De Broadway a Sunset Boulevard
El cine musical ha vuelto a nacer. En realidad, nunca se había marchado. En los últimos tiempos del cine americano podemos destacar algunos títulos como Chicago, Moulin Rouge o la nueva versión de Los productores de Mel Brooks.
Partiendo de Broadway por el laberinto de los musicales, iremos a tomar fuerza con una sopa de gansos salir por el camino de baldosas amarillas con Dorothy hacia las montañas, con el sonido de la música de fondo. Camino al cabaret saludaremos a los T-birds y a Jack Skellington. En este verano caluroso mejor quedarse a cubierto con un bol de palomitas, que aún nos quedan unos meses para poder estar cantando bajo la lluvia, lo que, en Sevilla, es una pura maravilla.

En 1933 encontramos una de las primeras películas musicales del cine estadounidense. Los hermanos Marx crean Sopa de Gansos (1933), dirigida por Leo McCarey. En época de la II Guerra Mundial, los Marx crean esta hilarante comedia musical en la que el déspota absoluto Rufus T. Firefly decide invadir el país vecino de Sylvania.
Sopa de Gansos fue la última película que hicieron los hermanos Marx con la Paramaunt, justo antes de pasar a trabajar con la Metro Goldwyn Mayer. Es una de esas películas que no precisan de grandes efectos visuales o diálogos agresivos para hacernos desear verla una y otra vez, y es por eso que es uno de los grandes clásicos de Hollywood.
La película contiene muchas de las secuencias más famosas de los Hermanos Marx: el puesto de limonada (un magistral crescendo de cólera), la parodia de Paul Revere, el número We´re Going to War, magnífica caricatura de los musicales de los años 30, la divertidísima escena del espejo, y el episodio de la batalla final, copiado por infinidad de humoristas, desde Woody Allen hasta la revista Mad.
También en los años '30 recordamos filmes clásicos como Una noche en la ópera, dirigida por Sam Wood y también protagonizada por unos inolvidables hermanos Marx que nos legan en ella otra buena cantidad de secuencias memorables mientras tratan de ayudar a una pareja joven a alcanzar el éxito, siempre en su línea de enredos...
En esta misma década romperán el hielo los Clásicos de Disney, en 1937 se estrena Blancanieves, famosa película de animación tradicional que incluye números musicales. Desde ahí, los personajes de Disney que cantan han sido incontables, y han merecido múltiples Oscars a la mejor canción o mejor banda sonora como en las películas Pinocho (1940), La bella y la bestia (1991), Aladdin (1992), El Rey León(1994), Pocahontas (1995), Tarzán (1999) así como las películas de imagen real, como Mary Poppins, que también mereció su Oscar en 1964. Muchas son las películas de Disney en imágen real que incluyen canciones, aunque seguramente ninguna merezca la consideración de este clásico con Julie Andrews y Dick Van Dike. Pero de todo esto seguramente podréis saber más en la información de los musicales que nos facilitará la próxima semana nuestra compañera de Palomitas muy animadas.
Y a finales de los años '30 llega Judy Garland interpretando a Dorothy Gale. Con sus trenzas y la ayuda del espantapájaros, de aquel león miedoso y del hombre de hojalata, recorrerá un mundo de fantasía por aquel famoso camino de baldosas amarillas hasta encontrar su salvación en forma de unos zapatos de charol rojo que la llevarán de nuevo a su hogar.

Película que ha acompañado a la infancia de varias generaciones, El Mago de Oz es el clásico musical infantil por excelencia que, durante una época, era retransmitido por televisión todas las navidades para deleite de niños que abrían regalos y padres que recordaban la película de su infancia palabra por palabra, canción a canción. Múltiples versiones se han hecho desde entonces del Somwhere over the raimbows que cantaba Dorothy al inicio del filme. Pocas películas son comparables a estos tonos pastel y personajes tiernamente inocentes, salvo tal vez The sound of Music, traducida al castellano -libremente- como Sonrisas y lágrimas (1965).
