Una mirada irónica sobre la actualidad económica y financiera.
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Por fin, un espacio en el que poder hablar de temas económicos y financieros con un poco más de libertad, exponiendo mi opinión y dejando una puerta abierta para recibir las vuestras. Vamos a probar juntos el periodismo del futuro, ¿te animas?
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El Euribor 'pasa' de Trichet !Gracias a Dios¡
Si ya lo dice el refrán español: "Dios aprieta pero no ahoga". Que no ganamos en bolsa -o que perdemos si es el caso- pues bueno, pues nos queda el Euribor. Que Trichet (el 'truchas', para los amigos) va por libre y advierte que lo de bajar tipos no va con él, pues bueno, pues nos quedamos con las inversiones en bolsa como estaban: en pérdidas, si nos pilló el toro, o en liquidez si tuvimos más ojo. Lo importante, pues siempre hay que quedarse con lo bueno, es que el Euribor, ese puñetero índice que marca el peso de nuestra hipoteca, ha decidido 'pasar' de Trichet y sigue bajando.

El Euribor cotiza ahora en el 4,287% y acumula un retroceso del 9,6523% desde el inicio del año y del 10,1635% en un mes. De hecho, se sitúa en su nivel más bajo de los últimos seis meses.

Y eso, ¿en qué se traduce? Se traduce en un ahorro para nuestros bolsillos, que puede ir destinado a bolsa cuando llegue la hora de volver a entrar (y que es lo que nos gusta) y también en el hecho de que quizás las palabras del presidente del Banco Central Europeo le hayan sonado vacías y poco creíbles al mercado, por lo que quizás ese grito de independencia de Trichet a los bolsistas sea sólo una pose y podamos ver bajadas de tipos en Europa este mismo año. Ya lo veremos.

José J. Martín
 
¿Por qué es tan difícil ganar dinero en un mercado bajista?
Leía hace unos días el comentario de un experto de RBC Dexia en el que explicaba que los españoles no terminamos de entender las opciones que existen para ganar dinero cuando la bolsa baja y que solemos quedarnos quietos en estas situaciones, lo que me ha hecho pensar en porqué nos cuesta tanto sacarle partido a un mercado bajista. Estas son mis conclusiones:

En primer lugar, creo que para poder sacarle partido a un mercado bajista hay que estar convencido de que se trata de un mercado bajista; esto es, estar seguros de que el mercado no sólo está débil sino que va a estarlo aún más en un periodo de tiempo adicional suficiente como para que podamos invertir a la contra en ese periodo.

Esta idea enlaza directamente con la segunda, pues si aceptamos la premisa de que a largo plazo la bolsa siempre sube, el plazo para una inversión a la baja ha de ser forzosamente corto, lo que nos obliga a ser muy rápidos a la hora de ver el mercado bajista y de adivinar el momento en el que se dará la vuelta.

En tercer lugar, existe un problema claro a la hora de invertir en un mercado bajista: ¿Cómo lo hago? Si la bolsa es alcista la opcion está clara: compro acciones (y no me complico la vida), pero si es bajista tengo que recurrir a los derivados, lo que me supone una opción probablemente más cara y, sin lugar a dudas, no tan sencilla de manejar.

Lógicamente, y vuelvo en parte a la primera premisa, saber con garantías que un índice o un título va a bajar en un plazo determinado es tan difícil como saber cuál y cuándo va a subir, por lo que el trabajo previo a la decisión de invertir en un mercado o en otro es el mismo.

Y en quinto lugar -y reconozco que puede sonar un poco raro- invertir a la contra es difícil porque es algo así como una inversión 'contra natura'. Psicológicamente, tenemos asumido que ganar dinero implica que la bolsa suba, que suban las acciones que tenemos compradas; es muy difícil entender que podemos ganar si la renta variable cae porque nos obliga a plantearnos todo al revés.

Si me permiten el símil, sería una sensación parecida a la de apostar contra tu propio equipo: Aunque te vaya el dinero en ello, no puedes aceptar que pierdan tus chicos para beneficiarte tu, por lo que finalmente no apuestas. Esto es en cierto modo lo que hacemos los inversores en mercados bajistas: Nada; por lo que le doy la razón al experto de RBC Dexia. Cuando no tengo claro que la bolsa vaya a subir no me complico la vida y símplemente no invierto.

José J. Martín
 
Cuando todo falla, queda la paciencia
Como no me gusta ponerme medallas que no me corresponden y siempre me ha gustado la sinceridad, reconozco hoy que traigo como lastre de 2007 acciones mal compradas, y que de tantas pérdidas que acumulan ya no quiero venderlas; me da hasta vergüenza.

No soy el gurú inversor de nadie y, en realidad, ni siquiera soy analista; sólo periodista, por lo que asumo estos errores sin menoscabo de mi capacidad como bolsista y con la conciencia tranquila de saber que en mis 'cagadas' no arrastro a nadie, pues a nadie digo dónde me meto ni porqué.

Reconozco que no tendría que haber llegado a este punto, que tendría que haber salido de esos valores antes, pero por lo que fuera -quizás escaso instinto inversor- no lo hice a tiempo; y ahora acepto mi penitencia.

Quizás debería vender hoy a precio de mercado, aceptar pérdidas y empezar de nuevo, pero no puedo. De pobre que soy me niego a asumir esas minusvalías y, tal vez por orgullo inversor, rechazo aceptar mi tremendo error. Como sea, da igual; no escribo hoy para dar lástima a los que nunca se equivocan (si es que los hay) sino para hacer terapia de grupo y tratar de animar a los que están en mi situación.

Como soy optimista por naturaleza, me agarro a las palabras de Ram Bahvnani que leía hace unos días en nuestro foro de bolsa y que apuntaban a la paciencia como virtud entre los inversores. El inversor indio venía a decir que "si hemos invertido en una empresa de la que conocemos casi todo, y cuyo funcionamiento entendemos, y su cotización comienza a bajar sin que haya variado ninguno de los fundamentos que nos llevaron a comprarla, esa desazón momentanea puede verse más como oportunidad para fortalecernos que como una excusa para salir de allí como alma que lleva el diablo".

Pues eso, que con la que está cayendo ahí fuera me siento un poco como el que se queda pillado en un atasco: He elegido la ruta que creía adecuada y me he equivocado. Sólo han evitado el atasco los que no han cogido el coche, pues otros se han quedado pillados en otros atascos en otras carreteras. Y no se ustedes, pero yo, uno de los motivos por los que invierto en bolsa es para entretenerme, pues con las cifras que manejo ni podré salir de pobre, ni dejaré de tener un plato de lentejas que comer cada día.

Y eso, sinceramente, lo que significa es que me gusta estar en el mercado; y también, que reconozco que de no estar pillado en estos mis atascos estaría, probablemente, pillado en otros, pues el riesgo de equivocarse es intrínseco en cualquier inversión.

En realidad, lo que quiero decir es que lo único que lamento es no estar ahora mismo fuera del mercado para poder estar estudiando dónde y cuándo volver a meterme, que es, a fin de cuentas, lo que me gusta... ¿O no les pasa también un poco eso a ustedes?

Jose J. Martín