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AVISO IMPORTANTE: ESTO NO ES UN DIARIO
Pensamientos y vivencias de una Perfecta Ilusa
Acerca de
Soy como todas las demás, de carne y hueso. No soy una belleza de mujer, no tengo pelo rubio, ni ojos claros. No tengo el cuerpo de Miss Universo ni mucho menos las riquezas. Pero soy apestosamente feliz... y con eso me basta.
Sindicación
 
Kilombo en el área laboral
Trabajo en una tienda/oficina. El edificio está dividido en dos partes, al entrar la persona se encuentra con el área de ventas y al final debes cruzar unas puertas de cristal para entrar en el área de servicios al cliente. En ésta segunda trabajo hace 3 años. En mi área trabajamos solo 4 personas, mis dos compañeras y yo atendemos clientes, y el cuarto es el jefe.

Durante las pasadas semanas he notado que mis dos compañeras sostienen una clase de guerra fria. Apenas se hablan, y cuando lo hacen es para pelearse por tonteras, cosas que ni tienen importancia. Se buscan los errores la una a la otra, se dicen de cosas incluso frente a los clientes. Y cuando ya no tienen nada más productivo que hacer me ponen en el medio, básicamente quieren que yo determine cual tiene la razón. Esta situación se ha tornado por demás incómoda, últimamente ni ganas de presentarme al trabajo me da en las mañanas, ya sabiendo con lo que me voy a tener que enfrentar desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

El lunes pasado decidí que ya fue mucho... así que me dispuse a hablar con mis dos compañeras, cada una por separado y en privado, y si ésto no resultaba pues no me quedaba de otra que dirijirme al jefe para que tomara cartas en el asunto. Esperé a que terminaramos las labores del día, la oficina estaba completamente vacía, solo quedabamos una de mis compañeras, el chico del área de ventas que es el encargado del cierre de la tienda, y el cajero que andaba contando el dinero en caja. En mi área solo estabamos ella y yo, los chicos estaban tras las puertas de cristal, en su área. Comenzé explicandole a mi compañera que no tengo nada en su contra, que el objetivo de la conversación era solamente buscar una solución a una situación la cual se había tornado un tanto insoportable. Ella lo tomó muy bien... y comenzó a contarme que se sentía acosada por la otra compañera, y que ella solo estaba reaccionando a los ataques recibidos. La dejé que se desahogara, la escuché hasta el final, y luego le sugerí que se reunieran las dos con el jefe e hicieran un esfuerzo por aclarar sus diferencias, por el bien de las tres. A ésta hora ya el cajero se había retirado, y solo quedaba el chico encargado del cierre. Terminada la conversación, nos dispusimos a irnos cada cual a su casa... nos fumamos un cigarro juntas en el estacionamiento y nos fuimos.

El martes era mi día de descanso... y al amanecer estaba recibiendo llamadas de mi jefe. De primera intención no le respondí, pensé que me pediría ir a trabajar. Pero bueno, ganó su insistencia y al final respondí... su saludo fue: "QUIERO QUE ME DIGAS QUE PASÓ AQUÍ ANOCHE." Resulta que el chico encargado del cierre dejó la tienda abierta, el aire acondicionado encendido, las luces encendidas, y no activó la alarma. No huvo robo ni nada, pero el gerente general encontró la tienda en ese estado en la mañana, habiendo llegado más temprano que nunca. El chico encargado de esas tareas (valga mencionar que es tambíen el vendedor más exitoso de la compañía actualmente) dió el siguiente motivo: "LO QUE PASÓ FUE QUE FULANITA Y SULTANITA ESTABAN TENIENDO UNA DISCUCIÓN EN EL ÁREA DE SERVICIOS AL CLIENTE, POR POCO SE VAN A LOS GOLPES, Y ME PUSE NERVIOSO Y SE ME OLVIDÓ TODO."

Inmediatamente el gerente, sin escuchar mi versión, ni la de mi compañera, nisiquiera la del cajero, le pidió al chico que documentara el caso y se lo enviara por e-mail, y lo envió directo al departamento de Recursos Humanos y al área de Seguridad. Ahora mi empleo pende de un hilo. Me ha tocado callar para no agravar más la situación... pero el impacto ha sido tal que hasta me enfermé del estómago. Y... como si las cosas no estuviesen suficientemente mal... el estúpido encargado del cierre el otro día entró a la oficina del gerente, la cual tiene un cristal que colinda con mi escritorio, y desde allá me hacía señas y me tiraba besos. Poco me faltó para decirle que me besara el culo.

Mi jefe ya escuchó mi versión, la de mi compañera, y la del cajero... y me ha dicho hoy que ser irá hasta las últimas consequencias para probar que es una mentira. Menos mal que lo tengo de mi parte. Ahora me agobia saber que en estos casos la compañía debe suspender sin sueldo a los implicados como medida de seguridad mientras se realiza la investigación. Parece que me tocan vacaciones forzosas.
 
Comentario:
¡Qué mal rollo que ocurra algo así en la oficina!, pero es muy típico que alguien que ha sido negligente con su trabajo inculpe a otro.

Espero que todo se te solucione y las vacaciones forzosas no duren demasiado, que eso no nos gusta a nadie.
No