Un franco, 14 pesetas
Director: Carlos Iglesias
Intérpretes: Nieve de Medina, Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Isabel Blanco, Enrique Escudero
Dos amigos, Martín y Marcos deciden emigrar juntos haciéndose pasar por turistas a Suiza en busca de un trabajo mejor. Allí encuentran una prosperidad y libertad inimaginables en la España franquista de los 60.
La mujer de Martín, Pilar y su hijo se reúnen con él allí hasta que, la inesperada muerte del padre de Martín obliga a regresar al matrimonio, un regreso se hará más duro que la ida.
Viaje de ida y vuelta. Regresar a España desde el paraíso suizo fue una experiencia traumática para el niño Carlos Iglesias (director debutante y guionista y guionista del largometraje), que casi cada año vuelve de vacaciones a la Suiza donde creció. Su película aborda la emigración desde un ángulo que nada tiene que ver con exaltaciones patrióticas.
Carlos Iglesias lo describe de este modo: “me sacaron de un lugar idílico donde iba al cole en trineo y los lagos y los ríos no se acababan nunca, para traerme al barrio de San Blas, en un Madrid gris y empobrecido, donde los curas me pegaban por hacer faltas de ortografía y las pandillas de quinquis te acechaban por las esquinas. Lo penoso en aquellos tiempos no era emigrar a Suiza, sino vivir en nuestro país. Allí, los extranjeros cobrábamos los mismos sueldos que ellos y podíamos tener acceso a las mismas viviendas, a la sanidad y colegios gratuitos”.
La solidez narrativa (inusual para una opera prima) es digna de destacar al igual que la fotografía (obra de Tote Trenas).
Intérpretes: Nieve de Medina, Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Isabel Blanco, Enrique Escudero
Dos amigos, Martín y Marcos deciden emigrar juntos haciéndose pasar por turistas a Suiza en busca de un trabajo mejor. Allí encuentran una prosperidad y libertad inimaginables en la España franquista de los 60.La mujer de Martín, Pilar y su hijo se reúnen con él allí hasta que, la inesperada muerte del padre de Martín obliga a regresar al matrimonio, un regreso se hará más duro que la ida.
Viaje de ida y vuelta. Regresar a España desde el paraíso suizo fue una experiencia traumática para el niño Carlos Iglesias (director debutante y guionista y guionista del largometraje), que casi cada año vuelve de vacaciones a la Suiza donde creció. Su película aborda la emigración desde un ángulo que nada tiene que ver con exaltaciones patrióticas.
Carlos Iglesias lo describe de este modo: “me sacaron de un lugar idílico donde iba al cole en trineo y los lagos y los ríos no se acababan nunca, para traerme al barrio de San Blas, en un Madrid gris y empobrecido, donde los curas me pegaban por hacer faltas de ortografía y las pandillas de quinquis te acechaban por las esquinas. Lo penoso en aquellos tiempos no era emigrar a Suiza, sino vivir en nuestro país. Allí, los extranjeros cobrábamos los mismos sueldos que ellos y podíamos tener acceso a las mismas viviendas, a la sanidad y colegios gratuitos”.
La solidez narrativa (inusual para una opera prima) es digna de destacar al igual que la fotografía (obra de Tote Trenas).