Pero antes de llegar a las montañas de Austria todavía tenemos que empaparnos un poco más de historia del musical clásico: Cantando bajo la lluvia (1952) es, posiblemente, el musical más famoso de la historia del cine. No es para menos dados los portentosos pasos de un memorable Gene Kelley tras su pequeño éxito con Debbie Reynolds, que interpreta a la también inolvidable Kathy que nos daba los buenos días con aquel "Good morning, good morning!". Los movimientos que produce la felicidad del seductor Don Lockwood pateando los charcos ha sido sin duda objeto de envidia para todos aquellos que disfrutan de que les caigan unas gotas sobre la cabeza.

No todo son sus protagonistas: el fantástico papel secundario de Donald O'Connor (Cosmo) protagoniza la mítica e hilarante escena del Make 'em laugh, que es en sí misma una delicia desternillante de las que ya no se crean en Hollywood. Los pasos de ambos en los números musicales conjuntos justifican el clasicismo del montaje: por qué cortar si no hace falta en el género, gracias a unos actores que no pierden el compás ni a contrarritmo.
Y llegamos a los años '60, en los que es especialmente difíci elegir, pero finalmente nos decantamos por West side story (1961) y My Fair Lady (1964).
West side story no es más que la historia de Romeo y Julieta narrada por medio de los personajes de Tony (Richard Beymer) y María (Natalie Wood). Inolvidables son algunas canciones, como la María que canta con adoración Beymer o aquella America con Rita Moreno a la cabeza y los demás hispanos alrededor.
My Fair Lady está protagonizada por una increíble Audrey Hepbourn que probablemente sólo es superada por a sí misma en Breakfast at Tiffanys, que se rodó el mismo año que West Side Story, 1961. Fue ganadora de 8 Oscars, que incluían mejor película y mejor director. Harrison también mereció una estatuilla, no saí Hepbourn que se quedó en el paso de la nominación y tuvo que ver el Oscar en las manos de Julie Andrews por otro musical: Mary Poppins. También fue galardonada a banda sonora, vestuario, dirección artística, fotografía y sonido.
En ella, el profesor Henry Higgins (Rex Harrison) recoge de la calle a Eliza Doolittle (Hepbourn) porque ha apostado con su colega Pickering que se ve capaz de convertir a una "cualquiera" en una mujer integrada en las altas esferas de la sociedad inglesa. Tras unas exhaustivas clases de perfeccionamiento del idioma -que merecen ser escuchadas en su idioma original- y etiqueta la florista se transformará en una hermosa joven que destacará entre la alta sociedad.
Entramos de lleno en los 70 con las sillas de Cabaret (1972), del director y coreógrafo Bob Fosse, con el papel que quedó en la impronta de Liza Minelli, aquella Sally Bowles del Berlín de los años '30 y el Kit-kat club en el que coincide con sus hombres: Brian y Max. Los números musicales tienen una vbrillante puesta en escena e interpretación, desde el de apertura, Willkomenn hasta el Money interpretado por Minelli y Grey, pasando por aquel inolvidable Maybe this Time y, por supuesto, el clásico Tomorrow Belongs to Me"
Cambiamos de registro con Jesucristo Superstar (1973), otro film que está considerado entre los grandes del género, con Ted Neeley en el papel de Jesús, Carl Anderson como Judas e Yvonne Elliman en el papel de María Magdalena. No por casualidad está basado en un libreto del fenomenal Andrew Lloyd Webber, reverenciado director al que debemos muchos de los grandes libretos de musicales de la actualidad, como los de Evita y El fantasma de la ópera, entre los llevados al cine. De Lloyd Weber podríamos hablar largo y tendido pero nos reducimos a dejar patente la grandeza de obras como Aspects of love o la más popular Cats, a la altura de otro de los grandes: Alain Boublil (Los Miserables, Miss Saigon). Con Weber tras las notas, poca justificación más necesita el filme para hacerse imprescindible.
Y a finales de los setenta se inicia otro tipo de musicales. En 1978 Llegan John Travolta y Olivia Newton John con su musical de instituto Grease, en el que el romance de verano de los protagonistas tendrá que pasar por una serie de dificultades hasta que acaben juntos al dejar el instituto. Hasta hoy llegan las reminiscencias de las no pocas canciones conocidas del filme: desde la final You're the one thatI want hasta el mitico Tell me more pasando por baladas como Hoplessly devoted to you o Sandy.
Llegan los ochenta y con ellos The Blues Brothers (1980), comedia musical de gángsters que hace del entretenimiento su mejor bandera, y El sentido de la vida, descacharrante parodia musical de los Monty Python dividido en secuencias de escenas temáticas y que todos los amantes de los Python deben tener en sus estanterías predilectas.
