
Aviso a navegantes: (Ahora mismo me siento Bety la fea, ¡Por Dios!, a donde hemos llegado…). Esta entrada va a ser una de esas entradas en las que…Lo que aquí voy a decir y a escribir, queridos TODOS que me leeréis… o eso espero, serán retazos de mi vida mezclados con muchas pinceladas de otros momentos producto de mi traviesa y distendida imaginación. Solo, los mas avezados, podréis llegar a distinguir, que parte de todo aquello cuanto aquí se diga es cierto. (Y me pienso extender, porque el partido ha dado para mucho), así que, el que quiera leer, que se lo tome con calma. Dicho lo cual, paso a relatar mi último partido con el azar, la suerte o el destino.
Era Domingo por la tarde y, como os decía en mi anterior post, me encontraba a punto de jugar mi última bola de partido, y la cancha de juego estaba en Madrid, con lo cual, había que llegar como fuera o fuese. Ante la imposibilidad, a no ser que quisiera dejarme los nervios en el asfalto, de llegar en coche hasta la Capi, Capital del Reino, que diría mi queridísimo grelinno, (Regreso de puente, no digo más), y tras no encontrar billete de tren, decidí coger un avión y arriesgar hasta las bragas, y cuando digo bragas, me refiero al capital, Money, dinero o €uros, que en estos momentos no tengo.Como también os decía en mi anterior post, últimamente estoy de un cinéfilo subido, y dadas las circunstancias en las que me encuentro, (ahora mismo soy como una esponja deshidratada, ávida de liquido con el que empaparme, es decir, todo lo que percibo por mis retinas, o por mis oídos, lo aplico al libro de mi vida), y siguiendo en esta línea, tras muchos intentos, al final he conseguido ver La vida de Brian o “Life of Brian”, que queda más IN. (Recordar, que para nada quiero que el juez de silla me cante OUT).
Pues bien, se me ocurren muchos títulos de película, para hacer un símil de lo que fue mi Match Point, y aunque ha sido difícil decidirme, os diré que ha sido como un remake moderno y Almodovariano, entre La vida de Brian y La Flor de mi Secreto. Al llegar a la puerta de embarque, después de los muaks y los punch de rigor, de que mis retoños me desearan suerte, y de que mi amiga, La Llanera solitaria, fuera directa a casa a encender 7 velas negras para que perdiera mi bola de partido, (hay amores que matan), tuve que desmantelar mi fin de semana o mini roller, sacar todas mis pinturas de guerra que no eran pocas, os lo puedo asegurar, y meterlas en una bolsita de ZIP transparente que una señorita, muy amablemente, me dio con la recomendación de que la guardara bien, porque más adelante… ¡¡SE COBRARAN!!
En ese momento, empezaron mis flashes cinéfilos, y no pude evitar verme cual centurión romano, intentando aguantarse la risa delante de Poncio Pilatos, cada vez que este le preguntaba, que tenía de gracioso llamarse Pijus Magnificus. Pero la cosa no terminó ahí, noooo… Aun me quedaba por atravesar el detector de metales, eso si que ya fue un show completo, (ya me veía yo como Enrique Iglesias , en el anuncio de Viceroy). Todos en fila de a uno, y el centurión de turno preguntando… ¿Qué te ha tocado, Crucifixión o perdón? Y yo… No, no… a mi me ha tocado un Viaje al Caribe, ¿Qué no lo ve?, y el… que no, que no… que me había tocado Crucifixión, y vaya si me crucificaron. Después de despojarme de todos los abalorios metálicos que llevaba encima, (media hora quitándome cosas, cinturón incluido), aquello no paraba de pitar, y yo diciendo… ¡Son mis botas, oiga!, son mis botas… Resumiendo, que acabé con los brazos en cruz y espatarrada como una gogo de discoteca, mientras otra señorita, (eso si, para estas cosas son muy pudorosos), me pasaba el detector de metales por doto el cuerpo, me sobaba las pantorrillas y el costillar, (¡Con lo que me hubiera gustado a mi, que aquello lo hiciera un cachitas de aduanas!).
Recompuesta mi imagen glamurosa y rayada todavía como un vinilo viejo, por la escenita que acababa de vivir, me dirijo a la puerta de embarque en cuestión, o gate, o como se llame y… ¡Voilá! Gazapo a la vista entre la marabunta. Pero a la Marivip no se le escapa una, (en este caso, uno), yo siempre encuentro todos los gazapos del pasatiempo, y allí había uno llamado Arturo Valls. ¿Veis esa mirada? Pues así más o menos, me miro el CQC al pasar, pero como yo soy de las que aguantan estoicamente las miradas, (es decir, no la aparto ni por más) rápidamente se percató de que me había dado cuenta y disimuló. Marivip, que creída te estás volviendo, (pensé yo para mis adentros), ¿y si no te miraba a ti?... Yo tenía que averiguarlo, así que había que hacer la gran prueba de fuego. Me vuelvo sobre mis pasos, el con la cabeza gacha, y cuando ya lo había sobrepasado, doy un giro Bisbal, a traición y con alevosía, y ¡zas!... gran pillada, Arturin, gran pillada. Había vuelto a hacerlo, pero esta vez, la escena se parecía más a un squetch de Camera café. ¡Como te eché de menos en ese momento, Canalla!, pero sepas que yo, aun a pesar de estar sola ante el peligro, lo intenté. Volví hacia el, me senté justo enfrente, mirando con descaro, y no se si para disimular, o porque realmente tenia que hacerlo, el caso es que llamó por teléfono y no paró de hablar hasta que subió prácticamente el último del embarque, y eso que esperé y esperé a que embarcara la marabunta, pero ni así dejó de hablar. No obstante, yo escribí la nota de rigor, Canalla, como hicimos con Los Italianos, pensando en dársela en mano y sin mediar palabra, al desembarcar, pero no pudo ser. El Arturo, que iba sentado en las primeras filas de Turista, bajó tan deprisa que una vez en la T4, fue imposible localizarlo. ¡Lástima!
