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Blog de Piaf
O el intento desesperado de un chico gay de 27 años que luchaba por empezar a vivir.
Acerca de
El blog de Piaf es un espacio en el que quiero recopilar los mensajes más relevantes que publiqué desde septiembre de 2000 hasta finales de 2006 en el newsgroup "es.charla.gay-lesbiana". También incluiré algunos de los mensajes escritos por algunos miembros de aquella vieja comunidad que fueron importantes para mí (ellos y sus mensajes). Todos estos mensajes son públicos y están disponibles en Internet.

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Sindicación
 
La navidad: esa mariconada perniciosa.
Ya se pasa, ya se pasa.
Mañana Reyes y tomar por culo la pandereta y la zambomba.
Diremos adiós a aquellos familiares a los que no volveremos a ver hasta dentro de 12 meses (a Dios, que no existe, gracias).

Tampoco volveremos a enviar más mensajes a aquellos "amigos" que hemos ido dejando por el camino y que nos han dejado huella, entre otras cosas porque no nos los han contestado los muy maricones.
Y si nos los han contestado peor aún, porque recordaremos los viejos tiempos y nos pondremos ñoños, y eso en el mejor de los casos, porque también puede pasar que nos dé por "intentar recuperar el tiempo perdido": CRASO ERROR. Ni lo intentéis. Pronto os daréis cuenta de que el alejamiento tuvo un motivo, os guste o no este motivo.

Por suerte, el lunes volvemos a la vida normal: el trabajo, los estudios (que vienen finales chicos: suerte), y volveremos a leer las news, y a publicar posts interesantísimos, y a pelearnos con nuestros padres y hermanos: lo normal, vaya.
Porque eso sí que lo tiene la navidad: te deja tan asquerosamente sensible que se te agudiza el ingenio.
Vaya puta mierda!

Igual os pensáis que soy Mister Scrunch: paparruchas!
Yo soy muy sensible. Por eso me tocan los cojones estas fiestas.


Por qué cojones se tiene que reunir toda la família en nochebuena?
Para hacerle pensar a la abuela que nos llevamos todos de puta madre?
Pero joder, si la abuela es sorda y vieja, pero no tonta, coño!. Ya sabe que no nos soportamos ni siquiera un día al año. Que nos pensamos?
Hay que joderse!

Pues anda que lo de fin de año manda cojones.
No me da la gana de tener la obligación de pasarmelo bien esa noche.
(Pero siempre salgo, reconozco mi debilidad, mi incongruencia y mi profunda imbecilidad).
Y lo del chocolate con churros de la mañana me parece patético.
Dudo que esos churros grasientos y asquerosos que nunca comemos durante el año le puedan gustar a alguien. Y no hablemos del chocolate, que parece sacado del barreño en el que se lava los pies la abuela del churrero. Lo dicho: patético.

Y lo de la cabalgata casposa de reyes, que cada año es más casposa y cada año arrastra a más gente a la puta calle a pasar frío?.
Y no es eso lo peor. Lo peor es lo de los regalos. Para una persona desordenada y desmemoriada como yo, siempre queda algún regalo por comprar para el día 5 por la noche: SIEMPRE. Y no soy el único.
Vas por la calle y te vas tropezando con la gente que va desesperada buscando una tienda en la que comprar algo que, por supuesto, aún no saben lo qué es. Lo cual hace aumentar su cabreo por dejarlo siempre todo para el último momento. Y evidentemente después del empujón ni se disculpan. Ni siquiera se solidarizan contigo por haber sido los culpables de haber pisado el patito saltarín con luces del pobre vendedor ambulante magrebí que debe estar pasando un frío de cojones.
Y encima vas tú y le destrozas el puto pato.

Uy, si se me olvidaban la comidas de navidad y año nuevo. Y ni se os ocurra quejaros a los de la meseta, que aquí además tenemos otra puta comida el día de San Esteban. De esa os libráis!
Y ese padre y esos tíos, con ese panzón y esos ronquidos, y esa siesta tan indigesta como la puta comida, que acaparan el sofá para
deleitarnos con sus eructos y flatulencias mal disimuladas?.
Al menos algunas personas hacen gala de ese arte que consiste en toser al unísono, pero no, ellos no. Como están en familia!

