, levantan atestado, termina en el Juzgado de Guardia y salen de allí: "A" con una orden de protección por la que él no puede acercarse a menos de 500 metros de ella ni de la vivienda que ocupaban ambos con sus hijos. Él, por supuesto, se queda con el sartenazo.
No sé, quizás la gente piense que frivolizo o, lo dicho, que soy una insensible. Nada de eso. Cualquier medida para proteger a las PERSONAS víctimas de malos tratos me parece necesaria, siempre y cuando sean eso: víctimas.
Este tema me produce una mezcla de indignación, escepticismo y preocupación. Probablemente sólo esté harta de injusticias y esta ley creo que va a propiciar muchas.
Por cierto, esa mezcla a la que hago referencia provoca que me "aturulle" al escribir. Lo siento y, por supuesto, acepto humildemente todas las críticas.
 
Comentario:
Tienes razón, Roberto, en lo de la discriminación. No sólo por razón del sexo, cualquier discriminación es mala e incluso la positiva tiene sus peligros.

Princesa, de cara a la galería esa tan grande que se llama Europa. Tenemos que ser los más progresistas y los demás que aprendan de nosotros. Principalmente de nuestras bofetadas, añado yo.
 
Comentario:
el problema es que no se ha hecho una ley contra la violencia doméstica, sino una ley de protección para la violencia contra la mujer. Defectos técnicos tiene bastantes; eficacia, yo sospecho que va a tener poca, pero está por ver. Es en realidad instaurar un orden jurisdiccional especial por razón de la cualidad de la víctima y ni como discriminación positiva (que también sobre ella habría que hablar) me parece de recibo.
También olvida que la violencia doméstica (la habitual) trae como causa la dependencia física, económica y/o emocional, y ésta no es exclusiva aunque sea mayoritaria de mujeres hacia hombres, en un hogar hay más relaciones, no siempre la parte fuerte es la misma y no todas las parejas son heterosexuales.
Hay cosas que no pueden hacerse con prisas y de cara a la galería, y legislar es una de esas cosas, por bienintencionado que se sea.
 
Comentario:
Críticas, ninguna. Tienes toda la razón. Como me he pasado toda la vida pegándome bofetadas contra las cosas que he creído injustas, y, por eso, he defendido el discurso lúcido y justo de muchas mujeres marginadas, discrimanadas laboralmente, etc, no puedo echarme para atrás ahora y ser insensible a esas "discrimanaciones positivas", que, en algunos casos, son un atropello manifiesto a los derechos de algunos hombres. Tu `pones ejemplo y adviertes que pueden ser disparatados. De eso, nada. Yo conozco a muchos amigos, progresisats y buenas personas, a los que ciertas decisiones judiciales que van en la dirección que denuncias, han acabado hechos un guiñapo moral y físico.
La igualdad, el respeto, la ley y su cumplimiento no deberían discrimar, ni positiva ni negativamente, a nadie en razón de su sexo. Gracias por haber escrito lo que has escrito. Roberto Zucco.
No