enSUEÑO poético

Viejos amigos,
compañeros de este breve viaje,
encima de mi mesa os observo,
cubiertos de papel y cola, perenne traje.
(Como para el vino, para mí el tiempo pasa;
no para vosotros,
siempre jóvenes y audaces
igual que la eterna criatura de ese irlandés afeminado)
Mario y Jaime, a los dos os aprecio,
a uno por su deje sureño y sus experiencias vitales,
al otro,
conciudadano fiel,
por hacer del verbo tango
con su prosa en verso y su vergüenza en el laurel.
Sólo quería disculparme,
- inseparables camaradas -
por la hora intempestiva en que acudí ayer.
Me adentré en vuestras palabras
deseosa de soñar,
pero del laberinto de vuestra letra
me fue imposible escapar.
Menudo baile el de esta noche,
dos poetas danzando al mismo son,
mientras Mario recitaba,
Jaime tocaba el bandoneón.