La comida. Vaya tela lo de la comida. Y esas ganas de decir: "Hoy no como. Estoy hasta los cojones de comer", que no puedes decir porque es navidad.
De lo de la comida lo que más me jode es el tema turrones: Me cago en tó lo que se menea!!!; quien va a comer turrón después de todo lo que hemos zampado?
Y lo peor es que durante un mes tu madre ha ido escondiendo el turrón, y metiendote bulla porque has empezado la pastilla de turrón del bueno.
Que al final acaba estando duro como una piedra por la puta manía de cortarlo en trozos y ponerlo en una puta bandeja para que haga bonito.
Joder, y que no comes turrón bueno nunca, ni antes, ni durante, ni después de la puta navidad.

En fin, que por fin se acaba. Y lo bien que hubiera estado si me hubiera ido a la mierda unos días!!!

Bueno chicos. Ya me he quedado a gusto.
Como dicen en "American Beauty", entre esto y la paja de esta mañana, creo que el día sólo puede ir a peor.

Gracias por escucharme.

Besos.

Chao.

Piaf.
 
Un abrazo de mi parte - A Loli (Por Pink)
Un abrazo de mi parte


Por culpa de la masificación en la facultad, aquel año me obligaron a matricularme en el turno de tarde, el horario de cuatro a ocho me mataba, estaba acostumbrado a ir a clase por la mañana y dedicar las tardes al estudio y a dar clases particulares con las que me financiaba los vicios y la moto, la Vespa, que supuso para mí, el primer pasaporte a la libertad.
Cada tarde, al salir, pillaba la moto e iba a dar la única clase que pude conservar, un repelente niño de doce años, que necesitaba refuerzo en todas las materias; cada tarde al salir ella estaba allí, recostada en los coches y vestida con tres cuartos de pieles sintéticas y tacones de aguja. Durante semanas fui percibiendo su presencia, aprendí a reconocer sus cambios de humor, a saber como iba su vida en cada momento, reconocía cuando estaba cansada, cuando la noche anterior había sido productiva e incluso, tampoco era tan difícil, cuando había tenido bronca con un cliente. A medida que se acercaba el invierno, yo me iba protegiendo del frío de la moto con bufandas, con guantes y con toda clase de prendas de abrigo, mientras que ella seguía allí con el mismo uniforme de travestí de alquiler.
Su presencia cada tarde frente a mi moto, me hizo tomarle cariño, no como a alguien a quien conoces, sino como a una parte de ese paisaje que te es familiar. Poco a poco nos cruzamos alguna sonrisa, un amago de gesto, y por fin un saludo con la mano abierta, en realidad, un "hasta mañana". El primer contacto fue mucho más tarde de la hora habitual, había estado en el despacho del profe de Estructuras resolviendo dudas, ella se acercó cruzando la calle para pedirme fuego, le di fuego y cuando me dio las gracias, le acerqué de nuevo el mechero:
- Ten, mal vas a pasar la noche muerta de frío y sin poder fumar, quédatelo, en cuanto llegue a casa, a mí ya no me hará falta.
- Gracias, me llamo Loli. ¿Y tu?
- Pere
- Muchas gracias, Pere; hoy sales mas tarde, ¿no?
- Si, he estado con un profe, haciendo ejercicios y se me ha hecho tardísimo, voy a llegar tarde a las clases. Es que doy clases a un crío, ¿sabes?. Venga, ya nos veremos...
- Hasta mañana.
- Déu.
De cerca, "la Loli" no era excesivamente agraciada, un exceso de maquillaje, unas facciones exageradamente masculinas y una voz demasiado ronca a pesar de hablar muy pausadamente, delataban su antigua condición de macho. Aún así, las cortas frases que nos cruzamos, nos unieron mas allá de lo que yo en ese momento fui capaz de percibir.
Durante semanas nos saludamos como dos viejos conocidos, cada tarde su "hasta mañana" me daba ánimos para seguir a pesar de mis rotundos fracasos en los parciales. Los días fueron pasando hasta que la noche de autos, al salir, como siempre por la puerta del bar, no la vi donde siempre, la vi sentada en el suelo, recostada en la verja, la cabeza entre las manos y la peluca descolocada. Acercándome:
- ¿Te pasa algo Loli? ¿Estás bien?
Al levantar la cabeza le vi la cara destrozada, le sangraba la nariz, tenía los ojos amoratados y los labios hinchados. ¡ Le habían pegado una buena paliza!
