Desde lo alto de tu frente

Desde lo alto de tu frente - más allá de tu mirada -
puedo desnudar tu alma
comenzando por las paredes hasta cavar en su interior.
Deshacer los nudos que la habitan, descifrar sus miedos,
puedo incluso habitar sus soledades y despoblar sus ruinas.
(Y es que en este tiempo en qué nos ha tocado vivir,
en el que cada vez cuesta más reencontrarse con ese mismo que es uno,
lleno de palabras vacías y hueco de silencios vírgenes,
resulta casi complicado no buscar un tronco en qué aferrarse,
cuando la fe ya se ahogó en la otra orilla)
Tal vez no adviertas mi incauta mirada
siempre que tu pupila distraída viaja en otra dirección,
pero no en vano la mía busca en tus ojos
ese horizonte que se esconde allá,
más allá de lo que mis besos llegan nunca a alcanzar.
Encara a l'illa dels feacis...

Quan surts per fer el viatge cap a Ítaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Els Lestrígons i els Cíclops,
l'aïrat Posidó, no te n'esfereeixis:
són coses que en el teu camí no trobaràs,
no, mai, si el pensament se't manté alt, si una
emoció escollida
et toca l'esperit i el cos alhora.
Els Lestrígons i els Cíclops,
el feroç Posidó, mai no serà que els topis
si no els portes amb tu dins la teva ànima,
si no és la teva ànima que els dreça davant teu.
Has de pregar que el camí sigui llarg.
Que siguin moltes les matinades d'estiu
que, amb quina delectança, amb quina joia!
entraràs en un port que els teus ulls ignoraven;
que et puguis aturar en mercats fenicis
i comprar-hi les bones coses que s'hi exhibeixen,
corals i nacres, marbres i banussos
i delicats perfums de tota mena:
tanta abundor com puguis de perfums delicats;
que vagis a ciutats d'Egipte, a moltes,
per aprendre i aprendre dels que saben.
Sempre tingues al cor la idea d'Ítaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí.
Però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys
i que ja siguis vell quan fondegis a l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que t'hagi de dar riqueses Ítaca.
Ítaca t'ha donat el bell viatge.
Sense ella no hauries pas sortit cap a fer-lo.
Res més no té que et pugui ja donar.
I si la trobes pobra, no és que Ítaca t'hagi enganyat.
Savi com bé t'has fet, amb tanta experiència,
ja hauràs pogut comprendre què volen dir les Ítaques
Konstandinos Kavafis
A menudo sucede que un poema se adentra mejor en tu alma según la lengua en que esté escrito o, sencillamente, porqué la traducción que tienes en tus manos está hecha con mayor acierto y eso hace sentirte más cerca del original. Ésta versión, hecha por el gran Carles Riba, traductor de la Odisea, entre otros textos, es uno de esos cuyos versos siempre me acompañan vaya donde vaya. Y es por eso por qué me apetecía colgarlo hoy aquí. Además, porqué creo que últimamente he encontrado otro significado a sus palabras, tal vez me atrevería a decir que lo he comprendido mejor. ¿Será eso síntoma de que me estoy haciendo mayor?
Ingenuos pretextos para no confesar que te echo de menos

No, de verdad, que no me pasa nada. ¡Pues claro que te lo contaría! Sí, he dormido bien esta noche y la otra también. ¿No recuerdas que me has tenido que despertar que eran ya más de las 12? ¿Pero cómo quieres que esté cansada si estos días no hago más que comer, leer y dormir? Casi lo mismo que un bebé. Sí que soy la misma de siempre, ¿por qué dices eso ahora? No es cierto que esté como ausente, eso son manías tuyas. Yo no voy a ningún médico para que me acabe diciendo que tengo los ojos hinchados; me tomaría por una hipocondríaca o una histérica. ¡Pues a mí no me da igual! ¿No ves que ya te tiene “clichada”? ... eh... eh... además, creo que estos días me estoy constipando un poco, además del cloro de la piscina, que últimamente pica mucho. Eso, o que debo de tener alguna alergia. Sí, mujer, a esos árboles y esas plantas a los que no estoy acostumbrada en Barcelona. Exacto mamá, esto debe de ser el polen, el polen que desprenden las flores, ¿no ves que estamos en verano? Sí, ya sé que en primavera también, pero te digo yo que en verano todavía dura esto de las poluciones... o cómo se les llame. Venga, vuelve a apagar esa luz, que me está entrando el sueño. Buenas noches mamá, hasta mañana. Parecía que no pero el día de hoy ya está a punto de ser olvidado en el calendario... y muerto. Un día más. Un día menos.
¿Por qué vulnerar palabras que digan eso que otros han sabido decir mejor que yo?

Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
- Mario Benedetti -
Tal vez
Tal vez sean los media que, con tantas “parejitas del año”, bodas y demás parafernalias a una se le ablanda el corazón y le hace plantearse cosas que antes jamás se le habrían ocurrido esbozar para su vida. Tal vez sea el verano, el calorcito, esas canciones que, a fuerza de escucharlas repetidamente en los chiringuitos y en la radio por más que cambie de emisora, una acaba por creerse el mismo Bisbal y no deja de entonar todo el día en su cabeza esas potentes – y jodidas – melodías. Melodías llenas de letras vacías pero que, como cualquier otra cosa que me rodea, me recuerdan inevitablemente a ti. O tal vez sea esta leve humedad que trae consigo la noche, la misma que junto con la luna en cuarto creciente y la oscuridad de esta habitación me abrigan y me protegen de algo – aún no sé el qué – pero de ti seguro que no. Porqué tal vez es que te siento cerca cuando en realidad estás tan lejos, y lo cierto es que por mucho que cierro los ojos para no verte, ahí estás, proyectada tu silueta dentro de mis párpados, dónde ni el lápiz de ojos ha conseguido llegar todavía.
Tal vez lo que intento decirte hace tiempo pero la juventud y mi torpeza no me lo ponen del todo fácil, es que vendería el alma al diablo si me lo asegurara. Si me asegurase que todas las mañanas – todas – amaneceré a tu lado, y nos veremos echando a suertes quién apaga el despertador, una semana tú, otra yo. Que me jurase que soportarás mi mal humor y mis manías cada vez que te me metes en la ducha y tenemos prisa, y el café se me enfría en la taza – a ti no, nunca te ha gustado –. Y me recordarás que el amor no conoce de tiempo ni de prisas mientras que me sorprendes por detrás con uno de tus cálidos abrazos, y te beso y me besas y nos besamos. Hasta que anochezca en nuestros ojos. Simultáneamente. Tal vez.





