Los mercados financieros entonan un "Sálvese quién pueda"
El sistema financiero globalizado en que vivimos ha dejado una curiosa paradoja que paso a contarles: El que un chavalote de Kentucky (Robert Nash, por ejemplo) no pueda hacer frente a su hipoteca provoca que yo vaya a ser incapaz de hacer frente a la mía. Ésto, que no tiene sentido visto en frío, no sólo es posible, sino que ya está ocurriendo ante la situación declarada de algunos intermediarios que han ejercido la opción de "sálvese quien pueda", en el mercado financiero.
El proceso es muy simple, más de lo que parece. Los bancos especializados en hipotecas en EEUU se lanzaron a ganar pasta prestando dinero a todo el mundo, con grandes ofertas para atraer más clientes buenos al principio y ofertas de más riesgo
para arañar un centavo más con clientes menos solventes después, en una época de crecimiento económico y bajos tipos de interés. Para que se hagan una idea, lo que ha ocurrido en España hasta hace dos días, con hipotecas a 35 y 40 años o a personas con escasos avales o pocos ahorros...
El caso es que la economía de EEUU pierde gas y suben los tipos, con lo que los hipotecados empiezan a no pagar... (como en España, no se crean). Los bancos, más listos que el hambre, titulizaron esas hipotecas y las revendieron el los mercados financieros mundiales (Europa, por ejemplo), con lo que compartieron el riesgo con otras entidades. Ya saben que en los activos de renta fija cuanto más alto es el riesgo, mayor es la rentabilidad. Y rentabilidad era lo que buscaban todos esos fondos de inversión europeos en renta fija que compraron activos de mayor riesgo como estas titulizaciones, para poder ofrecer a sus clientes revalorizaciones algo por encima de la inflación.
Bueno, pues tenemos entonces el problema globalizado. Nuestro amigo yanqui no paga y su banco tiene problemas de liquidez. Como su entidad no tiene dinero, no puede pagar a los bancos que le prestaron a él vía deuda, con lo que estos últimos empiezan a tener ese mismo problema de iliquidez.
Los bancos mundiales viven un problema de escasez y temen que otras entidades les 'coloquen' activos con problemas heredados de esas hipotecas impagadas, por lo que empiezan a no prestarse dinero entre ellos. Así, en Europa, el Euribor se dispara. Al no querer los bancos prestarse dinero, el interés (Euribor, Eonia) que se paga por el dinero es más alto y ahí entro yo con mi préstamo hipotecario.
Mi hipoteca sube porque un problema que han generado unos bancos estadounidenses se ha trasladado a los bancos mundiales y ahora ninguno quiere hacerse cargo del asunto ¡Sálvese quién pueda, entonces! Pero, ¿de quién será ese problema ahora si el que no puede pagar soy yo, de Bobby?
José J. Martín
El proceso es muy simple, más de lo que parece. Los bancos especializados en hipotecas en EEUU se lanzaron a ganar pasta prestando dinero a todo el mundo, con grandes ofertas para atraer más clientes buenos al principio y ofertas de más riesgo
para arañar un centavo más con clientes menos solventes después, en una época de crecimiento económico y bajos tipos de interés. Para que se hagan una idea, lo que ha ocurrido en España hasta hace dos días, con hipotecas a 35 y 40 años o a personas con escasos avales o pocos ahorros...
El caso es que la economía de EEUU pierde gas y suben los tipos, con lo que los hipotecados empiezan a no pagar... (como en España, no se crean). Los bancos, más listos que el hambre, titulizaron esas hipotecas y las revendieron el los mercados financieros mundiales (Europa, por ejemplo), con lo que compartieron el riesgo con otras entidades. Ya saben que en los activos de renta fija cuanto más alto es el riesgo, mayor es la rentabilidad. Y rentabilidad era lo que buscaban todos esos fondos de inversión europeos en renta fija que compraron activos de mayor riesgo como estas titulizaciones, para poder ofrecer a sus clientes revalorizaciones algo por encima de la inflación.
Bueno, pues tenemos entonces el problema globalizado. Nuestro amigo yanqui no paga y su banco tiene problemas de liquidez. Como su entidad no tiene dinero, no puede pagar a los bancos que le prestaron a él vía deuda, con lo que estos últimos empiezan a tener ese mismo problema de iliquidez.
Los bancos mundiales viven un problema de escasez y temen que otras entidades les 'coloquen' activos con problemas heredados de esas hipotecas impagadas, por lo que empiezan a no prestarse dinero entre ellos. Así, en Europa, el Euribor se dispara. Al no querer los bancos prestarse dinero, el interés (Euribor, Eonia) que se paga por el dinero es más alto y ahí entro yo con mi préstamo hipotecario.
Mi hipoteca sube porque un problema que han generado unos bancos estadounidenses se ha trasladado a los bancos mundiales y ahora ninguno quiere hacerse cargo del asunto ¡Sálvese quién pueda, entonces! Pero, ¿de quién será ese problema ahora si el que no puede pagar soy yo, de Bobby?
José J. Martín
Crisis en los mercados: Mi gozo en un pozo
Esta mañana me desayunaba la noticia de que algunos analistas pronosticaban que el BCE no iba a elevar los tipos de interés en su próxima reunión de septiembre, lo cual me llenaba de ilusión.
Los expertos consideraban que como consecuencia de la actual falta de liquidez provocada por los impagos en las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos el banco central se pensaría muy mucho reducir aún más la liquidez con otra subida de tipos. Y yo, como zipotecado que soy, me lo creí.
Y fui corriendo al ordenador a buscar los datos del Euribor, la espada de Damocles que se cierne sobre mi hipoteca, el termómetro que marca las subidas reales de mis cuotas mensuales, y... !Toma hostia¡
Los expertos o el sentimiento del mercado pueden apuntar hacia un mantenimiento de los tipos, pero el Euribor no se lo cree, no es tan inocente como yo. Es el problema actual de esta crisis que vivimos: nadie sabe a ciencia cierta en qué lío estamos metidos y no hay consenso en cómo vamos a salir de aquí.
Por eso, los pronósticos que queremos oir los inversores en bolsa o los hipotecados o endeudados nos suenan a cantos de sirenas, pero nos mantienen la sonrisa y la esperanza el tiempo que tardamos en ver lo que realmente piensa el mercado.
jose j. martin
Los expertos consideraban que como consecuencia de la actual falta de liquidez provocada por los impagos en las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos el banco central se pensaría muy mucho reducir aún más la liquidez con otra subida de tipos. Y yo, como zipotecado que soy, me lo creí.
Y fui corriendo al ordenador a buscar los datos del Euribor, la espada de Damocles que se cierne sobre mi hipoteca, el termómetro que marca las subidas reales de mis cuotas mensuales, y... !Toma hostia¡
Los expertos o el sentimiento del mercado pueden apuntar hacia un mantenimiento de los tipos, pero el Euribor no se lo cree, no es tan inocente como yo. Es el problema actual de esta crisis que vivimos: nadie sabe a ciencia cierta en qué lío estamos metidos y no hay consenso en cómo vamos a salir de aquí.
Por eso, los pronósticos que queremos oir los inversores en bolsa o los hipotecados o endeudados nos suenan a cantos de sirenas, pero nos mantienen la sonrisa y la esperanza el tiempo que tardamos en ver lo que realmente piensa el mercado.
jose j. martin