Revisión de un clásico hollywoodiense: Las pájaros
Si observamos la cinematografía de Alfred J. Hitchcock en la década de los ’60, parece sencillo encontrar en alunas de sus obras ciertas semejanzas en el tratamiento que da a los estereotipos de las figuras con los que trabaja.
Hay en Hitchcock un tipo de madre y un tipo de hijo que podemos atisbar si comparamos, por ejemplo, a Lidia Brenner (Los Pájaros, 1963) con la Sra. Bates (Psicosis, 1960). Aparece así repetida la idea de una vinculación estrecha entre madres e hijos varones en sus películas. Los hijos aparecen como atados a sus madres y encuentran dificultades para separarse de ellas. En el caso de Mitch Brenner, él es, motu propio, cercano a su madre. Se acerca a verla todos los fines de semana porque para Lidia Brenner su hijo es importante. En Psicosis, Norman Bates también tenía una madre muy cercana a él, pero en su caso esto le lleva al extremo de la locura y ambos (Norman Bates y su madre) son proteccionistas hasta el extremo el uno con el otro. La Sra. Bates, a través de su hijo, es tremendamente proteccionista con él y no quiere compartirlo con ninguna otra mujer. El hecho de que una mujer cause deseo a Norman Bates hace que su madre quiera separarle de ella. Este motivo también se repite en Los Pájaros, aunque obviamente lo hace de una forma mucho menos exagerada.
Las madres de Hitchcock
Las madres de Hitchcock parecen compartir cierta necesidad de acaparar la atención de sus hijos, que se encuentran atados a ellas en mayor o menor medida. En Los Pájaros, Hitchcock parece querer ahondar en ese sentimiento maternal-proteccionista a través de la figura de Lidia, que es uno de los ejes fundamentales de desarrollo de la acción del filme. El personaje evoluciona con la película y es, junto a la protagonista, quien sufre el mayor cambio en esta trama.

En Los Pájaros, se narra la historia de cómo Lidia tiene que enfrentarse a los sentimientos que le provoca la entrada de otra mujer, peligrosa, en la vida de Mitch Brenner. En Psicosis, ya sabemos, Norman Bates encarna cómo su madre resuelve esta intromisión inesperada. Sin embargo, en el filme de 1963 Hitchcock nos enseña, apoyándose en la técnica, cómo la figura materna se enfrenta a la mujer que ha venido a por su hijo. Aquí, como iremos desarrollano a continuación, Lidia Brenner es cada vez más cercana a la mujer entrometida: Melanie Danniels.
Lidia Brenner
Lidia Brenner (Jessica Tandy) es la madre de Mitch, el hombre al que va a buscar la protagonista, Melanie Danniels, al pueblo de Bahía Bodega. El personaje de Lidia vertebra la película, a pesar de que el protagonismo no lo adquiere tanto por sus diálogos como por la forma en que la historia está narrada. No es casual que la primera aparición de Lidia Brenner se produzca tras la escena en la que la gaviota ataca a Melanie, en la lancha. Junto a los ataques de los pájaros, la primera amenaza que acecha a Melanie al llegar a Bahía Bodega, está la actitud de intimidación de Lidia Brenner hacia la mujer que ha venido a ver a su hijo. Los ataques de los pájaros y la actitud de Lidia hacia Melanie caminarán en paralelo durante toda la película, de modo que la Sra. Brenner pasa a obtener un protagonismo.
No sólo la estructura de la narración nos hace asociar a Lidia Brenner con el concepto de obstáculo para la protagonista. Ya desde el diseño de producción se nos muestra a la Sra. Brenner como una mujer seria, austera y severa. En su primera aparición va de gris, con un toque marrón, sin pendientes ni ningún tipo de ornamento que indique algo a parte de su austeridad. El vestuario sobrio en tonos de grises y el pelo gris remiten, asimismo, a la idea de que es una mujer que está entrando en la ancianidad. Opuesta a ella se encuentra Melanie Danniels, en tonos vivos de verde – como los love birds que lleva a Cathy –, rubia y pretendidamente llamativa. También es el color opuesto al rojo de Annie, la profesora de Bodega Bay, antigua pareja de Mitch y actual amiga de la familia Brenner, ya que cada una de ellas – Melanie y Annie – representa un estilo de vida completamente distinto.
