Desazones de vivir

Supe de la luz a mis dieciocho años y un mes.
Descubrí la luz mirándole a los ojos y dejándome llevar por primera y única vez de la manera más auténtica e ingenua que alguien pueda imaginar.
La primera vez que la vi, tan rotunda y espontánea, tan tímida y precavida, tan niña...
Cuando me habló de su primer beso, y comentar que fue “tan mágico que es difícil de explicar” no pude más que sonreír y estallar por dentro...
Más tarde, su cumpleaños - sin velas en los donuts -, un concierto de Maná y las declinaciones y algunos verbos en latín en la memoria.
El no poder dejar de pensar en ella sin entender por qué, de mirar dónde estaba sentada, a qué distancia, quién era el privilegiado de hablarle, de arrancarle una sonrisa y unas palabras.
Intentar averiguar a qué olía su cabello y su ropa, los ensimismamientos en las clases de filosofía donde el Eros platónico me remetía a algo extraño que no me atrevía a creer.
Coleccionar miradas y contar el número de veces que me encontraba con sus manos al pasar las páginas de un libro compartido, de bajar los ojos cada vez que me sorprendía mirándole...
Empezar a adorar sus gestos, sus buenos días, sus gafas de niña buena, sus dedos, sus ojos...
Enviar y recibir tímidos mensajes que, mirados ahora, de tímido tenían bien poco...
Inventar excusas para saltarnos clase e ir a la Tamarita a soñar con las palabras..., preguntar, escuchar...
Evitar las compañías, intentar ser siempre solo las dos, a cada momento dos, pensar solo en la palabra dos, acabar con todos los números salvo el dos...
Quedar formalmente para ir al cine... solas... entonces la película era lo de menos...
Dejar de quedar con amigos, dejar de estudiar (aunque fuera por unos días).
Agotar junio y julio y no desperdiciar ningún momento para compartir con ella.
Invitarla a comer, a cenar en pizzerías baratas, a dormir en mi casa y fumarnos la madrugada con pequeñas caladas de palabras, de secretos, de silencios...
De tener que dormir en la misma cama (¡oh, gran sacrificio!) porqué no había suficientes... y no moverme ni un centímetro para no despertarla, contar sus latidos hasta dormirme, querer besarle los párpados cerrados, contenerme...
Besarle la cara por las mañanas, verla salir de la ducha y mirar hacia otro lado al vestirse. Abrocharle algún botón, alguna vez, si no llegaba...
Las ganas de abrazarla y no hacerlo.
Sus dibujos de corazones en que decía que eran manzanas... para eludir el tema...
El cassette que “rayábamos” pensando la una en la otra, con canciones que no llevaban más que su nombre y sus ojos.
Las manos siempre juntas y escondidas, sus dedos, sus palmas, cada pliegue, cada marca, aprendérmelas de memoria, recorrerlas sin prisa como si fuese la mejor tarea del mundo…
La primera noche que nos venció el sueño en un abrazo, sus mimos.
El primer beso y conocer su sabor, su lengua, sus labios.
La primera vez que la vi desnuda, sus miedos mezclados con mi pierna, su oreja con mis susurros, con mis labios su cuello, mi temblor, su rubor, mi corazón saliéndose fuera de mi, su aliento, su pecho, su ombligo, su pelo, su calor, su olor, su cintura, su sexo, su espalda, sus brazos, sus muslos, sus todos sus… su forma de mirarme y dejarse dormir.
Recordar sus ojos llenos de esa agua de estar a gusto y feliz, de querer que siga mirándola y contándole…
las puertas y en el reverso, siempre robándonos besos…
Las siestas a escondidas, en cualquier cama, en cualquier casa...
Tener que separarnos un mes.
Volver a encontrarnos y repetir cada escena haciéndola siempre nueva durante el tiempo que fue.
Aguantar la respiración y reservarle cada bocanada de oxígeno a ella.
Querer partirme en dos y estar así siempre con ella,
dentro y fuera de ella…
Comentario:
"ella" recuerda un pasado de cuento de hadas; "ella" espera impaciente un futuro digno de recordar y digno de ser repetido si se pudiera; "ella" pasa y repasa todas las páginas del álbum de fotos de su memoria;"ella" piensa constantemente el ella; "ella" disfruta con cada una de sus sonrsas, sus carcajadas, sus miradas, sus palabras, sus logros, sus pensamientos; "ella" vive enamorada; "ella" admira sus virtudes;a "ella" le encanta bailar con su belleza, con sus labios, con su música.
"ella" es tu keimelion que has encontrado y que nunca se separara d ti.
"ella" te ama.
Gracias.
"ella" es tu keimelion que has encontrado y que nunca se separara d ti.
"ella" te ama.
Gracias.
Comentario:
Realmente muy emotivo, y como en la mayoría de tus relatos, mucho realismo. Esa relación, ese sentimiento... q bonito todo! Realmente, ¿te has preguntado alguna vez que tal vez has hallado a la persona ideal, osea tu "príncipe azul"? Pues en caso que sea así, a conservarlo porque esos príncipes están en peligro de extinción; en caso que no sea así, vive el momento y piensa que has vivido cosas maravillosas.