No podemos abandonar los ochenta sin al menos una breve referencia a otra de las películas musicales de la infancia de los de nuestra generación. Dentro del laberinto, de Jim Henson, don David Bowie interpretando al rey de los Goblins y Jennifer Connelly desesperada por encontrar a su hermano pequeño en el enorme laberinto repleto de goblins y criaturas diversas del Universo Henson (creados de los Fraggels y de los famosísimos teleñecos).
Y finalmente decimos adiós a la década de los '80 para sumergirnos en unos años '90 en los que las películas musicales escasearon excepto en el caso de la Disney (que de hecho obtuvo 5 oscars a la mejor cancion en esta década) y la sana excepción de una película de Henry Selick que ha pasado a ser con el tiempo una de las películas de culto del cinte contemporáneo de animación. Por supuesto nos referimos a Tim Burton's Nightmare before Christmas.

La confusión respecto a la dirección, que muchas veces se otorga erróneamente a Burton, se debe a que el guión y los personajes son de Tim Burton, si bien fue dirigida por Henry Selick bajo la producción de Burton-DiNovi. La música de Danny Elfman, compositosr habitual de Burton, está acorde a su estilo, que podemos verlo como unficado si nos acercamos la otras comosisiones suyas y las comparamos con las de Pesadilla antes de navidad. El más puro estilo Batman está en el tema que cantan los niños (Raptar a Santa-clavos), hay reminiscencias de Eduardo Manostijeras en algunos acordes de los temas de Jack y algún tema musical, como los finales de la lucha con el hombre del saco, recuerda bastante a la mítica Beetelgeuse. Pero de Jack Skellington y compañia podréis saber más, sin duda, en el futuro artículo que publicará Palomitas muy animadas
El nuevo milenio abre con Moulin Rouge, de Baz Luhrman. La película usa la historia de un escritor que se enamora de una prostituta del Moulin Rouge parisino an 1899, para mostrarnos un juego musical que reúne grandes clásicos de la música pop y los reinventa para ponerlos en labios de sus personajes, Satin (Kidman) y el poeta enamorado Chistian (McGregor).
Ganadora de dos oscars, a dirección artística y vestuario -fue el año de El señor de los anillos y Una mente maravillosa- tiene una espectacular puesta en escena, si bien las canciones juegan más con el ritmo y su popularidad que con su interpretación, y es paradigma de un montaje fragmentado postmoderno que fue alejado del Oscar de aquel año, otorgado finalmente a Black Hawk Down. POr supuesto, entre los números, destacamos la versión de Diamonds are a girls best friend que hace Nicole Kidman desde el columpio en el club y el Tango de Roxanne, por la fuerza de la coregrafía y lo conmovedor de la escena.
Tras Moulin Rouge el género musical se dispara de nuevo. En 2002 llega Chicago, por la que Catherine Zeta-Jones obtuvo un merecido premio a mejor actriz de reparto, con un papel enérgico y bien defendido, frente a una algo pobre Renee Zellweger. La película cuenta con algunos números musiclaes extraordinarios, como el tema de las mujeres asesinas de la cárcel, el teme inicial, o aquel en el que Zeta-Jones trata de convencer a Zellweger de que su destino es crear un número conjunto. Prácticamente ninguna canción tiene desperdicio, los números están correctamente representados y la puesta en escena es realmente atractiva, lo que hizo que la película cosechase 5 Oscars en 2003.
En 2004 llega a nuestros cines la adaptación cinematográfica del musical de Lloyd Webber El fantasma de la ópera, que hace lo que puede por defender el libreto en pantalla pero pierde aún así la magnificencia que rodea a la puesta en escena que hasta hace poco pudimos ver en Madrid. Destaca la hermosa voz de Emily Rossum, que interpreta el papel de Christine, y el tema Think of me. Película correcta, con una excepcional música, buena interpretación y el profundo romanticismo del libro original, es digna de verse en nuestra cita con Palomitas.
Y llegamos a la actualidad, a Mel Brooks y una adaptación de sus Productores que resulta entretenida pero desmerece la original. Quedamos a la espera de nuevos proyectos. ¡Bienvenidos sean!
Otros links de interés:
Base de datos de musicales (fotos, vídeos, información, tráilers, posters...)