A partir de aquí, todo fue una sucesión de acontecimientos, que fue increchendo, como una gran bola de nieve. Esa noche, no pegué ojo. A la mañana siguiente, los jueces de pista, nos esperaban para poner en marcha el engranaje de la mayor representación teatral que yo nunca he experimentado, y menos en mis propias carnes.
Aquello fue, lo más parecido a un tercer grado a los sospechosos. Lo primero, teléfonos requisados, el mío apagado, por supuesto, (¡ja! A mí me vas a cotillear tú el móvil…) el suyo, solo en silencio… (¡Hombres!), que se fue convirtiendo en una especie de juego del ratón y el gato, cosa que no advertí hasta casi el final, donde una frase, delató su juego.
Allí, no solo pasaba lo que nosotros veíamos y oíamos, sino que, entre bastidores, había una actividad frenética de gente que aparecía y desaparecía, puertas que se abrían y se cerraban, llamadas de teléfonos y navegaciones por la red, en busca de información, gente a la que no conocíamos de nada, excesivamente amables con notros, y gentas, a las que si conocíamos y que habían sido muy simpáticos, repentinamente cortantes. Bajo mi punto de vista, son grandes profesionales, saben hacer bien su trabajo, (que hilos estirar y cuando estirar), y me satisface saber, que no son unos chapuzas de tres al cuarto, ya que saben lo que se hacen y lo que se traen entre manos. Pero, no contaron con nosotros, y se les fue de vareta el asunto, (algo así como dos horas más de lo que esperaban), tratando de desvelar La Flor de mi Secreto, (película que aborda el drama del desamor desde la lucha de una escritora de "novela rosa" por sobrevivir a la ruptura de su matrimonio, al mismo tiempo que muestra las relaciones de familia en la España del momento) del suyo, del nuestro…
._ ¿Te has sentido liberada al separarte?
._ Este último año ha sido duro ¿NO?
._ Ufff, tienes un carácter de mil demonios
._ Perderás el control enseguida
._ Te cabreas con facilidad… Hasta aquí todo era posible, y quizás, mi test de personalidad les estaba dando mucha información, (al menos eso querían hacerme creer) pero el inquisidor se pasó de listo con sus dotes adivinatorias… y todo iba bien hasta que dijo aquello de…
._ Pues… yo creo que os vais a enamorar allí dentro. Entonces comprendí, que mis reservas del principio, no eran infundadas, que aquellos test de personalidad no decían tanto de mi, que no eran como el poligrafo que osé recomendar al inquisdor, deberian tener para aquellos menesteres, pero mi blog y el suyo si, y que ellos también estaban jugando su Match Point con el azar y la suerte, (me sentí un poco idiota, la verdad, por haber bajado la guardia y no haberme dado cuenta antes), y aunque, de momento, habían ido ganando, y mi compañero de juego aun no se había percatado, yo si. Até cabos rápidamente, y entendí que nadie les había facilitado tanta información a cerca de nosotros, que no fueramos nosotros mismos y nuestros blogs, y terminé echándole un capote cuando fueron a por el. Para mi estaba clarísimo, trataban de averiguar si realmente, éramos un Pijus Magnificus y una Incontinencia Suma, tratando de sentenciar nuestro Match Point particular, (pelota va y pelota viene), y aunque el partido se resolvió con prorroga, para nosotros, la bola quedó suspendida justo encima de la red, con muchos Moleskines (comprados en el Vips, según me dijeron) por la mesa.
Como los que, a mi dulce Joao, le hacen sentirse menos original que el resto de los mortales. (El libro que saldría con la anotaciones de esos Moleskines, se convertiría en el Bestseller del año, no lo dudeis)
Al terminar, salimos de allí queriendo asimilar todo lo que habíamos dicho, visto y escuchado, intentando reproducir la moviola del partido. Más tarde comprobé también, que no soy tan excesiva como me dicen, que mi cabecita loca, siempre va muy por delante de la procesión, que a poco que me den pistas, intuyo el juego que el contrario tiene preparado para mi, por retorcido y descabellado que pueda parecer, en definitiva… que soy mujer, intuitiva hasta la medula y, con la edad y contra las cuerdas, se agudiza en mi este sexto sentido tan femenino, porque como dice grelinno, “Soy una Señora Estupenda”, como la que pasó por debajo de mis pies en la Estación de Atocha, (camino de la estación del Ave de Sevilla), mientras, haciendo tiempo para tomar mi tren de regreso a casa, leía un sms muy esperado, sin poder hacer nada por acercarme a ella y decirle que yo, tampoco espero a nadie cuando duermo, como ella, y que cuando quiera… nos vamos de cena juntas, a contarnos La flor de nuestro secreto.
La rateta: Muy importante esoque dices de "respetarla"... aunque desde fuera no la entiendan.Un beso "pa" ti también.
grelinno:Y más... más cosas que no sabes, pero tranki, comprendo que es un shock y que no te salga nada de nada.
Besos, eso sí.
Aunque es cierto que hay quien no la tiene. Aprender a escucharla y respetarla y cogerla de la mano y caminar con ella. Es pura vida
Un beso

