La Sra. Brenner hace su aparición, pues, después del primer ataque a Melanie. No da signos de lástima o compasión porque la chica haya sido atacada, ni de agradecimiento porque haya traído periquitos a su hija. El plano sostenido de Lidia en un primer plano corto mientras se
escuchan las explicaciones de Mitch sobre la Srta. Danniels y la cena, demuestra que lo que interesa de esa escena no es tanto qué es lo que dice Mitch o cómo reacciona Melanie: lo que realmente interesa a Hitchcock es mostrarnos cuáles son las reacciones de Lidia, cómo mira a Melanie y qué es lo que ese personaje piensa. Desde ese momento queda constancia de que lo que importa de la relación entre Melanie y Mitch no es su amor, de hecho no encontramos ninguna escena de amor, si exceptuamos un breve beso de despedida de Mitch más bien poco enfatizado. Lo que interesa de su relación es la actitud de Lidia. Las tramas principales son, de un lado, los ataques de los pájaros y, de otro, la evolución del personaje de Lidia respecto a Mitch y Melanie.
Encontramos un momento de hipocresía cuando Lidia dice a su hija que “en una democracia todos merecen ser juzgados con equidad”. Justo después Lidia va a la cocina y se nos muestra cómo ella ya ha juzgado a Melanie por lo que conoce de ella. Esto enfatiza el prejuicio de Lidia y también encontramos en esta escena planos que se sostienen en Lidia para ver cuáles son sus reacciones respecto a las palabras de Mitch. De nuevo al director no le importa tanto lo que dice Mitch como cuáles son las reacciones de su madre.

Pero, ¿qué es lo que lleva a Lidia a adoptar esa actitud hacia Melanie? Lidia, en su conversación con Melanie cuando le lleva el té a la cama, confiesa que tiene miedo de quedarse sola. Miedo de que Mitch no esté. Es por ello que Melanie supone una amenaza. Tampoco hace falta llegar hasta el momento en que Lidia se sincera para ver esto. La narración visual de la historia nos adelanta esto en varios momentos.
Un ejemplo lo encontramos en la panorámica de relación entre Mitch y Melanie, bajando la ladera en la fiesta de cumpleaños, y Annie, que acaba relacionando el plano con Lidia. Lidia les está observando y ve cómo su hijo está lejos de ella con otra mujer. Parece que en las madres de Hitchcock se repite el motivo de que no toleren ver a sus hijos cerca de otra mujer.
Es recurrente el uso del personaje de Lidia como fin de escena para mostrar cómo está asustada. El final de la escena en la que habla por teléfono sobre las gallinas, por ejemplo, es también un primer plano que centra su atención en Lidia, en como ella está asustada al respecto. La Sra. Brenner nos es presentada con esa expresión entre miedo y desconcierto en primeros planos sostenidos al final de varias escenas, como la escena de la cocina, la del bar en el que conoce a Melanie, la escena del té en la cama... En todas ellas el último plano es uno cerrado del rostro de Lidia, de lo mal que encaja lo que está ocurriendo a su alrededor, del miedo que tiene, al principio de Melanie y, según avanza la historia, de los pájaros.
De hecho, el último plano de los cuatro juntos en el coche pone de relieve la idea de que Mitch ya no está entre Lidia y Melanie, en todo caso Lidia estaría entre Mitch y Melanie. Sin embargo, se puede interpretar como que son ahora Melanie y Lidia, juntas, las que están con Mitch y Cathy. Lidia ha dejado de tener miedo porque, en realidad, ha ganado una hija.