- No me pasa nada, vete, no me pasa nada, vas a llegar tarde a las clases, déjame en paz, vete.
- Te tendría que ver un médico. ¿ Quieres que te acerque a urgencias en la moto?
- No, lárgate-
- No puedes trabajar así, nadie va a dar ni un duro por ti con esa pinta.
No te das cuenta? Vete a casa a curarte, mañana estarás mejor.
- No tengo casa, el cabrón del Paco ha salido del trullo y me ha echado del piso.
Todos los miedos del mundo atravesaron mi cabeza, en unos segundos perdí la razón;
- Ven a mi casa, mis padres no están, allí te ayudaré a curarte, te vas a manchar de sangre el abrigo y así no puedes trabajar.
Arrastrándose casi, cruzó la calle, la ayudé a subir en la moto y sentada de costado, feminidad adquirida obliga, fuimos hasta mi casa.
Sentada en la taza del water, la Loli presentaba un aspecto patético, el carmín se confundía con el maquillaje facial, el maquillaje con la pintura de ojos y esta con le rímel, todo esto sin tener en cuenta los moretones y la sangre, ahora ya casi seca.
Es curioso el poco glamour de un travestí al desnudo, el tanga escondiendo la polla, las medias, el pelucón rubio, las tetas casi perfectas, redondas, naturalmente algo exageradas pero con los pezones apuntando directamente a vanguardia. La cara lucía un amago de pelusa, no se le podía llamar barba, creo que la Loli nunca la tuvo, aunque bien podría haber sido una consecuencia de las hormonas. Las facciones, aunque suavizadas por el colágeno, de una clara naturaleza masculina; como hombre, esta, no debía estar nada mal.
- Ahora que te veo sin maquillaje; te hacía mas mayor. ¿Qué edad tienes?
- Treinta.
- Pues yo te hubiera echado más.
- Gracias nene, ¿ Alguna otra cosa bonita que decirme?
- Lo siento, perdona.
En la cocina, frente al bocata, apenas hablamos, ella me miraba y yo observaba su voracidad. De la cocina al sofá y a ritmo de "Local Hero" la tensión desapareció y las lenguas se soltaron, me explicó su vida, la del Paco y se fue acercando a mí. Cuando volví con la tercera ronda de Coca-cola, ella estaba en el centro del sofá, yo pegado a ella. Me abrazó tiernamente y con sus labios hinchados me dio el primer beso, casto y suave pero a la vez sensual y cariñoso, el segundo y el tercero vinieron después.
- Me gustan los tíos y no hace falta que me agradezcas nada, lo he hecho por que he querido.
Por sus ojos vi que me entendió, pero aún así, siguió acariciándome tiernamente y yo la dejé hacer, a nadie le amarga un dulce y el cariño se agradece, venga de quien venga.
Aquella noche dormimos juntos, en la cama de mis padres, yo en calzoncillos - solo pasados unos años me acostumbré a mi desnudez- ella se deshizo del tanga, de las medias y del horrible pelucón rubio. Desnuda en cuerpo y alma se abrazó a mí, me acariciaba el cuello y recorría mi pecho jugando con los cuatro pelos que lo adornaban. Yo no pude evitar acariciarle el hombro y la espalda hasta el culo, que no había perdido su forma masculina a pesar de las hormonas, así me quedé dormido, la ternura y el amor son a menudo el mejor somnífero.
Por la mañana, cuando el despertador comenzó a gritar, ella seguía allí, abrazada a mí, por primera vez en el papel de macho protector, me levanté:
- Voy a hacer café, levántate, anda, tenemos solo tres cuartos de hora para ducharnos los dos y desayunar.
Desde la cocina oí como la puerta se cerró con un chasquido, en un primer momento no entendí que pasaba, pero bastaron unos instantes para que mi cabeza despertara. Loli se había ido, había recogido las medias, la peluca y el abrigo y se había ido pero había dejado su firma en mi corazón.
Nunca he vuelto a ver a Loli, durante cuatro años, al coger la moto a las ocho, nunca quise volver al turno de mañana, miraba hacia la otra acera, incluso hoy cuando paso por los alrededores del campo del Barça, busco a Loli entre los travestíes. Si, he sabido de ella; muy de tarde en tarde, en el retrovisor de la moto han aparecido unas marcas de carmín.
Por favor, si alguien sabe algo de ella, dadle un abrazo de mi parte.

P I N K
 
Para los jovencitos de es.charla.gay-lesbiana
Aaaaay estos chicos!

