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Pss na... no se no me gusta describirme xD
Sindicación
 
Aquí estoy de nuevo....
Bien…puede que para bien o puede que para mal, hoy voy a escribir otra vez en esta página a la que con el tiempo he llegado a querer tanto, ya que es por aquí por donde paseo siempre que puedo, recordando sentimientos que ahora me parecen imposible haber tenido, supongo que será esto mismo lo que me ocurrirá cuando dentro de unos meses lea estas líneas que ahora escribo. Sé que desde hace tiempo no escribo mucho sobre mi vida sino que me dedicó a colgar algunos de los trabajos que realizo para el instituto, tal vez esto se deba a que últimamente no me siento enteramente yo, todavía hay algunos fantasmas del pasado que me atormentan y no me dejan seguir adelante como a mi me gustaría hacerlo, aunque también debo atribuirle algo de culpa a que no me siento verdaderamente orgullosa de mi misma en ninguno de los aspectos y sin embargo tampoco lo estaría actuando de manera diferente a la que lo hago, se que no se me entiende, lo siento. Verdaderamente no se si soy feliz o desdichada… o un conjunto de ambas, no lo se. Ahora mismo se supone que tengo una especie de relación, (no se de que pero la tengo) con una persona que me hizo mucho daño, ahora las cosas parecen haber cambiado pero no tanto como a mi me gustaría, y desde la ultima gran bronca que tuvimos me siento incapaz de volver a estar con el como lo estaba en un principio, ahora simplemente no me nace el ir a el y darle un beso, un abrazo, cualquier muestra de afecto, a menos que sea él el que me busque a mi, de todos modos…ya no es igual, y esa carencia de “la magia” que había en un principio la intento sustituir conociendo a gente nueva, chicos nuevos, amigos nuevos… cosa que me ha hecho descuidar bastante mi circulo de amigos mas cercanos, haciendo que aun me sienta peor. Es por esto también que he dejado de escribir sobre el amor y todo lo que ello conlleva, supongo que lo he apartado un poco de mi vida, dejando que lo superficial tome el relevo. He pensado muy seriamente dejar a aquel que aunque no haya sido a propósito ha tirado al traste cosas que había antes en mi y que ahora me cuesta encontrar, sin embargo me cuesta tanto… no solo por todos los momentos que hemos pasado juntos sino porque, a pesar de todo lo que haya podido ocurrir, le sigo queriendo, antes sin embargo, jamás hubiera dejado que nadie cambiara ni un ápice mi personalidad, ahora, no me reconozco. Recuerdo quien era, que hacía, que pensaba, que sentía, recuerdo esa gran seguridad en mi misma que antes tenia y que he ido perdiendo poco a poco hasta el punto de sentirme terriblemente insegura de mi misma. No se, siento que poco a poco me pierdo a mi misma y conmigo todo lo que un día considere mío.
 