Enlaces de interés
Ficha de Los Pájaros (imdb)
Filmografía de Hitchcock
Análisis de Los Pájaros
Curiosidades de Los Pájaros
Hay en Hitchcock un tipo de madre y un tipo de hijo que podemos atisbar si comparamos, por ejemplo, a Lidia Brenner (Los Pájaros, 1963) con la Sra. Bates (Psicosis, 1960). Aparece así repetida la idea de una vinculación estrecha entre madres e hijos varones en sus películas. Los hijos aparecen como atados a sus madres y encuentran dificultades para separarse de ellas. En el caso de Mitch Brenner, él es, motu propio, cercano a su madre. Se acerca a verla todos los fines de semana porque para Lidia Brenner su hijo es importante. En Psicosis, Norman Bates también tenía una madre muy cercana a él, pero en su caso esto le lleva al extremo de la locura y ambos (Norman Bates y su madre) son proteccionistas hasta el extremo el uno con el otro. La Sra. Bates, a través de su hijo, es tremendamente proteccionista con él y no quiere compartirlo con ninguna otra mujer. El hecho de que una mujer cause deseo a Norman Bates hace que su madre quiera separarle de ella. Este motivo también se repite en Los Pájaros, aunque obviamente lo hace de una forma mucho menos exagerada.Las madres de Hitchcock
Las madres de Hitchcock parecen compartir cierta necesidad de acaparar la atención de sus hijos, que se encuentran atados a ellas en mayor o menor medida. En Los Pájaros, Hitchcock parece querer ahondar en ese sentimiento maternal-proteccionista a través de la figura de Lidia, que es uno de los ejes fundamentales de desarrollo de la acción del filme. El personaje evoluciona con la película y es, junto a la protagonista, quien sufre el mayor cambio en esta trama.

En Los Pájaros, se narra la historia de cómo Lidia tiene que enfrentarse a los sentimientos que le provoca la entrada de otra mujer, peligrosa, en la vida de Mitch Brenner. En Psicosis, ya sabemos, Norman Bates encarna cómo su madre resuelve esta intromisión inesperada. Sin embargo, en el filme de 1963 Hitchcock nos enseña, apoyándose en la técnica, cómo la figura materna se enfrenta a la mujer que ha venido a por su hijo. Aquí, como iremos desarrollano a continuación, Lidia Brenner es cada vez más cercana a la mujer entrometida: Melanie Danniels.
Lidia Brenner
Lidia Brenner (Jessica Tandy) es la madre de Mitch, el hombre al que va a buscar la protagonista, Melanie Danniels, al pueblo de Bahía Bodega. El personaje de Lidia vertebra la película, a pesar de que el protagonismo no lo adquiere tanto por sus diálogos como por la forma en que la historia está narrada. No es casual que la primera aparición de Lidia Brenner se produzca tras la escena en la que la gaviota ataca a Melanie, en la lancha. Junto a los ataques de los pájaros, la primera amenaza que acecha a Melanie al llegar a Bahía Bodega, está la actitud de intimidación de Lidia Brenner hacia la mujer que ha venido a ver a su hijo. Los ataques de los pájaros y la actitud de Lidia hacia Melanie caminarán en paralelo durante toda la película, de modo que la Sra. Brenner pasa a obtener un protagonismo.No sólo la estructura de la narración nos hace asociar a Lidia Brenner con el concepto de obstáculo para la protagonista. Ya desde el diseño de producción se nos muestra a la Sra. Brenner como una mujer seria, austera y severa. En su primera aparición va de gris, con un toque marrón, sin pendientes ni ningún tipo de ornamento que indique algo a parte de su austeridad. El vestuario sobrio en tonos de grises y el pelo gris remiten, asimismo, a la idea de que es una mujer que está entrando en la ancianidad. Opuesta a ella se encuentra Melanie Danniels, en tonos vivos de verde – como los love birds que lleva a Cathy –, rubia y pretendidamente llamativa. También es el color opuesto al rojo de Annie, la profesora de Bodega Bay, antigua pareja de Mitch y actual amiga de la familia Brenner, ya que cada una de ellas – Melanie y Annie – representa un estilo de vida completamente distinto.