Artículo de la Wikipedia sobre el cine musical
Lista de los 50 mejores musicales (imdb)
Partiendo de Broadway por el laberinto de los musicales, iremos a tomar fuerza con una sopa de gansos salir por el camino de baldosas amarillas con Dorothy hacia las montañas, con el sonido de la música de fondo. Camino al cabaret saludaremos a los T-birds y a Jack Skellington. En este verano caluroso mejor quedarse a cubierto con un bol de palomitas, que aún nos quedan unos meses para poder estar cantando bajo la lluvia, lo que, en Sevilla, es una pura maravilla.

En 1933 encontramos una de las primeras películas musicales del cine estadounidense. Los hermanos Marx crean Sopa de Gansos (1933), dirigida por Leo McCarey. En época de la II Guerra Mundial, los Marx crean esta hilarante comedia musical en la que el déspota absoluto Rufus T. Firefly decide invadir el país vecino de Sylvania.
Sopa de Gansos fue la última película que hicieron los hermanos Marx con la Paramaunt, justo antes de pasar a trabajar con la Metro Goldwyn Mayer. Es una de esas películas que no precisan de grandes efectos visuales o diálogos agresivos para hacernos desear verla una y otra vez, y es por eso que es uno de los grandes clásicos de Hollywood.La película contiene muchas de las secuencias más famosas de los Hermanos Marx: el puesto de limonada (un magistral crescendo de cólera), la parodia de Paul Revere, el número We´re Going to War, magnífica caricatura de los musicales de los años 30, la divertidísima escena del espejo, y el episodio de la batalla final, copiado por infinidad de humoristas, desde Woody Allen hasta la revista Mad.
También en los años '30 recordamos filmes clásicos como Una noche en la ópera, dirigida por Sam Wood y también protagonizada por unos inolvidables hermanos Marx que nos legan en ella otra buena cantidad de secuencias memorables mientras tratan de ayudar a una pareja joven a alcanzar el éxito, siempre en su línea de enredos...
En esta misma década romperán el hielo los Clásicos de Disney, en 1937 se estrena Blancanieves, famosa película de animación tradicional que incluye números musicales. Desde ahí, los personajes de Disney que cantan han sido incontables, y han merecido múltiples Oscars a la mejor canción o mejor banda sonora como en las películas Pinocho (1940), La bella y la bestia (1991), Aladdin (1992), El Rey León(1994), Pocahontas (1995), Tarzán (1999) así como las películas de imagen real, como Mary Poppins, que también mereció su Oscar en 1964. Muchas son las películas de Disney en imágen real que incluyen canciones, aunque seguramente ninguna merezca la consideración de este clásico con Julie Andrews y Dick Van Dike. Pero de todo esto seguramente podréis saber más en la información de los musicales que nos facilitará la próxima semana nuestra compañera de Palomitas muy animadas.Y a finales de los años '30 llega Judy Garland interpretando a Dorothy Gale. Con sus trenzas y la ayuda del espantapájaros, de aquel león miedoso y del hombre de hojalata, recorrerá un mundo de fantasía por aquel famoso camino de baldosas amarillas hasta encontrar su salvación en forma de unos zapatos de charol rojo que la llevarán de nuevo a su hogar.

Película que ha acompañado a la infancia de varias generaciones, El Mago de Oz es el clásico musical infantil por excelencia que, durante una época, era retransmitido por televisión todas las navidades para deleite de niños que abrían regalos y padres que recordaban la película de su infancia palabra por palabra, canción a canción. Múltiples versiones se han hecho desde entonces del Somwhere over the raimbows que cantaba Dorothy al inicio del filme. Pocas películas son comparables a estos tonos pastel y personajes tiernamente inocentes, salvo tal vez The sound of Music, traducida al castellano -libremente- como Sonrisas y lágrimas (1965). Pero antes de llegar a las montañas de Austria todavía tenemos que empaparnos un poco más de historia del musical clásico: Cantando bajo la lluvia (1952) es, posiblemente, el musical más famoso de la historia del cine. No es para menos dados los portentosos pasos de un memorable Gene Kelley tras su pequeño éxito con Debbie Reynolds, que interpreta a la también inolvidable Kathy que nos daba los buenos días con aquel "Good morning, good morning!". Los movimientos que produce la felicidad del seductor Don Lockwood pateando los charcos ha sido sin duda objeto de envidia para todos aquellos que disfrutan de que les caigan unas gotas sobre la cabeza.

