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Paraísos desiertos
Una pequeña aproximación a mi microcosmos
Sindicación
 
Un mes llamado agosto

Abro los ojos. Los abro y casi a la vez maldigo la luz que penetra en ellos desde la ventana de esta habitación. Nunca me acuerdo de arreglar la rendija de esa vieja persiana de madera carcomida; tan solo cuando me despierta por las mañanas y entonces resulta ser ya demasiado tarde... o demasiado pronto, según se mire. Con el sudor en la frente, delator de mis pueriles pesadillas que todavía hoy me visitan, algo me advierte que te he echado de menos esta noche.
No hago más que imaginarte sobre tu cama, con la espalda encogida y mordiendo la suave almohada para sofocar la desesperación que se esconde en tu llanto. Odiando esta distancia que en unos días llenará las horas de soledad y angustia, me digo que "quién fuera sábana" para envolverte todas las madrugadas, para enredarse en tus piernas. Si es que hay algo en mi cuerpo (y en mi alma) que me recuerda que llega agosto. Y sé también que me levantaré llorando y sin aire en los pulmones contando los días y llenando de cruces rojas el calendario. Recordando cada agosto alentado con suspiros de resignación.
Aunque, sin embargo, prefiero imaginarte durmiendo, a la lejanía del mundo. Sin nada que te perturbe, nada que te moleste, nada que, al fin y al cabo, te despierte de este largo sueño.

 
Comentario:
Yo también odio el mes de agosto, no quiero dormir, me gusta este mundo y este largo sueño.
No