La Sra. Brenner hace su aparición, pues, después del primer ataque a Melanie. No da signos de lástima o compasión porque la chica haya sido atacada, ni de agradecimiento porque haya traído periquitos a su hija. El plano sostenido de Lidia en un primer plano corto mientras se
escuchan las explicaciones de Mitch sobre la Srta. Danniels y la cena, demuestra que lo que interesa de esa escena no es tanto qué es lo que dice Mitch o cómo reacciona Melanie: lo que realmente interesa a Hitchcock es mostrarnos cuáles son las reacciones de Lidia, cómo mira a Melanie y qué es lo que ese personaje piensa. Desde ese momento queda constancia de que lo que importa de la relación entre Melanie y Mitch no es su amor, de hecho no encontramos ninguna escena de amor, si exceptuamos un breve beso de despedida de Mitch más bien poco enfatizado. Lo que interesa de su relación es la actitud de Lidia. Las tramas principales son, de un lado, los ataques de los pájaros y, de otro, la evolución del personaje de Lidia respecto a Mitch y Melanie.Encontramos un momento de hipocresía cuando Lidia dice a su hija que “en una democracia todos merecen ser juzgados con equidad”. Justo después Lidia va a la cocina y se nos muestra cómo ella ya ha juzgado a Melanie por lo que conoce de ella. Esto enfatiza el prejuicio de Lidia y también encontramos en esta escena planos que se sostienen en Lidia para ver cuáles son sus reacciones respecto a las palabras de Mitch. De nuevo al director no le importa tanto lo que dice Mitch como cuáles son las reacciones de su madre.

Pero, ¿qué es lo que lleva a Lidia a adoptar esa actitud hacia Melanie? Lidia, en su conversación con Melanie cuando le lleva el té a la cama, confiesa que tiene miedo de quedarse sola. Miedo de que Mitch no esté. Es por ello que Melanie supone una amenaza. Tampoco hace falta llegar hasta el momento en que Lidia se sincera para ver esto. La narración visual de la historia nos adelanta esto en varios momentos.
Un ejemplo lo encontramos en la panorámica de relación entre Mitch y Melanie, bajando la ladera en la fiesta de cumpleaños, y Annie, que acaba relacionando el plano con Lidia. Lidia les está observando y ve cómo su hijo está lejos de ella con otra mujer. Parece que en las madres de Hitchcock se repite el motivo de que no toleren ver a sus hijos cerca de otra mujer.
Es recurrente el uso del personaje de Lidia como fin de escena para mostrar cómo está asustada. El final de la escena en la que habla por teléfono sobre las gallinas, por ejemplo, es también un primer plano que centra su atención en Lidia, en como ella está asustada al respecto. La Sra. Brenner nos es presentada con esa expresión entre miedo y desconcierto en primeros planos sostenidos al final de varias escenas, como la escena de la cocina, la del bar en el que conoce a Melanie, la escena del té en la cama... En todas ellas el último plano es uno cerrado del rostro de Lidia, de lo mal que encaja lo que está ocurriendo a su alrededor, del miedo que tiene, al principio de Melanie y, según avanza la historia, de los pájaros.
De hecho, el último plano de los cuatro juntos en el coche pone de relieve la idea de que Mitch ya no está entre Lidia y Melanie, en todo caso Lidia estaría entre Mitch y Melanie. Sin embargo, se puede interpretar como que son ahora Melanie y Lidia, juntas, las que están con Mitch y Cathy. Lidia ha dejado de tener miedo porque, en realidad, ha ganado una hija.
Enlaces de interés
Ficha de Los Pájaros (imdb)
Filmografía de Hitchcock
Análisis de Los Pájaros
Curiosidades de Los Pájaros