No todo son sus protagonistas: el fantástico papel secundario de Donald O'Connor (Cosmo) protagoniza la mítica e hilarante escena del Make 'em laugh, que es en sí misma una delicia desternillante de las que ya no se crean en Hollywood. Los pasos de ambos en los números musicales conjuntos justifican el clasicismo del montaje: por qué cortar si no hace falta en el género, gracias a unos actores que no pierden el compás ni a contrarritmo.Y llegamos a los años '60, en los que es especialmente difíci elegir, pero finalmente nos decantamos por West side story (1961) y My Fair Lady (1964).
West side story no es más que la historia de Romeo y Julieta narrada por medio de los personajes de Tony (Richard Beymer) y María (Natalie Wood). Inolvidables son algunas canciones, como la María que canta con adoración Beymer o aquella America con Rita Moreno a la cabeza y los demás hispanos alrededor.
My Fair Lady está protagonizada por una increíble Audrey Hepbourn que probablemente sólo es superada por a sí misma en Breakfast at Tiffanys, que se rodó el mismo año que West Side Story, 1961. Fue ganadora de 8 Oscars, que incluían mejor película y mejor director. Harrison también mereció una estatuilla, no saí Hepbourn que se quedó en el paso de la nominación y tuvo que ver el Oscar en las manos de Julie Andrews por otro musical: Mary Poppins. También fue galardonada a banda sonora, vestuario, dirección artística, fotografía y sonido.En ella, el profesor Henry Higgins (Rex Harrison) recoge de la calle a Eliza Doolittle (Hepbourn) porque ha apostado con su colega Pickering que se ve capaz de convertir a una "cualquiera" en una mujer integrada en las altas esferas de la sociedad inglesa. Tras unas exhaustivas clases de perfeccionamiento del idioma -que merecen ser escuchadas en su idioma original- y etiqueta la florista se transformará en una hermosa joven que destacará entre la alta sociedad.
Entramos de lleno en los 70 con las sillas de Cabaret (1972), del director y coreógrafo Bob Fosse, con el papel que quedó en la impronta de Liza Minelli, aquella Sally Bowles del Berlín de los años '30 y el Kit-kat club en el que coincide con sus hombres: Brian y Max. Los números musicales tienen una vbrillante puesta en escena e interpretación, desde el de apertura, Willkomenn hasta el Money interpretado por Minelli y Grey, pasando por aquel inolvidable Maybe this Time y, por supuesto, el clásico Tomorrow Belongs to Me"Cambiamos de registro con Jesucristo Superstar (1973), otro film que está considerado entre los grandes del género, con Ted Neeley en el papel de Jesús, Carl Anderson como Judas e Yvonne Elliman en el papel de María Magdalena. No por casualidad está basado en un libreto del fenomenal Andrew Lloyd Webber, reverenciado director al que debemos muchos de los grandes libretos de musicales de la actualidad, como los de Evita y El fantasma de la ópera, entre los llevados al cine. De Lloyd Weber podríamos hablar largo y tendido pero nos reducimos a dejar patente la grandeza de obras como Aspects of love o la más popular Cats, a la altura de otro de los grandes: Alain Boublil (Los Miserables, Miss Saigon). Con Weber tras las notas, poca justificación más necesita el filme para hacerse imprescindible.
Y a finales de los setenta se inicia otro tipo de musicales. En 1978 Llegan John Travolta y Olivia Newton John con su musical de instituto Grease, en el que el romance de verano de los protagonistas tendrá que pasar por una serie de dificultades hasta que acaben juntos al dejar el instituto. Hasta hoy llegan las reminiscencias de las no pocas canciones conocidas del filme: desde la final You're the one thatI want hasta el mitico Tell me more pasando por baladas como Hoplessly devoted to you o Sandy.Llegan los ochenta y con ellos The Blues Brothers (1980), comedia musical de gángsters que hace del entretenimiento su mejor bandera, y El sentido de la vida, descacharrante parodia musical de los Monty Python dividido en secuencias de escenas temáticas y que todos los amantes de los Python deben tener en sus estanterías predilectas.
