Porque el mundo no siempre es rosita.
Dijo dos y yo pensé que me lo quedaba solo podía saltar así que respiré y aplaudí. Eso estaba bien ya que el color rojo favorece sin duda era algo grande mientras la puerta se abrió quitaba la mesa y la arena le caía por entre los dedos pero la música de fondo silenciosa me hacia correr hacia atrás tecleando sin cesar el interruptor de la luz freí la croqueta y la cama blandita se deshizo y todo quedó ahí. La llave se partió mientras me miraba. Dijo dos y todo terminó por el principio.