Mirad. Yo tengo 28 años y cuanto más tiempo pasa más me doy cuenta de lo poco que sé y de lo poco claras que tengo las cosas.
Lo único que consigo con el tiempo es abandonar ideas que siempre había juzgado como verdades incontrovertibles y reforzar algunas otras (muy pocas) que son valores seguros en mi vida.
Y algunas de esas cosas me las han aportado personas muy jovencitas.
Así que todos los días son de aprender. Para los jóvenes (entre los que por supuesto me incluyo, faltaría plus) y para los mayores.
Y pobre de aquel que se piensa que lo sabe todo!
Algunos ejemplos:

Una vez un chico de 16 años del pueblo donde voy a pasar unos días en agosto, y al cuál nunca había saludado porque no pertenece a mi "círculo social", me dijo el último día antes de volver a BCN y cuando ya éramos cuatro gatos que salimos todos juntos, algo que todavía recuerdo:
- Oye, y tú porqué no me saludas cuando llegas al pueblo?
- Hombre, pues porque no te conozco y tampoco ha habido oportunidad.
- Bueno, pues espero que el año que viene me saludes cuando llegues.
- No te preocupes que lo haré. Pero de todos modos me va a ser muy difícil cambiar mi forma de ser. No me apetece ir saludando a todo el mundo el día que llego, y menos a los que no conozco.La verdad es que yo vengo al pueblo para ver a la gente que conozco y a la que no puedo ver durante el resto del año, y eso ya me basta. Creo que ya es un poco tarde para cambiar.
- Nunca es tarde para cambiar.

(Esta frase me dió mucho que pensar. Y más que la dijera un "criajo" de 16 años. Creo que ya lo había explicado alguna vez ahora que hago memoria).

Otra vez, me enamoré de un chico hétero de 21 años. Me dió muy fuerte con él y no pude más hasta que se lo dije.
En ningún momento se alejó de mí. Supo mantener un perfecto equilibrio entre la amistad y la distancia que yo necesitaba en aquel momento.
Me dió justo las hostias que necesitaba, y con el tiempo acabé reconociéndoselo y agradeciéndoselo. Hoy es uno de mis mejores amigos.

No sé chicos, en cuestión de sentimientos creo que la edad no importa demasiado.
La experiencia es un grado, por supuesto, pero el diablo sabe más por viejo que por diablo, sólamente si está dispuesto a aprender todos y cada uno de los días de su vida.

Besos.

Chao.

Piaf.
 
Violetas para el siglo XXI (Por Atenea)
Soy mujer y lo soy ahora más que nunca.
Maldigo esta sociedad de eunucos que una vez me hizo creer que mi sexo sólo tenía una posibilidad y mi vida, un único sentido.
Soy libre. He sido esclava y ahora soy libre. Y tan feliz, que no resisto la idea de contar al mundo como encontré la felicidad que me ha hecho sentir una persona por primera vez en mi vida...
Todo comenzó cuando conocí a Ángela.

No pienso callarme nada, ya estoy harta de silenciar mis inquietudes y mis penas. Confieso que he sido esclavizada y atenazada por los que me rodeaban, personas que sólo quieren ver a los demás como simples reflejos de si mismos, para ellos o estás a su favor o en su contra, nada es intermedio, son ellos - él más concretamente - los que me han hecho desgraciada durante todo este tiempo.
Llevaba demasiados años sin saber lo que era la felicidad, no diré 35, pero casi... Fui educada, como la mayoría de las féminas del mundo, para crear una familia, para cuidar de un marido y unos hijos, sin otras aspiraciones, cruel destino para una persona. Cumplí con ese destino impuesto: Me casé - bien casada, por cierto - con un hombre que al cabo de unos meses resultó ser un cerdo machista, todo mi afán era tener un hogar feliz ¡qué quimera!, ¡qué miseria!, eso era imposible con el individuo que tuve por marido.
No había nada que él pudiera reprocharme en ningún sentido, yo era la perfecta ama de casa, la perfecta amante y la perfecta compañante cuando se reunía con su círculo de amistades, así que pasados 5 años sin quedarme embarazada, comenzaron las reprobaciones porque según él, no era lo suficiente mujer para darle hijos.
Fue el inicio de una tortura inmensa. Nada hacía que valiese la pena destacar o alabar. Me hizo sentir como un bulto inservible que se mueve de un lado a otro para que no estorbe, porque ni siquiera merece el esfuerzo de sacarlo a la basura. Ante las continuas burlas, mofas y presiones, me decidí a consultar con un especialista experto en reproducción para que me ayudase a buscar una solución a mis desvelos. Pedí información en un teléfono de asistencia a mujeres maltratadas y me dieron media docena de direcciones y teléfonos.
En la clínica que elegí para hacerme las pruebas, me recibió una secretaria vestida con una bata blanca que me miró descaradamente de arriba abajo.
Parece que le caí mal nada más verme, aunque yo, en ese momento, pensé que esa mirada inquisitoria era mas bien por pena. Diez minutos más tarde, la doctora Ángela Baladamendi me atendió. En sucesivas visitas, examinó mi aparato reproductivo, comprobó el grado de fertilidad de mis óvulos y constató que todo en mí estaba dispuesto para alojar una nueva vida, después me dijo que convendría examinar el "aparato" reproductor de la otra parte.
Yo me puse nerviosa, sabía que Mario jamás consentiría poner en entredicho su "hombría" y se lo dije.
-- ¿Y usted no puede conseguir una muestra de su semen?, me respondió ella.
No le prometí nada. Luego me acordé de un programa de la tele en el que las putas explicaban como colocar un condón en el interior de la vagina sin que el cliente se entere y así lo hice. Le animé a beber y luego me mostré receptiva. Cuando acabamos, me saqué la goma, le hice un nudo y la metí en el congelador.
Las pruebas dieron como resultado un número muy pobre de espermatocitos en el líquido seminal y un deterioro innegable en los mismos. Con lo que la doctora aseguró, sin temor a equivocarse, que el culpable de mi infertilidad era él, no yo.