No podemos abandonar los ochenta sin al menos una breve referencia a otra de las películas musicales de la infancia de los de nuestra generación. Dentro del laberinto, de Jim Henson, don David Bowie interpretando al rey de los Goblins y Jennifer Connelly desesperada por encontrar a su hermano pequeño en el enorme laberinto repleto de goblins y criaturas diversas del Universo Henson (creados de los Fraggels y de los famosísimos teleñecos).Y finalmente decimos adiós a la década de los '80 para sumergirnos en unos años '90 en los que las películas musicales escasearon excepto en el caso de la Disney (que de hecho obtuvo 5 oscars a la mejor cancion en esta década) y la sana excepción de una película de Henry Selick que ha pasado a ser con el tiempo una de las películas de culto del cinte contemporáneo de animación. Por supuesto nos referimos a Tim Burton's Nightmare before Christmas.

La confusión respecto a la dirección, que muchas veces se otorga erróneamente a Burton, se debe a que el guión y los personajes son de Tim Burton, si bien fue dirigida por Henry Selick bajo la producción de Burton-DiNovi. La música de Danny Elfman, compositosr habitual de Burton, está acorde a su estilo, que podemos verlo como unficado si nos acercamos la otras comosisiones suyas y las comparamos con las de Pesadilla antes de navidad. El más puro estilo Batman está en el tema que cantan los niños (Raptar a Santa-clavos), hay reminiscencias de Eduardo Manostijeras en algunos acordes de los temas de Jack y algún tema musical, como los finales de la lucha con el hombre del saco, recuerda bastante a la mítica Beetelgeuse. Pero de Jack Skellington y compañia podréis saber más, sin duda, en el futuro artículo que publicará Palomitas muy animadas
El nuevo milenio abre con Moulin Rouge, de Baz Luhrman. La película usa la historia de un escritor que se enamora de una prostituta del Moulin Rouge parisino an 1899, para mostrarnos un juego musical que reúne grandes clásicos de la música pop y los reinventa para ponerlos en labios de sus personajes, Satin (Kidman) y el poeta enamorado Chistian (McGregor). Ganadora de dos oscars, a dirección artística y vestuario -fue el año de El señor de los anillos y Una mente maravillosa- tiene una espectacular puesta en escena, si bien las canciones juegan más con el ritmo y su popularidad que con su interpretación, y es paradigma de un montaje fragmentado postmoderno que fue alejado del Oscar de aquel año, otorgado finalmente a Black Hawk Down. POr supuesto, entre los números, destacamos la versión de Diamonds are a girls best friend que hace Nicole Kidman desde el columpio en el club y el Tango de Roxanne, por la fuerza de la coregrafía y lo conmovedor de la escena.
Tras Moulin Rouge el género musical se dispara de nuevo. En 2002 llega Chicago, por la que Catherine Zeta-Jones obtuvo un merecido premio a mejor actriz de reparto, con un papel enérgico y bien defendido, frente a una algo pobre Renee Zellweger. La película cuenta con algunos números musiclaes extraordinarios, como el tema de las mujeres asesinas de la cárcel, el teme inicial, o aquel en el que Zeta-Jones trata de convencer a Zellweger de que su destino es crear un número conjunto. Prácticamente ninguna canción tiene desperdicio, los números están correctamente representados y la puesta en escena es realmente atractiva, lo que hizo que la película cosechase 5 Oscars en 2003.
En 2004 llega a nuestros cines la adaptación cinematográfica del musical de Lloyd Webber El fantasma de la ópera, que hace lo que puede por defender el libreto en pantalla pero pierde aún así la magnificencia que rodea a la puesta en escena que hasta hace poco pudimos ver en Madrid. Destaca la hermosa voz de Emily Rossum, que interpreta el papel de Christine, y el tema Think of me. Película correcta, con una excepcional música, buena interpretación y el profundo romanticismo del libro original, es digna de verse en nuestra cita con Palomitas.Y llegamos a la actualidad, a Mel Brooks y una adaptación de sus Productores que resulta entretenida pero desmerece la original. Quedamos a la espera de nuevos proyectos. ¡Bienvenidos sean!
Otros links de interés:
Base de datos de musicales (fotos, vídeos, información, tráilers, posters...)
Artículo de la Wikipedia sobre el cine musical
Lista de los 50 mejores musicales (imdb)