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
En el siglo VI se produce un cambio que marcara un antes y un después en la historia de la filosofía y en la vida del hombre, el paso el mito al logos, o, dicho de otra manera, el paso de una explicación mitológica a una explicación racional, lógica. Es en este momento donde aparecen los primeros filósofos de la historia, los llamados presocráticos, que estaban divididos en función de lo que consideraban como arjé (origen de todo), en dos grupos: monistas, aquellos que creían que la sustancia fundamental era una y pluralistas si, por el contrario, pensaban que era el conjunto de varias.
Desde un punto de vista histórico, cabe señalar que las primeras respuestas fueron monistas y, como ya hemos citado anteriormente, éstos consideraban que la base de toda realidad se encuentra en un único principio. Dentro de este grupo, sin embargo, también podemos hallar discrepancias entre los filósofos que lo componen, organizándose así, en diversos grupos: los de Mileto (Tales, Anaximandro y Anaxímenes), Heráclito y Parménides
Tales de Mileto probablemente fue el iniciador de la investigación acerca de la naturaleza, pues él basaba su filosofía en la teoría de que el agua era el arjé de todas las cosas. Por otra parte, Anaximandro, discípulo de Tales, basaba su filosofía en que la sustancia fundamental era el "Ápeiron", es decir, algo indeterminado, indestructible, inmortal, eterno..., todo lo reservado a los dioses. Y, el último de “los Mileto”, Anaxímenes, vuelve a la línea de un arjé natural, pero afirma que éste es el aire, que tras sufrir una rarefacción y una condensación, se convierte en todo lo que conocemos.
Además, existen otros filósofos que hay que destacar, como es el caso de Heráclito y Parménides. El primero opina que el origen del universo es el fuego, y asegura que todo sale y vuelve al fuego, llegando incluso a ceer que hasta el mundo entero perece en ese fuego eterno. Esta doctrina, llamada "Eterno Retorno", será recogida en el futuro por Nietzsche. Parménides, por su parte, determina que lo verdaderamente “ente”, lo que deber considerarse como existente, es el ser, que es inmóvil, invariable, y que siempre permanece.
Por otra parte, los pluralistas defienden la teoría de un arjé basado en varias sustancias elementales que interaccionan entre sí. Aquí también podemos encontrar tres teorías distintas. En primer lugar, Empédocles defiende que parte de que la realidad es como una esfera con movimiento y pluralidad pues cree que en ella se encuentran mezclados los cuatro elementos (Tierra, Agua, Aire y Fuego). Afirma por tanto, que estos principios forman todas las cosas. En segundo lugar, las teorías de Anaxágoras se sustentan en la existencia de una cantidad innumerable de "semillas", todas distintas y divisibles infinitamente. Este filósofo explica los cambios mediante la afirmación de que "todo está en todo”. Por último, Demócrito, se guía por esta teoría y mantiene que todo consta de infinitas partículas indivisibles, sólidos e inmutables, dotados de movimiento propio y espontáneo, por lo que pueden chocar entre sí y unirse, separarse o rebotar. Los diferentes objetos, según este modelo, se forman por las diferentes formas, posiciones y orientaciones de los átomos, explicando no solo la multiplicidad de objetos y sus transformaciones sino la percepción: el choque de los átomos con nuestros átomos no permite percibir nuestro entorno. Esta explicación convierte a Demócrito en el creador de unos grandes sistemas de la filosofía antigua: el atomismo.
La sofística es un movimiento complejo desarrollado en Grecia en los 70 años anteriores a Platón. Los filósofos anteriores a esta corriente, los presocráticos, habían creado diferentes teorías racionales sobre el origen del mundo, muchas de las cuales eran demasiado abstractas y negaban hechos evidentes al sentido común. Esta proliferación de ámbitos explicativos tan heterogéneos acerca de la realidad creó los cimientos para una nueva visión del mundo, que sería relativista y escéptica
El contacto de los griegos con otros pueblos a causa de guerras, viajes y la fundación de colonias, hizo surgir la conciencia de que las costumbres, leyes y creencias no son generales y universales, sino que dependen de las circunstancias históricas en las que se insertan, es decir, son relativas a la cultura de cada pueblo. Así pues, los sofistas son pensadores relativistas morales y se muestran escépticos ante la verdad.
El término sofista se convirtió en un término peyorativo, dadas las constantes críticas de Platón y Aristóteles. El primero los definía como comerciantes de enseñanza y magos del lenguaje, y el segundo como poseedores de una sabiduría sólo aparente. Pero lo único de lo que eran ciertamente culpables era de centrarse en conocimientos prácticos, y de no estar interesados por la filosofía de la naturaleza.

Los máximos exponentes de esta corriente serán, por un lado, Protágoras, que podemos identificar con su famosa frase “El hombre es la medida de todas las cosas”. Para éste, lo mas importante era, además de este antropocentrismo, el relativismo de la verdad, es decir, él creía que las cosas dependían de cómo y por quién fueran conocidas. Y, por otro lado, tenemos a Gorgias, quien añade el escepticismo, con el cual niega la posibilidad del conocimiento: “En realidad nada existe, y si existiera sería incognoscible”. Si algo pudiera ser conocido seria imposible comunicarlo. Por tanto, debemos dedicarnos única y exclusivamente a dar opiniones.
El último gran filósofo antes de Aristóteles, será su mentor, Sócrates, cuyo interés por la reflexión filosófica se centraba en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el estudio de la naturaleza. Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca creó una escuela filosófica. A él le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico, donde la lógica y la metafísica estaban de más.
El rechazo del relativismo y la creencia, por tanto, en la existencia de una pauta universal, llevará a Sócrates a criticar duramente a los sofistas, quienes afirmaban el relativismo gnoseológico y moral, pues tanto lo justo como lo bueno ha de ser lo mismo para todas las personas. De este modo, la búsqueda de la definición universal se presenta, como la solución del problema moral y la superación del relativismo.
Para proceder a dicha búsqueda, Sócrates desarrolla un método práctico basado en el diálogo: la "dialéctica", método formado por ironía y mayéutica. Ésta última consistía en conseguir que el propio alumno extrajera de su interior lo que indudablemente tenía, cosa que conseguirá gracias a la ironía que empapaban las preguntas que Sócrates le hacía sin pausa.
Por último, hay que destacar que Sócrates creía en un intelectualismo moral. Si decimos de un acto que es "bueno" es porque tenemos noción de "lo que es" bueno. Si, por el contrario, no la tuviéramos, no podríamos hacer el bien, pues no sabríamos que es eso. De este modo si conociéramos lo "bueno", no podríamos dejar de actuar conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será identificada, por lo tanto, con la ignorancia, y la virtud con el saber.