Diréis que por qué no lo mandé a la mierda después de tanto maltrato psicológico, todo a su tiempo, todo a su tiempo....
No obstante, ¡qué fácil es decir eso para quien no se ve envuelto en esas redes, pero qué difícil es hacerlo!, especialmente si ves que nadie te apoya, si estás convencida de que tu misión en la vida es la de tener hijos y cuidarlos y de que tu marido es tu guardián y tu benefactor como así te aseguran los demás....

___


Saludos
atenea.
 
El riesgo (Por Pink)
Hace unos meses escribía en este tablón una reflexión en voz alta sobre la conveniencia de arriesgar. Había acudido a una kdd en Madrid y lo había hecho con mi pareja, a la vuelta o quizá unos días mas tarde, alguien proclamó la bondad de la pasividad, de no asumir riesgos, de la no entrega como mecanismo de evitar el sufrimiento. En ese momento me sentí obligado a contraatacar afirmando con rotundidad que quien no arriesga, no gana, y quien no siente, no vive. Hoy, unos meses mas tarde vuelvo a proclamar a los cuatro vientos que asumir la posibilidad del fracaso enriquece, que todos y cada uno de nosotros debemos arriesgar cientos de veces a lo largo de la vida pero cuando asumido el fracaso el resultado es una victoria puede cambiarnos la vida.

Estas frases tan vacias, tan genericas aparentemente, me gustaría que las meditaran varias personas con nombre y apellidos, amigos de esta corrala que en estos momentos estan parados esperando sin asumir la responsabilidad de sus propias vidas.

A ese que tiene su agenda repleta, que no para de correr en ninguna dirección, que huye de si mismo por miedo a enfrentarse a su propia realidad. A ese que culpa a terceros de su propia huida y que siente como una losa un problema que no lo es, que le imponen pero que el mantiene como herramienta de su propia destrucción de su propia renuncia. Ese que se mantiene a si mismo, a su sexualidad, a sus intereses emocionales, a sus amigos gays como de mínima prioridad.

A ese que se siente infeliz, solo y desgraciado, que tiene miedo de todos y de todo. Que no se acepta a si mismo como objeto de deseo y aprecio por los demas. A ese que ni siquiera se conoce encerrado como esta en la carcel de sus mismos complejos, que no se atreve a sentir pero se siente infeliz. A ese que piensa que no merece ser querido pero que es querido, que no se atreve a cruzar la puerta de su carcel aún sabiendo que la tiene abierta y que abrazos amigos le esperan fuera. A ese que no entiende que solo desde su propia dignidad podrá desarmar la indignidad que le rodea. A ese que debe
huír del infierno para poder volver con los bomberos.

A ese otro que ya huyó pero que solo encontró una nueva cárcel donde guardar su inmaculada hombría, que cultiva el deseo pero no el placer. A esa virgen maricona de boquilla que no osa no se atreve pero devora con ojos libidinosos una sola posibilidad de gozo.

A ese que en su búsqueda de la perfección admira las superficies sin apreciar los volúmenes, que se genera ilusiones pero a la vez se las reprime con niveles de exigencia imposibles de cumplir. Que necesita de esto, de eso, de aquello en quien pueda querer, sin darse cuenta de que lo importante es ser querido, que lo importante es poder amar, poder sufrir.

pink

con un beso a quien se movió y ganó o perdió.

a Karra
a Another
a Quintus
a Atenea
a Marco Polo
a Aserveis
a Piaf
a Cryptorchid