El soldadito y el gusano
Entonces el soldadito cogió el gusano y comprendió su misión, tenía que conseguir que aquella oruguita tuviese siempre las hojas mas frescas, el rocío mas transparente y las máximas cantidades de sol posible. Se agachó, con dos deditos, lo cogió y... al tocarlo, el gusano se transformó en algo increíble, comenzaron a salirle escamas, patas, cola, garras... de pronto se convirtió en un enorme dragón, de forma que era imposible sostenerlo en la mano. El enorme dragón miró al soldadito desde su superioridad y le lanzó una llamarada que carbonizó al instante al soldadito. En ese mismo momento, el dragón , recuperó su forma de oruguita indefensa, y el pobre soldadito quedó sin vida y sin misión que cumplir.





