El riesgo (Por Pink)
Hace unos meses escribía en este tablón una reflexión en voz alta sobre la conveniencia de arriesgar. Había acudido a una kdd en Madrid y lo había hecho con mi pareja, a la vuelta o quizá unos días mas tarde, alguien proclamó la bondad de la pasividad, de no asumir riesgos, de la no entrega como mecanismo de evitar el sufrimiento. En ese momento me sentí obligado a contraatacar afirmando con rotundidad que quien no arriesga, no gana, y quien no siente, no vive. Hoy, unos meses mas tarde vuelvo a proclamar a los cuatro vientos que asumir la posibilidad del fracaso enriquece, que todos y cada uno de nosotros debemos arriesgar cientos de veces a lo largo de la vida pero cuando asumido el fracaso el resultado es una victoria puede cambiarnos la vida.
Estas frases tan vacias, tan genericas aparentemente, me gustaría que las meditaran varias personas con nombre y apellidos, amigos de esta corrala que en estos momentos estan parados esperando sin asumir la responsabilidad de sus propias vidas.
A ese que tiene su agenda repleta, que no para de correr en ninguna dirección, que huye de si mismo por miedo a enfrentarse a su propia realidad. A ese que culpa a terceros de su propia huida y que siente como una losa un problema que no lo es, que le imponen pero que el mantiene como herramienta de su propia destrucción de su propia renuncia. Ese que se mantiene a si mismo, a su sexualidad, a sus intereses emocionales, a sus amigos gays como de mínima prioridad.
A ese que se siente infeliz, solo y desgraciado, que tiene miedo de todos y de todo. Que no se acepta a si mismo como objeto de deseo y aprecio por los demas. A ese que ni siquiera se conoce encerrado como esta en la carcel de sus mismos complejos, que no se atreve a sentir pero se siente infeliz. A ese que piensa que no merece ser querido pero que es querido, que no se atreve a cruzar la puerta de su carcel aún sabiendo que la tiene abierta y que abrazos amigos le esperan fuera. A ese que no entiende que solo desde su propia dignidad podrá desarmar la indignidad que le rodea. A ese que debe
huír del infierno para poder volver con los bomberos.
A ese otro que ya huyó pero que solo encontró una nueva cárcel donde guardar su inmaculada hombría, que cultiva el deseo pero no el placer. A esa virgen maricona de boquilla que no osa no se atreve pero devora con ojos libidinosos una sola posibilidad de gozo.
A ese que en su búsqueda de la perfección admira las superficies sin apreciar los volúmenes, que se genera ilusiones pero a la vez se las reprime con niveles de exigencia imposibles de cumplir. Que necesita de esto, de eso, de aquello en quien pueda querer, sin darse cuenta de que lo importante es ser querido, que lo importante es poder amar, poder sufrir.
pink
con un beso a quien se movió y ganó o perdió.
a Karra
a Another
a Quintus
a Atenea
a Marco Polo
a Aserveis
a Piaf
a Cryptorchid
Estas frases tan vacias, tan genericas aparentemente, me gustaría que las meditaran varias personas con nombre y apellidos, amigos de esta corrala que en estos momentos estan parados esperando sin asumir la responsabilidad de sus propias vidas.
A ese que tiene su agenda repleta, que no para de correr en ninguna dirección, que huye de si mismo por miedo a enfrentarse a su propia realidad. A ese que culpa a terceros de su propia huida y que siente como una losa un problema que no lo es, que le imponen pero que el mantiene como herramienta de su propia destrucción de su propia renuncia. Ese que se mantiene a si mismo, a su sexualidad, a sus intereses emocionales, a sus amigos gays como de mínima prioridad.
A ese que se siente infeliz, solo y desgraciado, que tiene miedo de todos y de todo. Que no se acepta a si mismo como objeto de deseo y aprecio por los demas. A ese que ni siquiera se conoce encerrado como esta en la carcel de sus mismos complejos, que no se atreve a sentir pero se siente infeliz. A ese que piensa que no merece ser querido pero que es querido, que no se atreve a cruzar la puerta de su carcel aún sabiendo que la tiene abierta y que abrazos amigos le esperan fuera. A ese que no entiende que solo desde su propia dignidad podrá desarmar la indignidad que le rodea. A ese que debe
huír del infierno para poder volver con los bomberos.
A ese otro que ya huyó pero que solo encontró una nueva cárcel donde guardar su inmaculada hombría, que cultiva el deseo pero no el placer. A esa virgen maricona de boquilla que no osa no se atreve pero devora con ojos libidinosos una sola posibilidad de gozo.
A ese que en su búsqueda de la perfección admira las superficies sin apreciar los volúmenes, que se genera ilusiones pero a la vez se las reprime con niveles de exigencia imposibles de cumplir. Que necesita de esto, de eso, de aquello en quien pueda querer, sin darse cuenta de que lo importante es ser querido, que lo importante es poder amar, poder sufrir.
pink
con un beso a quien se movió y ganó o perdió.
a Karra
a Another
a Quintus
a Atenea
a Marco Polo
a Aserveis
a Piaf
a Cryptorchid





